La construcción de sentido
del joven barrista
en la escuela en la
ciudad de Bogotá
La construcción de sentido
del joven barrista
en la escuela en la
ciudad de Bogotá
Lesley Geovana Rico Estrada
Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-
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esta obra sin permiso expreso del Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ILAE-.
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978-958-8968-12-4
© Lesley Geovana Rico Estrada, 2016
© Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ILAE-, 2016
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Editado en Colombia
Edited in Colombia
A mis padres Luz y Luis, porque me han formado,
guiado y apoyado en cada uno de los momentos de mi vida.
A mi esposo Francisco por impulsarme a culminar esta aventura
y por su gran colaboración en mi desarrollo personal y profesional.
A mis hermanos y demás barristas que me acercaron
al fenómeno de las barras populares de fútbol y me permitieron conocer más
acerca su proyecto de vida y así, comprender sus dinámicas y el motivo de su pasión.
Y de manera especial se la dedico a mi hijo Óliver, por ceder su tiempo
para la realización de esta investigación y además por entregarme su amor incondicional.
Contenido
Resumen
11
Introducción
13
I.
Objetivos de investigación
18
A. Objetivo general
18
B. Objetivos específicos
18
Capítulo primero
Antedecentes teóricos y empíricos
19
I.
Un estado del arte
19
A. Los estudios de barras bravas en Suramérica
20
B. Los estudios de barras bravas en colombia.
Expresiones en los estadios
29
C. Acercamiento a los estudios sobre barras bravas
en Bogotá. Manifestaciones de jóvenes y su
relación con la escuela
35
II. Teorías y conceptos
43
A. Joven y juventud
43
B. Tipos de seguidores en las barras
47
C. Escuela, poder y conflicto. Barras como influencia
51
Capítulo segundo
Metodología
57
I.
El enfoque metodológico
57
II.
La población participante
57
III. Técnicas de investigación
58
A. Recolección de la información
58
B. Ordenación y análisis de la información
62
9
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Capítulo tercero
Análisis e interpretación de resultados
63
I.
Ingreso a la barra
64
II.
El origen de la pasión
67
III. El significado y sentido de ser barrista para el estudiante
68
IV. Prácticas y expresiones de jóvenes barristas escolarizados
76
V. Relación entre la participación en la barra y la escuela
81
VI. Significado otorgado por los líderes barristas
hacia los más jóvenes, de modo generalizado
85
VII. El imaginario social
90
VIII. Aspectos socio-afectivos
93
Conclusiones
95
Bibliografía
103
Anexos
109
10
Resumen
En la presente investigación, se estudió el fenómeno de las barras po-
pulares de fútbol desde el interior de contextos escolares, con el fin de
aportar a la comprensión de sentidos y relaciones que construyen jóve-
nes estudiantes miembros de barras futboleras con la escuela y la co-
munidad educativa, a partir de experiencias convivenciales y académi-
cas, así como de sus formas de expresión y dinámicas de la barra como
organización social en tanto ejercicio de reconstrucción de las estructu-
ras identitarias aunque expresamente frente a su propia mirada.
Para ello, en primer lugar se realizó una exploración de investiga-
ciones del fenómeno en Suramérica, con especial interés en Colombia
y Bogotá, lo que permite en esta tesis presentar un estado del arte no
solo del contexto futbolístico, el escenario del estadio y sus alrededo-
res como territorio de la barra, sino también del espacio escolar como
lugar académico y a su vez de encuentro, enfrentamiento, transforma-
ción y reconocimiento por el otro como sujeto de derechos.
En esa vía, al revisar el espectro temático de los estudios sobre ba-
rras futboleras en América Latina es posible establecer tendencias ge-
nerales de los resultados de investigación; aunque no exclusivas, están
enmarcadas en su mayoría en términos de tratar de dar explicación a
la conducta violenta de los hinchas y sus formas de expresión en los es-
pectáculos futbolísticos. Otros por su parte, se centran en conceptos de
identidad, afirmación y masculinidad a partir de la “pasión” por el fútbol
y el conjunto de representaciones sociales que involucra, así como la re-
lación que ésta tiene con los símbolos, el estadio, la religión, entre otros.
Por su parte, en el caso colombiano las investigaciones producidas
en el marco del contexto escolar aunque se han intensificado como ob-
jeto de estudio a la fecha continúan siendo insuficientes, por lo que el
desafío de esta tesis y los resultados aquí expuestos puedan ayudar a
comprender, desde la posición de los mismos protagonistas barristas,
11
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
el significado que adquiere en su vida participar de una barra popular
de fútbol siendo aún estudiante de colegio.
Con el ánimo de reconocer esas posiciones y motivaciones de los jó-
venes, así como sus formas de vinculación a la barra, sus expresiones y
dinámicas, e intentando incluir lo más fielmente posible las respuestas
sobre sus vivencias, pasiones y maneras de relacionarse con el mundo en
términos tanto futboleros como escolares, a través de tres grupos focales
y cuatro entrevistas a estudiantes barristas fue posible establecer y ana-
lizar ocho unidades temáticas en las que se recoge el sentido de ser barra
y la incidencia en la escuela, estas son: Ingreso a la barra; El origen de la
pasión; El significado y sentido de ser barrista para el estudiante; Prác-
ticas y expresiones de jóvenes barristas escolarizados; Relación entre la
participación en la barra y la escuela; El significado otorgado por los líde-
res barristas hacia los más jóvenes de modo generalizado; El imaginario
social y algunos aspectos socio afectivos de los estudiantes barristas1.
Una vez obtenidos y analizados los datos resultantes de esta investi-
gación, es posible plantear que el ingreso de los jóvenes a la barra cada
vez es más temprano, lo que hace la vivencia quizás más compleja ya
que se mueven entre presiones sociales por parte de la barra y de la es-
cuela; y a su vez, es imposible desprender la situación de los barristas
de los ambientes familiares, teniendo que responder de manera aser-
tiva en medio de la jerarquía. Ello conlleva a que a nivel académico sea
común la pérdida de años escolares en bachillerato, pero a medida que
van acercándose a la culminación de estudio, es decir en los grados dé-
cimo u once, su compromiso escolar es mayor con relación a los cursos
anteriores, ya que a pesar de que su proyecto de vida está fuertemente
relacionado con la permanencia en la barra, empiezan a surgir también
otros intereses de índole académico y/o económico.
Cabe aclarar, que en esta investigación no está presente la intención
de considerar que dichos resultados sean la voz última y concluyen-
te del fenómeno estudiado, sino que, por el contrario, espera abrir las
puertas a mayores discusiones, reflexiones e investigaciones en torno
al tema por lo que finalmente se esbozan algunas propuestas para el
mejoramiento de la convivencia escolar, que podrían aplicarse en otras
Instituciones Educativas Distritales de la ciudad de Bogotá.
1
Los textos en cursiva expuestos en el capítulo de resultados, son parte de las conversacio-
nes obtenidas con los estudiantes barristas entrevistados.
12
Introducción
Desde hace ya algunos años, durante el ejercicio de mi quehacer pe-
dagógico surgieron espacios de reflexión en torno a los temas de bús-
queda de identidad y referentes ideológicos que niños, niñas y ado-
lescentes -nna-, van construyendo y transformando a lo largo de su
crecimiento y desarrollo. En esa práctica reflexiva comencé a cuestio-
narme acerca de la función social de la escuela en torno a la formación
holística de los estudiantes y el reconocimiento de los mismos como
sujetos cambiantes, en busca no solo de saberes, sino de construcción
y perfeccionamiento de sus relaciones en los diversos entornos en los
que se desenvuelven, porque quizás este último aspecto es el que para
ellos otorga significancia al proceso formativo, toda vez que allí confi-
guran roles, amistades, parches (grupos), identidades, subjetividades,
visiones y proyectos de vida, que posteriormente les permite insertar-
se e integrarse de manera asertiva en la sociedad.
Y es en la identificación de formas de relacionarse entre los estudian-
tes que florece en mí el interés particular de adentrarme en su mundo,
en el del joven barrista, y así entender la motivación que surge en ellos
por pertenecer a determinados grupos sociales en donde encuentran
acogida, edifican identidad y comienzana fortalecer sus lazosy amista-
des con pares, permitiéndoles crear sus propios códigos, lenguajes, sím-
bolos, actividades y, a su vez, significativos escenarios de confrontación
frente al trámite de los conflictos. Debido a ello, enfaticé mi búsqueda y
acercamiento con la población juvenil barrista en la escuela, en aras de
indagar sus intereses, motivaciones, características de los grupos y todo
aquello que les apasiona alrededor del fútbol y la barra.
En ese sentido, el grupo poblacional que motiva la presente inves-
tigación está conformado exclusivamente por jóvenes seguidores de
equipos de fútbol, quienes suelen crecer en familias que mantienen el
gusto hacia este deporte, el cual heredan en el transcurrir a la etapa
13
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
adolescente siendo allí cuando empieza la vinculación a las barras po-
pulares de fútbol, consideradas como colectivos de encuentro de múlti-
ples identidades en procura de territorios culturales, que se constituyen
en organizaciones sociales de base con dinámicas propias de participa-
ción, toma de decisiones, expresión y relación con otros sectores de la so-
ciedad2, por lo que no solamente se encuentran en el escenario escolar
sino también en contextos múltiples como el estadio, los parques y los
barrios sin distingo de edades o clase, posibilitandola socialización de
sentimientos e idealizaciones.
En Colombia el proceso de formación de “hinchas”3 e “hinchadas”4
surge desde la formación de los equipos profesionales de fútbol, quie-
nes comienzan a alentar en los estadios a los equipos más recocidos
del país. Este fenómeno tiene una directa y arraigada influencia prove-
niente de las formas y dinámicas de las barras propias de Argentina, In-
glaterra, España, Holanda e Italia y llega a nuestro país principalmente
a través del arribo de la televisión internacional en directo o en dife-
rido, con la transmisión de los más importantes cotejos futbolísticos
desde los años sesenta, pero con mayor incidencia desde 1887 cuando
en Londres se hizo famoso el caso de Edward Hooligan, quien provo-
có en repetidas ocasiones actos violentos a raíz de la forma de expresar
su pasión por el fútbol y su relación con el alcohol; y es desde allí, que
nace gran parte del incipiente “sistema ritual” de acompañamiento de
estas barras extranjeras.
La asociación de grupos, conformando hinchadas y/o parches, per-
mitió a parte de jóvenes barristas colombianos elaborar una versión
propia de las barras y dinamizar prácticas dentro de ellas, con el obje-
tivo de continuar reproduciendo todas las formas de alentamiento al
equipo de preferencia, logrando establecer dinámicas de organización
colectiva y de iniciativas que evolucionan hasta hoy bajo la figura de
barras bravas, quienes durante la historia han protagonizado algunos
desmanes y acciones violentas, cobrando cifras importantes de vícti-
2
Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto -fjmbn-. El Colectivo Barrista Colombiano. Un
aporte a la construcción de la paz en Colombia, documento de trabajo.
3
La palabra “hincha” se deriva de hinchar, porque el aficionado exagera sus emociones con
la esperanza de vencer (M. Ortega, 2012). Su origen se da por los hinchadores, quienes
eran las personas que realizaban la tarea de inflar-hinchar los balones con rudimentarios
infladores que requerían cierto esfuerzo físico.
4
Grupo de hinchas aficionados al fútbol que siguen a un equipo y conforman un colectivo.
14
Lesley Geovana Rico Estrada
mas y que por consiguiente se granjearon una mala reputación ante la
opinión pública y la sociedad en general.
Lo anterior, debido a que en la barra y en la tribuna confluyen indi-
vidualidades, por lo que su carácter plural se convierte en un espacio
apropiado para que las personas que han incursionado en esas con-
ductas nocivas, allí las exterioricen sin que por esto se tenga alguna
sanción social por parte del grupo, puesto que por encima de todo,
está el amor al equipo. Por el contrario, acciones de expresa violencia
o agresión en contra de hinchas de otros equipos pueden sellar la vin-
culación oficial del iniciado al parche o a la barra. Con el agravanteque
cuando ocurre algún episodio violento de carácter masivo la partici-
pación suele ser colectiva, ya que a ninguno de los integrantes de las
barras se le exime de involucrarse, por el contrario negarse a partici-
par o evitar la situaciónpuede ser considerado por el grupo como una
actitud de traición y cobardía, consecuencia de ello es la tendencia a
actuar violentamente ante el “enemigo”, máxime cuando alguien aten-
ta contra lo más preciado de la barra y el equipo como alguno de sus
trapos (banderas), que son sus símbolos, es decir, su capital simbólico.
Lamentablemente, estas acciones violentas trascendieron del espa-
cio del estadio a escenarios locales, barriales y a las afueras de los es-
tablecimientos escolares en donde el “otro” que se viste con una cami-
seta diferente se convierte en enemigo, a quien se le desconoce como
sujeto y se le tiende a agredir o incluso eliminar de manera física, toda
vez que las reglas se imponen dentro de cada una de las hinchadas y la
visión de respeto e igualdad no cobra relevancia. Por lo que en Colom-
bia una de las mayores preocupaciones actuales es la creciente parti-
cipación de niños, niñas y jóvenesen las barras de fútbol y su relación
con hechos violentos, que van desde enfrentamientos (choques) con
piedras y palos, hasta armas blancas y de fuego entre seguidores de
uno y otro equipo o con miembros de la policía, que en muchas ocasio-
nes asumen posturas provocadoras quizás en el afán y la necesidad de
búsqueda, aceptación, vinculación y reconocimiento del sujeto.
En cuanto al sistema escolar, aunque no es común que se ejerzan
violencias físicas, por tener éstas el carácter institucional con normas,
reglas y referentes de autoridad (maestros), es más representativa la
existencia de violencias simbólicas en las que se practica la reproduc-
ción del poder y la dominación, toda vez que se confrontan los ideales
y representaciones en un mismo espacio, lo que implica delimitar sim-
15
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
bólicamente los espacios de construcción y batalla, que en palabras de
Laclau es “la constitución de la identidad social, la cual se basa en la
exclusión de algo y el establecimiento de una jerarquía violenta entre
dos polos” (1993, p. 33).
