Familia - escuela
una relación en vía de extinción
dentro de las Instituciones Educativas Distritales
Liceth J. Arcos Montenegro
Instituto Latinoamericano de Altos Estudios
Familia - escuela,
una relación en vía de extinción
dentro de las
Instituciones Educativas Distritales
Familia - escuela,
una relación en vía de extinción
dentro de las
Instituciones Educativas Distritales
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-
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esta obra sin permiso expreso del Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ILAE-.
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978-958-8968-02-5
© Liceth Jimena Arcos Montenegro, 2016
© Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ILAE-, 2016
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Editado en Colombia
Edited in Colombia
Contenido
Resumen
9
Introducción
11
I.
El problema de investigación
14
II.
Objetivo general
14
III. Objetivos específicos
14
Capítulo primero
Antecedentes teóricos y antecedentes empíricos
15
Capítulo segundo
Metodología
53
I.
Población
54
II.
Variables
55
III. Estado actual del problema
55
Conclusiones
91
Bibliografía
95
Anexos
97
7
Resumen
El presente estudio tuvo un enfoque descriptivo caracterizando las fa-
milias de los y las estudiantes de una institución educativa de Bosa,
localidad séptima de Bogotá (reconocida por su alta vulnerabilidad),
a partir de las variables: nivel de escolaridad, nivel socioeconómico y
tipo de familia, entre otras.
La estrategia de acceso a la información se realizó mediante la cons-
trucción de un instrumento que recogía los cuestionarios de las carpe-
tas de registro como ordenes de matrícula, observadores, registros de
asistencia a entrega de informes, escuelas, talleres de padres familia y
formatos informativos desde el departamento de orientación.
Para el análisis de dicha información se utilizó un enfoque cualitati-
vo, además de una aproximación cuantitativa para la presentación de
la información por medio de gráficos estadísticos.
Las bases teóricas se levantan en la sociología de la familia, el capital
cultural, antropología y psicología social.
Los principales resultados evidencian un alto porcentaje de familias
que podrían tener una mejor estabilidad económica dados sus salarios
mensuales. Podría decirse que las políticas públicas para la educación
están subestimando a su población y esto podría ser la causa del aban-
dono de las responsabilidades que la familia tiene con sus hijos y los
hijos tienen con su educación. Por otra parte, aparece un fenómeno
interesante en cuanto a las familias monoparentales ya que la cantidad
de madres que asumen la responsabilidad del hogar, está muy pareja
con la cantidad de los padres que asumen dicha responsabilidad.
Aunque la descomposición familiar viene de tiempo a atrás, y es un
fenómeno con el cual es común vivir, llama la atención ver como las fami-
lias nucleares suman el más alto porcentaje en cuanto a tipo de familia.
Los niveles de escolaridad en la familia no son tan bajos como se cree-
ría y prevalecen las expectativas de los padres por continuar estudiando.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
La institución educativa resguarda un alto porcentaje de familias
con integrantes reinsertados, desmovilizados y procedentes de diver-
sas regiones del país de las cuales muchas padecen el flagelo del des-
plazamiento forzado.
Los niveles de violencia contra la población estudiantil son alar-
mantes, agresiones por familiares o terceros que viven en el sector se
convierten en la cotidianidad de estas familias. El hallazgo más impor-
tante ha sido conocer la realidad de las familias de los y las estudiantes
de una institución educativa distrital, pues aunque pareciera evidente
por estar enmarcado en un sector, en un estrato y en una condición
socioeconómica desfavorable, son muchas las situaciones que la insti-
tución desconoce, imposibilitando así el diálogo asertivo que debería
existir en la relación escuela familia.
10
Introducción
La relación con los padres de familia forma parte hoy en día uno de los
desafíos propios de las instituciones educativas. No es una carga adi-
cional, ni algo externo a los procesos escolares. La escuela y la familia
son las dos instituciones que a lo largo de los siglos se han encargado
de criar, preparar y socializar a las nuevas generaciones para que in-
gresen en el mundo social y cultural de los adultos. Hoy por múltiples
razones la familia se desvincula del proceso escolar. Y a la institución
educativa a nivel público, se le reducen los espacios y los tiempos para
hacer un trabajo conjunto, dinámico y certero con las nuevas dinámi-
cas familiares.
La descomposición familiar se revela como la problemática social
de mayor impacto en la ciudad de Bogotá por encima de las acciones
delictivas más recurrentes. No obstante que esta problemática presen-
te sub registro en las estadísticas, no ha sido una alarma para generar
estrategias de prevención y atención inmediata a esta situación.
La gráfica presenta la cantidad de casos recibidos en las comisarías
de familia de la ciudad de Bogotá durante el año 2012. Aquí es posible
observar que la localidad de Bosa es la que más casos recibe con res-
pecto a las demás.
11
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 1. Conflictividad
metodología del análisis - número de casos recibidos
El hurto en cualquiera de sus manifestaciones y las lesiones personales, son
delitos superados por la problemática que afecta a la familia, así es posible
afirmar que Bogotá presenta mayores problemáticas en el espacio privado
que en el público.
En Bogotá, las entidades competentes para el manejo e intervención de
la problemática familiar, son las Comisarías de Familia, pero dichas en-
tidades presentan una carga de trabajo que hace evidente la despreo-
cupación por parte del Estado, aunque en la Constitución Política de
Colombia en sus artículos 5.° y 42 se ampara a la familia, por ser ésta el
núcleo de la sociedad y el medio primario y natural para el crecimiento
y bienestar de todos sus miembros, y por ende de la sociedad; Por tanto
la familia debe recibir la protección y asistencia necesaria para su de-
sarrollo armónico y para la garantía de los derechos de sus integrantes.
Por su parte, las instituciones educativas, quienes deben ir de la
mano con la familia en el proceso educativo de niños, niñas y jóvenes,
se han venido rigiendo bajo la sentencia de la Corte Constitucional,
T-905 de 2011, que obliga al Ministerio de Educación a formular una
política para prevenir, detectar y atender las prácticas de hostigamien-
to, acoso o matoneo escolar, bajo la Ley 1620 de 2013, “por la cual se
crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el
ejercicio de los Derechos Humanos, la educación para la sexualidad y
la prevención y mitigación de la violencia escolar”, desarrollando pro-
12
Liceth Jimena Arcos Montenegro
yectos desde y para la institución educativa, desconociendo a las fami-
lias de sus estudiantes y trabajando sobre bases poco sólidas ya que la
violencia en las aulas de clase solo es la manifestación de un entorno
lleno de conflictos y el primer entorno de los niños y niñas es la familia.
Generalmente son las instituciones educativas privadas, que aten-
diendo a su autonomía escolar, estructuran sus procesos en las familias
de sus estudiantes y realizan proyectos desde y para ellas, teniendo
muy clara la importancia de construir y mantener una buena relación
con sus familias no solo por la trascendencia de la familia a nivel social
sino porque la familia es el mejor coequipero a la hora de educar y for-
mar a sus estudiantes.
En Bogotá las instituciones educativas que atienden a las poblacio-
nes de estrato uno y dos, que además se enmarca por sus niveles de
vulnerabilidad, son las Instituciones Educativas Distritales -ied-, que
infortunadamente se ven muy limitadas a la hora de entablar una re-
lación con las familias de sus estudiantes. Las ied, atienden a grandes
cantidades de estudiantes en tiempos muy limitados y no les es per-
mitido hacer un proceso previo a la matrícula para conocer a sus estu-
diantes y a sus familias. Los y las estudiantes llegan con un código que
se les asigna en el Centro de Administración Educativa Local -cadel-,
y sin más preámbulos ingresan a la institución para cumplir con la po-
lítica de cobertura. Las familias acuden a la institución educativa más
cercana y aquella que les ofrezca rutas y restaurante escolar, sin ente-
rarse de la modalidad, del énfasis o del pei que ofrece la institución. Las
ied, están en la obligación de atender a toda la población que llegue,
sin mayor información, sin espacios ni tiempos para interactuar con
la familia de sus estudiantes. Así, el panorama de la relación escuela
familia se ve cada vez más deteriorado e inclusive en vías de extinción.
Teniendo en cuenta que la trascendente misión de preparar a las
nuevas generaciones para que se inserten sana y productivamente en
el mundo es compartida básicamente por la familia y la escuela, y que
la velocidad, cantidad e intensidad de los cambios sociales está afec-
tando a estas dos instituciones, se hace vital la alianza entre la escuela
y la familia, que la relación entre profesores y padres se presente como
una exigencia apremiante para quienes desde uno u otro cause del
mismo río, han aceptado la responsabilidad y deber de educar.
En la localidad séptima de Bogotá (Bosa), señalada por presentar
la mayor cantidad de casos reportados a las comisarías de familia de la
13
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
ciudad, se encuentra la ied Alfonso Reyes Echandía, que para este caso
es el escenario de este estudio que pretende hacer la caracterización
de las familias de sus estudiantes.
La caracterización familiar se convierte en una herramienta pode-
rosa para la institución educativa, ya que le brinda información valiosa
sobre las especificidades de sus familias, puntos de partida para elabo-
rar proyectos y actividades, procesos de prevención y atención, y posi-
bilita un diálogo asertivo entre estas dos instituciones.
I. El problema de investigación
¿Qué características presentan las familias de la ied Alfonso Reyes
Echandía en cuanto a tipo de familia, escolaridad, nivel sociocultural
y economía?
II. Objetivo general
Caracterizar a las familias de los y las estudiantes de la jornada maña-
na de la ied Alfonso Reyes Echandía, mediante un único instrumento
que permita identificar sus características en cuanto a tipo de familia,
escolaridad, nivel económico y sociocultural.
III. Objetivos específicos
• Identificar los tipos de familia predominantes en la institución,
sus costumbres, hábitos y valores.
• Conocer los niveles de escolaridad y las expectativas en cuanto a
estudios de las familias de los y las estudiantes de la institución.
• Identificar cual es la situación socioeconómica real de las fami-
lias areistas, en cuanto a empleo, economía y condición social.
• Conocer la percepción que tiene la familia de la institución edu-
cativa Alfonso Reyes Echandía.
14
Capítulo primero
Antecedentes teóricos y antecedentes empíricos
La sociedad pertenece al ámbito de la cultura,
mientras que la familia es la emancipación social de los
requisitos naturales sin los que no podría existir la sociedad,
ni el género humano.
C. Levi-Strauss, 1967.
La familia, a diferencia del resto de relaciones sociales, es una relación
original, peculiar en cuanto que sigue criterios de diferenciación pro-
pios, no es una relación primaria que pueda asimilarse a otras, es una
relación de género propio, que corresponde a exigencias funcionales.
Desde el punto de vista sociológico: el término familia designa un
fenómeno que consiste en relaciones sociales.
Las normas jurídicas regulan relaciones sociales, pero no se identi-
fican con ellas, las clasificaciones estadísticas generalmente no suelen
captar relaciones sociales. La psicología habla de relaciones, pero las
contempla como proyección de los individuos. Sin embargo, desde la
perspectiva sociológica, a las relaciones sociales se les considera por lo
que son: relaciones sociales, y no otra cosa (Donati, 1991a).
Por consiguiente, el término “familia” designa una amplia gama de
formas sociales primarias que presenta estructuras relacionales diver-
sificadas y diferentes según las culturas (cfr. Anshen, 1974; Murdock,
1971; Brown, 1991). Lo que se incluye y excluye de la familia indica el
significado de lo que significa hacer familia en una determinada cultura.
Desde el planteamiento genético, el carácter primordial de la fami-
lia se hace explícito. Desde el punto de vista generativo, la familia es
un fenómeno primordial en la historia de la humanidad, por estar en
el origen de la sociedad humana, por su continua reproducción y por
estar en el origen de cada persona singular.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
En un primer sentido, la familia es un fenómeno primordial ya que
es el elemento fundante de la sociedad desde el inicio de la de la historia
humana. Más concretamente, la sociedad nace cuando nace la familia
(Levi-Strauss, 1969), llega al mundo con ella, en el mismo momento y
del mismo modo. En los inicios de la humanidad, la sociedad se forma
a partir de lo que hace la familia. Al principio de la existencia temporal
de una sociedad no existe el individuo aislado, sino el grupo familia: si
el individuo está completamente aislado, muere. Toda la sociedad asu-
me la forma de una amplia parentela (tribu, clan o gens), y la sociedad
que se va desarrollando está constituía de las relaciones entre tribus
y clanes. Por tanto, en un primer sentido, la familia es primordial en
cuento que sin ella lo social no adquiere existencia histórica.
En un segundo sentido, la familia es un fenómeno primordial, por-
que en el curso de la evolución humana, es la matriz fundamental del
proceso de civilización (Zimmerman, 1971). Aquí primordial no signi-
fica que esté en el origen de la civilización, sino que, en el contexto y en
el presente también en niveles más desarrollados y diferenciados de la
evolución social, la familia es precondición de toda posible adquisición
de civilización. No se alude a que la familia sea el lugar (sistema social
primario viviente) en que se reproduce la especie humana. Se alude
a algo más esencial. Se indica que una sociedad no puede existir si no
dispone de una cultura que pueda pensar y vivir de forma “familiar”, y
esto está más allá del horizonte meramente familiar (es lo desconoci-
do, extraño, lo no-familiar) (Horkheimer y Adorno, 1966). Aún más,
la capacidad del desarrollo de cualquier sociedad consiste en saber
traducir lo no-familiar en familiar (Luhmann, 1989b).
Para hacerlo, debe recorrer categorías simbólicas que tiene en la fa-
milia su arquetipo. En este sentido la familia es primordial en cuanto
que encarna una distinción (familiar/no-familiar) sin la cual el proceso
de civilización no puede avanzar.
En un tercer sentido, la familia es primordial porque elabora los
elementos fundamentales de la identidad simbólica del individuo en
cuanto ser humano. Tanto para la sociedad como para la cultura, in-
cluso para el individuo, es imposible activar el pensamiento (cognitivo
y simbólico) -signo distintivo de la humanidad- si la distinción entre
familiar y no familiar no está disponible, interiorizada y activable en
las relaciones interpersonales (Pontalti, 1992; Kaes y otros, 1993).
Por tanto en este tercer sentido es primordial en cuanto que es un pre-
rrequisito del proceso de humanización de la persona.
16
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Sin embargo, a menudo, hay quien piensa que la familia no es indis-
pensable para la sociedad. Platón en el siglo iv a. C. teorizaba la necesi-
dad de eliminar la familia (aunque solo en las clases más elevadas) para
hacer que la sociedad fuese más igualitaria. Desde los orígenes de la
civilización hasta nuestros días, por unos motivos u otros, han sido mu-
chos los intentos de grupos particulares, incluso de pensadores, que han
intentado desestimar a la familia. Generalmente han sido movimientos
sociales que han pretendido igualar a los individuos desde la infancia, y
para ello han planteado como objetivo la eliminación de la familia como
esfera social distinta y diferenciada del resto de la sociedad. En la mo-
dernidad han aflorado muchos de estos experimentos (Gordón, 1972).
Por ejemplo, las llamadas comunas, nacidas con los movimientos pro-
testantes de fines de siglo xviii y principios del xix en norteamérica, o,
recientemente el movimiento Kibbutz en Israel y las experiencias de las
sociedades comunistas (Campanini y Donati, 1980).
Incluso en la sociedad actual, hay quien vislumbra, creyendo ser ori-
ginal, “la muerte de la familia”. En realidad, estas teorías, en el mejor de
los casos, aluden al debilitamiento de formas particulares de familia.
Olvidan que primordial significa fundamental: la familia es la fuente de
aquello que ninguna otra relación humana puede dar. La idea de la fami-
lia es la de una relación o, si se prefiere, la de un” lugar social”, que pro-
mueve una concreta circulación de bienes interpersonales basados en el
don, y no se puede anular tal paradigma sin eliminar la misa sociedad.
Muchos sociólogos ante la emergencia del mundo artificial, dudan
de la posibilidad de mantener a la familia como fenómeno primordial.
J. S. Coleman (1993), por ejemplo sostiene que el ambiente científico
-tecnológico, dominado por la racionalidad instrumental el utilitaris-
mo, debilitará y hará insignificantes las relaciones familiares.
La familia ¿es un fenómeno primordial por el simple hecho de haber
sido en el pasado el instrumento a partir del cual la sociedad humana
se ha construido, pero que podría convertirse en una institución arcai-
ca sin razón de ser? Entonces, el desafío es grande, e invita a pensar en
la posibilidad de que la familia deje de ser el elemento vital de regene-
ración de la sociedad y el fundamento social de la identidad personal.
