ANTES DE PRESENTAR EL TRABAJO


El autor debe revisar el escrito cuidadosamente antes de someterlo a consideración del Comité Editorial. Esta revisión aplica, además de al texto en su estructura y desarrollo, a las citas, notas de pie de página y bibliografía (los datos de las dos últimas deben coincidir). Es preciso cerciorarse de que los nombres y apellidos estén escritos con la misma ortografía en todo el libro, y de que aparezcan la primera vez completos, así como las fechas, mayúsculas, títulos de libros y abreviaturas. Se debe tener el cuidado de colocar entre comillas todas las citas textuales que se hayan incluido. Es necesario asegurarse de que las citas legislativas (sentencias, autos, providencias, etc.) estén completas, esto es, con entidad, número, fecha, magistrado o consejero ponente, tomo y página. Los datos numéricos que el autor pueda haber incluido en la obra deben ser revisados cuidadosamente por él mismo, ya que un error en ellos difícilmente será detectado por los correctores en la editorial. Conviene, por la razón anterior, cotejar cuidadosamente la ortografía de los títulos de libros, ciudades y nombres en idiomas extranjeros, ya que las fuentes utilizadas en la elaboración de la obra a menudo no se encuentran al alcance de los correctores; además, estos pueden desconocer dicho idioma, razón por la que pasarán por alto los errores en la transcripción. Es necesario pensar cuidadosamente acerca de la estructura que se le ha dado al libro: su división en partes (si el libro tiene más de 500 páginas), capítulos (más de 100 pp.), títulos (al menos 10 pp. por título principal), subtítulos (al menos 5 pp.), etc., y verificar que la jerarquía de todas las secciones de la obra sea clara para el lector. En obras de menos de 300 páginas, se recomienda utilizar no más de 3 niveles de titulación. Si el autor se da cuenta de que la subdivisión general de la materia sobrepasa el cuarto grado de titulación, puede valer la pena volver a pensar en la estructura de la obra, aunque un trabajo complejo puede requerir utilizar hasta el sexto nivel autorizado, dependiendo por supuesto, de la extensión de la obra. Siempre es bueno revisar que los títulos tengan para cada nivel una misma formulación (p. ej., I. Matrices; A. Matrices simples; B. Matrices compuestas; y no: B. Compuestas) y de que den una idea suficiente de la materia por ellos nombrada (así, si bien sería homogénea la formulación, en el ejemplo anterior, A. Simples; B. Compuestas, esta designación no posee sentido completo, lo que obliga al lector a remontarse al título de primer orden –I. Matrices– para entender de qué se está hablando).