Con la presencia de este fenómeno, bajo la figura de “neutralidad”
se favorece la función de mantener el orden social como escenario de
reproducción social y es precisamente allí donde se potencializan las
relaciones de poder, dominación y desigualdad, estableciendo clara-
mente formas de violencia simbólica desde el poderoso hacia los des-
poseídos, ya que los jóvenes en cuestión suelen ser aquellos que oca-
sionan roces, problemas, violencias, rompen las reglas y suelen evitar
las normas. Por supuesto, la violencia no siempre se ejerce de forma
física y termina siendo aceptada de forma implícita en los diversos
contextos sociales por su fuerte presencia de simbolismos y subjeti-
vaciones, y finalmente es asumida tácitamente por quien es víctima de
ella (Bourdieu, 1992).
Estas relaciones al interior de las escuelas, se descomponen y des-
fragmentan entre sí, ya sea entre los mismos estudiantes o con sus maes-
tros, en primer término porque las diferencias entre “las camisetas”, su
equipo y el carácter mismo de la barra genera resentimientos y guerras
ideológicas que quizás solo ellos entienden; y en segundo lugar con los
docentes, ya que en ocasiones demeritan el rol que cada estudiante jue-
ga, posiblemente por las diferencias generacionales y los intereses parti-
culares que no permiten el reconocimiento asertivo por el otro.
Con base en lo anterior, un aspecto notorio y que motiva con mayor
relevancia mi ejercicio investigativo, es la evidencia que en Colombia
el acrecentamiento y la popularidad de las barras ha sido progresiva,
al menos desde comienzos de los años noventa con la formación de
las primeras hinchadas de Santa Fe y Millonarios. En Bogotá especí-
ficamente, la vinculación a temprana edad de jóvenes a dichas barras
se incrementa5 debido a que históricamente éstas se nutren de niños
y jóvenes, que al principio no necesariamente pensaban en quedarse
o participar de manera constante en actividades de las mismas, pero
5
La vinculación a la organización suele tener una frecuencia progresiva, la cual se apoya
en estrategias de reforzamiento por parte de algunos líderes, quienes encuentran en el
iniciado la oportunidad de sumar miembros a su parche hacia la defensa de ciertos ideales
de identidad alrededor de la llamada barra brava.
16
Lesley Geovana Rico Estrada
que después de conocer las dinámicas de “alentar” al equipo y asistir
al estadio los lleva a vincularse de manera permanente. Es decir, que
aproximadamente alrededor de los 13 años, cuando los jóvenes se en-
cuentran en periodos de búsquedas de afinidades, ideales de identi-
dad, reconocimientos y aceptación por parte de otros, encuentran en
el seguimiento y gusto por el fútbol la excusa para buscar la inclusión
al grupo de las barras populares.
Estos novatos son en su mayoría del género masculino y quienes aún
se encuentran vinculados al sistema escolar distrital están integrando
los ciclos iv y v, sus edades oscilan entre los 13 y 18 años y son quienes
suelen reproducir formas de expresión violenta hacia “la diferencia”
y, en algunos casos, ligadas a consumo excesivo y destructivo de Sus-
tancias Psicoactivas -spa-6; además realizan prácticas inscritas en la
infracción de la norma, lo cual trae consigo problemas de convivencia
escolar, familiar y social originando por su parte índices de deserción
y exclusión escolar, propiciando escenarios de reproducción de formas
de establecimiento, transferencias de poder violentas.
Frente a esta problemática se han desarrollado pocas investigacio-
nes en el marco del contexto escolar, dado que el fenómeno de las ba-
rras tiene mayor presencia en los estadios y las investigaciones en su
mayoría han estado orientadas principalmente a estados de arte so-
bre violencia, conflicto y agresión, relacionadas tanto con la acción y
la identidad colectiva, como con sus prácticas y formas de agrupación
o identificación (socialidad, grupalidad, tribus, culturas), pero son es-
casas las que se han enfocado en su relación y participación en los es-
cenarios escolares teniendo en cuenta que la principal cuna del barra
se constituye en el entorno escolar y barrial, razón por la cual, a través
de la presente investigación denominada “La construcción de sentido
del joven barrista en la escuela en la ciudad de Bogotá”, buscó diluci-
dar y dar cuenta de aquellas prácticas de integración y construcción de
sentidos de identidad que realizan jóvenes integrantes de las barras
bravas en los escenarios escolares, a partir de la pregunta: “¿Cuáles son
6
Se entiende por sustancias psicoactivas -spa-, aquellas sustancias naturales o artificia-
les licitas o ilícitas que alteran las emociones y percepciones del sujeto que las consume
que introducidas en el organismo por cualquier vía de administración producen de algún
modo una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del indivi-
duo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas.
17
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
los sentidos y relaciones que construyen estudiantes de los ciclos iv y
v, integrantes de barras populares de fútbol, con la escuela y la comu-
nidad educativa en el contexto de una institución escolar pública de la
ciudad de Bogotá?”.
I. Objetivos de investigación
Este fenómeno ha sido estudiado desde diferentes disciplinas como la
antropología, la sociología y la psicología, y debido a su aparición en
los escenarios escolares se vinculan investigadores desde el campo
educativo, por lo que esta investigación es propicia para fortalecer la
comprensión del fenómeno en la escuela. Para lograrlo he planteado un
objetivo general y tres específicos.
A. Objetivo general
Aportar a la comprensión de sentidos y relaciones que construyen los
jóvenes de ciclos iv y v miembros de barras populares de fútbol, con
la escuela y la comunidad educativa de una institución educativa de
carácter público en la ciudad de Bogotá.
B. Objetivos específicos
• Reconocer las motivaciones que los y las barristas otorgan a sus
formas de vinculación y relación cotidiana con las barras de fútbol.
• Visibilizar las descripciones que los y las jóvenes pertenecientes a
barras populares de fútbol situadas en el Distrito Capital han elabo-
rado sobre sus expresiones en el contexto y entorno escolar.
• Identificar las prácticas de acercamiento y distanciamiento que se
establecen entre jóvenes escolares integrantes de barras futboleras
y actores de la comunidad educativa.
18
Capítulo primero
Antedecentes teóricos y empíricos
I. Un estado del arte
Empezaré diciendo que para entender y comprender las dinámicas de
las barras populares se hace necesario conocer la historia de su con-
formación y prácticas a través de los años, por lo que inicié el estudio
con un estado del arte del fenómeno y presentaré un balance de la pro-
ducción discursiva que desde diferentes campos del conocimiento se
ha investigado y producido en los ámbitos latinoamericano, nacional y
distrital sobre jóvenes, barras bravas, conflicto y escuela.
El estado del arte lo divido en tres partes. Un primer aparte se cen-
tra en presentar lo correspondiente a los ejes de profundización de la
temática en Suramérica, específicamente, en Chile, Brasil, México y Ar-
gentina, países con alta vivencia futbolística; mientras el segundo título
aborda un estado del arte de la investigación sobre jóvenes pertene-
cientes a barras bravas en Colombia y su expresión en los estadios y;
para finalizar, el tercer aparte precisa investigaciones relacionadas con
las barras de fútbol, pero en el espacio netamente escolar,prestando es-
pecial atención en investigaciones de hasta diez años atrás, haciendo
principal relevancia en las que se encuentran relacionadas con los en-
tornos escolares en Bogotá, para dar un alcance más cercano al fenóme-
no en la actualidad, sin la intencionalidad de desconocer la historia del
mismo, dando un énfasis especial a los investigadores Germán Gómez,
Harold Pardey, Omar Rivera, María Teresa Salcedo, Jairo Clavijo,
Luz Stella Cañón y la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto; para
así culminar con referentes teóricos que sustentan la investigación.
19
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
A. Los estudios de barras bravas en Suramérica
En la última década en algunas ciudades de Suramérica y de Colombia
han surgido diversas formas de organización y expresión de los jóve-
nes, las cuales han sido calificadas de diferentes maneras como cul-
turas, subculturas, tribus urbanas y fenómenos sociales. Entre ellas,
se encuentran las llamadas -debido a la influencia de los medios de
comunicación- “barras bravas” del fútbol, dado que las formas de rela-
ción agresiva de estos grupos juveniles han ocasionado hechos delicti-
vos que en escalada llegan hasta el intento y asesinato de hinchas. Los
encuentros violentos que suelen darse después del partido, la agresión
física cuando el oponente se encuentra en condición de minoría, los
enfrentamientos en las carreteras, entre otros, encarnan problemas de
orden público para cuya mitigación se aplican medidas de judicializa-
ción y de seguridad en los estadios.
Sergio Villena (2002) en el artículo: “El fútbol y las identidades: Ba-
lance preliminar sobre el estado de la investigación en América Latina”,
en donde señala el caso del antropólogo brasilero Roberto DaMatta,
quien hacia los años ochenta buscó comprobar la relación existente en-
tre el estilo único de juego de la selección de Brasil y la forma de ser o
la identidad de su pueblo. Y para la misma década, su colega Eduardo
Archetti, de origen argentino, da inicio a una producción antropoló-
gica sobre el fútbol, en la cual presenta un análisis de las hinchadas
argentinas prestando especial atención al comportamiento verbal que
éstas exhibían en los estadios y el aporte a la construcción de identida-
des masculinas de cierto tipo.
Después de estos trabajos se abre un prolongado silencio en las
ciencias sociales con respecto a estudios sobre jóvenes y fútbol, y es
hasta mediados de la década de los noventa que surge un nuevo interés
por investigar en estos temas, nutrido por el crecimiento de las orga-
nizaciones barristas, la aparición de formas de expresiones en los es-
tadios con alta carga simbólica y la presencia de conductas de contra-
vención de la norma. Pese a una fuerte desarticulación en este campo
académico, persiste la tendencia a profundizar en temas relacionados
con la construcción de identidades socioculturales de diversos tipos
en el marco de los espectáculos deportivos. Y de manera coyuntural,
con el Mundial de Francia de 1998 surge una preocupación especifica
por comprender los fenómenos vinculados al fútbol; inicialmente los
20
Lesley Geovana Rico Estrada
estudios se encaminaron a la revisión de las profundas transformacio-
nes que el deporte rey ha sufrido con el pasar del tiempo y el agudo
proceso de comercialización del cual ha sido objeto.
En el contexto de la masificación del fútbol, los estudios culturales
sobre las prácticas deportivas adquieren cada vez mayor legitimidad,
acontecimientos como la apertura en 1996 de un grupo de trabajo so-
bre “Deporte y Sociedad” del Consejo Latinoamericano de Ciencias So-
ciales -clacso-, lo que posibilitó que en 1998 se publicara un volumen
colectivo con el mismo nombre del grupo en donde Pablo Alabarces
fue compilador y en diciembre de 1999 la realización de su “Primera
Reunión”, durante la cual se avanzó en la articulación de los investiga-
dores y en hacer evidente el interés conjunto por el estudio de la temá-
tica “fútbol e identidades socioculturales”, confirman el hecho.
En Chile, el antropólogo chileno Andrés Recasens (1999), realiza
un estudio denominado: Las barras bravas mediante una investigación
cualitativa, con base al “Diagnóstico antropológico de las barras bravas
y de la violencia ligada al fútbol” que había elaborado en 1993, con el
fin de detectar los factores que inciden en la violencia generada antes,
durante y después de los partidos de fútbol; este estudio hace espe-
cial énfasis en las características de los diferentes tipos de seguidores
(espectadores, hinchas y barristas) y la relación que produce la vio-
lencia y la pasión en la construcción de identidad, mediante el recono-
cimiento social y la posibilidad de ganar significación, protagonismo,
dignidad, libertad y victoria, ya que es solamente en el estadio en don-
de pueden sentir que son partícipes de algo que los motiva y les llena
de emoción. A su vez, expresa en el trabajo la presencia de factores po-
líticos, reconociendo los motivos por los cuales se generan conductas
violentas entre los integrantes de las barras a nivel social como son la
pobreza, desigualdad social, desempleo y la caracterización desenfre-
nada de los medios de comunicación por tildarles de violentos y de-
lincuentes en una sociedad que ha castigado, reprimido y segregado
durante años; y en el estadio, malos arbitrajes, juego sucio, jugadores
que no le “meten espíritu al partido”, la barra contraria y los infiltrados.
Sin dejar de hablar de la violencia como característica de barrista
y adentrándose en el terreno jurídico y penalista, en el 2007 en Chile
Rodolfo Sapiains investigó el fenómeno, pero relacionado con linea-
mientos a las políticas públicas de seguridad ciudadana que se contex-
tualizaran con el diario vivir de los jóvenes barristas. Hace un recorri-
21
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
do por la historia de las barras en Chile desde sus inicios, con principal
relevancia en el piño Los de Abajo, en el periodo de 1998 hasta el 2004,
exponiendo que las barras de Chile a diferencia de las de otros paí-
ses no tienen referentes de territorio fijos, sino lo que los alienta es
el apego al club y el amor por unos colores, estilos de vida e ideales
compartidos. Afirma que el problema de las barras en el país surge
en el momento en que los miembros empezaron a verse involucrados
en hechos de violencia dentro y fuera de los estadios al enfrentarse a
la barra rival y a la policía, así como actuaciones delincuenciales que
alteraron el orden social.
Esto obligó al Estado a establecer sanciones severas de represión
para impedir el ingreso a los estadios, pero como consecuencia, las ma-
nifestaciones violentas trascendieron a otros espacios como el barrio
donde viven o las calles que transitan, sin solucionar el problema social
de fondo y alcanzando la violencia a las familias, situación que en la ac-
tualidad aún ocurre no solamente en Chile, sino en otros países de Lati-
noamérica. Resalta el investigador que, debido a que estos grupos han
sido históricamente estigmatizados y discriminados por la sociedad,
se hace necesario ofrecer apoyo y legitimación social, es decir, propen-
der a desarrollar proyectos comunitarios que permitan a los jóvenes
ampliar sus posibilidades de vida con mejores condiciones sociales, así
como establecer políticas asertivas de seguridad con calidad en los es-
pectáculos deportivos para los barristas, sin tener que dejar de lado la
pasión por su equipo.