Este problema lleva a otro: la existencia o no de una identidad orga-
nizativa específica de la familia (Scabini y Cigoli, 1991, pp. 63 y 64),
aunque es más que esto. Sociológicamente el problema coincide con la
naturaleza y calidad de lo social.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
En función del tipo de sociedad cambian el sentido, las estructuras
y las funciones empíricas de la familia.
En sociología hay una forma relativamente simple de comprender
la persistencia y variabilidad, la continuidad y discontinuidad, de las
formas familiares en el devenir de la historia humana. Esta consiste en
relacionar las formas familiares con la formación histórico social en
que se presentan, entendiendo por esta última una configuración ideal
de sociedad que se organiza a partir de una cultura propia, de una eco-
nomía específica y de instituciones sociales propias.
Al hacer un recorrido histórico resulta evidente que la familia es un
fenómeno complejo. En cada sociedad se encuentra una pluralidad di-
versificada de formas de familia que varían en función de diversos facto-
res, como la posición de la familia respecto al modo de producción res-
pecto a la estratificación social o respecto a la fuerza del poder político.
La familia no camina linealmente de un polo al otro y no está sujeta
a ninguna ley histórica evolutiva. Al contrario, se modifica expandién-
dose o reduciéndose con mayores o menores funciones, con mayor o
menor estabilidad según las características de la sociedad que la rodea.
A partir del siglo xix, pero sobre todo a mitad de los años 1950 del
siglo xx, la familia ha sido tema de un amplio debate sobre su crisis.
Con esta expresión se alude a muchos fenómenos. En primer térmi-
no, a la transición de una sociedad comunitaria (de Gemeinschaft) a
una sociedad contractual (de Gesellschaft), que produce la crisis de las
formas tradicionales de familia patriarcal. A continuación la crisis se
refiere a extensos procesos de desorganización, disgregación e implo-
sión. Hoy es posible afirmar que si por crisis se entiende el progresivo
desgate de la familia, hasta el punto de perder su relevancia social, la
tesis es exagerada. Como han puesto de relieve los historiadores (p. ej.,
Gillis, 1996), cierta “mística de la familia” era hija de la era victoriana.
A partir de ella -y, posteriormente, a lo largo del siglo xx- se han cons-
tituido nuevos mitos y rituales familiares, como la celebración de los
aniversarios familiares tales como los del matrimonio, días del padre y
de la madre, etc. En el siglo xx al mismo tiempo que crece la fragilidad
de la familia se ha elaborado una nueva simbología, que en buena me-
dida, acrecienta el valor emocional.
Sin embargo si por crisis se entiende la emergencia de tensiones
en la relaciones conyugales y entre las generaciones que se traduce en
fenómenos de inestabilidad (crecimiento de las separaciones y divor-
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
cios) y de reestructuración de las redes de transformación que produ-
ce su continua reorganización (Scabini, 1985). En líneas generales, se
puede observar un proceso de desinstitucionalización entendida como
decadencia de ciertos valores públicos tradicionalmente ligados a la fa-
milia, a favor de una mayor legitimación como “grupo social” expresivo
del mundo vital; la redefinición de las transiciones familiares, es decir,
de los cambios de estatus según el sexo y la edad; la renegociación de
los roles sexuales en términos igualitarios y la redefinición de las rela-
ciones padre/hijo en términos más democráticos según una condición
de igual dignidad de la persona humana que tiene una clara ascenden-
cia y referencia en la ética cristiana.
Los cambios en la familia no se derivan únicamente en el progresivo
aumento de divorcios y separaciones, aunque estos fenómenos indican
modificaciones relevantes especialmente en la dirección de crecientes
problemas en el vivir relaciones de compromiso, profundas y de larga
duración en la pareja. Ciertamente estas situaciones generan nuevos
tipos de relaciones y de convivencia cotidiana. Las relaciones de pareja
y entre padres e hijos se descomponen, se rompen y se reconstruyen, A
principios del siglo xx, un niño solía tener una madre y un padre, her-
manos y hermanas, además de algunos tíos y muchos primos. Hoy es
frecuente que un niño tenga más de un padre y una madre, naturales y
legales o sociales, pocos o ningún hermano, ningún tío o primo que sea
relevante en el marco de los propios significados de la propia vida. En
esta situación para muchos niños resulta problemático decir que son
hijos ya que a continuación de la ruptura de la pareja procreadora, son
muchas las figuras que intervienen para suplir el rol de los padres, por
un periodo de tiempo, bajo cualquier aspecto, como ayuda psicológica
o económica, etc. Todo ello genera el sentimiento de que la familia está
cambiando de forma confusa.
Dicho en otros términos, los instrumentos que se tienen para enten-
der los cambios familiares están anticuados. Los indicadores utilizados
aluden en buena medida al declinar de un determinado “modelo” de fa-
milia, en el tránsito de la cultura tradicional a la moderna. Se trata de in-
dicadores que hablan de decadencia y de la desinstitucionalización, más
que de una nueva cultura familiar. Los anteriores indicadores describen
la fragmentación y la implosión de aquel modelo de familia nuclear esta-
ble que ha sido el dominante -al menos como representación colectiva
durante una determinada época de la histórica-, en el tránsito del siglo
xix al xx (Anderson, 1980; Ariés y Duby, 1987; Campanini, 1994).
19
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Es importante resaltar a la familia como “forma social generativa”,
es decir, que genera generaciones ya que en esta medida debe ser re-
definida dentro de las redes de parentesco. La familia se introduce, se
re-incluye en las relaciones de parentesco. Ciertamente ya no hay un
parentesco de tipo tradicional, aquel que se desarrollaba vertical y ho-
rizontalmente mediante la reproducción de vínculos de sangre y afini-
dad, sino en un parentesco socialmente construido mediante relacio-
nes de vida cotidiana en las que la identidad familiar de padre, madre
e hijo y de los roles correspondientes en sentido vertical y horizontal,
deben buscarse y sostenerse diariamente.
En la actualidad la familia no equivale a la simple cohabitación. Co-
habitar juntos no quiere decir ser una familia. La familia es otra cosa
que convivir bajo el mismo techo. Aquí es donde emerge el desafío más
radical para nuestro tiempo ¿de dónde se puede extraer nuestra iden-
tidad familiar?, ¿hasta qué punto prescindir de estas relaciones verti-
cales y horizontales?, ¿hasta qué punto podemos separar las dimen-
siones singulares como las biológicas, sexuales, económicas y legales?
Nuestra sociedad se ha planteado un gran desafío, ha iniciado un “gran
experimento”, el experimento más radical que se puede imaginar, ver
hasta qué punto se puede llegar a separar estas relaciones, aquellas
que generan las nuevas generaciones. Además y de forma paradójica, a
este desafío le acompaña el objetivo de realizar la realidad de la familia
concebida como máxima “personalización de la persona”.
Los cambios más profundos de la familia se convierten en un reto y
un desafío que no nace hoy, sino que está presente en la misma historia
occidental y que se hace trascendente con la aparición del cristianis-
mo. Lo esencial es ver como a través de todos los cambios, la familia
trata de fundamentar sus razones de existencia al tiempo que la socie-
dad intenta su “gran experimento”.
Los planteamientos contemporáneos sobre la familia se pueden
ver a la luz de varios autores clásicos como Frédéric le Play (1855),
quien intenta contemplar cómo viven las familias, cómo se organizan
y conectar estas modalidades con el orden social y cultural de la so-
ciedad. Este exponente emblemático de la sociología moderna de la
familia, adopta un método de observación que consiste en las famosas
“monografías familiares”, basadas en un análisis del equilibrio familiar.
Ulderico Berdardi (1981, pp. 30 y 31), afirma que la técnica de Fré-
déric no es limitada por el hecho de valorar especialmente elementos
20
Liceth Jimena Arcos Montenegro
materiales, sino que permite desarrollar un análisis cualitativo que, al
ligar la vida familiar con la calidad de vida social, permite analizar la
cultura de una comunidad.
Karl Marx, en su obra El origen de la familia, de la propiedad priva-
da y del Estado, junto con su amigo y compañero Friederich Engels
(Engels, 1970), contempla a la familia como un producto de la econo-
mía. La preocupación de Marx se centra en el proceso de proletariza-
ción de las familias, es decir, la reducción de la gran masa de familias
sustraídas de los campos y dejadas en un estado de precariedad como
consecuencia de la explotación capitalista. La ambición de Marx es ex-
plicar el origen de la familia y su recorrido histórico, para ello su ley
fundamental formula un proceso progresivo universal de proletariza-
ción de la familia interno al capitalismo, que precede a la aparición de
una forma superior de familia homogénea en una sociedad comunista.
Marx afirma que la familia monogamia nace con la propiedad priva-
da y se desarrolla en la medida en que es necesaria para la acumula-
ción capitalista privada. Marx preconiza que la sociedad comunista,
aboliendo la propiedad privada y la actividad capitalista privada, hará
desaparecer la familia monogamia, haciendo emerger en su lugar a la
pareja ligada por el puro amor erótico-individual.
Emile Durkheim (1892), considerado como el sociólogo clásico que
inicia la sociología de la familia, afirma:
Estamos ligados a nuestra familia porque nos sentimos ligados a la persona
de nuestro padre, de nuestra madre, de nuestra mujer, de nuestros hijos.
Era muy diferente un tiempo atrás, cuando al contrario los vínculos que se
derivaban de las cosas prevalecían sobre los procedentes de las personas,
cuando la organización familiar tenía como primer objetivo conservar en la
familia los bienes domésticos y cuando toda las consideraciones personales
eran secundarias.
La idea eje de Durkheim es que la familia evoluciona desde el “clan
exógamo amorfo” es decir, de la tribu que busca las esposas fuera de
sí misma y tiene una nula o muy baja división del trabajo social hasta
la moderna familia nuclear (familia conyugal). A diferencia de Marx
que había planteado la existencia de un estado de promiscuidad sexual
ilimitada antes del nacimiento de la familia (lo que implicaba conside-
rar el tabú del incesto como construcción artificial afirmada históri-
camente de forma progresiva), Durkheim plantea el tabú del incesto
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
como propio y concomitante con el nacimiento de la misma sociedad,
en cuanto que coherente con el nacimiento de la misma familia.
Tocqueville describe los cambios de la familia bajo la influencia
de la democracia. Para Tocqueville, la democracia rompe la cadena
de los estatus y de las clases, de tal manera que cada clase termina
por aproximarse y mezclarse con otras; sus miembros se hacen indife-
rentes y extraños entre sí. Tocqueville capta las consecuencias de la
creciente privatización de la familia, para él, las condiciones de dentro
y de fuera de la familia se hacen más igualitarias, la mayoría de los ciu-
dadanos pierde la capacidad de influir en sus iguales, incluso cuando
los individuos adquieren mayor capacidad y bienes para ser autóno-
mos. Sin pasado y sin futuro, el individuo es orientado hacia sí mismo,
y corre el riesgo de encerarse en la soledad de su corazón.
Un siglo después, Theodor Adorno considera a la familia tradicio-
nal como cuna de la cultura autoritaria, Adorno subraya que el fin de
la familia tradicional también significa la llegada de un nuevo y más
despiadado dominio inhumano:
... se diría que la infeliz célula de la sociedad, la familia, es al mismo tiempo la
célula portadora de la voluntad intransigente de crear una sociedad diversa.
Con la familia manteniéndose el sistema, ha desaparecido no solo el órgano
más eficiente de la burguesía sino la resistencia que, aunque oprima al
individuo, por otra parte lo reforzaba, o lo producía. El fin de la familia paraliza
las fuerzas opuestas (Adorno, 1954, p. 13).
Otro autor clásico que conviene tener presente es Ferdinand Töen-
nies, su obra fundamental, Gemeinschaft und Gesellschaft (1887), es
un punto de referencia obligado como resultado de la distinción que
propone entre sociedad (y tipos de familias) de carácter comunitario
y sociedad (y tipos de familias) de carácter asociativo. En la primera,
prevalece el conceso (comprensión tácita) y la tradición; su moralidad
se deriva de la religión. En la segunda, sin embargo, prevalecen la con-
vención (acuerdo mediante contrato) y la ley positiva (emanada de for-
ma racional-legal); su moralidad se deriva de la opinión pública. No es
difícil contemplar en esta dicotomía un esquema muy simple aunque
no inmediato, para leer la “sustancia” sociológica de las relaciones fa-
miliares en sociedades premodernas caracterizadas por una “voluntad
esencial”. Y en sociedades modernas caracterizadas por una “voluntad
arbitraria”.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Max Weber profundiza en el estudio sociológico de la familia con
motivo de las formas históricas que han permitido el nacimiento y de-
sarrollo del moderno capitalismo occidental. Weber ve en la familia
de primera acumulación, guiada por una orientación ético-religiosa,
como la protestante y la calvinista, la cuna de la sociedad capitalista. Su
tesis se ha discutido, conduciendo a una más amplia teorización sobre
la importancia y el sucesivo declinar de la moderna familia adquisitiva.
Georg Simmel (1988, 1989, 1997), evita cualquier visión evolutiva
de la familia al adoptar dos perspectivas muy particulares. Una desa-
rrolla el estudio de la familia como red de relaciones, que pueden ser
círculos familiares y la otra es la de la familia como lugar de sentimien-
tos particulares como el amor, el pudor, la intimidad, en la que las rela-
ciones y sentimientos se entrelazan.
La obra de E. W. Burgess y H. J. Locke The family from institution
to companioschip (1945) diseña el escenario de unos años en los que
se está modificando la familia en norteamérica y se anticipa en medio
siglo a aquellas corrientes teóricas que se desarrollarán en Europa a
partir de los años sesenta.
Su tesis es que la familia se va des institucionalizando progresiva-
mente en el sentido de estar cada vez menos sujeta a normas vincu-
lantes, recibidas por la tradición, y se convierte en el lugar en el que
se persigue la autorrealización mediante interacciones orientadas a la
felicidad personal. Esta tésis se ha convertido en un estereotipo, y ha
alimentado una importante cantidad de investigaciones y obras litera-
rias que, aunque han revelado algunos aspectos decisivos, han tenido
el defecto de ocultar el persistente carácter estructural de la familia y
su continua tenencia a producir nuevas formas estructurales.
Talcott Parsons, quien en buena medida, representa el último de
los grandes clásicos presenta mediante su escuela, la sociología de la
familia, un doble sentido: primero en cuanto que Parsons adopta un
planteamiento sistémico, que hace de la familia un sistema y el segun-
do, porque en esta visión se trata de tener en cuenta los conocimientos
más seguros, que según este autor, la sociología y otras disciplinas so-
ciales han elaborado hasta la década de los cincuenta.
En conclusión, los autores clásicos han descrito e interpretado a la
familia de forma muy diferente, es decir, según finalidades y métodos
explicativos tan diferenciados que han llegado a generar la impresión
de que la sociología no consigue captar el fenómeno, en el sentido de no
23
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
dar una versión suficientemente coherente. Lo que las unifica en un con-
junto de intereses, pero su análisis deja abierta una amplia ambigüedad.
Los clásicos han cedido a un análisis que ve la evolución de la fa-
milia como determinada por factores externos, especialmente de tipo
económico, técnico, político, por tanto, más materialista que simbóli-
co y relacional. El clima positivista del siglo xix ha influido en cómo
ha tratado la sociología a la familia, contemplándola como una mera
supervivencia del pasado, como la reliquia de una tradición cultural,
como el lugar de la conservación y la reproducción de la autoridad y de
las desigualdades sociales.
Algunos sociólogos han expresado su preocupación por la posible
desaparición de la familia, como lugar para el amor y la asistencia del
otro, imprescindible para la maduración de la civilización y garantía de
la misma democracia.
Todas estas ambivalencias y contradicciones han marcado a la so-
ciología de la familia entre el siglo xix y la primera mitad del siglo xx,
dejando una herencia problemática y ambigua sobre la explicación e
interpretación sociológica de la familia y sus trasformaciones.
Actualmente se inicia un nuevo ciclo científico de estudio de la fa-
milia mediante un proceso de distanciamiento desde una participación
precedente demasiado absorbente hacia el propio objeto.
No cabe duda de que, en las últimas décadas, la familia se ha conce-
bido según una determinada participación de la que en la actualidad es
necesario distanciarse:
• En los años cincuenta y sesenta la familia ha sido vista como su-
jeto/objeto del proceso de modernización.
• A partir de la segunda mitad de los años sesenta y en el curso
de los años setenta, la situación ha cambiado: la familia ha sido
vista como una realidad que se disuelve como consecuencia de
los procesos de modernización.
• A partir de los años ochenta, con la emergencia de un clima cul-
tural postmoderno, el tema de la familia se ha ideologizado y se
ha planteado como fenómeno de pura comunicación.
24
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Lo que en los años setenta se ha denominado revolución silenciosa
de la familia (Donati, 1981), ha avanzado y se ha acentuado, convir-
tiéndose en una cuestión explosiva que no puede ser silenciada.
La familia se ha convertido y se convierte cada vez más en un pro-
blema público por las enormes repercusiones que genera y que podrá
generar en el futuro. Por el contrario la capacidad de la esfera pública
ya sea como opinión pública, ya sea como sistema político administra-
tivo de representar y tratar adecuadamente la cuestión “familia” se ha
hecho cada vez más crítica y problemática.
Las formas familiares son el fenómeno de mayor interés sociológico.
La morfogénesis familiar en la sociedad contemporánea se entreteje en
situaciones como las parejas de hecho, que son las parejas que viven en
unión libre, sin matrimonio, los matrimonios en donde las dos volun-
tades se tienen en cuenta, las separaciones y los divorcios manifiestan
las dificultades de convivencia, Durkeim, en su famosa investigación
sobre el suicidio, trató separaciones y divorcios como indicadores de
malestar social, de desorganización y patología.
A esta situación se le puede atribuir el surgimiento de las familias
reconstituidas, familias en las que al menos alguno de los dos cónyuges
está en el segundo o enésimo matrimonio. Este fenómeno era algún
tiempo reducido, pero ha ido incrementando con las tasa de divorcio.
La configuración relacional de la familia reconstituida comporta un
problema que no es de fácil solución terminológica: cómo llamar a los
nuevos padres y a las nuevas madres, cómo llamar a los nuevos herma-
nos y hermanos. El niño, que en las primeras fases de su crecimiento
depende de progenitores donde uno de ellos es natural y el otro no,
tiene dificultades para aceptar al padre o madre no naturales, gene-
ralmente no lo designa con el apelativo de padre o madre sino que lo
considera, si todo va bien como un amigo. Ello revela un dato evidente,
que las familias reconstituidas tienen por lo general dificultades para
establecer límites y vínculos, ya que presentan identidades inciertas,
ambiguas y confusas respecto a las propias de las familias nucleares no
reconstituidas. Alcanzar una identidad estable y segura en las familias
reconstituidas es posible, pero esto solo sucede en una minoría. Cuan-
do la historia individual conduce al tercer o cuarto matrimonio, la red
de parentesco puede hacerse tan compleja que genere serios proble-
mas de identidad en todos los miembros de la parentela (de sangre y
legal) que se encuentran en el curso de los acontecimientos de agrega-
25
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
ción y separación. Las consecuencias son muy delicadas para los niños,
que aún deben formarse suficientemente autónoma.
Considerando todas las ambivalencias, se puede señalar que si, por
un aparte, es cierto que la familia no puede ser considerada una isla
feliz, por otra, no es cierto que desaparezca o que se reduzca a mero
hecho comunicativo o de pura convivencia contingente. La inédita
complejidad de la familia se revela como un nuevo punto esencial de
referencia para la identidad de los individuos, de los grupos sociales y
de la entera sociedad.
La familia, como un sistema viviente, puede observarse desde la óp-
tica de un sistema inmunológico que, después de haber sido atacado
por el virus, activa mecanismos de defensa y de reorganización fisioló-
gica. Pero los mecanismos no son biológicos, sino relacionales.
La familia se hace más relacional porque debe prestar más atención
a la calidad de relaciones, incluso a las de los individuos como tales.
Algunas familias lo consiguen, otras no, en función de cómo se organi-
zan y en función de sus recursos. El proceso es selectivo. De él emergen
familias más resistentes y familias más débiles, de las que muchas, al
cabo de un tiempo, desaparecen.
Entender la calidad y capacidad relacional de la familia según la
analogía biológica (F. Varela y H. Maturana) es válido hasta cierto
punto. La perspectiva biológica de los cambios familiares (adoptada en
sociología) no ayuda a interpretar el proceso como fenómeno esencial-
mente cultural, sino que es considerado en términos paradójicos (el
mismo amor, cuando es trasladado desde el plano biológico al cultural,
se convierte en paradoja).
Desde esta perspectiva se ve que, en los últimos años, las dificulta-
des de las familias se han configurado como dificultades de elabora-
ción simbólica de las relaciones y los objetivos englobados en ellas.
Nace la cultura de la familia, llamada postmoderna, que mezcla el
énfasis de los antiguos valores y la dispersión de las relaciones fami-
liares. Estas últimas, como las relaciones sociales en general, entran en
una morfogénesis que confía en las cualidades subjetivas más que en la
estructuración precedente: lo que une un cónyuge con otro, o un padre
a un hijo, se apoya en las consistencias de las emociones, sentimientos
y afectos que posee cada uno por el solo hecho de poseerlos. El vín-
culo, incluso cuando consigue construirse, es revocable en cualquier
momento, porque lo que cuenta en este código simbólico es el valor de
26
Liceth Jimena Arcos Montenegro
la tradición emotiva. También esta se convierte en una tradición cultu-
ral y tiende a institucionalizarse. Pero su traducción en normas es más
problemática que en el pasado que subrayaba las finalidades objetivas
y los valores intrínsecos de la vida familiar. Si la normatividad familiar
estaba legitimada preferentemente por las funciones sociales de la fa-
milia, ahora la legitimación se apoya en bases móviles de la satisfac-
ción interpersonal.
Privada de la dinámica simbólica capaz de estructuración, la familia
debe adaptarse de forma muy concreta: debe hacer convivir entre sí
los símbolos, valores y normas más dispares, debe vivir en una especie
contradicción explicita y permanente, renunciando a buscar una lógica
o visión coherente del mundo.
No todo en el proceso de cambio de la familia es negativo al contra-
rio, se forman nuevos sistemas de aprendizaje. Valores que hasta hace
algún tiempo pertenecían a grupos muy concretos pueden convertirse
en más universales.
Un ejemplo es la relación de sexos. Después del predominio de la
cultura machista, hoy se puede comprobar que la crisis de identidad
afecta más al hombre que a la mujer. La razón está en el hecho de que
lo masculino se ha convertido en más inseguro, y muestra necesidad
de familia mayor que la tienen las mujeres, que generalmente se hacen
más autosuficiente y emancipada. Este nuevo contexto, sin embrago
puede significar a la larga una crisis radical en la identidad de género
en la familia, puede indicar que emergen caminos culturales a través
de los cuales ambos sexos descubren una nueva necesidad de recipro-
cidad y aprenden a gestionarla. En este caso valores que hacía un tiem-
po pertenecían solo a un género. A través de la crisis sistémica, vienen
a ser asumidos por el otro género, y de esta forma se generalizan. Al-
gunas manifestaciones están emergiendo en tal dirección, como por
ejemplo la paridad de géneros en las tareas domésticas, los acuerdos
referentes al tiempo familiar, la solicitud de un rol más significativo del
padre en el caso de la custodia de los hijos después de la separación o
el divorcio y la creciente reversibilidad de los derechos-deberes.
Subestimar actualmente la crisis de la familia podría tener enormes
consecuencias. En las últimas décadas se han cultivado muchas ilusio-
nes, hasta el punto de que la familia ha sido objeto de discursos imagi-
narios, carentes de fundamento. Cometer otros errores querría decir
producir patologías quizá irreversibles. La destrucción del ambiente
27
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
natural y el crecimiento de las tendencias hacia la violencia entre los
jóvenes son dos ejemplos. Ya que, como dice L. Roussel (1989, p. 277),
con la familia incierta del momento histórico presente resulta más cla-
ro que, si se renuncia a la institución, no queda más camino que la inci-
tación al deseo o del camino de la violencia.
Por ello es urgente releer el sentido de la crisis de la familia como
problema de morfogénesis social, es decir estructural y cultural, no de
modas o de opiniones o de estados mentales o similares. La familia
debe ser interpretada de nuevo como una diferencia que hace diferen-
cia, tanto en el nivel intersubjetivo como en el sistémico: ¿En qué es
diferente la familia de otras relaciones, y por qué tal diferencia es rele-
vante hoy de forma diversa de ayer?
La familia ha entrado en un nuevo círculo histórico. La novedad es
que, estando cada vez menos ligada a los otros sistemas o aspectos de
la vida social, se encuentra ante dinámicas sui generis. Lo que está na-
ciendo ante nuestros ojos es la familia autopoiética, término con el que
se quiere indicar, que mientras el sentido colectivamente comparativo
de las funciones sociales desarrolladas por la familia se desvanece, la
imagen de la familia se construye sobre sí misma: la familia que cambia
no es como un organismo que se adapta al exterior, como un sistema
abierto comprometido en intercambios, sino más bien un sistema que
intercambia con el entorno vínculos y recursos, estímulos, demandas
y problemas mientras encuentra en su relacionalidad la propia fuer-
za. Del entorno puede recibir indicaciones como valores, normas, etc,
pero no puede hacerlas propias tal y como son sugeridas o estableci-
das. Solo puede elaborarlas según sus propias modalidades internas
de comunicación.
El ethos (carácter común de comportamiento que adopta un grupo
de individuos de una misma sociedad) familiar, en un ambiente progre-
sivamente dominado por lo artificial, tiende a perder las tradiciones
culturales y, en concreto, la trasmisión de la socialización a la familia
desde una generación a otra: ahora la familia debe ser refundada por
cada generación.
La sociedad tiene necesidad de repensar su modelo de desarrollo
no sólo por lo que concierne a la ciencia o tecnología, a los modelos de
producción, de consumo o de comunicación, a los tipos de trasporte,
etc., sino sobre todo por lo que concierne al mismo fundamento de la
sociedad en cuanto sociedad civil. El resto es pura consecuencia. Al ha-
blar de fundamentos de sociedad civil se habla de familia.
28
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Es a partir de la familia donde se repiensa la configuración de las
comunidades locales, precisamente en cuanto que las comunidades lo-
cales son redes de familias, es decir redes de relaciones entre familias.
Cuando se asume la perspectiva del proceso de civilización, el nú-
cleo de la cuestión puedes ser captado diciendo que tal proceso debe
situar a la familia de tal forma que le permita sumir bien sus funciones
como redes de relaciones dentro de la trama de relaciones más general
en que está ubicada.
La dificultad de fondo de la familia consiste en que esta no consi-
gue obrar como sujeto mediador de las relaciones entre sus interior
y los ámbitos externos. La escuela para los niños, los servicios para la
familia, los servicios para los ancianos, los mismos ámbitos de diver-
sión. El hecho es que todos estos ámbitos externos a la familia son cada
vez más autorreferenciales, es decir, actúan cada vez con más relación
a las propias necesidades internas, sin tener en cuenta las exigencias
propias de la familia. Se entiende bien como ante los mundos externos
que giran sobre sí mismos, que ven sus propios objetivos instrumen-
tales, los propios salarios, los propios problemas económicos, técnicos
y organizativos, la familia no consigue organizar las respuestas a sus
necesidades de forma suficientemente coherente y autónoma.
Las carencias en la transmisión de la memoria histórica, en el diálogo
entre padres e hijos y, en general, en la socialización entre las genera-
ciones derivan en buena medida de esta nueva trama de las relaciones
que ya no da espacio y tiempo a la familia, aunque obviamente están
implicados procesos más amplios de cambio en los valores y en los es-
tilos de vida. El malestar crece allí donde los ámbitos externos no ven
las dificultades de la familia como sistema social que tiene su lógica, su
cultura, su exigencia dialógica. Se debe, por tanto, invertir esa lógica.
Se podría decir que respecto al pasado, las políticas sociales debe-
rían girar 180 grados, en el sentido de que la relación entre Estado (o
comunidad política) y familia se reobserve y se reactive desde las mis-
mas familias. Es necesario redefinir la relación entre familia y Estado
en términos de reciprocidad, de simetría y de participación paritaria,
de máxima colaboración entre esfera privada y esfera pública, sin que
la una tenga un predominio sobre la otra.
Las sociedades “tardo-modernas”, en un contexto de globalización,
y en relación con él, deben captar que la calidad de vida social, consis-
te en la calidad de las relaciones primarias (familiares) y secundarias
29
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
(asociativas) en las comunidades locales, territoriales y personales,
desde las más pequeñas hasta las más grandes.
Esta calidad se mide por la capacidad de generar sentido en la vida
cotidiana. Es una capacidad que se revela en el sentido de paz y de
autodominio, y no en las vivencias de estrés y de alineación. Es en los
mundos vitales donde la familia puede y debe convertirse en prota-
gonista de modelo de civilización, como sujeto de una nueva sociedad
civil diferente de la sociedad mercantil establecida a partir del siglo
xviii que emerge más allá de la dialéctica entre público y privado. Esta
sociedad, que ciertamente no puede regresar al pasado, deberá elabo-
rar una nueva filosofía social y unos nuevos instrumentos capaces de
evitar la fragmentación y la contraposición entre las distintas esferas
de la vida, es decir, entre dimensiones familiares y no familiares de la
existencia. Ambas esferas no pueden seguir siendo contrarias y dando
lugar a tensiones y alineaciones que generan otras tensiones y alinea-
ciones. La sociedad del futuro necesita una organización social que sea
al mismo tiempo más diferenciada y más integrada en las distintas es-
feras de la vida cotidiana, que son las que pertenecen al mundo vital
de las personas. De esa organización reticular la familia es un nudo
ineludible, como momento de necesaria mediación entre los diversos
ámbitos y dimensiones de la vida cotidiana.
Solo hoy las ciencias sociales, después de los equívocos de la Ilustra-
ción moderna, comienzan a ver esta posibilidad como horizonte teóri-
co y práctico. Puede servir de estímulo la idea que lo que está en juego
es una forma completa de civilidad. De hecho, la elección no discurre
sobre gustos personales, sino sobre el dilema de dar un paso adelante
en el proceso de civilización o de caer en un retroceso colectivo de te-
mibles consecuencias.
La sociología muestra la crisis que ha afectado a la familia en el mun-
do moderno ha tenido como efecto la emergencia de nuevos tipos de
familia y, por tanto nuevas reflexiones sobre la familia. De esta forma, si
por una parte, se ha tenido que abandonar cierta forma tradicional de
observar los fenómenos familiares, por otra, la familia ha sido objeto
de una nueva y amplia reflexión teórica.
Para comprender este proceso es necesario asumir una adecuada
perspectiva histórico social, que no esté hipotecada por premisas evo-
lutivas, sino que atienda a análisis multidimensionales, capaces de pe-
netrar y mantener la riqueza del propio objeto de estudio.
30
Liceth Jimena Arcos Montenegro
La familia es y permanece como una relación social plena, aunque las
formas y contenidos de tal relación se modifican a partir de una conti-
nua e inevitable morfogénesis social. Esta última la afecta tanto interna
como externamente, estando las dos esferas de relaciones (internas y
externas) en constante conexión, interacción, interdependencia, me-
diante las mediaciones sociales que la familia activa diariamente.
La antropología social que se diferencia de la sociología por su con-
tacto directo con el objeto de estudio. Afirma, que la familia, como una
institución básica de la sociedad es, a su vez, la base de su estabilidad y
su progreso, en el sentido más positivo de la palabra. El individuo se in-
tegra a la sociedad a través de la familia y esta aporta a la sociedad sus
grandes valores: cohesión y solidaridad; trabajo, moderación y ahorro
y unos ciudadanos dignos: conscientes, libres y responsables.
Es necesario defender la familia de todo aquello que atente contra
esa cohesión y solidaridad natural (divorcio), contra su trabajo o mo-
deración (el consumismo), contra su derecho y su deber de educar a
sus hijos ( la falta de establecimientos de enseñanza).
De no ser así, la familia y, en consecuencia la sociedad serán una
familia y una sociedad enfermas. Los males de la célula se hacen notar
en todo el organismo social y los males de la sociedad se harán notar,
con violencia en la célula básica de la sociedad.