Para entender las relaciones socioculturales que desarrollan los in-
tegrantes como cultura de la barra, Cristóbal Villablanca (2009) en
su tesis chilena: Fútbol y ciudad: Los piños de Los de Abajo, estudia los
orígenes de conformación de la barra y las relaciones socioculturales
que desarrollan sus integrantes al interior del mismo en la ciudad de
Santiago, refiriendo que esta surge porque muchos jóvenes no encon-
traban identidad, ni sentido de pertenencia y es por el amor al equipo
que se involucran, porque este no excluye y, por el contrario, sí atra-
viesa fronteras de clase, género e ideología permitiendo apropiación,
delimitación e identidad, tanto así que en los barrios es donde inicia
la entrada de los más jóvenes a los piños a “instalarse en las calles”, lo
que les permite ocupar un territorio, defenderlo y cuidarlo, pero tam-
bién a relacionarse tempranamente a problemas en el entorno y como
consecuencia se genera exclusión social. Este grupo surge, en princi-
22
Lesley Geovana Rico Estrada
pio, como repuesta para expresar el descontento contra la dictadura y
gobierno represivo de Pinochet, a lo cual le atribuyen la herencia de
manifestaciones violentas, la falta de canales de participación, el con-
sumo de sustancias psicoactivas y la ausencia de proyección ante un
mejor futuro; pero posteriormente el sentido de la barra se configura
a través de los representantes oficiales de los hinchas de los clubes en
las tribunas.
Una intención similar tuvo Ángel Martínez (2012), en su trabajo:
La violencia como mecanismo de construcción identitaria en las barras
bravas. El caso de “La Río Azul” en la comuna Independencia, cuando in-
vestigó cómo se construyen formas y condiciones de identidad dentro
y fuera de los estadios, así como el sentido de pertenencia a través de
prácticas violentas pero con comportamientos de compromiso, lealtad
y “aguante” a partir de los rituales, reglas y códigos, antes y durante el
partido en el estadio, como colgar las banderas, consumir drogas y/o
alcohol, y entonar los canticos que incitan a la violencia simbólica, per-
siguiendo el significado de “exhibir” y demostrar poder. Fuera del esta-
dio, especialmente en el barrio, es donde se ven acciones de violencia
física que son decisivas para estar dentro del grupo ya que proveen
liderazgo, status, honor y prestigio.
A su vez, Jorge Garcés y Leonardo González en la investigación
chilena Violencia en los estadios: Una mirada crítica al “problema”, ha-
cen un análisis de lo que es una barra brava, las características de sus
integrantes, los sucesos violentos de las barras en el país y un análi-
sis de la Ley 19.327 de 1994, la cual “fija normas para prevención y
sanción de hechos de violencia en recintos deportivos con ocasión de
espectáculos de fútbol profesional”.
Ambos autores coinciden definiendo que existen varios factores in-
cidentes para que exista violencia en los estadios, como las conductas
colectivas que desarrollan los integrantes de la barra de fútbol en me-
dio de mecanismos que se dan en las multitudes como el anonimato, el
contagio y la sugestión; deterioradas condiciones de infraestructura de
los estadios; condiciones de prejuicio y discriminación de parte de la
sociedad; desestabilidad en ambientes familiares y escolares. Sugieren
entonces que, más allá de reprimir y castigar a los barristas, se cree la
necesidad de promover acciones de prevención de acciones violentas,
mejorar la infraestructura y hacer una reforma a la ley.
23
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Asumido el deporte del fútbol por las comunidades académicas
como fenómeno social susceptible de ser investigado, el acercamiento
al tema de las barras bravas adquiere una nueva connotación para los
estudios sobre la conformación de identidades nacionales en Brasil,
México y Argentina.
En Brasil y México el fenómeno es más reciente y menos agresivo
que en Chile, en Argentina y países europeos no ha sido tan estudia-
do, sin embargo en ambos países las investigaciones sugieren que las
barras surgen como imitación a las argentinas y europeas copiando
términos como la violencia, la pasión y el aguante.
En Brasil el periodista Alex Bellos estudia la relación entre fútbol,
idiosincrasia, cohesión nacional y cultura, para así poder profundizar
en las razones históricas desde la llegada del fútbol al país en 1894 del
vínculo existente de este con la construcción de nación en el país pen-
tacampeón del mundo, en donde los jóvenes brasileños encuentran en
las dinámicas culturales motivaciones para hacerse buenos jugadores
y sapientes hinchas. La identidad va más allá de la cancha, el fútbol es
mucho más que un juego, el fútbol es el escenario perfecto para crear
idiosincrasia e identidad nacional y cultural porque en Brasil las per-
sonas viven por y para el fútbol, lo que permite la construcción de una
nación “porque de alguna manera esto expresa su brasileñidad” (Be-
llos, 2003, p. 21).
En México, el fenómeno de las barras es más bien reciente y por eso
no ha sido tan estudiado. Tiene sus orígenes a finales de los años no-
venta cuando la directiva del club de fútbol Pachuca, con el propósito
de crear un grupo de apoyo fuerte y original para su equipo, decide
llevar al país a algunos miembros de barras de clubes argentinos como
Racing Club de Avellaneda y Rosario Central. Hasta ese entonces, en
México no existían las barras sino las “porras” y en los estadios se vivía
un ambiente con mínima presencia de brotes de violencia; con la apa-
rición de la barra argentina se impulsó y formó la primera barra del
fútbol mexicano en 1996, la Ultra Tuza7.
7
Debido al impacto generado, otros equipos, también incorporaron a algunos barristas
sudamericanos dentro de su afición, creando así sus propias barras, como “La Rebel” (Pu-
mas), “La Monumental” (América), “La Legión 1908” (Guadalajara), “La 51 akd” (Atlas),
“La Perra Brava” (Toluca), “La Libres y Lokos” (Tigres) y “La Adicción” (Monterrey), cit. en:
“Las barras: construyendo la identidad en el fútbol mexicano”, en Espacio Crítico 1, el 7 de
mayo de 2008. En línea: [http://espaciocritico1.wordpress.com/2008/05/07/las-barras-
construyendo-la-identidad-en-el-futbol-mexicano/].
24
Lesley Geovana Rico Estrada
Las consecuencias de este nuevo fenómeno para el fútbol fueron vari-
adas, por un lado se genera respeto de la afición y se viven pasiones por
el juego y el equipo, pero a su vez, aparecieron acciones violentas dentro
y fuera de los estadios, delincuencia, golpizas, robo, venta y uso de dro-
gas, afectando la seguridad; culturalmente cambiaron el significado de
porras mexicanas por “barra”, adaptando a su argot términos y canticos
sudamericanos, sin embargo, vale aclarar que aunque existe una can-
tidad considerable de violencia en las barras mexicanas no es tan mar-
cada como en otros países. Los resultados de trabajos realizados por el
comunicólogo Jesús Galindo (2004), desde una perspectiva social de-
portiva, sustentan que “investigar al deporte, es por fuerza un ejercicio
de profundización y sistematización para ir más allá de lo evidente” y
que la población mundial tiende vínculos entre sí cuando, a través de los
medios masivos, asiste a los encuentros mundiales e internacionales en-
trando en contacto con países remotos, y en forma simultánea con otros
millones de telespectadores en el planeta (Galindo, 2004, p. 21).
Por la aparición de las barras en México y el simple disfrute del es-
pectador por el fútbol, durante el 2006 investigadores del tema y las
ciencias sociales comienzan a articularse entre sí, mostrando desde
entonces una fuerte coincidencia en que la violencia en las barras
mexicanas no es tan marcada como en otros países porque aún se
mantiene el respeto a la afición y se viven pasiones por el juego y el
equipo. Un esfuerzo importante han sido las actividades de difusión
promovidas por la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México a
través del “Seminario de Estudios Sociales sobre Fútbol” (2007-2008);
el Diplomado “Fútbol, Espectáculo, Cultura y Sociedad” (2006-2008);
un encuentro internacional sobre Estudios Sociales de Fútbol (2008);
un curso sobre “Periodismo Deportivo” (2009) y los congresos anuales
internacionales “Deporte, Cultura y Sociedad” (2007-2009).
En el 2009 Roger Magazine y Samuel Martínez establecen las ri-
validades que surgen entre los equipos de fútbol y la distribución es-
pacial de poder entre los diferentes territorios y ciudades de México,
con el objetivo de ayudar a comprender cómo la población ve, critica
o replantea la posición de su ciudad o región con relación a la nación8.
8
R. Magazine y S. Martínez. “El sistema de rivalidades futbolísticas en México. Reflexiones
en torno al proyecto ‘Identidades, prácticas y representaciones de los aficionados al fútbol
en México: Un análisis comparativo multi-regional’”, Revista Razón y Palabra, n.° 69, 2009.
En línea: [www.razonypalabra.org.mx/N/n69/].
25
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Por su parte, también en México, Mario Ortega (2012) en el texto:
Fútbol, barras y violencia, asegura que la población juvenil en Latinoa-
mérica abandona la escuela con frecuencia debido a que deben em-
plearse a tempranas edades y ayudar con las demandas económicas
del hogar, por lo que en ocasiones tienden a cometer actos delictivos
como robos; otros se entregan a la pasión del fútbol como hinchas,
construyendo identidades a través del amor a los colores del equipo,
pero a la vez desconociendo el rival al considerarlo ilegítimo y des-
valorizado, lo que le permite agredirlo. Ortega, menciona que ante la
crisis juvenil, los jóvenes se resguardan en las barras en búsqueda de
solventar sus necesidades sociales, donde expresan resistencia y mo-
lestia a la falta de opciones y desigualdades sociales que terminan con
comportamientos colectivos agresivos.
En la nación Argentina, el sociólogo y especialista en cultura popu-
lar Pablo Alabarces explora los orígenes de la violencia en el fútbol
argentino y hace comparación del fenómeno con situaciones similares
de otros países, dándole voz a los protagonistas y aportando elemen-
tos para el debate del tema. Ha logrado configurar un escenario discur-
sivo en donde el fútbol discurre por las esferas de conformación del
identitario nacional colectivo, como respuesta a la debilidad de las ins-
tituciones del gobierno y de la representación social tradicional, la cual
se concreta en la pasión por el equipo de fútbol, en idolatrar al jugador
y en el “aguante” del hincha. Para este investigador, sus preguntas se
centran en resolver lo que significa ser argentino cuando los relatos
individuales y colectivos se tejen a partir de los eventos futbolísticos y,
por esta vía, se introducen en el mundo del mercadeo y la publicidad
de los grandes monopolios económicos. Considera que el deporte es
una parte integrante de la sociedad, que permite crear límites políticos
y morales, así como fortalecer identidades sociales en medio de la ne-
gociación y el conflicto. El fútbol por su parte, es un elemento impor-
tante en la invención de algo llamado “argentinidad”.
En sus libros: Crónicas del aguante: Fútbol, violencia y política
(2004), e Hinchadas (2005), Alabarces profundiza en las problemáti-
cas de las barras bravas y la actuación de los medios masivos de comu-
nicación frente a la presencia de los hechos de violencia en las canchas
de fútbol argentinas, originados en la necesidad de demostrar posicio-
26
Lesley Geovana Rico Estrada
nes de fuerza “de aguante”9 que en otros espacios de la vida cotidiana
no son aceptados. Y en el texto: El “aguante”: Una identidad corporal
y popular (2007), refiere que el cuerpo se fortalece luchando contra
rivales y compañeros, convirtiéndose en la herramienta que asegura
la identificación con el grupo de pares; y la acción es la práctica, es de-
cir, el elemento que delimita el ingreso al grupo. El modelo del cuerpo
cobra especial importancia en términos de masculinidad, ya que entre
más “gordo” y “duro” sea, es más resistente para la batalla, ya que estos
cuerpos se forjaron a partir de las experiencias cotidianas del trabajo,
del consumo/abuso de alcohol y drogas y de las luchas corporales. En
lo que respecta a la masculinidad textos obligados son los de Pierre
Bourdieu y Jean Claude Passeron en torno al mito de la masculini-
dad; asimismo, el estudio de José Antonio Garriga (2005) denomina-
do Lomo de macho: Cuerpo, masculinidad y violencia que referencia el
concepto de en los hinchas del fútbol.
Américo Proveste (2005), establece una relación directa entre el
fútbol y la religión, en el texto La hinchada del deportivo La Farrere de
Argentina, pues afirma que para los argentinos “el fútbol es una co-
munidad de vida, es su religión” por lo que reina la presencia de con-
ductas religiosas en las hinchadas, toda vez que así como el fútbol está
acompañado por un grupo de seguidores con un complejo sistema de
rituales en el campo de juego y en las graderías del estadio a través
de canciones, símbolos y vestimenta, de la misma manera lo hacen las
personas religiosas en las iglesias y los altares, con rezos y oraciones;
es decir, que ambos escenarios se convierten en el espacio adecuado
y cotidiano para depositar emociones, necesidades, sentimientos y
creencias, los unos hacia un equipo y los otros hacia un ser superior a
quien en ambos casos se entregan con una fe ciega, generando sentido
de pertenencia e identidad a nivel ideológico y social.
Silvio Aragón (2009) en Argentina en su tesis Los trapos se ganan
en combate... Una mirada etnográfica sobre las representaciones y prác-
ticas violentas de la “Barra Brava” de San Lorenzo de Almagro, anali-
za la violencia generada por la barra no como disruptiva sino como
constructora de relaciones sociales a partir de conductas morales; y en
9
Alabarces define la noción de “aguante” como la herramienta y medida de quien opera la
violencia.
27
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
el artículo “Perdiste... Interpretaciones sociales sobre los derechos hu-
manos, en el contexto del fenómeno de la violencia en el fútbol”, esta-
blece cómo los derechos humanos de la barra se desnaturalizan en los
enfrentamientos con la policía u otra barra brava. En estos escenarios
de lucha, lo que se mide es el “aguante”10 físico y oral en donde quien
tiene la mayor capacidad de resistir ante el adversario es quien se visi-
biliza como protagonista y el que pierde en los enfrentamientos, no
es que pierda sus derechos, sino que pierde el respeto y el significado
propio de la barra, por lo que es inconcebible renunciar a la violencia,
porque esto sería desistir a la visibilidad, por ello desde la resistencia”
hasta el “aguante” operan en una y en otra forma de manifestación so-
cial como reglas de participación.
En el año 2011 dicho autor publicó en Buenos Aires La construcción
de identidades y rivalidades futbolísticas, con el fin de articular los orí-
genes sociales, culturales y espaciales del barrio en el que se encuentra
ubicada la barra de San Lorenzo de Almagro, así como las desventajas
que pueden darse en medio de la edificación de lazos constructores de
identificación, pero también de la rivalidad entre los clubes, dado que
esta funciona como un espejo de los que no se es, es decir, un yo enfren-
tado a un yo no reconocido, en medio de los espacios físicos y culturales
del barrio.
Daniel Zambaglione (2011), en el texto Hinchadas: Cuerpos so-
ciales, cuerpos con aguante, retoma el concepto de masculinidad en
la construcción identitaria proferido también por Alabarces, a par-
tir de la participación en luchas corporales, ya que es la expresión de
los cuerpos lo que produce representatividad, pertenencia e identidad.
En el caso de los barristas el cuerpo tiene una relación directa con el
aguante, la pelea y la lucha; se constituye a través de las prácticas cor-
porales que los hace distintos; “poner el cuerpo” o “pararse” significa
estar listos para resistir, defender e ir al frente, es una práctica simbó-
lica que da cuenta de la construcción identitaria.
10 Por su parte, Aragón define la categoría “aguante” como hostilidad hacia un enemigo, el
cual puede ser la policía u otra barra brava. Este aguante es ritualizado por la defensa de
las banderas propias y el robo de las banderas de las de otras hinchadas, alentar al equipo,
la disponibilidad de un espacio físico específico en las tribunas populares y los enfrenta-
mientos con el enemigo; es lo contrario a correr o a ser cobarde (Aragón, 2009, p. 8).
28
Lesley Geovana Rico Estrada
Como se evidenció en este recorrido de la construcción de un estado
del arte en Suramérica, se puede relacionar que no se encontraron es-
tudios sobre barras bravas y el contexto escolar; todas ellas, expresan
investigaciones directas con expresiones violentas, rivalidad, poder,
masculinidad e identidad.
B. Los estudios de barras bravas en colombia.
Expresiones en los estadios
Continuando el recorrido encontré que al igual que en otros países la-
tinoamericanos, en Colombia “la fiebre del fútbol” en los últimos años
ha copado diversos escenarios de la vida cotidiana, debido entre otros
aspectos a la inversión financiera de sectores oficiales, privados e ile-
gales que redundan en la multiplicación de torneos, el surgimiento de
nuevos equipos de fútbol, el mejoramiento de la calidad de los jugado-
res y la comercialización de productos asociados a los conjuntos fut-
bolísticos. Lo anterior, relacionado con el recrudecimiento de la crisis
económica y la presencia de formas de exclusión de la población joven
de las esferas de realización de la persona (educación, salud, trabajo,
participación), conlleva a la proliferación de escenarios de encuentro,
contradicción, disputa y creación de nuevos sentidos como son las ba-
rras bravas; consideradas como grupos sociales, contrarían las lógicas
de la seguridad individual, se disputan territorios dentro y fuera del
estadio como las ciudades, los barrios y las carreteras ejerciendo for-
mas de violencia física y simbólica que parecen incontrolables desde
el año 1998, donde los hinchas se configuran como nuevos actores so-
ciales agentes del conflicto pero a la vez víctimas. La razón y el sentido
parecen sustentarse en la intolerancia de coexistir con el contrario, con
otro joven que porta una camiseta diferente.
En Colombia el fenómeno de las barras de fútbol tiene su inicio en
los años noventa cuando comienzan a reemplazar el tradicional modo
pasivo de asistir al fútbol, por uno activo y protagonista del espectá-
culo, irrumpiendo con manifestaciones de violencia y rivalidad entre
hinchas de clubes de Bogotá, Medellín y Cali, evidenciando la incapa-
cidad y desconocimiento del Estado para intervenir en dicho momen-
to ante el ingreso de estas nuevas formas organizativas. En términos
históricos, la ocurrencia de las barras coincide con la crisis económica
que vivió el país a finales de dicha década, particularmente sufrida en
29
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Bogotá, lo cual desencadenó acciones de protesta, crisis social, pobreza
y marginamiento (“Goles en Paz”, 2008).
El auge y crecimiento numérico de las barras bravas colombianas
trae consigo el aumento de acontecimientos de carácter agresivo en-
tre hinchas de equipos diferentes, y entre aficionados de los mismos
equipos. Desde el año 1998 se registran hechos violentos con la sufi-
ciente fuerza para obtener titulares de prensa y, con ello, contribuir a
la tarea de los medios masivos de comunicación en la configuración
de imaginarios sociales -estigmas- sobre los jóvenes barristas que re-
dundan en el vandalismo, el gueto, la desadaptación y el atentado a
la seguridad individual. Sin embargo, conjuntamente ocurren impor-
tantes progresos de las organización barristas, pues han logrado un
reconocimiento -el hincha es el jugador número 12- por parte de los
clubes de fútbol, obteniendo patrocinio para la entrada a los compro-
misos a nivel local y la realización de viajes a nivel nacional e inter-
nacional, así como la promoción de acciones de carácter cooperativo,
autogestionario y autónomo por parte de los hinchas para obtener sus
pertenencias (trapos, banderas, producciones musicales, camisetas) y
realizar actividades que demuestren al acompañamiento permanente
e incondicional a su equipo.
Por lo anterior, las comunidades académicas y educativas se dan a
la tarea de configurar discursos, desde una perspectiva principalmen-
te multidisciplinaria11 que en el marco de los estudios culturales, la
antropología social, la historia social, la teoría de la acción comunica-
tiva y las representaciones sociales, le apuestan a la interpretación y
comprensión del fenómeno de las barras bravas en Colombia.
En concordancia con ello Gómez Eslava (2008), define a las barras:
“Como asociaciones de individuos determinados por la pasión y gusto
por el fútbol, compuestas en su gran mayoría (96%) por jóvenes entre
los 14 y los 26 años de edad, que asisten periódicamente al estadio a
11 Referida a las formas de articulación disciplinar caracterizadas por reconocer la especia-
lización disciplinar, la generación de lenguajes y representaciones a partir de la circuns-
cripción de los objetos de la disciplina y la posibilidad de prestar, poner en comunión o
transferir lenguajes de unas disciplinas a otras para provocar representaciones ampliadas
de los objetos de estudio. Tomado de Bravo, Parada y Serna. La cuestión interdisciplina-
ria. De las cuestiones epistemológicas a los imperativos estratégicos para la investigación
social, Bogotá, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, 2007.
30
Lesley Geovana Rico Estrada
apoyar al equipo de sus preferencias”12 y tienen lugares definidos de
presencia, ocupación y apropiación en el estadio.
En esa perspectiva puede situarse el estudio de Jairo Clavijo Pove-
da (2004), quien a partir de la investigación: Estudio de barras de fút-
bol de Bogotá: los Comandos Azules13, buscó profundizar en las formas
de organización de las barras, las funciones sociales y los sentidos de
pertenencia a dichos grupos, definiendo a la barra como un “espacio
social reconocido, que existe en el conjunto social, con sus propias
reglas y jerarquías, y que en general es productor y reproductor de
identidades o sentidos de pertenencia”14 a partir de la construcción de
dos ejes conceptuales: territorialidad en cuanto espacio físico, territo-
rio físico y simbólico e identidad como dinámica relacional.
Además, se releva la producción discursiva del antropólogo Juan Fer-
nando Rivera Gómez (2006), en: Pasiones futbolizadas. Sociedad, con-
textos, rituales, quien asimila el fútbol con los ritos de transición de la
persona (espectadores, hinchas, futboleros) y la fiesta, así como lo hizo
Proveste en Argentina cuando planteó la relación del fútbol con la re-
ligión, toda vez que considera que promueve un distanciamiento tem-
poral de la realidad, en donde se establecen los lazos de afectividad en
la continua búsqueda de dar sentido a los entornos, que promueve un
distanciamiento temporal de la realidad en donde se establecen los lazos
de afectividad en la continua búsqueda de dar sentido a los entornos
particulares desde la individualidad y su connotación social y colectiva.
A partir de la caracterización de los diferentes personajes (aficio-
nados, directivos, empresarios, técnicos, jugadores, medios de comu-
nicación, árbitros, fuerza pública y vendedores) que intervienen en
el “universo del partido”, el autor ofrece marcos de referencia para el
análisis de las relaciones entre estos; al mismo tiempo introduce las
categorías cancha y tribuna, como elementos dinámicos que adquieren
vida y se movilizan antes, durante y después del partido de fútbol e
involucra la demarcación del territorio como estrategia de búsqueda
de la identidad propia, asimila el “mundo del partido” a formas de ma-
12 Germán E. Gómez Eslava. “Barras bravas: Agresión, pasión, represión”, ponencia en i En-
cuentro de Alesde, Brasil, 30 y 31 de octubre y 1.° de noviembre de 2008, p. 3.
13 Jairo Clavijo. “Estudios de barras de fútbol de Bogotá: Los Comandos Azules”, Revista Uni-
versitas Humanística, vol. xxxi, n.° 58, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 2004.
14 Clavijo. Ob. cit., p. 48.
31
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
terialización de la guerra y a “la camiseta” no como identificación del
individuo como individuo, sino que lo vincula a un grupo, a una comu-
nidad, a una corriente, lo muestra como una persona que aceptó una
“ideología” representada en su equipo, ponerse la camiseta es revali-
dar su elección implícita de manera explícita, para mostrarse, identifi-
carse y ser identificado.
En el 2007, Diego Fernando Bolaños y José Hleap Borrero, rea-
lizaron una investigación durante los años 2002-2005 con la barra po-
pular “Barón Rojo Sur” -brs- del América de Cali, titulada: Tradiciones
y pasiones en la socialidad, en donde estudiaron los sentidos de perte-
nencia e identificación que se generan en la conformación y al interior
de la barra, a través de la sistematización como propuesta de la meto-
dológica y la comprensión del fenómeno desde la lógica misma de los
actores, así como las tensiones e influencias que ejerce la barra espe-
cíficamente en la violencia y la convivencia como escenarios para la
educación. Los autores señalan que en las acciones de socialidad15, los
integrantes de la barra16 se organizan por referencia (para el aumento
de la pasión y amor conjunto a la divisa) y no por necesidad de per-
tenencia (para figurar en un grupo) y se nutren de lo cultural; el ma-
yor potencial para la formación de la barras es generar trascendencia
para su vida y la de su equipo, sin limitaciones que le impidan expresar
su pasión, fidelidad, identidad y aguante, así sea el uso de la violencia
para mantener su estatus de barra fuerte. Concluye que no deben ser
denominadas barras bravas, sino barras populares, porque habitan las
tribunas de los estadios reconocidas como populares y establecen for-
mas de relación con las culturas también populares, además que el ca-
lificativo “brava” estimula a imaginarios y comportamientos rebeldes
y violentos.
15 El autor expone la socialidad como la posibilidad de centrar la atención en la empatía co-
lectiva y en la pluralidad de papeles que cada persona desempeña en la cotidianidad de lo
social. Es asumir como tribus a las agrupaciones o grupalidades del actual momento y la
forma como éstas se desenvuelven en la red de interacciones sociales y en la colectividad
incondicional.
16 El autor define: “Las barras son agrupaciones juveniles urbanas que representan novedo-
sas y orgánicas formas de asociación y en donde sus integrantes canalizan fuerzas para
el beneficio grupal, obtienen elementos identitarios y, en todas sus instancias y acciones,
ponen en juego una empatía interna que fortalece la cohesión del endogrupo”. Bolaños y
Borrero, 2007.
32
Lesley Geovana Rico Estrada
Según Germán Gómez Eslava (2008) en Barras bravas: Pasión,
agresión, represión, la violencia surge como forma de expresión y ele-
mento identitario en las barras bravas; afirmación que considero re-
levante ya que por la pertenencia que estos jóvenes le profesan a su
barra, hace que surjan sentimientos fuertemente arraigados dentro de
su subjetividad, quienes en el sentir colectivo de apoyar al equipo, re-
producen lógicas maniqueas fundamentadas en la oposición amigo vs.
enemigo17, ya sea en su propia ciudad o en ciudades foráneas donde
este juega. En consecuencia, se originan formas de expresión de los
barras bravas que conducen a la violencia física, cuyo sentido es causar
daño en la persona que representa el antagonismo y hasta su elimina-
ción; estas manifestaciones de violencia no se restringen al tiempo del
encuentro deportivo, ni al escenario del estadio, toda vez que han sido
trasladadas a los escenarios cotidianos de los barristas, que además
involucra a los hinchas y quizás a los mismos espectadores del partido.
Por el contrario, en el 2008 en Bogotá, Juan Pablo Madrigal18 des-
de una postura de “derecha”, titulada: Una mirada a las motivaciones
del conflicto: Las barras bravas, analizó a las barras desde el punto de
vista psicológico y sociológico, así como su estructura, organización y
la relación de estas con la violencia para así entender las implicacio-
nes que dichas barras traen a la sociedad; el autor expone una postu-
ra controversial con relación a las demás investigaciones hasta ahora
presentadas, toda vez que promueve que es imperante para mantener
el orden social más allá el generar procesos formativos en los jóvenes,
por lo que se debe impedir el crecimiento de las barras o erradicarlas
en su totalidad, acompañado de la ayuda de los clubes y de un eficiente
sistema penal, pues refiere que las barras son perjudiciales para las
ciudades por sus manifestaciones violentas.
Ángela Londoño y Victoria Pinilla en el 2009 realizaron una in-
vestigación titulada: Prácticas juveniles como expresiones ciudadanas, y
en el artículo “El barrismo social de hinchas por Manizales. Una prácti-
ca política y ciudadana”, presentan los resultados del estudio en el que
indagaron el concepto de identidad colectiva del barrista, dinámicas de
poder, influencias y política pública en torno a dos ejes: los modos de
17 Gómez. “Barras bravas: Agresión, pasión, represión”, cit., p. 5.
18 Estudiante de Ingeniera Administrativa de la Universidad Nacional de Colombia. Ponencia.
33
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
estar juntos19 y los modos de estar con otros20. Asediados los barristas
por los estereotipos de la sociedad frente a su rol, surge como una ini-
ciativa de resistencia el grupo “Hinchas por Manizales”, como parte de
un movimiento denominado el barrismo social el cual es orientado por
el Colectivo Barrista Colombiano y la Fundación Juan Manuel Bermúdez
Nieto, con el objetivo de generar una transformación social en el ejerci-
cio y las prácticas barristas, en aras de redimensionar las formas de ex-
presión que negativamente han incidido en los contextos sociales, mo-
tivo por el cual dejan de hacerse llamar barras bravas para adquirir el
nuevo nombre de barras populares en la dinámica de la inclusión social.