La importancia de la familia en el pasado, en el presente y en el fu-
turo es indiscutible, y de allí la importancia y valor que tiene hacer un
acercamiento y por qué no decirlo, una reconciliación con la familia.
Las instituciones educativas presentan un paisaje muy llamativo y
adecuado para realizar un proceso de acercamiento, de conocimiento y
de inclusión de la familia a su lugar en cuanto a la responsabilidad que
tienen con sus hijos y con toda una sociedad. La psicología social que
explica el comportamiento humano como resultado de la interacción
de estados mentales y situaciones sociales inmediatas, se convierte en
uno de los mejores fundamentos para afirmar que las relaciones que se
puedan tejer entre la institución educativa y sus familias pueden estar
determinadas por los efectos que ejerza la institución en la familia y la
familia en la institución educativa.
“Yo soy yo y mis circunstancias”. Ante la idea según la cual las perso-
nas nacen con una serie de características que las definen para el resto
de la existencia, Ortega y Gasset tuvo el indiscutible talento de resu-
mir en una frase sencilla una cosa que hoy parece obvia, pero que tardó
31
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
mucho tiempo en constituirse como evidencia y que tuvo que dar mu-
chos pasos antes de poder instalarse en los saberes del sentido común.
En efecto, para reconocer el peso que tienen las circunstancias en la
propia manera de ser, fue necesario elaborar primero, la constatación
de que las personas, a pesar de ser cada una única y diferentes entre sí,
presentan un amplio conjunto de características comunes según perte-
nezcan, por circunstancias de nacimiento o circunstancias de la vida a
una u otra de las diferentes comunidades que coexisten en la sociedad.
También fue necesario llegar a la constatación de que las creencias y
las maneras de ser de las personas son de un tipo o de otro según los
usos y las costumbres que imperan en las sociedades respectivas.
Así la progresiva concienciación de la diferenciación social en el
seno de una misma sociedad y de la variabilidad de las culturas en las
diversas sociedades fue dejando constancia de la inseparabilidad que
hay, de hecho entre las personas y sus circunstancias, o cosa equivalen-
te, entre lo psicológico y lo social.
Los centros educativos serían los espacios apropiados de encuentro,
de socialización y de equilibrio, para aliviar esas diferencias sociales,
pero infortunadamente también engrosan la lista de verdugos que solo
sectorizan y privilegian a unos cuantos con el derecho a una educación
con calidad.
La escuela como una máquina de reproducir las desigualdades sociales.
Rubén Cervini.
Las personas que comúnmente se desempeñan en un ámbito laboral
cercano a la educación logran evidenciar a través de la experiencia que
hay un abandono en la escuela; una soledad que a través del tiempo
ha tomado diferentes rostros. Entonces es fácil encontrarnos con cole-
gios a la deriva instalados en lugares que nunca fueron vislumbrados
para edificar moles, es fácil encontrar a docentes que trabajan por ne-
cesidad y no como un ejercicio de reivindicación, es fácil encontrar a
familias que no asumen responsabilidades, que creen en un sistema
paternalista, que les subsidia y les abastece en medio del caos nacional,
sin comprender que más allá de la obligación por parte del país es ne-
cesario un compromiso individual que esté de la mano con éste, pero
que se fundamente en el acompañamiento permanente que trasciende
el hecho de la reproducción y que implica un cuidado por el “otro”.
32
Liceth Jimena Arcos Montenegro
La historia nos devela que a través del tiempo, los sujetos se han ido
organizando a través de diferentes estructuras simbólicas para perma-
necer dentro de cualquier organización. Pertenecer a un grupo de cier-
ta manera es perpetuar la existencia, fortalecerse, plantearse metas.
Existen unas diferencias sociales, y el camino para la reproducción de
las diferencias sociales tiene un nicho perfecto: la escuela, “mediante la
socialización familiar el niño, hereda cierto capital cultural acorde con
su pertenencia de clase”.
El capital cultural socialmente más valorado (dominante), es más
probable que aparezca entre los núcleos de mayor nivel socioeconómi-
co, la escuela tiende a valorar ese capital. El capital cultural se transfor-
ma así como en el puente entre las posibilidades culturales de acceso
de un estudiante y la atención brindada por la escuela y por la misma
sociedad. La misma que se materializa en un mayor y mejor acerca-
miento al currículo y por ende a la posición social.
La realidad social en palabras de Bourdieu, se manifiesta a través de
relaciones invisibles, que tienen distancias notables “de acuerdo con los
recursos de que dispongan y que se pueden invertir”. Las clases sociales
se organizan de acuerdo a la distribución y utilización de las propieda-
des. El capital confiere fuerza, poder y beneficios a quien dispone de él.
Éste se materializa a través de lo económico, lo social y lo cultural.
Para particularizar las diferentes posiciones en el espacio social
sólo se necesitan tres coordenadas: “volumen global de capital, com-
posición del capital y trayectoria social” (Bourdieu). Estos principios
permiten agrupar a los individuos y brindarles eso mismo que poseen.
Homogenizando y separando a cada una de las clases. Desde esta pers-
pectiva, la clase social es un:
... conjunto de agentes que, por el hecho de ocupar posiciones similares en el
espacio social (es decir, en la distribución de poderes) están sujetos a condi-
ciones de existencia y factores condicionantes similares y, como resultado, es-
tán dotados de disposiciones similares que los dirigen a desarrollar prácticas
similares.
Las relaciones entre las clases sociales estarán mediadas por esa ca-
pacidad de homogeneidad. En esa medida se darán pactos de coope-
ración, pero si las diferencias en esa estructura son muy grandes ha-
blaremos entonces de prácticas de dominación, donde se legitima la
división de clases.
33
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Los capitales culturales son producidos, distribuidos y consumidos
a través de relaciones sociales relativamente autónomas de aquellas
que producen otras formas de capital, como el económico. Si bien esto
no implica independencia total de la estructura de clases, lo cierto es
que existe una división del trabajo entre los que poseen capital político
y económico o cultural. Si el capital económico asegura la dominación,
esto no implica el control de los circuitos de producción y distribución
del capital cultural. La teoría distingue, entonces, al menos dos frac-
ciones de las clases dominantes: aquellas que poseen el capital econó-
mico y las que poseen el lingüístico y cultural. Son dos distribuciones
diferentes, es decir, quienes cuentan con más capital económico no son
quienes necesariamente tienen más capital cultural.
Entre estas relaciones sociales existe un árbitro, una medición sim-
bólica quien asigna y da a cada grupo social insumos para fortalecerse
o mantenerse en su posición. La educación es uno de esos árbitros, y
lamentablemente en nuestro caso ese árbitro a nivel educativo es el
mismo de la clase dominante. Asimismo, el modo de inculcación y los
criterios de evaluación empleados por el sistema son más cercanos al
tipo de interacción observado en las familias de las clases dominantes
que las propias de las dominadas. Así pues, la aparente neutralidad
de la cultura escolar oculta, enmascara su propia contribución a la re-
producción y legitimación de las desiguales relaciones entre las clases
sociales, haciendo que para todos y cada uno, la cultura de la clase do-
minante se muestre superior al resto.
La consecuencia es que los alumnos provenientes de las clases do-
minantes estarán aventajados en la escuela porque ya han incorpora-
do ciertas relaciones con el lenguaje y la cultura que les ayudarán a
encontrar las actividades educativas más inteligibles y familiares, es
decir, traen a la escuela todo lo que ella requiere y, por lo tanto, su éxito
dentro de ella será más probable. En cambio, los niños de las clases
dominadas sufren la “violencia simbólica”, dado que se les impone la
cultura dominante y, por lo tanto, estarán más cerca del fracaso que
del éxito escolar.
El capital cultural de Pierre Bourdieu, se convierte en el punto de
apoyo para afirmar que no sólo las diferencias socioeconómicas inter-
vienen en el proceso de educación y formación de niños y jóvenes. Así,
es posible vislumbrar ese algo que genera el éxito o fracaso escolar e
inclusive el éxito o fracaso en la misma vida. Por tal motivo es muy va-
34
Liceth Jimena Arcos Montenegro
lioso hacer la caracterización familiar y continuar con un diagnóstico
que permita ser muy acertados a la hora de tratar a cada familia.
Bourdieu afirma que el capital cultural es un instrumento de poder
al nivel del individuo bajo la forma de un conjunto de cualificaciones
intelectuales producidas por el medio familiar y el sistema escolar. El
capital cultural se presenta en tres estados: en estado incorporado y
se encuentra ligado al cuerpo, exige un tiempo que debe ser invertido
personalmente por el individuo, es un trabajo del sujeto sobre sí mis-
mo. Funciona como capital simbólico, es transmisible en forma heredi-
taria y allí juega un papel fundamental la familia y la escuela. El capital
cultural en estado objetivado: Este capital se presenta a través de ma-
teriales como los escritos, las pinturas, los monumentos, instrumentos,
maquinarias, etc. Es transmisible en su materialidad, lo transmisible
es su propiedad jurídica. El capital cultural en estado institucionaliza-
do: La objetivación del capital cultural bajo las formas de los títulos, es
decir, institucionalizado confiere a su portador un valor convencional,
constante y jurídicamente garantizado desde el punto de vista de la
cultura, la alquimia social produce una forma de capital cultural que
tienen una autonomía relativa respecto a su portador y del capital cul-
tural que el posee efectivamente en un momento dado.
Bourdieu, en su libro Los herederos, se propuso demostrar que las
instituciones escolares actuaban, de modo predominante, otorgando
títulos y reconocimientos educativos a quienes pertenecían a situacio-
nes culturales, sociales y económicas privilegiadas, y que con su acción
legitimaban y reforzaban desigualdades sociales de origen, a las que
les daban el carácter de dones naturales de inteligencia.
En la actualidad, los centros educativos sectorizan a la población se-
gún su estrato social. Los ingresos de una familia definirán la clase de
educación que sus hijos recibirán. Las instituciones de carácter priva-
do a las que se debe pagar una pensión mensual, destinan gran parte
de su tiempos en el diseño de sus proyectos apuntando a sus familias
como apoyo en el proceso formativo, académico y convivencial de sus
estudiantes. Tienen una asociación de padres de familia, realizan talle-
res y escuelas de padres y de alguna manera involucran y hacen res-
ponsable a la familia de la educación de sus hijos.
Infortunadamente, las instituciones públicas o distritales atienden
necesidades desde las políticas públicas y dejan de lado el capital cul-
tural de su comunidad educativa. De esta manera las instituciones dis-
35
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
tritales se convierten en esos centros de reproducción de la miseria y
de la ignorancia.
Muchas de las familias que matriculan a sus hijos en estos lugares,
han llegado allí por situaciones forzosas y la institución desconoce que
personas conforman su comunidad educativa.
La escuela debería ofrecer la posibilidad de igualdad en medio de la
desigualdad socioeconómica que viven naciones como Colombia. De-
bería ser la escuela, pues su misión es la de educar y la educación es un
derecho constitucional, pero, como señaló Monique de Saint Martin
“la escuela lejos de borrar las desigualdades sociales, tiende a transfor-
marlas en castas escolares”.
Ante las críticas que su libro, Los herederos generó, Bourdieu afirma
que “al conocer las leyes de reproducción se puede tener alguna opor-
tunidad de minimizar la acción reproductora de la institución escolar”.
Las instituciones educativas distritales deben fortalecer toda su es-
tructura para poder brindar una educación de calidad y dicha estruc-
tura empieza en la familia.
En este mundo complejo, se necesita más que una buena escuela para educar a
los niños. Y también se necesita más que un buen hogar, se necesita que estas
dos importantes instituciones educativas (escuela y padres) trabajen juntas.
Dorothy Rich.
La escuela y la familia son las dos grandes instituciones educativas de
las que disponen los niños y niñas para construirse como ciudadanos.
Por tal motivo, ni la escuela por una parte ni tampoco la familia, pue-
den desempeñar dicha función de manera aislada y diferenciada la una
de la otra. Como bien expresa Bolívar (2006), la escuela no es el único
contexto educativo, sino que la familia y los medios de comunicación
desempeñan un importante papel educativo. Por tanto, la escuela por
sí sola no puede satisfacer las necesidades de formación de los ciuda-
danos, sino que la organización del sistema educativo, debe contar con
la colaboración de los padres y las madres, como agentes primordiales
en la educación que son, de los alumnos(as), que ellos deben formar.
(Ortiz, 2011).
“La educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la per-
sona humana. El Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza.
Los padres de familia tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho
36
Liceth Jimena Arcos Montenegro
de escoger los centros de educación y de participar en el proceso edu-
cativo”, también el artículo 54, de la Ley 28044 “Ley General de Educa-
ción” establece:
... y, siendo los padres de familia protagonistas directos en el proceso pedagó-
gico; y, observando que estos tienen una gran responsabilidad directa en el
rendimiento académico de sus hijos, es necesario determinar la participación
de los padres de familia teniendo como elementos bases los factores socio eco-
nómicos y culturales hacia el logro de aprendizajes reflejados en el rendimien-
to académico de los niños y niñas.
John Locke, considerado uno de los padres del liberalismo y el empi-
rismo, expone en su obra Pensamiento sobre la educación, que la edu-
cación se debe llevar a cabo en la propia casa.
Educado fuera de la casa, el niño se hará, es verdad, más atrevido y más capaz
de valerse entre los niños de su edad, y la emulación de los compañeros da más
vida y habilidad a su joven espíritu. Pero hasta que encontréis una escuela en
la que el maestro tenga tiempo para vigilar las costumbres de sus discípulos,
y en la que la experiencia os pruebe que pone bastante cuidado en darles una
buena educación y en formar su espíritu en la virtud (Locke, 1986, p. 97).
En el autor, todo lo que pueda ayudar un preceptor en la educación del
niño en su casa, le asegurará mejor que toda escuela, maneras gentiles,
pensamientos viriles, el sentimiento de lo que es digno y conveniente,
y le obligará a hacer mayores esfuerzos en sus estudios.
Una de las ventajas de la educación doméstica que propone Locke
es que permite formar el espíritu y requiere una atención constante y
cuidadosa para cada niño, lo cual es incompatible cuando un maestro
tiene una población escolar numerosa ya que es imposible que estén
cincuenta escolares bajo su mirada, además, no se puede esperar que
les enseñe otra cosa que lo que está contenido en los libros.
La doctora en antropología social Laura Cerletti, en su libro Las
familias: ¿un problema escolar?, expone la importancia de preguntarse
qué se entiende por familia, desde la institución educativa, a qué fa-
milias se dirigen muchos de los reclamos que provienen de la escuela.
El tipo de situaciones asociadas a la “mala constitución familiar” in-
cluye una variedad de características: padres separados, madres sol-
teras, madres que trabajan durante todo el día, niños que cohabitan
con adultos que no son sus padres biológicos, padres con problemas
37
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
de alcoholismo y drogadicción, y la lista podría continuar. Su trabajo
recoge situaciones en diversos escenarios de encuentro con docentes
que exponen situaciones directas con las familias: “Las familias de mis
alumnos están muy desmembradas”, algunas ni existen, “Las familias
en general son despreocupadas; algunas conflictivas, desocupadas. Su-
fren de carencias múltiples”.
A partir de esto, la doctora Cerletti hace una distinción básica en-
tre dos cuestiones de diferente orden, que en este tipo de caracteriza-
ciones aparecen indiferenciadamente.
Por un lado, la sociedad atravesado un procesos de crisis, y como ha
sido ampliamente documentado, en la década de 1990 se consolidó un
modelo de acumulación que profundizó críticamente las desigualda-
des sociales (Grassi, Hintze y Neufeld, 1994; Achilli, 2000). Amplios
sectores de la población viven en situaciones de extrema pobreza, y
muchos otros ven como se deterioran sus condiciones de vida drástica-
mente. Por cierto, las condiciones socioeconómicas de la población (lo
cual incluye a los docentes mismos) tienen una importante incidencia
en los modos de vida familiar y en lo que sucede con la escolarización
(Achilli, 2010). Diversas situaciones como las largas jornadas labo-
rales de los padres, la ausencia de algún cónyuge por el traslado hacia
mejores oportunidades de trabajo, la falta de útiles escolares, entre
muchas otras, se relacionan con dichos procesos de fragmentación y
desigualdad social.
Junto con las mejoras producidas en los últimos años, son también
fácilmente visibles las huellas de estos procesos (Santillán, 2012;
Cerletti, 2010a).
Pero, por otro lado, se presta a confusión identificar indistintamen-
te este tipo de procesos con transformaciones en la estructura y orga-
nización familiar. Si bien, los procesos socioeconómicos mencionados
sin duda han dejado profundas huellas en las familias, plantear que “la
familia” está en crisis es una cuestión muy distinta. Padres separados,
hogares encabezados por una mujer, convivencia de niños con adultos
que no son necesariamente sus padres biológicos o que son de parejas
del mismo sexo, familias compuestas por hijos de relaciones anterio-
res, etc., son cuestiones que hablan de diversas formas de “ser familias”
y de situaciones de cambio más que de crisis.
Entonces, al volver a la pregunta anterior: ¿Qué “familia” sería la
que está en crisis? ¿Qué significa que “no hay familias”, que las familias
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
“no están”, que están “mal constituidas”? Estas representaciones sobre
la “mala constitución” de las familias, o sus “disfunciones”, pueden ser
interpretadas desde el modelo en relación al cual se las considera.
Hace algunos años atrás, un matutino porteño publicó la siguiente
noticia: “Los maestros se quejan de la ‘mala conducta’ de los padres”.
“Los maestros se quejan de la ‘mala conducta’ de los padres”, Diario El
Clarín, 5 de agosto de 2005.
La nota periodística, aparecida en el año 2005, pone sobre el tape-
te el malestar acerca de la falta de colaboración de las familias en el
proceso académico y formativo de sus hijos. En el recorte, esta falta de
cooperación se pone en evidencia en citas tales como que “los padres
no revisan los boletines ni los cuaderno, ni las agendas de comunica-
ciones”, o que no aportan a la escuela con los elementos necesarios.
Hay cada vez menos acompañamiento. Y tal como está planteada hoy la
Escuela, si no te acompañan no alcanzas a cumplir con lo que te piden”.
Desde estos ejemplos, y desde las inquietudes manifestadas por los
docentes surge el interrogante de ¿cuál es el papel de las familias en la
escolarización?
Los encuentros entre las familias y las escuelas no se restringen a
las circulares oficiales, ni a las formulaciones planificadas por algunas
propuestas de cambio, ni a las representaciones más fuertemente an-
cladas en el ámbito educativo. Se trata de encuentros cotidianos, tra-
mados en múltiples interacciones y basadas en relaciones que exceden
las fronteras de los establecimientos.
Con base a la intención de avanzar sobre una problematización de
los modos actuales de entender esta relación, importa también interro-
garse sobre la presencia de las familias en la escuela. Una mirada menos
sesgada por los parámetros dominantes, permite advertir -junto con el
reconocimiento de las interacciones que se reconstruye- un conjun-
to de prácticas que suelen resultar invisibilizadas en las instituciones
escolares. Como se ha podido documentar desde la investigación sis-
temática, se trata por ejemplo de las consultas y seguimientos que los
padres realizan sobre los rendimientos escolares de los hijos muchas
veces interceptando a las maestras y maestros en espacios no espera-
dos para ello (en las veredas que circundan a la escuela, en las plazas y
la calle). También se trata de una serie de iniciativas y discursos acerca
de lo “escolar” y “educativo” que se ligan con la propia historia escolar,
con hechos significativos en el curso de la vida personal y con la vincu-
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
lación cotidiana que los adultos llevan adelante con diversos espacios
de interacción barrial y organización comunitaria (como comedores,
guarderías, centros culturales) (Achilli, et al, 2000; Neufeld, 2000;
Cerletti, 2010a; Santillán, 2007). Los padres concretan prácticas
que rebasan los reglamentos y las regulaciones oficiales (producidos
desde la misma escuela o de otros niveles del sistema educativo) y no
por ello son menos significativas para la experiencia escolar de los ni-
ños (Cerletti, 2010a). Lo que el registro etnográfico nos demuestra
es que en las escuelas no existe una sola forma de “participación”. En
tal caso se concretan prácticas e interacciones que van difiriendo entre
sí según los modos en que las mismas van delineando el campo de po-
sibilidades -más o menos inclusivas- para que los sujetos intervengan
(Santillán, 2007, 2009; Cerletti, 2010a, 2010b).
Se debería considerar la recuperación de la escala de la vida coti-
diana y la historicidad de las relaciones entre las familias y la escuela
implica comprender y situar los acontecimientos observados -y la vi-
sualización de dichas relaciones como problema- no como episodios
discontinuos, sino articulados a procesos más amplios y que se van
configurando en el tiempo. También conlleva observar que las relacio-
nes entre ambos espacios no están exentas de muchas de las tensiones
que marcan, históricamente, a la vida social. Ofrecer prescripciones
sobre cómo tienen que ser las relaciones entre las familias y las es-
cuelas -como suele hacerse en la literatura específica sobre el tema-,
no puede soslayar el reconocimiento de las prácticas e interacciones
que cotidianamente llevan adelante de hecho los educadores y los pa-
dres de los chicos, siempre con base a relaciones sociales más amplias,
incluyendo la cooperación, la ayuda mutua, la asimetría y el ejercicio
diferencial de influencia en arenas de decisión determinadas y ligadas
a coyunturas específicas.
Gema Paniagua Valle, psicopedagoga de los equipos de atención
temprana de Madrid, España, afirma que la importancia de la relación
entre la familia y la escuela no es custionable. Entre otras muchas ra-
zones el derecho de las familias a conocer qué educación se está ofre-
ciendo a sus hijos, la necesidad de que niños y jóvenes no vivan en con-
textos disonantes o enfrentados, y sobre todo el hecho de compartir la
educación de unas mismas personas, son motivos más que suficientes
para potenciar al máximo esta relación.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Desde contextos muy distintos familia y escuela comparten gran par-
te de, los objetivos educativos establecidos en la educación; el lenguaje,
la sociabilidad, las habilidades motoras, las habilidades sociales, incluso
los aprendizajes más conceptuales son aspectos que los estudiantes van
desarrollando tanto en la familia como en el centro educativo.
El hecho de compartir un objetivo común no significa que el camino
para alcanzarlo sea el mismo. El entorno familiar es un medio vital-
mente más importante, más influyente, más permanente en su desa-
rrollo (los maestros van cambiando y sucediéndose en el tiempo, pero
los padres habitualmente no).
Pero cuando no se conoce a la familia, se tiende a idealizarla y su-
poner que el hecho de estar en familia es siempre muy estimulante. El
potencial educativo es muy variable según lo contextos y las personas.
Es importante que los docentes y directivos reconozcan los valores
pocos o muchos que la familia aporta al estudiante. Por ejemplo el he-
cho de que la lengua materna sea diferente en la familia que en la es-
cuela (familias desplazadas, familias indígenas), suele plantearse como
un serio inconveniente para el estudiante. Algunos docentes que, con
buena voluntad pero con poco conocimiento del desarrollo lingüístico
y emocional que una lengua específica pueda tener para una familia,
intentan acercarse a sus conocimientos pero finalmente terminan por
recomendarle que hable el castellano, pues no tiene las herramientas
necesarias para continuar y preservar su lengua nativa, así se pierde día
a día la gran riqueza de los pueblos nativos y la escuela se convierte en
un verdugo más de la muerte anunciada de nuestros pueblos indígenas.
Son muchas las situaciones que deberían llevar a la escuela a crear
contextos formativos atrayentes y asertivos para las familias de sus es-
tudiantes. Cuando las familias se sienten continuamente censuradas
en sus hábitos y no reconocidas en sus buenas prácticas -por ejemplo
la forma de manifestar cariño-, abandonan poco a poco estos espacios.
Los centros que conectan con la cultura de su entorno que respetan y
reconocen los aportes que supone esta cultura para sus estudiantes,
consiguen acercar los padres a la escuela.
Los docentes generalmente argumentan que han sido preparados
para enseñar a niños y no a sus familias y las familias argumentan que
quienes estudian son sus hijos y no ellos. Y en el caso de los docentes
hay mucha razón ya que en el plan de estudios profesionales para licen-
ciados, la cátedra con padres de familia ocupa un lugar muy secundario
41
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
y limitado. Tampoco en la formación continuada ni en los proyectos del
profesorado es un tema prioritario.
Así que en la colaboración con las familias. Muchos docentes cuen-
tan con su buen quehacer personal, pero no están provistos de plan-
teamientos profesionales y lo que es peor aún, desconociendo por
completo a la comunidad que entrega en sus manos la formación de
sus hijos.
La concienciación de los docentes y directivos docentes sobre el tra-
bajo con la familia debe desarrollarse desde la revisión de las propias
actitudes, de las ideas y preconceptos que se tienen sobre lo que debe
ser una familia y abordarla desde la realidad. Es un duro trabajo en el
que se descubren prejuicios pero también fortalezas y capacidades de
cambio. También es necesario formarse para contar con habilidades
concretas: como coordinar un grupo para potenciar a reflexión.
No solo las familias deben pensar sobre como ajustar la educación
de sus hijos a los nuevos tiempos y a las circunstancias. También la ins-
titución educativa vive constantes cambios que implican dudas. Cuan-
do la institución se preocupa por conocer la realidad de sus familias y
deja de sentir que tiene la verdad absoluta, cuando todos; padres, ma-
dres y escuela, se embarcan en la reflexión y la búsqueda de respues-
tas, no solo los padres aprenden y se sienten ayudados en su función
materna y paterna, sino que los docentes también sienten que apren-
den de las familias y que ese aprendizaje les ayuda a trabajar mejor con
sus estudiantes.
En Colombia la familia es el espacio natural, psicológico y sociológi-
co en el cual se establecen las relaciones fundamentales (Ligia Galviz,
La familia una propiedad olvidada, 2001). Sin embargo se habla de fa-
milia cuando ella deja de satisfacer las necesidades de los individuos
y de la sociedad y es entonces cuando adquiere importancia; también
llama la atención cuando no responde a los intereses sociales o a los de
cualquiera de sus componentes. Pero no es relevante o interesa muy
poco a los expertos, cuando ella es consecuente con sus responsabi-
lidades. De igual manera, las políticas de Estado hablan de la familia
en crisis, pero sus programas se concentran en sus miembros indivi-
dualmente considerados. No existe una atención a la familia en su con-
junto que la habilite para el manejo de su vida cotidiana, no hay una
política que la considere como núcleo en sus relaciones, sus tiempos y
sus espacios. Tampoco se dispone de una pedagogía de la familia para
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
formar y desarrollar vínculos, para manejar sus conflictos, resolver sus
inquietudes y manejar sus relaciones con respeto a la dignidad de sus
miembros para que estos perciban que los espacios y tiempos de la
familia son las primeras vivencias del ejercicio de la democracia. No
existe la conciencia de que una de las funciones esenciales de la familia
es la formación de sujetos políticos.
Infortunadamente los espacios de la familia se vienen perdiendo
con la nefasta rapidez que el fuego consume a una hermosa montaña.
Las problemáticas sociales y políticas, el conflicto armado, el desplaza-
miento forzado, la presión económica y hasta la pérdida de valores y
del mismo instinto, encontrando incluso a los animales más amorosos
con sus hijos, que a nosotros como seres humanos, dejan un inmenso
vacío en lo que se esperaría de la familia.
En la sociedad contemporánea las actividades laborales se desarro-
llan en el tiempo de crecimiento de los hijos e hijas, en los tiempos de
su educación. La cotidianidad de la familia se desarrolla en la cantidad
de espacios que debe llenar, las actividades que debe desarrollar y en
la escasez del tiempo.
Así, al hacer un análisis de las dinámicas internas de la familia es
más integral si se enmarca en las transformaciones sociales y cultura-
les que vive la sociedad, especialmente a partir de la segunda mitad del
siglo xx.
Dichas transformaciones hacen visible el mapa múltiple, plural y di-
verso de la sociedad que sitúa a la familia en una situación contradic-
toria. Las familias colombianas están ocultas y a su vez son actoras que
no pueden ser marginadas de las políticas sociales.
Pero la familia del presente está sumida en unas paradojas que al-
teran su génesis, su pensar y actuar, la dinámica familiar está expuesta
a una serie de tensiones en la esfera pública y en su privacidad, tales
tensiones se podrían enunciar así:
La familia es responsable del bienestar de sus integrantes y del equi-
librio social pero está ausente y es ignorada en la esfera pública. Cada
vez parece que el Estado y la Sociedad no la tuvieran en cuenta para la
definición de la política social, el orden económico la ignora.
El tiempo de la producción económica es hegemónico, el tiempo de
la familia es secundario. Los adultos, integrantes de la unidad familiar,
o están vinculados al mercado laboral o están desempleados pero de
todas maneras son sus únicos proveedores; la familia es la formadora
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
de la fuerza laboral por lo tanto, es la responsable de la educación, la
salud, la recreación y el desarrollo integral de sus niños, niñas, adoles-
centes y jóvenes. Pero los padres y las madres, o carecen de recursos o
de tiempo para atender estas obligaciones.
Las mujeres son titulares del derecho a la participación en los asun-
tos públicos, pero sus tiempos están comprometidos con el trabajo re-
munerado, el cuidado de las generaciones y el trabajo doméstico. Se-
gún datos de la cepal, las mujeres consagran 47 horas semanales al
cuidado y trabajo del hogar mientras los hombres solo le destinan 17
horas semanales. Las mujeres son titulares de los derechos políticos
pero no tienen tiempo para ejercerlos activamente. Si se sigue alimen-
tando la idea de los roles, las mujeres son las más afectadas por las
paradojas del sistema; en efecto, ellas responden por la reproducción,
la gestión del hogar, son agentes económicos y si tienen tiempo ejercen
sus derechos políticos, mientras que los hombres siguen con el rol de
agente proveedor del hogar. Esta paradoja está deteriorando la salud
y bienestar de las mujeres, de los hijos e hijas y la calidad de vida del
grupo familiar, como lo demuestran algunos estudios.
El ordenamiento jurídico consagra el modelo único de familia mien-
tras que la realidad social da cuenta de la pluralidad y diversidad en
su composición y constitución. Las ciencias sociales estudian las tipo-
logías de las familias y los tratados y convenios internacionales de de-
rechos humanos y la Constitución Política de Colombia vigente desde
1991 (arts. 5.° y 42), consagran el modelo único y tradicional de fami-
lia, olvidan la pluralidad y diversidad étnica y cultural de la sociedad
colombiana, principios reconocidos expresamente en la misma Consti-
tución Política (art. 7.°).
Desde las percepciones, los seres humanos sienten la familia como
el lugar de los afectos, pero ella es también espacio de violencia y mal-
tratos para sus integrantes. Colombia tiene altos índices de violencia
conyugal, maltrato, abuso sexual de niñas y niños. Este, que es un fenó-
meno universal, es uno de los puntos centrales de la situación actual de
las familias en el panorama colombiano.
Los estudios sobre la realidad de las familias colombianas se ini-
cian con la obra de Virginia Gutiérrez de Pineda, Familia y cultura
en Colombia (1968). Este trabajo establece la relación diferencial entre
familia, cultura, economía, historia geografía en Colombia. En la pre-
sentación de la obra, se percibe el propósito inicial y su resultado.
44
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Mi propósito al iniciar este estudio, se orientó a describir la tipología y la
estructura familiar en Colombia. Pero a medida que se realizaba el trabajo
de campo, el estudio del proceso histórico, y avanzaba en el análisis cultural,
fui topando que el país se repartía en zonas configuradas bajo indicadores
peculiares en cada una, de cuyo funcionalismo la institución de la familia venía
a ser un fragmento, una consecuencia o una implicación causal. De esta manera,
hábitat, proceso histórico, instituciones y cultura, configuraban unidades
integradas con principios identificatorios propios (Virginia Gutiérrez de
Pineda. Familia y cultura en Colombia. Medellín, Universidad de Antioquia,
2000. pp. 29 a 33).
Este estudio muestra dos aspectos importantes que son la diversidad
cultural en la cual se insertan las familias y la articulación de las dife-
rentes disciplinas que permiten entender las dinámicas familiares de
manera integral. Afirma la maestra Gutiérrez de Pineda que:
la institución de la familia constituye un campo desde el cual se divisan y
dentro del cual se proyectan todas las instituciones de la comunidad en sus
fallas y en sus aciertos. Focaliza más que ninguna las incidencias del devenir
social patrio y los problemas del morbo social, conformando un punto clave
en su cambio.