Nelson Rodríguez Melendro (2010) en la investigación: Fútbol y
afición, explora la historia social del barrismo capitalino en los años
1980 y 1990 y lo relaciona con la clase de aficionados de la época de
“El Dorado” del fútbol colombiano y los hinchas modernos, así como el
proceso de alentamiento a los equipos capitalinos Santa Fe y Millona-
rios, en donde brotan la agresividad y la violencia como consecuencia
de la imitación a las barras argentinas, la misma condición de ser jo-
ven, el papel de los medios de comunicación y la necesidad de perte-
nencia e identificación.
Jairo Clavijo posterior al estudio del 2004, en el 2010, realiza una
investigación denominada Cantar bajo la anaconda: Un análisis socio-
cultural del barrismo en el fútbol; es una descripción etnográfica y rigu-
rosa en Bogotá de los “Comandos Azules”, barra brava de Millonarios,
basada en la investigación que realizó durante el 2004, en donde rela-
ciona el fútbol profesional como un deporte en el que surgen relacio-
19 Hace referencia a la relación entre la dinámica interna de grupo y su configuración de
prácticas organizativas y ciudadanas, es decir es el nosotros. La identidad colectiva de los
barristas está configurada desde el mundo simbólico y afectivo a través de canciones, tra-
pos (banderas), lemas, formas de vestir, estructuras jerárquicas y expresiones violentas,
lo que les ha permitido la cohesión de grupo pero es precisamente ésta imagen la que el
grupo Hinchas por Manizales ha querido cambiar, propiciando un recorrido de “ciudadano
de primera”, lo cual implica cambiar los imaginarios sociales y permitir un reconocimiento
de los jóvenes como participantes de la sociedad (Londoño y Pinilla, 2009).
20 Para los Hinchas por Manizales, los otros se visibiliza a través la figura del Estado (orga-
nizaciones gubernamentales y fuerza pública), la sociedad y las otras barras de fútbol, es
decir, son los que hacen parte de agrupaciones diferentes. En búsqueda de dejar la estig-
matización generalizada, el grupo ha impulsado el reconocimiento de los otros y en espe-
cial de los barristas como ciudadanos de primera, pero debido a que permanentemente se
presentan tensiones por el accionar injusto del Estado hacia el trato con los barristas por
el afán de mantener el orden social, los escenarios de violencia continúan apareciendo.
34
Lesley Geovana Rico Estrada
nes sociales entre los diversos actores que allí participan, así como el
que también brotan conflictos originados en contextos sociales, econó-
micos, políticos y culturales de mayor amplitud. Los “Comandos Azu-
les” construyen en estos espacios prácticas sociales en donde a través
del lenguaje -verbal, no verbal, también los símbolos- y la violencia,
manifiestan identidad y sentido de pertenencia.
Entonces, tras los episodios históricos de violencia, surge la necesi-
dad de repensar el accionar y el significado de la barra, con el fin de ge-
nerar una transformación social en el ejercicio y las prácticas barristas,
en aras de redimensionar las formas de expresión que negativamente
han incidido en los contextos sociales. Uno de los proyectos distritales
con mayor relevancia e impacto en Bogotá y que conecto con muchas
ciudades en el país es el programa “Goles en Paz” que surge en 1999
con la campaña “Jugando limpio todos ganamos”, cuyo objetivo fue
buscar alternativas para minimizar los conflictos entre los hinchas del
fútbol; en el 2001 acoge su nuevo nombre con la dirección del padre
Alirio López Alirio Amaya e inicia el acercamiento con los hinchas de
Santa Fe y Millonarios, sin embargo, por la gran cantidad de aficiona-
dos de equipos como Nacional y América existentes en Bogotá, hubo
necesidad de vincularlos a la estrategia a través de los principios de
“creatividad, hospitalidad y autocontrol”. En este sentido, Goles en Paz
generó estrategias que buscaban reconocer a las barras como actores
fundamentales para el fortalecimiento de la convivencia sin dejar de
lado la justicia y la equidad, así como la intensificación de las labores
preventivas en el estadio y fuera de él, evitando y disminuyendo los
enfrentamientos que antaño acompañaban estos espectáculos (Goles
en Paz, 2008).
C. Acercamiento a los estudios sobre barras bravas en Bogotá.
Manifestaciones de jóvenes y su relación con la escuela
Como he relacionado hasta ahora, las investigaciones en su mayoría
giran en torno a las características de la barras en ejes como la vio-
lencia, masculinidad, identidad, pero no encontré a nivel internacio-
nal estudios relacionados netamente en el espacio escolar; y en el caso
específico de Bogotá, aunque los estudios son pocos, daré un énfasis
especial a los investigadores Germán Gómez, Harold Pardey, Omar
Rivera, María Teresa Salcedo, Jairo Clavijo, Luz Stella Cañón y la
35
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto -fjmbn-, que han incursiona-
do en los espacios escolares. Justamente, sus planteamientos orientan
la reflexión de la investigación en torno al protagonismo del joven ba-
rrista en la escuela, pero también el papel de esta última como escena-
rio de participación y formación, aunque sin embargo ninguno de ellos
responde a la pregunta de esta investigación.
Al extender los tiempos de su actuación al antes, durante y después
del partido y trasladar sus formas de expresión a los territorios del
barrio, la calle, el sector y la vía, el fenómeno de las barras ha pasado a
posicionarse en la cotidianidad de las ciudades, sin que la institución
educativa sea la excepción; el punto clave es que estas manifestacio-
nes son eminentemente pasionales, por lo que muchas veces producen
caos y desembocan en violencia. Un aspecto que en Bogotá ha hecho
visible a los jóvenes es su participación en grupos que ejercen violen-
cia en los espacios barriales, afectando abiertamente la vida comunita-
ria y por acción directa a la escuela, las investigaciones sugieren que el
conflicto tiene sus raíces en asuntos de territorialidad, luchas de poder
y dominación.
En los escenarios escolares es común encontrar el fenómeno de la
violencia juvenil a partir de episodios de agresión física, verbal y/o
emocional entre pares de manera cotidiana. Valles Arándiga (2001)
refiere que estos causales de violencia se exteriorizan en el marco edu-
cativo y es allí donde se emprenden comportamientos que se caracte-
rizan por episodios de agresión y violencia en las relaciones interper-
sonales hacia los iguales y en ocasiones hacia los docentes, con utiliza-
ción de armas, intimidación y rivalidad entre pandillas.
La teoría sociológica subcultural de Taylor (1971) y Clarke (1973),
relaciona los comportamientos agresivos y violentos con las desfavo-
rables condiciones laborales y sociales en los que se desenvuelven los
hinchas de los equipos de fútbol, así como con las grandes transfor-
maciones ocurridas en la estructura del fútbol, desde una perspectiva
social y cultural. “El fútbol tiene su contexto original en la clase obre-
ra pero poco a poco ha sido arrancado de ahí para profesionalizarlo y
convertirlo en una gran industria del ocio”21. De su lado, la psicología
social etnogénica basada en el aprehendizaje, afirma que el origen
21 Harold Pardey. La ciudad de los fanáticos, Cali, Universidad del Valle, 2001, p. 120.
36
Lesley Geovana Rico Estrada
de la violencia surge en la búsqueda de una identidad grupal propia
y diferencial reconocida, y centra sus esfuerzos en demostrar que a
pesar del aparente desorden e irracionalidad existente dentro de es-
tos grupos, hace presencia una dinámica social dentro de los colectivos
que demuestra un orden y una jerarquía que se impone al interior de
las barras de fútbol. “Muchos de los jóvenes que asisten a estos colec-
tivos intentan progresar y labrarse una reputación dentro del mundo
ofrecido en la tribuna, lo que viene a conformar un orden social alter-
nativo y la búsqueda de un sentimiento de valía personal y prestigio”22.
En relación a la trascendencia del fenómeno a los espacios urbanos,
en el 2005, Felipe Andrés Bernal y Ómar Fabián Rivera en Memo-
rias urbanas y archivos transeúntes en el fenómeno de las barras bra-
vas en Bogotá, establecen tres niveles esenciales para comprender la
relación entre el fenómeno de las barras y la memoria: identificación
histórica (antecedentes familiares), conjugación a partir de la identifi-
cación de los pares y la apropiación de espacios simbólicos hasta llegar
a la agresión física; es decir, a través de la memoria lograron redefinir
la importancia de las familias, los barrios, las paredes, toda vez que
los jóvenes se apropian de los espacios que no son de nadie, pero a su
vez generan territorialidad como es el caso de la escuela, facultando
así borrar al otro, imponiéndose como único, ya que esta es “un punto
de intersección clara de este juego de territorios, que pasan desde las
marcas repetidas que identifican el grupo en los útiles escolares, hasta
algunos objetos materiales que hacen parte del juego de diferenciacio-
nes, la manilla, la pulsera, la camiseta o el escudo del equipo oculto
tras el uniforme escolar, tatuajes, entre otro tipo de marcas hacen de
la memoria una configuración del otro a partir de lo simbólico”23, per-
mitiendo la aparición del conflicto y de fronteras en el espacio escolar,
empezando a convertir el espacio público en un espacio privado pro-
pio (Bernal y Rivera, 2005).
Posteriormente en el 2007, María Teresa Salcedo y Omar Rivera,
con base en sus investigaciones anteriores estudian las barras de fútbol
en Bogotá desde la perspectiva de Emoción, control e identidad, con el
objetivo de acercarse a lo que se ha considerado “la obvia agresividad
22 Ibíd., p. 122.
23 F. Bernal y O. Rivera. Memorias urbanas y archivos transeúntes en el fenómeno de las ba-
rras bravas en Bogotá, 2005, p. 9.
37
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
de los barristas” y las estigmatizaciones de que son objeto, indagando
desde la socialización en la familia y en la escuela donde empiezan a
construirse las identidades de los hinchas, tal como lo expresa un ba-
rrista de Millonarios:
Herencia o sea al ver que una familia le infunda a uno la pasión pues uno la va a
seguir y además el despertar, el ver el equipo por un televisor desde chiquitico,
ver las alegrías, ver un gol, le despierta a uno una felicidad re guache; hace que
uno sea así, siga esta pasión y sea por generaciones, o sea, eso va por familia
(Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
Entonces, los niños y niñas heredan de sus familias el gusto por un
equipo de fútbol determinado y cuando llegan al contexto escolar, a
través de sus interacciones con los otros, aparecen las primeras discu-
siones y altercados para defender al equipo de su preferencia erigien-
do territorios como campos simbólicos24 de batalla, de manera que es
en la escuela en donde además de aprender se socializa y el gusto indi-
vidual se vuelve público.
En el 2007 en el Concejo de Bogotá se generó un debate acerca de la
violencia escolar25 por parte del concejal y docente Celio Nieves con el
secretario de educación del momento, Carlos José Herrera, sobre la
situación de conflicto en colegios públicos y privados de la ciudad, en
donde cuestionaban el impacto violento de los diferentes grupos juve-
niles -denominados en la discusión como tribus urbanas- a través de
sus manifestaciones de identidad, exponiendo que generan tendencias
a la violencia porque sienten rebeldía por la cuidad, sin desconocer que
la violencia se aprende, por lo cual emitían la importancia de estudiar
la responsabilidad de la sociedad y sobre todo del gobierno de turno,
que es quien está en la capacidad de direccionar las políticas públicas
con el criterio rector de que el conflicto no debe ser considerado nega-
tivo sino una expresión de la diferencia, para que de esa manera las co-
munidades escolares desistan de plasmar criterios de estigmatización
y prejuicio.
24 Son los diferentes escenarios en los que confluyen los jóvenes, como las esquinas, cuadras,
parques, muros. Son los espacios imaginados y narrados que se constituyen en los esce-
narios locales del hincha, porque les permiten elaborar lazos emocionales a partir de lo
individual y hacia lo colectivo (M. Salcedo y O. Rivera, 2007).
25 Publicado por el diario El Espectador el 27 de septiembre de 2010.
38
Lesley Geovana Rico Estrada
En esta línea de planteamientos, las docentes Luz Stella Cañón y
Bárbara Yadira García (2007) en Bogotá, avanzan en la comprensión
de las expresiones de jóvenes barristas del fútbol escolarizados y su re-
lación con las formas de violencia escolar; señalan que efectivamente
los jóvenes han trasladado sus adherencias de barra y la violencia del
estadio a las calles, los barrios y al espacio de la escuela, en donde gen-
eran confrontaciones, con el agravante de la vinculación a grupos delin-
cuenciales como las pandillas, que intervienen en el conflicto y suelen
portar armas en la ciudad. Consideran entonces, que el problema de la
barra brava en el entorno escolar al igual que en el campo deportivo,
es una pelea por la territorialidad y la defensa de los espacios, por lo
que el hecho de llevar puesto un color de camisa de fútbol diferente
implica que los sectores articulados a la escuela se tornen inseguros
tanto para quienes hacen parte de la barra, como para los que no, toda
vez que en esos espacios se expresan condiciones de poder, rivalidad,
superioridad, triunfo y honor.
En el 2010, la Corporación Geo-desarrollo en convenio con la Secre-
taría de Integración Social en la localidad de Bosa, realizó el proyecto:
“Jóvenes con derechos”, que buscó el reconocimiento de la multiplici-
dad de formas de expresión, existencia y sentidos que los y las jóvenes
barristas de esta localidad otorgan a sus experiencias, en torno a la vi-
vencia de sus derechos y el consumo de sustancias psicoactivas. Como
resultado del proceso encuentran que los barristas escolarizados otor-
gan gran relevancia a la imagen que la sociedad tiene de ellos, carac-
terizada por la descalificación e invisibilización de la posibilidad una
forma distinta de existencia (Jóvenes con derechos, 2010, p. 41).