La clasificación hecha por esta autora en 1968, puede variar y modi-
ficarse pero permanece la idea de la diversidad y la conjunción de los
puntos de vista disciplinares para entenderla; perduran los criterios
que tuvo en cuenta para hacer investigar la situación de la familias co-
lombianas; los criterios de análisis utilizados en esta obra siguen vigen-
tes y algunos, como el factor económico, son especialmente relevantes
en la actualidad. En efecto, uno de los temas centrales del debate actual
es la relación de la familia con el mercado, es claro que la conciliación
entre los tiempos de la producción económica y los tiempos de la fami-
lia es uno de los presupuestos para la realización de la igualdad entre
los géneros en la sociedad y al interior de las familias.
La profesora Virginia Gutiérrez de Pineda estudió la diversidad de
las familias desde el punto de vista cultural. Otro aspecto de la diversi-
dad se deriva de las formas de estructura de las familias. Esta tipología
surge de las transformaciones que se llevaron a cabo en la sociedad en
el siglo xx. Al respecto, es pertinente tener en cuenta las apreciaciones
de la historiadora y socióloga Stephanie Coontzen su obra sobre la
historia del matrimonio, ella afirma en sus conclusiones.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción
... Y cuando la gente llegó a considerar que la calidad de la relación era más
importante que las funciones económicas de la institución, algunos hombres
y mujeres argumentaron que el amor comprometido de dos personas no
casadas, incluyendo a las del mismo sexo, merecían al menos el mismo
respeto social que un matrimonio formal celebrado por razones mercenarias
[...] Así como muchas personas encontraron nuevas fuentes de empleo en el
mundo industrial aún después de que las fábricas desalojaran las ocupaciones
anteriores, mucha gente podrá edificar matrimonios satisfactorios y estables
sobre una nueva base. Pero muchos otros llevarán vidas y construirán sus
compromisos personales fuera del matrimonio.
Otros estudios por ejemplo, la encuesta nacional de demografía y salud
realizada por Profamilia, muestran el descenso de las parejas confor-
madas por matrimonio y el surgimiento de otras formas de ser y vivir
en familia.
Los autores y autoras que han trabajado este tema, presentan varias
las tipologías de familia entre las cuales están: las familias nucleares
constituidas por el padre la madre y sus hijos e hijas, las familias mo-
noparentales conformadas por el padre y sus hijos e hijas o por las ma-
dres y sus hijos e hijas, las familias unipersonales, las conformadas por
los abuelos y/o abuelas y sus nietos y nietas, las familias de nido vacío,
las familias reconstituidas según el modelo nuclear pero con uniones
anteriores que conforman familias mixtas desde el punto de vista de
los hijos e hijas, las familias sin hijos y sin intención de procrear, las
familias trasnacionales, las familias unidas por vínculos de solidaridad
o de amistad.
Otro factor que incide en la pluralidad y la diversidad de las familias
es el enfoque diferencial. Este aspecto fundamenta la diversidad desde
otros puntos de vista así:
• El enfoque territorial. Remite a la diversidad de las familias res-
pecto de la ubicación geográfica. Las dos grandes categorías en
este enfoque son: familias urbanas y familias rurales.
• El enfoque de género. Se resalta la importancia de las mujeres en
las transformaciones que se han operado en la estructura y las
dinámicas familiares y en la determinación de los temas que for-
man parte del debate político sobre la familia. En este enfoque
se tiene en cuenta la igualdad entre hombres y mujeres en las
relaciones intrafamiliares, que se expresa en la igual participa-
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
ción en la provisión de los ingresos, en el ejercicio de la autori-
dad democrática en la familia, en la participación en la gestión y
cuidado de las generaciones y en el acceso al mercado laboral en
igualdad de condiciones.
El enfoque intergeneracional. Reconoce la composición de las
familias desde el punto de vista de las generaciones o de los
momentos del ciclo o proceso vital. Este enfoque tiene especial
interés para la garantía de los derechos de la infancia, la adoles-
cencia y las personas mayores.
El enfoque de las personas con discapacidad. Las familias que cuen-
tan con personas en situación de discapacidad tiene que asumir
tareas, y enfrentar problemas diferentes a las demás familias.
El enfoque a partir de las opciones sexuales. Las uniones prove-
nientes de este enfoque son consideradas familia por la Corte
Constitucional en la Sentencia C-577 de 2011.
El enfoque étnico y cultural. La diversidad étnica y cultural está
presente en el territorio colombiano y forma parte de la plurali-
dad propia del país.
Finalmente, otro factor que alimenta la pluralidad y diversidad
de las familias colombianas se deriva de las situaciones parti-
culares en las cuales se encuentran las familias como el despla-
zamiento forzado de carácter político, el desplazamiento por
razones económicas, la migración nacional y económica y los
desastres naturales.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 2
Relación familia / agentes externos
Un tema que debería inspirar a la propuesta de una política pública
para las familias colombianas es su relación con los agentes externos.
Los agentes externos conforman el contexto junto con los aspectos
geofísicos, el medio ambiente y los agentes extra-familiares con los
cuales la unidad persona-familia sus relaciones sociales y políticas.
El interés se concentra en la relación que la familia establece con la
sociedad y con el Estado como agente político, como sujeto colectivo
titular y garante de los derechos de sus integrantes. Relación de la fa-
milia con el sistema educativo. El sistema educativo establece provisio-
nes para que las familias estén cerca del proceso educativo de sus hijos
e hijas; lo que no está previsto es el tiempo para que las madres y los
padres atiendan estas responsabilidades de tal manera que se pueda
establecer la coherencia entre la formación del hogar y educación ins-
titucional. En este campo la política pública tiene la tarea de conciliar
tiempos laborales con tiempos escolares.
Esta situación da resultados en el campo educativo que si bien pue-
de demostrar un crecimiento de la tasa de escolaridad, en primaria el
número de alumnos creció a un ritmo del 7% anual, en secundaria a
más del 12 % anual, aumentó el número de profesores y el número de
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
establecimientos, también deja al descubierto la baja calidad de la edu-
cación, los resultados de los estudiantes colombianos están entre los
peores del mundo, y aunque se argumenten muchas causas, no hay una
reflexión sobre la relación que la escuela y la familia deberían tener.
El problema central desde el punto de vista de las tipologías de fa-
milia existentes en el país, es la falta de reconocimiento de estas tipo-
logías por parte del Estado, por la sociedad y las mismas familias, por
lo cual se presentan exclusiones y discriminaciones de algunas de ellas
en las ofertas de servicios de las instituciones públicas y privadas. Es
necesario conocer y reconocer a la familia desde sus especificidades.
Infortunadamente, las instituciones educativas también han entra-
do a engrosar esos procesos discriminatorios sociales, generalizando
la calidad educativa que deben ofrecer, partiendo del estrato económi-
co de su población y no de unas especificidades concretas.
Son muy pocas las instituciones educativas, en su mayoría privadas,
las que acuden a la investigación pedagógica, a herramientas funda-
mentales como el diagnóstico educativo, que les permite evidenciar el
estado actual de diversas situaciones, analizarlas, sistematizarlas, para
luego con esos insumos realizar una acción preventiva, que en nuestro
caso está encaminada a viabilizar los recursos humanos con los que se
cuenta y potenciar las habilidades de toda una comunidad educativa.
Es así como el diagnóstico se presenta como una base fundamen-
tal para el desarrollo asertivo de las diferentes propuestas al interior
de los procesos de la escuela. El diagnóstico tiene objetivos claros,
como son; tener una apreciación clara del fenómeno social. Para ello
se requiere una observación permanente que permita avocarnos a un
análisis de la realidad cotidiana. De esta manera se plantea un esta-
do del arte, un pronóstico, éste nos permite delimitar unos objetivos
ó medidas preventivas que se atenderán con una reestructuración de
los paradigmas establecidos y que según el análisis previo no tenían
funcionabilidad para las necesidades del contexto.
Cabe anotar que el proceso de diagnóstico no tiene fin. No se puede
plantear como un proceso lineal, es un recorrido sinuoso, que nece-
sita retroalimentación constante. Y es justamente por ello que se re-
laciona con la evaluación, la misma que se desarrolla en el contexto
educativo, ya no para ser tomada como un instrumento punitivo, sino
de construcción permanente dónde se evidencian falencias y se cons-
truyen propuestas de trabajo. Es por esta razón que el diagnóstico y la
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
evaluación se necesitan y complementan. Partiendo de éste principio
los resultados tiene un carácter más holístico, porque no se parte de
supuestos sino de análisis rigurosos con fines claros.
Los elementos que intervienen en el diagnóstico no se agotan en el
análisis de una situación particular, ó un sujeto aislado. Es indispensa-
ble contar con el análisis del contexto social.
En cuanto a políticas públicas la Secretaría de Educación de Bogotá,
expuso en el marco de la propuesta curricular por ciclos, una caracteri-
zación familiar para determinar las actividades más acordes para cada
año. Dicha caracterización se desarrolló por medio de un instrumento
que indagaba sobre algunos gustos compartidos por la familia.
La caracterización que el Instituto Colombiano de Bienestar Fami-
liar -icbf-, ha venido realizando a lo largo de sus programas ha evi-
denciado los cambios suscitados al interior de las familias colombianas
que llevan consigo un cúmulo creciente de necesidades que no siempre
son las mismas y que por tanto, ofrecen nuevos retos al Estado y a una
política pública para la familia.
El estudio ¿Quién dijo que no se puede? Escuelas efectivas en sectores
de pobreza, realizado en 2004, unicef constató que existen factores
claves que inciden en los buenos resultados académicos, y entre ellos,
que las escuelas se preocupen seriamente de comprometer a las fami-
lias con la educación de sus hijos. Así, la participación de los padres y
apoderados en la vida escolar, a través de una fluida información con la
escuela, sus directivos y profesores, y una preocupación constante por
el quehacer educativo de los niños y niñas tanto dentro del estableci-
miento como en casa, es un aspecto que se debe considerar a la hora de
medir la calidad de la educación.
El maestro y licenciado Rolando Martiña, en su libro Escuela y fa-
milia: una alianza necesaria, expone la trascendente misión de la es-
cuela y la familia en la formación de las nuevas generaciones y la crisis
que se evidencia dentro de estas dos instituciones. Al finalizar el autor
propone un programa de padres que las instituciones educativas debe-
rían adoptar si desean mejorar las relación escuela-familia.
Eva Giberti, licenciada en psicopedagogía analiza y expone en varios
de sus textos la importancia de la relación escuela familia y afirma que
a la escuela le interesa conocer la relación de los padres con sus hijos.
50
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Las escuelas y talleres de padres que inmersos en el ámbito escolar
se convierten en un excelente instrumento para propiciar un acerca-
miento en donde además de informar y formar se obtiene información
valiosa con respeto a los imaginarios de la familia.
La investigación pedagógica, hoy día cuenta con una herramienta
fundamental, que permite evidenciar el estado actual de diversas si-
tuaciones, analizarlas, sistematizarlas, para luego con esos insumos
realizar una acción preventiva, que para este caso está encaminada a
viabilizar los recursos humanos con los que se cuenta y potenciar las
habilidades de toda una comunidad educativa.
El término “diagnóstico” proviene de las palabras griegas día (a tra-
vés) y gignosco (conocer). Por esta razón su significado, viene a ex-
presar una forma de conocimiento obtenida a través de indicios. En
el campo educativo, el diagnóstico se enfoca a detectar “anomalías en
el proceso escolar”. El diagnóstico aplicado a la educación ha ido am-
pliando su campo. Ya no se hace referencia a la exclusividad, a las ca-
racterísticas de los educandos, sino también a los agentes y contextos
educativos. Asimismo, la tradicional función correctiva del diagnóstico
se ha ampliado con dimensiones más preventivas y de desarrollo (Mar-
tínez González, 1994).
Es así como el diagnóstico se presenta como una base fundamen-
tal para el desarrollo asertivo de las diferentes propuestas al interior
de los procesos de la escuela. El diagnóstico tiene un objetivo claro,
como es; tener una apreciación clara del fenómeno social. Para ello
se requiere una observación permanente que permita avocar a un
análisis de la realidad cotidiana. De esta manera se plantea un esta-
do del arte, un pronóstico, éste permite delimitar unos objetivos o
medidas preventivas que se atenderán con una reestructuración de
los paradigmas establecidos y que según el análisis previo no tenían
funcionabilidad para las necesidades del contexto.
Cabe anotar que el proceso de diagnóstico no tiene fin. No se puede
plantear como un proceso lineal, es un recorrido sinuoso, que necesi-
ta realimentación constante. Y es justamente por ello que se relaciona
con la evaluación, la misma que se desarrolla en el contexto educativo,
ya no para ser tomada como un instrumento punitivo, sino de cons-
trucción permanente dónde se evidencian falencias y se construyen
propuestas de trabajo. Es por esta razón que el diagnóstico y la eva-
luación se necesitan y complementan. Partiendo de éste principio los
51
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
resultados tienen un carácter más holístico, porque no se parte de su-
puestos sino de análisis rigurosos con fines claros.
Los elementos que intervienen en el diagnóstico no se agotan en el
análisis de una situación particular o de un sujeto aislado. Es indispen-
sable contar con el análisis del contexto social.
52
Capítulo segundo
Metodología
Esta investigación se basa en un estudio descriptivo longitudinal ya
que lleva el seguimiento de la misma población durante dos años con-
secutivos y ha implicado la recolección de información utilizando un
instrumento nuevo, este se basó en registros existentes como los for-
matos de matrícula, informes desde orientación documentos que repo-
san en la secretaria académica de la institución y los observadores de
cada aula de clase.
El estudio descriptivo es normalmente el mejor método de recolec-
ción de información que demuestra las relaciones y describe el mundo
tal cual es. Este tipo de estudio a menudo se realiza antes de llevar a
cabo un experimento, en este caso el diseño de un instrumento y pos-
terior diagnóstico, para saber específicamente qué cosas manipular e
incluir en el experimento.
En este caso la pregunta es “¿Cuáles son las características de las
familias de los y las estudiantes del Colegio Alfonso Reyes Echandía?”.
Los insumos de esta investigación viabilizarán el proceso de un
diagnóstico familiar que le brinde a la institución educativa un asidero
a la hora de entablar un diálogo asertivo con las familias y estructurar
diferentes proyectos.
Todos los estudios descriptivos son observacionales y no se inter-
viene o manipula el factor de estudio, es decir se observa lo que ocurre
con el fenómeno en estudio en condiciones naturales, en la realidad.
El periodo de observación de las familias areistas es de dos años, así
que es un estudio longitudinal que permite identificar evoluciones y
prevalencias en la totalidad de las familias de la jornada mañana.
El estudio descriptivo de las familias permite describir lo que se ob-
serva y se encuentra en la realidad, contextualizarla y posteriormente
generar hipótesis constituyéndose en el punto de partida del estudio,
por eso su continua lógica con los estudios analíticos.
53
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
I. Población
La población considerada en esta investigación son todas las familias
de los y las estudiantes de la ied Alfonso Reyes Echandía, jornada ma-
ñana, es decir, la población desde pre-escolar hasta bachillerato, en to-
tal 1.469 casos, distribuidas de la siguiente manera:
Ciclo
Niveles
Cantidad de estudiantes
1
Preescolar, primero y segundo de primaria
343
2
Tercero y cuarto de primaria.
280
3
Quinto, sexto y séptimo.
420
4
Octavo y noveno
216
5
Décimo y undécimo.
210
La muestra contempló todos los casos de la institución en la jornada
mañana, ya que no hay un semillero específico y es la primera caracte-
rización que se realiza sobre las familias en esta institución.
Las variables a considerar en este estudio fueron definidas a partir
del análisis de la información extraída de los documentos que reposan
en la institución, que han sido resultado de las matriculas, de los ob-
servadores, de las escuelas y talleres de padres, comparadas con los
cuestionarios sociodemográficos aplicados por el Instituto Colombia-
no para el fomento de los estudios superiores icfes, a la ied Alfonso
Reyes Echandía.
54
Liceth Jimena Arcos Montenegro
II. Variables
Familia
Situación
Escolaridad
socioeconómica
1. Tipo de familia
1. Trabajo actual
1. Nivel de escolaridad
2. Edad
2. Ingresos al mes
2. Expectativas educativas
3. Lugar de procedencia
3. Egresos al mes
4. Religión
4. Vivienda
5. Deportes practicados
6. Gustos musicales
7. Programas de TV que ven
8. Estado civil de las parejas
que conviven juntas
9. Condición social: desplaza-
do, desmovilizado o reinser-
tado.
10. Consumo de drogas
Los resultados del estudio se presentarán por medio de gráficas de
pastel (también llamado gráfico de sectores). Estas gráficas represen-
tan por medio de una circunferencia los datos de una investigación.
Por lo que se dividen los sectores en variables de estudio; en estadísti-
ca, las gráficas de pastel se utilizan para la representación de frecuen-
cias relativas o porcentuales.
Estas gráficas se dividen en tantos sectores como variables tenga el
estudio; la magnitud de cada sector se encontrará en relación directa
con la magnitud de la variable a representar con 360°. En general los
datos que se representan por medio de esta diagrama son parte com-
ponentes de un total.
Para su elaboración se procede de la siguiente forma: se considera
la circunferencia como representación total de la investigación de es-
tudio, por tal motivo, se dividirá la superficie en las secciones que ten-
ga la investigación, las superficies serán proporcionales a la magnitud
que corresponda a cada una de ellas.
III. Estado actual del problema
La ied Alfonso Reyes Echandía pertenece al plan de megacolegios para
cumplir con la política pública de cobertura. También ofrece el res-
taurante y las rutas escolares. Atiende a una población aproximada de
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
1.500 estudiantes por jornada en todos los grados desde pre-escolar
hasta grado 11°.
La población que atiende esta institución se enmarca en la vulne-
rabilidad más alta de la ciudad, en donde la violencia, la pobreza y la
injusticia son el pan de cada día.
Se evidencia a través de los listados de asistencia a las reuniones
programadas por la institución, las fallas reiteradas por parte de las
familias de los y las estudiantes. También es posible observar la falta
de apoyo extraescolar, ya que los y las estudiantes llegan sin realizar
sus tareas, no hay firmas en sus agendas, no hay un seguimiento del
horario de clases ni un equipamiento en cuento a los útiles básicos que
sus hijos deberían traer al colegio.
En las siguientes gráficas se presenta la asistencia de las familias
areistas, durante el periodo 2011 y 2012.
Gráfico 3
Asistencia de padres y madres a las entregas bimestrales
de informes académicos durante el año 2011
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 4
Asistencia de padres y madres a las entregas bimestrales de
informes académicos y talleres de padres duranete el año 2012
Por su parte los docentes y directivos docentes manifiestan de mane-
ra reiterada las dificultades que deben enfrentar para desarrollar sus
clases, ya que la mayoría del tiempo deben atender conflictos convi-
venciales, completar los útiles de los y las estudiantes a los que no les
equipan con lo mínimo para ir al colegio, escribir notas y atender a una
población con dificultades de atención, físicas y actitudinales.
“Todo sería más fácil si los alumnos fueran huérfanos...”. Esta fra-
se, escuchada con frecuencia deja a la luz el sentir de los docentes en
cuanto a que las dificultades que deben enfrentar no son el resultado
de la indisciplina de sus estudiantes ni de su bajo rendimiento, sino
que el problema son las familias de sus estudiantes.
Para la institución educativa el único contacto que tienen con las
familias de sus estudiantes es la entrega de informes bimestrales.
La información que se recolecta sobre los estudiantes y sus familias,
se encuentra segmentada en tres formatos que terminan refundidos en
el archivo de la secretaria sin ser intervenidos.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
La institución desconoce a las familias de sus estudiantes y la re-
lación escuela familia se ve deteriorada en medio de agresiones y co-
mentarios destructivos. No hay un proceso ni un seguimiento a la in-
formación que las familias le entregan a la institución.
Al contar con tres formatos para la recepción de información sobre
el estudiante y su familia, se condenso en un solo instrumento que per-
mitiera la recolección de datos, la viabilidad para tabular y conocer la
información. Para dicho instrumento se utilizaron las mismas pregun-
tas que la institución utilizaba en los tres formatos y se añadieron más
preguntas con el fin de hacerle más efectivo. El proceso para adoptar
este nuevo instrumento llevó varias pruebas y evaluaciones por parte
del Consejo Directivo.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
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Gráfico 5
Situación actual de la madre en la familia
Gráfico 6
Situación actual del padre en la familia
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
La primera gráfica permite ver como las familias cuentan en su ma-
yoría con la presencia de la madre en el hogar. El porcentaje que sigue
corresponde a las madres que han abandonado el hogar definitivane-
te y no tienen ningúntipo de responsabilidad con el hogar. No existe
ningún reporte sobre las madres que abandonan el hogar y asumen
responsabilidades desde fuera. Las madres fallecidas conforman un
porcentaje muy pequeño seguido de aquellas que padecen el flajelo de
la desaparición forzada.
Los padres de las familias areistas también se encuentran presen-
tes en el hogar con un porcentaje muy representativo. En este caso si
existe un porcentaje de los padres que se han alejado del hogar pero
que cumplen con sus responsabilidades económicas. Las familias se
ven más afectadas con la desaparición forzada de sus padres ya que
esta situación ocupa un 10% en comparación con 2% de las madres.
Gráfico 7
Edad de las madres areistas
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 8
Edad de los padres areistas
El más alto porcentaje en las edades de padres y madres se encuen-
tra en el rango de los 30 y 40 años de edad, esto quiere decir que las
madres quedaron embarazadas alrededor de los 20 y 30 años. Estas
edades entran en el momento ideal a nivel físico para concebir un hijo.
Los padres y madres que conforman el segundo porcentaje más alto
están en el rango de los 40 y 50 años. Estas edades se evidencian más
en las familias de los y las estudiantes de bachillerato. Esto quiere decir
que las edades de estación también estarían entre los 20 y 30 años de
edad.
Rolando Sánchez Serrano, licenciado en sociología de la Univer-
sidad de San Andrés en Bolivia, expone en su libro Juventud, placer y
riesgo, que la edad apropiada para conformar un hogar esta entre los
20 y 30 años.
Es importante destacar que afortunadamente se encontró un por-
centaje muy bajo de padres y madres muy jóvenes o muy mayores.
En general las edades de nuestros padres y madres corresponden a
un tiempo de madurez apropiado en todo aspecto, que en ningún mo-
mento desfavorece la condición actual de nuestras familias.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 9
Laboralmente cuál es el oficio en el que se desempeña actualmente
El 14% de las madres realizan tareas propias del hogar pero sin un
sueldo, por tal motivo se catalogaron como desempleadas.
Servicios generales se constituye en el empleo con mayor porcen-
taje seguido por auxiliar de cocina y recicladora. Estas actividades son
muy comunes en el sector.
Las madres que trabajan en servicios generales o auxiliares de co-
cina deben desplazarse a lugares muy lejanos y esta situación afecta el
tiempo con la familia.
El reciclaje está presente en la zona ya que en el lugar hay espacios
amplios para esta labor. Las madres pueden estar más cerca de sus hi-
jos, pero los niveles de contaminación a los que se exponen son muy
altos.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 10
Nivel de escolaridad de las madres
Gráfico 11
Les gustaría seguir estudiando
Gráfico 12
Nivel de escolaridad de los padres
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Grafico 13
Les gustaría seguir estudiando
Pierre Bourdieu, expone tres estados del capital cultural, de los cua-
les uno de ellos hace referencia al estado institucionalizado. Los logros
académicos que un individuo haya alcanzado. Para el caso de las fami-
lias areistas se había creído que sus niveles educativos eran mucho más
bajos, incluso se pensaba al interior de la institución que los padres no
le colaboraban a sus hijos porque existían casos de analfabetismo.
La sorpresa es encontrar un elevado porcentaje de bachilleres, téc-
nicos y con altos niveles de expectativas en cuanto a la continuación de
sus estudios. Entonces surgen varios interrogantes.
¿De qué instituciones educativas salieron bachilleres los padres y
madres de nuestros estudiantes?
¿La calidad educativa que recibieron los padres de nuestros estu-
diantes influye en su compromiso con la educación de sus hijos?
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Gráfico 14
Expectativas educativas de las madres de familia
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 14
Expectativas educativas de los padres de familia
Los megacolegios tienen la posibilidad de ofrecer educación para adul-
tos los fines de semana y educación en convenio con institutos técnicos.
Esta oportunidad podría ser muy efectiva para atender las expectativas
de padres y madres que desean terminar sus estudios bachilleratos y
para aquellos que desean continuar con carreras técnicas.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 15
Ante la pregunta ¿Cuál es la mayor dificultad que se presenta a la hora
de ayudar a sus hijos en la realización de las tareas escolares?
El 47 % de las familias areistas presentan dificultades para apoya a sus
hijos en las tareas escolares, dados sus pocos conocimientos.
Este también podría ser un argumento de peso para apoyar la solici-
tud de la jornada extendida en el Colegio Alfonso Reyes Echandía, que
atendiera a la población adulta los fines de semana.
No solo se estarían atendiendo las expectativas de los padres y las
madres de nuestros estudiantes, sino que de alguna manera estaría-
mos fortaleciendo el apoyo que reciben desde casa para el desarrollo
de sus compromisos académicos.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 16
Laboralmente cuál es el oficio en el que
se desempeña actualmente el padre
El mayor porcentaje de nuestros padres están empleados en vigilancia
y servicios generales como aseo y mensajería. Los padres son un poco
más renuentes a las citaciones hechas por la institución educativa,
así que es clave conocer sus tiempos y su campo de acción, de esta
manera se puede optimizar los espacios y tiempos en los encuentros
con nuestros padres areistas.
Gráfico 17
Cómo está conformada la familia
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
A pesar de los pronósticos en cuanto a la crisis familiar, es posible
evidenciar que las familias nucleares dominan la tipología familiar.
Tanto padre como madre están presentes independientemente de su
estado civil. Son los padres quienes convine con los hijos y solo un pe-
queño porcentaje comparte su techo con más familia como lo es el caso
de las familias extensas. Las madres solteras y las familias monoparen-
tales que viven bajo la responsabilidad del padre, ocupan un mismo
porcentaje. Es muy inquietante ver como en las familias monoparenta-
les es el padre el que asumen la responsabilidad mientras las madres
dejan el hogar definitivamente.
Gráfico 18
Religión practicada por la familia
En la actualidad la cátedra de religión pierde fuerza dadas las dife-
rentes creencias que se dan en las aulas de clase. Esta situación hace
que estos espacios sean ocupados por otras. Sería muy valioso llegar
a acuerdos con las familias para rescatar estos espacios vitales en la
formación de nuestros estudiantes.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 19
Deporte practicado en familia
Estos resultados son preocupantes, ya que un 23% de las familias afir-
ma no realizar actividades deportivas.
En general por todos los beneficios que conlleva realizar una prác-
tica deportiva y aún más teniendo en cuenta el último censo de peso y
talla realizao por la Secretaría de Educación en donde se encontró que
los niños y niñas de primero de las instituciones distritales, están en
riesgo por su baja talla, descompensado peso y sobrepeso en cuanto a
talla.
Este censo se realizó hace cuatro meses en la ciudad de Bogotá el 28
de octubre de 2013, se dieron a conocer los resultados, en donde los y
las niñas de primero de primaria, después de un proceso de medición,
dejaron resultados preocupantes en cuanto a niveles de desnutrición,
baja talla y dificultades en su peso.
La Secretaria de Educación tienen dispuestos los comedores esco-
lares para aportar valores nutricionales a los niños y niñas de los cole-
gios distritales, pero dificultades como la falta de docentes edufísicos y
de una cultura del deporte desde la casa, están afectando el sano creci-
miento y los procesos de desarrollo que conllevan.
74
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 20
Estado civil de las parejas que conviven juntas
Más del 50% de las familias areistas que viven en pareja lo hacen en
unión libre.
La sociedad y la familia, atraviesan por una crisis que repercute en
el terreno social y moral con cuestionamientos de creencias, valores y
costumbres tradicionales. Teniendo en cuenta que la mayoría de nues-
tra población es católica, este fenómeno de abstención al matrimonio
pone en alerta la existencia de la institución matrimonial.
La figura de unión libre o matrimonio civil, cada día tiene más adep-
tos y se asume como la sanción de una ley, mientras que la frase marido
y mujer, implica los derechos mutuos en las relaciones sexuales, de la
vida en común, y de una unión permanente.
Aunque esta situación es de orden general no solo para nuestro
país, si es posible obsérvalo al interior de las instituciones educativas,
ya que existen colegios en donde se promueve la religión católica y en
donde el matrimonio se convierte en un requisito.
Cabría preguntarse entonces, si la relación familiar de las parejas
unidas en el matrimonio, difiere o en qué difiere de aquellas que no lo
están. Pareciera más una pérdida de compromiso, un temor inmenso
por asumir responsabilidades.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 21
En su hogar se presenta algún tipo de violencia intrafamiliar como
maltrato a los niños, violencia conyugal o violencia contra los ancianos
La población areista, a diario se ve flagelada con casos de violencia
intrafamiliar, abuso sexual, drogadicción e inseguridad entre otras si-
tuaciones, que no ocurren tanto al interior como fuera del hogar. En
los noticieros y diarios, es infaltable una notica que corresponda un
colegio distrital. Las causas generalmente son la violencia intrafamiliar
y el abuso sexual.
El instrumento arroja unas cifras que prenderán las alarmas dentro
de la institución educativa, ya que si bien la Secretaría de Educación
junto a la Alcaldía, intentan buscar soluciones mediante programas
como “caminos seguros”, “núcleos de acompañamiento” y vigilancia
permanente de la policía, es necesario trabajar al interior de la familia.
Una pregunta del instrumento de caracterización que nos acerca un
poco a la realidad de nuestros estudiantes y sus familias, es conocer
que pasa con ellos cuando no están dentro de la institución educativa.
Muchos padres de familia deben trabajar en jornadas extendidas y
el cuidado de sus hijos debe ser delegado a terceros. Con la pregun-
ta “¿quién es el encargado de los hijos cuando llegan del colegio?”, se
pudo evidenciar que muchas madres están en la casa cuando los hijos
llegan, pero que una gran cantidad de nuestros estudiantes deben que-
darse solos mientras sus padres llegan.
Esta situación de soledad expone a los niños y niñas al peligro. Al igual
que aquellos que se quedan bajo la custodia de familiares o vecinos.
76
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Un estudio de Medicina Legal señaló que se registraron entre enero
y mayo de 2013, nueve asesinatos de menores a manos de sus familia-
res más cercanos.
En el caso de la Institución Educativa Alfonso Reyes Echandía, se
vivió una situación que convocó a sus familias, precisamente la agre-
sión y violación de estudiantes cerca del colegio. Ante la negativa de
la policía, padres, madres y familiares acudieron al colegio para exigir
seguridad y proponer medidas que les ofrezcan seguridad sus hijos.
Esta situación ocurrida en el presente año (2013), despertó la in-
dignación y preocupación por las familias de los y las estudiantes quie-
nes reaccionaron activamente para detener esta ola de atropellos. Sin
embargo, no se le dio continuidad a las iniciativas de los padres y en la
actualidad nos encontramos como al principio.
Sería necesario regular horarios de trabajo entre padre y madre y
reorganizar aspectos económicos que garantizaran suplir las necesida-
des básicas sin tener que dejar solos a sus hijos.
Gráfico 22
El salario mínimo vigente (año 2013) es de $589.500,
así, los ingresos de la familia al mes son
El mayor porcentaje de las familias reciben ingresos iguales al mínimo,
seguidas por aquellas que recién mensualmente más del mínimo.
Aquí es muy importante resaltar el apoyo que se ofrece a las familias
de bajos recursos cuando se ofrece una educación gratuita. Al igual los
megacolegios del distrito apoyan el proceso alimenticio de sus estu-
diantes ofreciendo en la jornada de la mañana desayunos calientes, en
77
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
la jornada de la tarde el almuerzo. Cabe señalar que en aquellos cole-
gios que no han sido diseñados con un comedor, se les suministra un
refrigerio muy completo nutricionalmente.
Entonces las familias, deben despreocuparse económicamente del
estudio de sus hijos y e parte e su alimentación: ¿Será que a la par se
despreocupan por la formación de sus hijos? ¿Por qué trabajar papá y
mamá dejando solos a sus hijos si existen ayudas que podrían cambiar
esta situación?
Surgen muchas preguntas y quizá las respuestas pueden tener o no
peso, pero también es una situación muy inquietante.