A su vez, Andrés Vargas, David Aponte y Diana Pinzón (2010) es-
tudiaron el conflicto barrista en Kennedy, donde analizaron el conflicto
violento que se genera entre las barras, con relación a factores socio-
económicos, identidad, territorios y estructuras organizacionales. Los
autores refieren que las barras no son violentas en sí mismas, sino que
responden al contexto de relaciones sociales diversas y complejas que
mantienen, ya que ninguna barra está construida para y con el objetivo
de hacer violencia, sin embargo, el barrista es percibido como amen-
aza social en el entorno barrial que victimiza pero a su vez puede ser
victimizado.
39
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Por su parte, la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto -fjmbn-26
y la Secretaría de Educación Distrital, en el marco de la política educa-
tiva de inclusión y con el propósito de resignificar las expresiones de
violencia y formas de participación de los y las integrantes de barras
futboleras, han adelantado algunos estudios e intervenciones dentro
de las escuelas y el entorno inmediato con base en los postulados del
“barrismo social”, cuyo propósito fue el fortalecimiento de las orga-
nizaciones barristas, de las prácticas de convivencia, reconocimiento y
respeto entre hinchas y el mejoramiento de los niveles de la calidad de
vida para los sectores poblacionales implicados en dichas problemáti-
cas en las instituciones educativas distritales. En el 2009, el proceso:
¡Planes de parche y desparche! en 15 localidades de la ciudad27 estuvo
orientado a la atención de grupos juveniles aficionados al fútbol, a par-
tir del cual se promovió la conformación de escenarios y estrategias
pedagógicas para mejorar la convivencia, con base en metodologías de
planeación participativa, comunicación alternativa e investigación so-
cial en el ámbito educativo de Bogotá, que le apostaron al mejoramien-
to de la calidad de la educación y a la constitución de un sujeto partici-
pativo, comprometido con su entorno y responsable de sus actos.
En el 2011, la fjmbn desarrolló el proyecto “Parchemos por la
convivencia” con la finalidad de elaborar un diagnóstico de las prob-
lemáticas de la convivencia escolar con énfasis en jóvenes integran-
tes de barras de fútbol en las localidades San Cristóbal, Bosa, Kennedy,
Suba y Rafael Uribe Uribe que permitieran comprender ciertas lógicas
y dinámicas de los jóvenes como identidades e iniciativas juveniles con
el fin de aportar a la potenciación de capacidades de las jóvenes como
muestra de acciones grupales de convivencia; además, realizó durante
el proyecto un proceso de formación y vinculación de Promotores Bar-
ristas de convivencia de barrismo social.
26 La fjmbn es una organización juvenil, constituida como entidad de derecho privado, sin
ánimo de lucro, que tiene como objetivo promover la formación y el desarrollo integral de
los y las jóvenes y sus familias, en aspectos recreativo, social, político, artístico, deportivo,
laboral y ambiental, contribuyendo a la reconstrucción del país y el mejoramiento de la
calidad de vida, promoviendo el barrismo social).
27 Usaquén, Santa Fe, San Cristóbal, Usme, Tunjuelito, Bosa, Kennedy, Engativá, Suba, Márti-
res, Antonio Nariño, Rafael Uribe Uribe, Barrios Unidos, Ciudad Bolívar y Fontibón, con la
participación de 36 colegios distritales.
40
Lesley Geovana Rico Estrada
Como resultado, exponen las dificultades que presentan los colegios
para satisfacer las necesidades que surgen de la diversidad de grupos
humanos que habitan la ciudad y para reconocer las identidades cul-
turales de los estudiantes, por lo que recomiendan la importancia de
profundizar en estrategias pedagógicas que eduquen en la intercultu-
ralidad y el reconocimiento de las diferencias culturales con el fin de
favorecer el clima escolar que ha sido afectado por múltiples violencias
a pesar de los esfuerzos hasta ahora realizados para revertir favorable-
mente estas situaciones. Además relacionan un importante porcenta-
je de jóvenes excluidos del sistema escolar, identificando como causas
principales los conflictos escolares antes mencionados, sumado al bajo
rendimiento académico, la falta de apoyo y acompañamiento familiar,
dificultades económicas, falta de interés por el colegio y el afán de se-
guir a la barra y acompañar en los partidos (fjmbn, 2011).
Consecuencia de las múltiples tensiones que se venían presen-
tando por las acciones de los barristas, la Personería de Bogotá en el
2011 establece un estudio para conocer el estado real y la capacidad
de respuesta, intervención y reacción de las instituciones distritales28
frente al fenómeno de las barras bravas, los resultados del mismo se
encuentran en el texto: Veeduría temática de “Barras de Fútbol”. Dentro
de los hallazgos, se evidencia que los jóvenes barristas se desenvuel-
ven en contextos sociales de vulneración de los derechos fundamen-
tales y económicos, sociales y culturales, lo que conlleva a que dicha
población se enfrente a procesos de exclusión y marginación social y
como consecuencia se exacerba la violencia y delincuencia, lo que evi-
dencia entonces que las secretarías y programas institucionales no es-
tán respondiendo a las necesidades de la población.
Respecto al sistema escolar, la Personería refiere que a pesar que
el Estado garantiza el derecho a la educación, de la población total
entrevistada conformada por 272 barristas, 131 de ellos refieren que
no se encuentran vinculados al mismo por condiciones de carencias
económicas, de tiempo y de oportunidades laborales y académicas;
por lo cual la Personería recomienda la importancia de restituir este
28 Comité de Seguridad y Convivencia; programa Goles en Paz; Proyecto 402 - Prevención
de conflictos y violencias; Proyecto 593 - Jóvenes en situación de vulnerabilidad; Policía
Nacional y otras instituciones.
41
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
derecho para generar procesos de transformación a nivel personal y
comunitario, y así evitar las posibilidades de exclusión social29.
Debido a las situaciones de violencia antes mencionadas y propicia-
das entre la población escolar entre ellos los barristas, en la actualidad
surge la Ley de la convivencia escolar (Ley 1620 de 2013)30 con el fin
de disminuir y abordar las formas de conflictos más comunes en las
escuelas como lo son el acoso escolar o bullying y el ciberbullying o
ciberacoso escolar. El primero de ellos hace referencia a la presencia de
conductas negativas o disruptivas, intencionales de manera metódica
y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización,
amenaza o cualquier otra forma de violencia directa ya sea psicológica,
verbal o física contra niños y adolescentes escolares, que se suscitan
de forma reiterada o por un tiempo determinado, manteniendo así
relaciones de poder (dominio-sumisión) para someter y controlar a
los otros en una clara vulneración de los derechos humanos básicos
del respeto y la tolerancia (Ortega, 1998); Por su parte, el ciberacoso
está también relacionado con formas de intimidación pero se realiza
a través de la redes ya sean virtuales o telefónicas, ejerciendo así un
maltrato psicológico. Consecuencia del acoso escolar son riesgos en la
salud física y emocional, afectando el bienestar y rendimiento escolar,
y este puede también ser el caso de barristas inmersos en el algunos
ambientes desequilibrados que se forjan dentro y fuera de los estab-
lecimientos educativos.
Finalmente, y relacionado con aquellas situaciones de acoso y vio-
lencias escolares, Cañón (2013), presenta los resultados de su tesis
doctoral, sobre dicha violencia relacionada con la barras de fútbol, ex-
poniendo que existe un aumento desaforado de la violencia en la po-
blación juvenil y específicamente los estudiantes que hacen parte de
grupos barristas son promotores de la misma, suscitando tensiones
29 Entendida como forma de distanciamiento con el otro y con la sociedad, por exposición a
factores de riesgo como frágiles relaciones afectivas, pautas de crianza débiles, maltrato
en el hogar o en la escuela, deserción escolar, relaciones tempranas con sustancia psicoac-
tivas, pobreza, dificultades económicas, no acceso a oportunidades y además, en su condi-
ción de habitabilidad en calle rechazo, señalamiento, temor y marginalidad por parte de
las comunidades.
30 Ley 1620 del 15 de marzo de 2013, por la cual se crea el Sistema nacional de convivencia
escolar y formación para el ejercicio de los derechos humanos, la educación para la sexua-
lidad y la prevención y mitigación de la violencia escolar, Bogotá, Colombia.
42
Lesley Geovana Rico Estrada
dentro y fuera de las instituciones educativas con situaciones conflicti-
vas e inseguras, así como malas relaciones entre escolares, entre otros
hinchas y con docentes.
Con este último avance en la interpretación del fenómeno barrista des-
de la perspectiva de los actores de la experiencia, se cierra este numeral.
II. Teorías y conceptos
A. Joven y juventud
Universalmente, la categoría de juventud ha sido definida como un es-
tadio de la vida relacionado de manera cronológica con la edad de las
personas. La Carta Iberoamericana de Derechos de la Juventud, consi-
dera bajo las expresiones de “joven” y “juventud” a todas las personas
comprendidas entre los 14 y 25 años de edad (p. 14). La Ley 135 de
1997 plantea que en Colombia: “Para los fines de participación y de-
rechos sociales de los que trata la presente ley, se entiende por joven
la persona entre 14 y 26 años de edad. Esta definición no sustituye los
límites de edad establecidos en otras leyes para adolescentes y jóve-
nes en las que se establecen garantías penales, sistemas de protección,
responsabilidades civiles y derechos ciudadanos”. Jurídicamente se es-
tablece su diferenciación a partir de los 18 años, cuando el individuo
adquiere en pleno los derechos y deberes del ser ciudadano, se puede
integrar a la vida laboral con garantías de ley, constituir un núcleo fami-
liar propio y sostener un espacio habitacional independiente. Quienes
no alcancen dicho umbral, se consideran población vulnerable”31, de
la misma manera lo consideran los Lineamientos de la Política para la
Población Joven de Bogotá (2003, p. 37), pues se concibe la juventud
como una etapa biológica de la vida de la persona de 14 a 26 años.
Pero la juventud también puede definirse culturalmente como una
población, sujetos de derechos con deberes y obligaciones, que man-
tienen diversas formas de relacionarse, hacerse visibles, experimentar,
multiplicar sus prácticas, expresarse y darle sentido al territorio, de
manera que la condición de “joven” más allá debe entenderse como
una clasificación etaria que tienden a naturalizar, homogeneizar y uni-
31 En Diagnóstico de la población joven en Bogotá, D.C., 2011, p. 13.
43
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
versalizar su condición, o como una noción biológica que se sitúa en
una etapa de desarrollo y tránsito de la niñez a la adultez32, por tanto,
debe concebirse como una red de experiencias y relaciones intersub-
jetivas que permiten tejer complejas relaciones con los pares y con los
otros de maneras singulares, asociadas con el tiempo y el espacio en
el que se sitúan los jóvenes, ya que construyen todo tipo de relaciones,
perciben el mundo y los contextos, es decir, generan representaciones
sociales. Entonces, las expresiones juveniles vistas de manera holística
posibilitan dejar de lado la visión fragmentada del sujeto, reconocien-
do así la multiplicidad de ideologías y visiones del mundo, como acto-
res de ciudadanía y de transformación social.
En esta búsqueda de sí mismos y de expresar manifestaciones de
identidad, los jóvenes construyen relaciones con los entornos en don-
de viven o socializan, una de las frases más escuchadas es “los jóvenes
son el futuro de la sociedad”, que hace referencia a que la juventud po-
dría ser entendida como la esperanza futura del progreso y desarrollo
nacional, pero por otro lado algunas de estas representaciones de los
jóvenes se ven de manera fragmentada principalmente por los adultos
que suelen comentar en su cotidianidad y desde el consenso que “los
jóvenes tienen problemas de identidad”, “no saben lo que quieren, lo
que son, ni para donde van”, es decir, se ven como fuente de todo desor-
den y perversión sin tener en cuenta que los problemas de la juventud
son problemas de la sociedad en general, pero ellos son más vulnera-
bles a sus efectos, por lo que debería pensarse entonces en estimar
acciones que se fundamenten en aprehender del mundo de los jóvenes
a partir de sus experiencias compartidas y des-jerarquizadas y no li-
mitarse a establecer juicios de valor estereotipados, como “la juventud
constituye un problema o la juventud tiene un problema”, ya que lo que
se queda la acción en categorizar, calificar y estigmatizar a los jóvenes
como “problema social”.
Por lo tanto, en los campos cultural y político se dirige la vida a par-
tir de dispositivos de control y el bio-poder sobre el cuerpo social e
individual, para establecer lo que Foucault denominó bio-política. En
32 La categoría de joven entendida como un tránsito, ubica a los jóvenes en una condición de
indeterminación, aún no son adultos, pero tampoco niños, porque ni la edad, ni los cambios
biológicos, son factores que realmente se asocian con las interrelaciones que ellos mismos
construyen, invisibilizando su capacidad creadora y sus habilidades sociales y culturales.
44
Lesley Geovana Rico Estrada
este sentido, los jóvenes son nombrados a partir de representaciones
hegemónicas, de manera específica para obtener el control de sus ac-
ciones; así, por ejemplo, se les marginaliza para justificar los proble-
mas de inclusión en la cadena de producción, también victimiza con el
fin de obtener recursos para el asistencialismo puro, estigmatiza para
explicar los hechos de violencia y descomposición social, y además se
les criminaliza para desvirtuar muchas de sus acciones-reacciones.
Mediante estas representaciones negativas y dominantes se busca
ejercer el control de sus vidas en diferentes espacios de lo social; así, la
juventud es entendida como una población que debe ser administrada
pues se cree que aún no tiene la suficiente madurez moral y política
para decidir sobre sus asuntos.
Mario Margulis y Marcelo Urresti establecen que, en el campo
familiar, ser joven
Supone actitudes incorporadas, normativas y costumbres, deberes y derechos,
en un marco interactivo cotidiano que incide fuertemente en el proceso de
constitución de la identidad personal; implica tener por delante un número
de años por vivir, no obstante ser joven no siempre supone portar los signos
de juventud en tanto características del cuerpo legítimo divulgadas por los
medios, ni ostentar los comportamientos ni las vivencias que imperan en
el imaginario socialmente instalado para denotar la condición de juventud
(Margulis y Urresti, p. 7).
Ya que la población juvenil no se puede homogenizar, toda vez que se
constituyen en diversos grupos que aunque pueden tener la caracte-
rística estaría en el mismo rango, sus particularidades varían según
el contexto en que se desenvuelven y en los intereses que los motivan.