Gráfico 23
La vivienda que habita la familia es
El 29% de nuestras familias viven en sus propias casas y el 15% las
están pagando. Se podría decir que estas respuestas alejarían la cali-
ficación de estado de miseria en el que viven los habitantes de Bosa.
78
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 24
Cuál es la mayor dificultad que debe enfrentar esta familia
(puede marcar varias opciones)
Este grafico muestra como para padre y madre, el tener que dejar a sus
hijos solos se convierte en una de sus mayores dificultades, aún más
que las dificultades económicas.
Gráfico 25
La drogadicción ha estado presente en
alguno de los integrantes de su familia
Entre las dificultades que deben enfrentar nuestras familias no apare-
ce la drogadicción.
A diferencia de lo que se creería normal y común, nuestra población
en la actualidad presenta un 6% de drogadicción activa, un 11%, padeció
79
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
e esta situación en algún momento, pero afortunadamente un 83% de
las familias areistas dicen no haber tenido contacto con la drogadicción.
Gráfico 26
En la semana se reúne toda la familia, al menos una hora,
para estar juntos y hacer cosas en común
Según las respuestas a esta pregunta, la mayoría de las familias areis-
tas se reúnen en la mayoría de los casos algunas veces, un represen-
tativo porcentaje se reúne siempre y el menor de los porcentajes co-
rresponde a las familias que infortunadamente no se pueden reunir ni
compartir.
Si las familias se reúnen y comparten siempre o casi siempre, val-
dría la pena ver qué pasa con los valores que se inculcan en casa.
80
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 27
De la (a) a la (f) organice en qué orden le inculcan a
sus hijos los siguientes valores,
teniendo en cuenta que (a) sería el primero y (f) el último
81
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
¿Qué pasa al interior de nuestras familias?
Los seis valores que se dieron como opciones en el instrumento sur-
gieron de las respuestas que dieron padres y madres en los talleres de
padres organizados por el departamento de orientación. Por tal motivo
no se incluyó uno más.
La mayoría de nuestras familias inculcan en primera medida el valor
de la responsabilidad. Seguido del respeto y la autonomía. La nobleza,
superación y el liderazgo se encuentran en las tres últimas opciones.
Al interior de las aulas de clase, los y las docentes deben enfrentar
a diario conflictos e donde valores como el respeto se ven totalmente
deteriorados. De igual manera la responsabilidad es uno de los valores
más perdidos, incluso desde casa.
En informes sobre maltrato infantil la negligencia aparece en segun-
do lugar después del maltrato físico. En este momento el ejemplo es
fundamental en la formación de los niños, niñas y jóvenes de nuestra
institución. Es necesario que los padres manejen un mismo idioma en
cuanto al significado de los valores que pretenden inculcar en sus hijos.
Gráfico 28
Quién ejerce la autoridad en la familia
A través del recorrido sociológico sobre la familia se puede observar
los cambios de roles, cómo la transformación social, política y econó-
mica afecta a la estructura familiar.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
A la pregunta: ¿Quién ejerce la autoridad en la familia?, las fami-
lias areistas opinaron que en un 42% son los dos, padre y madre quie-
nes ejercen la autoridad, solo un 1% dijo que ninguno de los dos, es la
mamá quien ejerce la autoridad para un 37% y solo el padre un 21%.
En un comienzo era el padre el encargado de esta tarea, pero vemos
como la responsabilidad se comparte en casos pero en otros infortu-
nadamente se divide.
Gráfico 29
Existen normas claras sobre el funcionamiento de la convivencia en
casa como los horarios, reglas y responsabilidades
Por su parte, las normas sobre horarios, reglas y responsabilidades pa-
recen ser claras frente a un pequeño porcentaje que marca como nunca
la claridad de las mismas.
De esta manera la institución educativa tendría terreno muy bien
abonado desde casa en cuanto a normas.
Una de las mayores dificultades que como sociedad enfrentamos es
el constante conflicto armado. Esta situación ha desencadenado una
serie de problemáticas como el desarraigo sin piedad de culturas ente-
ras, hambre, violencia, inseguridad, miseria.
La localidad de Bosa, recibe a una gran cantidad de personas prove-
nientes de diferentes lugares del país.
83
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Su llegada a esta ciudad en su mayoría es motiva por los conflictos ar-
mados.
Esta problemática aún no tiene una esperanza en alguna política
pública para la educación. Los niños, niñas y jóvenes llegan a la gran
ciudad a perder por completo sus tradiciones ya que las instituciones
educativas no están preparadas para recibirles y mucho menos para
generarles un espacio en donde ellos y ellas sientan algo de sus casas.
Las familias llegan en condiciones de miseria y deben ajustarse al
ritmo de vida que se lleva, no solo en la capital, sino en estos sectores
vulnerables.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 30
La familia o alguno de su integrantes pertenece a la condición de
De esta manera nuestra institución educativa recibe muchas personas
provenientes de diversos lugares del país entre los cuales hay grupos
indígenas del Tolima, Putumayo, Nariño y las costas, sin tener un pla-
neación específica para ellos y ellas, perdiendo enormes conocimien-
tos, perdiendo nuestra identidad.
La gráfica también evidencia la cantidad de personas que han sido
movilizadas o llamadas a filas y que vuelven a la vida civil, con el nom-
bre de desmovilizados.
Y la cantidad de personas reinsertadas, es decir aquellas personas
que vuelven a integrarse a la sociedad después de haber vivido en la
marginación como el caso de las personas que en algún momento de su
vida estuvieron en la cárcel.
La mayoría de la población está por fuera de estas condiciones so-
ciales, llamando la atención el 32% de desplazados.
Los otros grupos, aunque pequeños, son de gran importancia y
atención ya que este flagelo que en nuestra institución se presenta en
pequeñas proporciones, es una de las mayores problemáticas a nivel
nacional.
85
Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
En cuanto a la percepción que tiene la familia de la institución educativa
Gráfico 31
El énfasis de esta institución es en
918 familias de la comunidad areista no saben cuál es el énfasis de la
institución donde estudian sus hijos y solo el 11% acertó al seleccionar
su respuesta.
Las familias que marcaron opciones como matemáticas, deportes
y artes, también se podrían clasificar en el porcentaje de las que no
saben. Esta pregunta, deja de inmediato prendidas las alarmas en el
colegio.
Pero que se le puede exigir a las familias que deben matriculara sus
hijos en una institución educativa por cercanía o porque es la única op-
ción dejando de lado las expectativas que tienen frente a la educación
de sus hijos.
La siguiente gráfica muestra como las principales causa por las cua-
les las familias del sector matricularon a sus hijos en el Colegio Alfonso
Reyes Echandía.
86
Liceth Jimena Arcos Montenegro
Gráfico 32
Cuando matricularon a su(s) hijo(s) en esta institución,
lo hicieron porque
Será posible pensar que algún día nuestros gobernantes se preocupa-
ran por la educación de todos sus niños, niñas y jóvenes, y se sentarán
a planear un sistema educativo equitativo y justo.
Si ya es una desventaja para la población menos favorecida el ma-
triculara sus hijos en donde primero se pueda, dejando de lado sus ex-
pectativas educativas y su futuro profesional, por qué no pensar en los
´énfasis de las instituciones educativas. De que sirven los megacolegios
con infraestructuras maravillosas, si no se pueden adaptar a los que su
población necesita. ¿Por qué no se realizan los estudios pertinentes an-
tes de poner en marcha planes de estudio? Con plantas físicas tan gran-
des y bien dotadas es imposible creer que no se puedan ofrecer varios
énfasis con calidad. Los recursos destinados para la educación de los
menos favorecidos terminan por perderse y a nuestros estudiantes les
toca recibir las migajas de una educación consignada como derecho
fundamental.
Es muy difícil enfrentar a un gobierno indiferente a la importancia
de una verdadera educación para la mayoría de su población. Parecie-
ra que es mejor mantener la ignorancia en la mayoría de su población
para seguirnos dominando. Por tal motivo, la institución educativa ne-
cesita de la familia, para salvar esta lucha en la que se ha quedado sola.
Las siguientes preguntas se hicieron con el ánimo de conocer el pen-
samiento de las familias sobre su institución educativa.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Gráfico 33
Según ustedes cuáles son las fortalezas de la institución educativa
Alfonso Reyes Echandía (pueden marcar varias opciones)
Los comedores son la mayor fortaleza de la institución seguidos de la
infraestructura, los docentes y los proyectos en jornada contraria. La
comunicación con los padres no es considerada una fortaleza.
Gráfico 34
Según ustedes cuáles son las debilidades de la institución educativa
Alfonso Reyes Echandía (pueden marcar varias opciones)
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
La mayor debilidad está en la seguridad, en la disciplina, en la ca-
lidad educativa, en los coordinadores y en la resolución de conflictos.
La comunicación con los padres de familia aquí si se convierte en una
debilidad.
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Conclusiones
Esta investigación evidencia la importancia de la caracterización y el
diagnóstico familiar, realizado desde y para la escuela, e inquietar a
las instituciones educativas distritales para que realicen dicho proce-
so antes de iniciar cada año lectivo. En cuanto a la acción pedagógica,
se convierte en una caja de herramientas que quipa a los docentes y
directivos docentes de las instituciones educativas distritales, con las
especificidades de sus familias, para que logren comprender un poco
más sus dinámicas. De esta manera la institución puede generar es-
pacios para que la familia se sienta incluida desde su situación real y
que sea testigo de la importancia que la institución distrital le da como
parte fundamental de la comunidad educativa y del proceso educativo
de sus hijos.
A pesar de situación crítica que atraviesa la familia, la institución
Alfonso Reyes Echandía cuenta con un alto porcentaje de familias nu-
cleares en donde padre y madre están presentes en el núcleo familiar.
Sin embargo la formación de valores y e normas se presenta como
una debilidad, al igual que los tiempos, gustos y espacios que se com-
parten en familia.
Aunque un alto porcentaje de las familias areistas pagan arriendo,
es notable la cantidad de familias que están accediendo en estos mo-
mentos a sus viviendas propias. Se nota un ejercicio allí de superación
y de mejorar su calidad de vida.
Padres y madres, en su mayoría cuentan con un trabajo. Los ingre-
sos mensuales iguales al mínimo, ocupan el mayor porcentaje, seguido
de aquellas familias que perciben más del mínimo al mes. Por último
se encuentran las familias que reciben menos del mínimo al mes, pero
en un porcentaje muy bajo.
Al conocer la realidad en cuanto a la economía de las familias areis-
tas y teniendo en cuenta que además este tipo de poblaciones reciben
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
apoyos en cuanto a comedores, mercados y subsidios, se podría decir
que la miseria no es el estrato al que corresponde la localidad de Bosa.
Una pequeña porción de nuestras familias se clasifican en el anal-
fabetismo y por el contrario el más alto porcentaje s e encuentra en
padres y madres que culminaron su bachillerato. Además es posible
encontrar casos en donde los padres han logrado estudios técnicos y
profesionales.
Es muy interesante ver como la gran mayoría de padres y madres
mantienen sus expectativas por continuar estudiando. Terminar el ba-
chillerato, hacer una tecnología e incluso una carrera profesional. Esta
valiosa información abre espacios de diálogo intelectual con las familias.
En cuanto a la percepción que la familia tiene de la institución edu-
cativa, se ha generado preocupación ya que hay mucho desconocimien-
to por parte de la familia en cuanto al lugar en donde matricularon a
sus hijos.
Se evidencia inconformismo pero al igual puntos de vista y suge-
rencias que deberían ser atendidas por las directivas de la institución.
La caracterización de las familias areistas deja a la luz las especifici-
dades de una comunidad particular en medio de lo general. Las fami-
lias de los y las estudiantes del Colegio Alfonso Reyes Echandía tienen
un origen, un presente y unas expectativas que difieren de las familias
de otros colegios cercanos.
Un estudio de este tipo deja varios logros importantes, pero en mi
caso dejo muchas inquietudes interesantes. Definitivamente es necesa-
ria el trabajo en equipo de la institución educativa con la familia, solo
allí habrá esperanza para las generaciones que educamos en los cole-
gios distritales.
La tarea impuesta a la educación particular es la de cumplir con los
planes de estudio y no permitir que más del 2% de estudiantes de cada
salón repruebe su años escolar, la tarea es asumirlos sin mayor infor-
mación y cumplir con horarios apretados. La tarea es demostrar que el
Estado cumple ofreciendo educación a todos a si sea en hacinamiento,
la tarea es demostrar que los niños, niñas y jóvenes asisten al colegio,
así sea solo motivados por el comedor escolar.
La tarea a conciencia de toda la comunidad educativa, es la de velar
por la calidad educativa que se ofrece a sus estudiantes, no una educa-
ción en masa que reproduzca las desigualdades sociales y marque con
la socioeconómica el derecho a recibir una educación de calidad. Es ne-
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
cesario que la institución educativa conozca a su comunidad educativa,
distinga sus particularidades se alimente con sus talentos y trabaje por
sus necesidades. Y para ello la institución educativa debe partir por
conocer a las familias de sus estudiantes, no por las estadísticas gene-
rales sino por su propia cuenta.
Quizá en medio de este proceso de caracterización descubra que la
familia no esta tan rota como la presentan y que el capital cultural que
se respira en sectores vulnerables es más puro que el de las altas clases
sociales.
Escuela y familia, una relación que no puede estar en vías de extinción.
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Bibliografía
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Anexos
I. Actividades generadas a partir de la propuesta
de la caracterización familiar
En este momento ya se cuenta con un único instrumento validado por el Consejo Di-
rectivo. Instrumento que será aplicado de acuerdo a los ciclos educativos, esto quiere
decir cada tres años.
La aplicación de este instrumento se realizará en el primer encuentro con padres
de familia, en cada salón de clases y con la asesoría de cada director de grupo. Al ter-
minar de diligenciar el cuestionario de caracterización, el o la directora de grupo ten-
drá un formato que le permitirá organizar la información. Dicho formato se entregará
a coordinación de convivencia para hacer la tabulación general y una copia siempre
reposará en cada salón para que los directores de grupo conozcan las características
de su grupo de estudiantes.
Las familias han mostrado aceptación a las propuestas que se les han sugerido
para acercarlos a su rol dentro de la comunidad educativa y en la actualidad están
funcionando los grupos de apoyo que consisten en grupos de padres que asisten se-
manalmente al salón de clases, asumiendo un grupo con dificultades de aprendizaje,
siempre bajo la tutoría del director de curso, y ofrecen su apoyo para mejorar el rit-
mo de aprendizaje de estos niños y niñas.
También se gestó el equipo de futsal y baloncesto masculino y femenino, quienes
además de promover las bondades de la actividad física, ayudan a incentivar el de-
porte en los niños y también en los docentes con quienes se organizaron encuentros
deportivos.
El grupo de danzas interinstitucional conformado por docentes y padres de familia.
Las familias de ciclo uno están trabajando el cuaderno familiar. Este es un espacio
en donde la familia realiza actividades semanales, específicas a sus características
se trabaja valores y es un instrumento de apoyo en los casos violencia intrafamiliar.
Estas actividades son realizadas por los directores de grupo y valoradas por el depar-
tamento de orientación. La idea es que todos los ciclos asuman esta estrategia.
En este momento se está gestando la propuesta de trabajo con las familias en los
horarios de 40 x 40 horas. De ser aprobado, las familias asistirían en horario extra a
la institución para recibir orientación escolar, asesoría psicológica, conformación de
equipos deportivos y grupo de danzas.
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Familia - escuela, una relación en vía de extinción...
Por último, la página del colegio arrancó con algunos cursos de ciclo uno, la idea
es fortalecerla y mediante los proyectos que se proponen para el nuevo año en el poa,
se solicitaron recursos para mejorar la sala de informática y poder generar allí una
reunión que permita la explicación de la página y otra para el manejo adecuado del
Internet.
Asistencia de solo un 25% de las familias a las citaciones generales hechas por la institución
educativa.
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Liceth Jimena Arcos Montenegro
Grupo de danzas Danzares, conformado por docentes y padres de familia.
Quizá en medio de este proceso de caracterización descubra que la familia no esta
tan rota como la presentan y que el capital cultural que se respira en sectores vulne-
rables es más puro que el de las altas clases sociales. No siempre quienes cuentan con
mayor capital económico son quienes tienen más capital cultural.
Escuela y familia, una relación que no puede estar en vías de extinción.
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Editado por el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-,
en enero de 2016
Se compuso en caracteres Cambria de 12 y 9 ptos.
Bogotá, Colombia