Algunos aspectos por los que atraviesa la condición de juventud, son:
la relación con el territorio; las tradiciones en construcción; los nuevos
fetiches establecidos; las relaciones de poder entre pares, con la familia
y con los demás; el desempleo; las relaciones con sustancia psicoacti-
vas; los procesos de subjetivación; la apropiación y redefinición de las
intencionalidades políticas; por lo que hay que entender que todos ellos
son diferenciales e inmanentes, nunca homogéneos ni idénticos, pero
que pueden convivir en ambientes de privación y escasez, con familias
conflictivas o con problemas quizás generados por diversos factores
que llevan a la inestabilidad emocional como abandono, negligencia,
separación, falta de tiempo y/o comunicación que confluye en una dis-
45
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
funcionalidad en el hogar y se refleja en cada uno de sus miembros de
manera distinta; a su vez, se encuentran rodeados por instituciones
poco competentes que generan tensiones entre la norma, los valores, la
presión del territorio, las estructuras y el control social.
Reguillo (2004) reseña que “ser joven” es fundamentalmente una
clasificación social en un complejo establecimiento de diferencias, y la
articulación de estas diferencias es lo que le otorga características pre-
cisas, contenidos, límites y sentidos a su accionar, diferenciando por
supuesto cosmogonías, afecciones y deseos. Entonces, entender a los
jóvenes en su singularidad permite abrir un espectro mucho más am-
plio para la formulación de acciones oportunas basadas en aprehender
de su mundo a partir de experiencias compartidas que desjerarquicen
la posición de los sujetos, tendientes a erradicar la segregación, discri-
minación y criminalización de los cuales han sido objeto durante los
últimos años.
En el caso de las llamadas “barras futboleras”, gran parte de la iden-
tidad se construye alrededor del ejercicio de la violencia física directa,
como una forma de expresión de la alteridad que ya no es solamente
simbólica, como lo puede ser el deporte en sí mismo, y se manifiesta
cotidianamente como una forma vital en los diversos ámbitos escola-
res. Existen factores asociados a la violencia que la dinamizan, como
las rupturas familiares, el mal uso del tiempo, la desintegración de los
valores tradicionales, la marginalidad social; todo esto empuja a los jó-
venes a reconstruir su identidad en espacios sociales creados por ellos
mismos (pandillas callejeras, barras bravas, etc.). Una de las manifes-
taciones de violencia, se da en el “parche”, en los grupos agremiados
como las hinchadas deportivas, en caso particular las barras de fútbol,
en las que los jóvenes encuentran un escenario propicio para dar rien-
da suelta a sus frustraciones y a sus necesidades insatisfechas; como
también a la pasión por un partido de su equipo, a la lealtad a su cami-
seta y a estar presente en la barra.
Sin embargo, esta no es la única forma de generar violencia o dis-
continuidad en los procesos de convivencia pacífica en los escenarios
escolares, pues aparecen algunas otras culturas juveniles (emos, go-
melos, raperos, hopper, punkeros, entre otros) que mantienen relacio-
nes de incidencia en el consumo de sustancias psicoactivas, embarazos
y paternidad en la adolescencia, aunada a algunas disfuncionalidades
emocionales.
46
Lesley Geovana Rico Estrada
B. Tipos de seguidores en las barras
Los equipos de fútbol a lo largo de la historia siempre han contado
con seguidores o simpatizantes que generan sentimientos y prácti-
cas de adhesión sobre un equipo determinado con base en criterios
como la localización geográfica, la tradición familiar, sucesos históricos
emocionantes, e incluso el origen étnico; igualmente, la adhesión a un
equipo puede depender de sus características meramente deportivas,
como la forma de jugar o el número de campeonatos obtenidos a ni-
vel nacional e internacional. Los simpatizantes perciben que cada uno
de estos factores tiene una carga social, política, económica, cultural e
histórica que los hace sentir representados y los mueve a alentar a ese
equipo de muy variadas formas y en diferentes momentos y espacios
(Hernández y Walteros, 2012).
A nivel general, aunque se intente hacer una categorización para
comprender mejor algunas de las dinámicas con las que las personas
siguen al fútbol como espectáculo, es necesario resaltar que en los te-
rritorios el individuo finalmente es diverso y por lo tanto sus dinámi-
cas pueden mostrar una amalgama de estas categorizaciones. Reca-
sens (1999) realiza una distinción según las diferencias de los simpa-
tizantes en tres categorías de grupos asistentes a los partidos de fútbol
profesional, teniendo en cuenta las características de comportamiento,
su “razón de estar” en los estadios, laparticipación (activa, pasiva o no
participación) en hechos de violencia ligados al fútbol, estos son: los
espectadores, los hinchas y los barristas33. En la presente investigación
y con base al trabajo de campo, considero que en Colombia es común
33 Espectadores: Asisten a los estadios a disfrutar un partido, no son necesariamente neutros
frente a los equipos, pero no se involucran con los gritos, saltos, sufrimientos o alegrías
que el desarrollo del partido produce en las otras dos categorías.
Hinchas: Son quienes se declaran partidarios de uno de los equipos. Estos pueden ser, aun-
que no necesariamente, socios del club al que apoyan con sus gritos. Entre ellos hay distin-
tos grados de compromiso con su equipo, desde una “tibia” adhesión hasta aquellos que se
muestran fuertemente involucrados en lo que acontece en la cancha.
Barristas: Constituyen una subcultura aparte o un grupo cultural claramente identificable.
Se caracterizan por llevar la alabanza al equipo hasta el extremo, rozando con el fanatismo
y el fundamentalismo. Generan fuertes vínculos de pertenencia y fidelidad con la barra.
La edad de los barristas de los clubes oscila entre los niños de 14 años a los jóvenes de 25
años, aproximadamente. Es el propio barrista el que hace notar su diferencia con respecto
al hincha (Recasens, 1999, p. 25).
47
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
encontrar similitudes con los seguidores de fútbol que relaciona Reca-
sens, los cuales aquí se denominaran: aficionados, hinchas y miembros
de las barras populares.
Puedo definir al “aficionado” como aquella persona que disfruta el
espectáculo del fútbol por gusto al deporte y a un equipo en especial, o
por tradición familiar heredada, pero que no necesariamente asisten a
los estadios y pueden deleitarse con seguir el partido por televisión o
transmisión de radio, y semana tras semana están atentos a los diver-
sos movimientos y resultados del equipo y del club.
Por su parte, el “hincha” hace lo posible por asistir a los partidos
desde tribunas no populares y asume un mayor compromiso frente a
su participación en los estadios de la ciudad que habita, sin interfer-
ir en sus dinámicas familiares, laborales o académicas; no se declara
miembro de alguna organización en torno al seguimiento del equipo
de su elección. Encuentra en la colectividad el apoyo y el ánimo para
hacer esfuerzos que le permitan presenciar la mayor cantidad de par-
tidos posibles del equipo al que sigue y ha construido su identidad con
base en elementos simbólicos, como banderas, cantos y artículos de
colección (ropa, boletas, fotografías); a través de su organización de
integrantes que suelen ocupar tribunas como la “oriental”, y en algu-
nos casos, “occidental”, mantiene relaciones con directivas del club de-
portivo, jugadores y cuerpo técnico y algunas veces con instituciones
de la ciudad.
Respecto a los miembros de las “barras populares”, la postura de
organización es marcadamente vertical con una estructura jerárquica,
ocupan las tribunas populares, usualmente “norte” y “sur”, en los esta-
dios del país alentando al equipo, sin importar las condiciones climáti-
cas, de seguridad o los resultados durante los campeonatos. Los espa-
cios que ocupan en el estadio están privilegiados con las banderas de
la barra, las cuales son elaborados por ellos mismos, y esto les permite
mayor identificación por los contrarios.
... Un barra se hace matar por su equipo, se hace matar por su bandera, por
su trapo, se sabe todos los cánticos de Nacional, un hincha no, un hincha va
relajado, un hincha tiene miedo de que lo vean con la camiseta por ahí un
grupo, los de Millonarios, Santa Fe, que lo maten y el los ve y sale corriendo, en
cambio un barra no, uno los ve y se les pasa por el lado a ver que le dicen. De
eso se diferencia un barra de un hincha (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
48
Lesley Geovana Rico Estrada
Se caracterizan por acompañar siempre al equipo no solo a nivel
nacional sino internacional, con alto sentido de pertenencia, pasión,
amor y fidelidad utilizando bombos, platillos, redoblantes y en algu-
nos casos trompetas y trombones, entonando canciones con melodías
populares provenientes del ska, la cumbia y el rock, interpretadas con
letras ajustadas a cada barra durante los 90 minutos del juego de ma-
nera enérgica y persistente.
Frente a la estructura mencionada, al interior de las barras lejos de
mantener relaciones horizontales aparecen los dirigentes que impo-
nen su liderazgo a través de prácticas coercitivas de poder o control
totalitario, que les permiten ubicar a sus barras en una posición pre-
dominante. Moreria, refiere que los “capos” o jefes de los hinchas son
quienes fortalecen de mayor manera las relaciones personalizadas y
asimétricas a través del status de poder, son quienes negocian con los
clubes, reciben boletas para los partidos y en ocasiones dinero para fi-
nanciar los viajes. Luego le siguen otros barristas influyentes a quienes
los capos les asignan funciones de organización de la barra como pla-
nificar los viajes o trasladar las banderas o los instrumentos musicales,
también dan ordenes al resto de los hinchas. Por su parte los hinchas
que se ubican en las posiciones inferiores de la pirámide, son barristas
más jóvenes y con menos trayectoria a quienes denominan “la tropa”,
quienes también se dividen y de manera más pequeña establecen fun-
ciones similares, pero no tienen las mismas posibilidades de poder y
de maniobra de las condiciones de juego y del intercambio con otros
actores (Moreira, 2013).
En las entrevistas realizadas a los barritas de mayor edad, se encon-
tró que su organización está catalogada por tipos de poder así: el capo,
las primeras líneas, los jefes de parche y los cuadros.
... el “capo principal”, después de ese capo principal viene la primera fila, o sea
que la primera fila son los otros capos y ya después de esos capos vienen los
chinos [...] y ya cuando el capo da una idea entonces le dice a los otros capos
pa’ que cada capo le diga a su parche y forme su, digamos que pa’ la entrada al
Campín, que las boletas, que quiénes van a estar que digamos en la bandera,
que los bombos, ah también lo de la música, que qué instrumentos van a llevar,
que qué instrumentos van a dejar, quiénes van a ir, quiénes entran, quiénes no
van a entrar y cosas así que siempre dicen. Se llaman capos porque han sido
los que han fundado sus parches (Entrevista 4. Barrista de Millonarios).
49
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... Más que todo el que coordina es “el paisa” y él es el que nos empieza a
decirnos qué es lo que debemos hacer [...] el que sigue “Villas” [...] cuando “el
paisa” ve que no puede venir él también hace lo mismo, él crea las reuniones,
nos pone a recochar, a molestar ahí más que todo; y después de que llega “el
paisa” ahí ya todo es normal, relajados, todos escuchando la información.
También él es que el que muchas veces le ayuda a recolectar la plata para las
boletas, para podernos ir todos tranquilos de excursión sin ningún problema
[...] y después hay otro nivel, ellos también hacen la misma labor como lo que
“Villas”, pues ellos tienen como algo más distinto porque ellos sí, ellos también
se la pasan con nosotros, con los que van nuevos ahí por el momento, ellos
recochan, salen con nosotros, molestan, toman, fuman con nosotros los que
llevamos poquito tiempo en las barras (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
Andrés Vargas, David Aponte y Diana Pinzón, encuentran en la in-
vestigación que los más jóvenes en ocasiones no tienen la pasión por el
equipo sino por la barra, mantienen acciones más violentas y configu-
ran su identidad basada en la alteridad, lo que consideran los mayores
que transforma el sentido de ser barritas, ya que contrario a ello, para
los jóvenes adultos la pasión se distingue en el amor al equipo y su
personalidad está más desarrollada con referentes de identidad, por
lo que se involucran en menos conflictos y su yo ya no lo construyen a
partir del antagónico:
… algunos son menores de edad y otros creo que no pasan de 20, 21 años,
entonces la problemática está centralizada como en un rango de edades en
ese ambiente escolar, entonces los muchachos asumen la barra o el ser de la
barra yo lo he visto así, como un pasatiempo o como una moda, no realmente
como un sentimiento o un estilo de vida o que piensen que desde ahí pueden
construir su vida o hacer grandes cosas, no más un fenómeno de una moda
que están viviendo algunos y que básicamente son estos muchachos los más
jóvenes, menores de edad, entonces de pronto eso lleva a que no la tengan
clara, a que no tengan claro cuál es el significado real de ser parte de la barra y
de seguir un equipo (Grupo focal 3. Líder barrista del América).
Con relación a la escuela, concluyen que hay desconocimiento genera-
lizado del fenómeno por parte de los planteles, así como falta de invo-
lucramiento del sistema escolar con los procesos organizativos adelan-
tados por los jóvenes de las barras, lo cual impide que se desarrollen
medidas eficaces al interior de las instituciones.
50
Lesley Geovana Rico Estrada
C. Escuela, poder y conflicto. Barras como influencia
La educación es un deber del Estado, es un proceso que tiene un fin
siempre ligado a lo político, y éste es la interacción de individuos para
construir una sociedad, una red de acción social, la cual es atravesada
por distintos factores y contextos que inciden en la calidad educativa.
Entonces, pensar a la escuela como un proceso, antes que como un es-
cenario, es una alternativa que permite dar una visión distinta a las
necesidades educativas de una sociedad que, sin ser la nuestra una ex-
cepción, requiere alimentarse de una verdad que día a día se hace viva
también desde afuera y desborda los muros de un sistema de carácter
tanto oficial como privado, que en gran parte ha sido pensado para un
sector amplio pero no totalizador de la población que la necesita como
instrumento de emancipación y transformación social, y que a pesar
de sus esfuerzos por ampliar la cobertura, aún no logra integrar, por
multiplicidad de razones, al conjunto de la población.
El solo hecho que a las afueras de los colegios se concentre alguna
cantidad de adolescentes y jóvenes, genera la sospecha en la sociedad
de actos vandálicos o violentos, sin pensar que esta imagen es la mues-
tra de que no hay herramientas adecuadas para canalizar el tiempo
libre, ya que en su mayoría estos jóvenes se encuentran desescolari-
zados, sin trabajo y las familias pueden están inmersas en sus propios
problemas económicos y sociales, lo que lleva a que los adolescentes,
de manera precoz asuman las responsabilidades que le corresponden
a los adultos. Consecuencia de ello, son resultados de experiencias
frustrantes de fracaso escolar, deserción y sostenimiento inadecuado
de los jóvenes en el sistema educativo formal y, es precisamente este
panorama el que le ha permitido a algunas instituciones repensarse en
la oportunidad de adelantar un ejercicio de inclusión, en un medio de
exclusión, frustración y bajos niveles de autoestima.
Sin embargo, para algunos jóvenes estudiantes integrantes de ba-
rras futboleras en condiciones permanentes de vulnerabilidad social y
de exclusión, la institución escolar se ha convertido en un espacio en el
que convergen el academicismo y la determinación de sus decisiones
ligadas a su proyecto de vida, atravesados por el surgimiento de con-
troversias relacionadas con la formación y la permanencia en el proce-
so educativo regular y la pasión y seguimiento a un equipo de fútbol,
escenario “propio” en donde existe menor control social; hay ausencia
51
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
de responsabilidades escolares, es propicio para generar lazos emocio-
nales y que sustituye los elementos esenciales de la formación que se
dan dentro de la escuela, lo que puede convertirse en motor de distan-
ciamiento o deserción, y es allí donde se evidencia la importancia de
comprender las relaciones que se establecen entra ella y la comunidad,
ya que quizás lo que más incide en el aprendizaje y el constructo social
es lo que está fuera de ella, dado que este no solo se adquiere en los
escenarios escolares, sino en entornos más inmediatos como la familia,
los amigos, el barrio y el mismo Estado.
La escuela se constituye entonces, en un escenario moldeado por las
estructuras y los individuos quienes detentan el poder económico, po-
lítico y cultural de un Estado, puesto que eminentemente la institución
educativa es, en esencia, herramienta de formación de ciudadanos y es
el individuo quien determina, con base en dicha formación, las formas
de acción y relación con otras instituciones y ámbitos; y aunque los
mecanismos que estos utilizan para la organización de su tiempo, para
la priorización de necesidades y, finalmente, para el establecimiento
de objetivos y metas tienen un origen claro en las dinámicas aprehen-
didas en la familia, definitivamente es la academia como institución
estructural y formadora la que reproduce, solidifica y legitima el statu
quo de los históricamente hegemónicos e históricamente excluidos.
Y, ¿qué es entonces el poder? Es la potencialidad que existe para
determinar la realización o el impedimento de una definida acción es-
pecífica; a pesar de todo, el poder tan solo es una posibilidad, es lo
que todavía no ha sido o no ha dejado de ser y que sin embargo está
constituido de todos los ingredientes para que así sea. Para el ejercicio
del poder será necesaria la implementación de sistemas o estructuras
de orden social que le permitan al poder reproducirse y legitimarse,
después de haber logrado su estadio primario de producción y lega-
lización; entendiendo, como lo plantea Althusser (1988), al Estado
como un cuerpo no dividido de sociedad civil y poder público en donde
el paso de su historia está marcado por esas formas de vida económica,
social y cultural, sostenidas por sectores dominantes que no abando-
nan su posición, ni en su discurso, ni en su rol social y que generan
relaciones de poder, conflictos no encadenados a series de evolución
histórica sino que se definen en su propias particularidades. Asimis-
mo, plantea que en la escuela además de aprender técnicas y conoci-
mientos, se aprenden “habilidades” y “reglas” del respeto a la división
52
Lesley Geovana Rico Estrada
social-técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido
por la dominación de clase, por lo que ella es un escenario de forma-
ción, pero a la vez de generación de conflictos.
En tanto, el conflicto se manifiesta como un tipo de relación entre
entes en donde el poder se usa, transfiere, negocia, arrebata y, en mu-
chas de estas relaciones conflictivas incluso, tan solo se ostenta como
una herramienta de disuasión. De acuerdo con Louis Althusser, quien
en un Estado posee el poder económico y político se ve abocado a utili-
zar determinadas instituciones para asegurar la continuidad en la po-
sesión del mismo. Es así como el ejército, la iglesia, los sindicatos y la
escuela, desde su ejercicio permanente actúan sobre la ciudadanía a
través de relaciones de poder con las cuales se pretende perpetuar la
pertenencia del mismo.
En la escuela, un primer poder implícito o tácito logra sostener las
condiciones metodológicas para que pueda impartirse una clase, pues
de lo contrario el ambiente sería tan anárquico que no permitiría la
transferencia o transmisión de conocimiento; este poder se expresa a
través de la autoridad de un conocimiento “superior”, en donde el do-
cente en el momento de ingresar al aula por primera vez y sin haberse
presentado ante sus estudiantes esgrime un poder por tan solo repre-
sentar la figura del docente. Pero los aprendizajes provenientes de las
relaciones de poder no solo se dan en la vía docente al estudiante y
viceversa, sino que también se hacen posibles en las relaciones que se
establecen en el entorno a través del ejercicio de los liderazgos (inde-
pendiente a que estos se puedan clasificar entre positivos o negativos).
Por lo que de nuevo surge la necesidad de que el docente haga un uso
más riguroso de mecanismos de control, lo que en últimas se expresa
como ejercicio del poder.
Así mismo lo hacen los jóvenes barristas, quienes suelen tener una
personalidad que les impulsa a desarrollar con relativa facilidad lide-
razgos hacia otros niños contemporáneos a él, esto en los diferentes
medios en los que se relacionan, incluyendo la escuela, en donde ejer-
cen el poder a través de las dinámicas de manipulación, amenaza y
coacción a muchos de sus compañeros de clase, haciéndolos modificar
su comportamiento y realizar actos específicos a veces incluso con la
única recompensa de corroborar esa potencialidad.
53
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... Si usted entra muy loco a la “norte” y a consumir y a montar la suya nos toca
calmarlo; y ¿cómo se calman los locos?, pues a golpes güevón [...] o sea, ahí
es donde el término barra brava, o se porta bien por las buenas o lo hacemos
portar bien por las malas (Grupo focal 1. Comentario del moderador barrista).
La dinámica del poder se expresa en sus propias revoluciones, en sus
propios cambios; través de una variada red de relaciones de conflicto a
la manera de Michel Foucault:
El poder tiene que ser analizado como algo que circula, o más bien, como algo
que no funciona sino encadena. No está nunca localizado aquí o allí, no está
nunca en las manos de algunos, no es un atributo como la riqueza o un bien. El
poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes
no sólo circulan los individuos, sino que además están siempre en situación de
sufrir o de ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consintiente del
poder ni son siempre los elementos de conexión. En otros términos, transita
transversalmente, no está quieto en los individuos (Foucault, 1991, p. 142).
Por ello, la implicancia educativa es el marco explicativo de la inci-
dencia de la comunidad en el logro escolar, lo que fortalece la relación
entre escuela y comunidad y se convierte en mediadora de espacios
culturales y sociales, puede ser dependiente o generadora, ya que res-
ponde a políticas públicas en busca de la cuantificación y cualificación.
Entonces, surge la relación dinámica y permanente entre poderes y
que sin la cual sería imposible el ajuste de los mismos: el conflicto. Esta
relación de conflicto parece estar presente en todos los ámbitos de la
naturaleza, ha acompañado a la especie humana a lo largo de la vida
como un ámbito de cambio, modificación, transformación y elección
de diferentes posibilidades en medio de la cultura (Aguilar, 2011)34.
Los conflictos expresan las necesidades entre los seres humanos
y/o las instituciones que los contienen, y en el escenario específico de
la escuela parece existir una correlación de sentido entre agresión, vio-
lencia y conflicto, los dos primeros son muy similares, el primero surge
como una respuesta con alto grado de hostilidad o comportamientos
descontrolados cargados de emociones y sentimientos; el segundo,
también puede entenderse como una manera de enfrentar las situa-
34 M. Aguilar. La educación y la gestión de conflictos. Mediar: ¿cómo y para qué?, Montevideo,
Latinbooks International, 2011.
54
Lesley Geovana Rico Estrada
ciones con escapes emocionales e infracción de las normas, pero con
comportamientos de enfrentamiento y fuerza afectando la integridad
física o psicológica.
La violencia ha permeado las instituciones educativas, dentro y fuera
de ellas, por lo que es imperante que se busquen alternativas para el
trámite no violento de los conflictos, pues de lo contrario la facción ani-
mal y primitiva del ser humano tenderá al ejercicio de las diversas for-
mas de violencia para la negociación del poder y, en esta perspectiva,
se define el conflicto como una situación molesta e indeseable. Sin em-
bargo, es la naturaleza cultural de hombre la que le permite visualizar
alternativas no violentas al conflicto, en tanto esta naturaleza lo estim-
ula a enfrentar diversas situaciones de negociación con sus pares, sos-
tenidas en su carácter como ser social, racional y político (Arias, 2011).
Se ha buscado permanentemente en el diseño y estructuración de
planes curriculares, estrategias diversas para evitar conflictos de todo
orden, no solo entre estudiantes de los distintos niveles, sino entre es-
tos y los docentes, directivos y otros miembros de la comunidad es-
colar; pero la peligrosidad de ese sentido de aletargamiento social no
permite desarrollar habilidades para el ejercicio de una ciudadanía
diferente, de una ciudadanía activa; mientras esto, el paradigma cientí-
fico que actualmente responde a la mayor cantidad de preguntas que
los cosmólogos han formulado, plantea el inicio del universo a partir
de una primera relación de conflicto entre dos poderes, el de la estabi-
lidad y el balance frente a entropía y el caos. Entonces, ¿es el conflicto
una compleja y necesaria relación entre poderes?, ¿qué papel juega el
diseño de una escuela en donde el conflicto es herramienta?, toda vez
que el conflicto no solo está presente en las relaciones sino también
hacia el interior de los propios individuos y es, precisamente, este con-
flicto y las situaciones que plantea, lo que permite otorgar o afianzar
el aprendizaje. De otra forma, está en sí misma se convierte en una
institución contra natura.
Sin embargo y específicamente en el contexto bogotano, no se pu-
ede desconocer que con importante interés desde la administración
de “Bogotá Positiva 2008-2012”, se ha dado un carácter especial de
atención a la inclusión social de la población juvenil en el sector edu-
cativo, enfocando acciones y estrategias que le permitan a los jóvenes
desescolarizados y/o en condiciones de extra edad, participar en pro-
55
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
gramas como “Volver a la escuela” y “Primeras letras”, a través de pro-
cesos de aceleración e intensificación, motivando así que este grupo
poblacional regresara a las instituciones escolares con el fin de termi-
nar las inequidades y exclusiones existentes.
56
Capítulo segundo
Metodología
I. El enfoque metodológico
La presente investigación corresponde a un estudio de carácter cua-
litativo con enfoque comprensivo-interpretativo, en tanto incluye el
reposicionamiento del sujeto que conoce. Pretendí acceder desde el
interior de los contextos observados en la escuela a las estructuras de
significado propias de las situaciones observadas y renunciar a cons-
truir definiciones para medir la realidad, verificar hipótesis, efectuar
predicciones o generalizar hechos. Se constituyó entonces, en una
aproximación metodológica que atendió primordialmente a compren-
der los sentidos y significados de las dinámicas sociales de jóvenes
pertenecientes a las barras bravas en Bogotá, vinculando las actitudes
y conductas de la realidad de los actores y el resultado de la interacción
social que se establece entre ellos,de manera que fuese posible com-
prender la expresión y dinámica de sus organizaciones; partiendo del
supuesto ontológico de que la realidad se construye socialmente y, por
lo tanto, no es independiente de las personas.
II. La población participante
Estudiantes de los ciclos iv y v, en edades comprendidas entre los 13 y
18 años, pertenecientes a estratos socioeconómicos 1, 2 y 335, quienes
siguen un equipo de fútbol, una bandera y unos símbolos que les
35 Según la investigación realizada por la Personería de Bogotá, el estrato de pertenencia de
la mayoría de los barristas, es el estrato 2, seguido del 3 y con alguna presencia del 1, lo que
indica que algunos de estos jóvenes se ubican en sectores populares urbanos de Bogotá y
otros en la clase media (Personería de Bogotá, 2011, p. 11).
57
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
permiten iniciar procesos de reconocimiento dentro de un parche y
una barra. Los grupos estuvieron constituidos por hombres, pues ex-
iste dentro de la barra mayor representación del género masculino,
dado que son ellos quienes sienten más acercamiento al fútbol y a las
dinámicas de masculinidad y poder que se dan al interior de éstas, sin
embargo durante la investigación se mantuvo abierta la posibilidad de
participación de mujeres, siempre y cuando cumplieran con las carac-
terísticas ya mencionadas.
Durante la realización de los grupos focales con estudiantes, se pro-
curó mantener la homogeneidad según la afiliación al equipo de su
preferencia, es decir, que los participantes se organizaron en dos gru-
pos: uno de ellos de Millonarios y el otro de Nacional respectivamente,
ello con el fin de respetar sus idearios y a su vez saturar el espacio
simbólico, teniendo en cuenta las rivalidades que suelen tener los unos
con los otros.
Además de la población mencionada, se vinculó a un tercer grupo
focal de barristas de mayores edades, que llevaban una trayectoria im-
portante de tiempo y liderazgo dentro de la barra, quienes no se en-
contraban inmersos en los colegios pero que mantenían relaciones con
jóvenes escolarizados, con la finalidad de fortalecer el proceso inves-
tigativo desde la postura del sujeto barrista más experimentado, que
reconoce y ha vivido las motivaciones que llevan a los más chicos a
hacer parte de las mismas.
III. Técnicas de investigación
A. Recolección de la información
El método utilizado fue estudio de caso, ya que indirectamente la po-
blación participante dio cuenta de la población general en el contexto,
pues el propósito fue acceder a la comprensión de un fenómeno en
particular, tal como lo viven y perciben los actores. La muestra fue in-
tencionada, toda vez que se seleccionaron sujetos que se conocían y
poseían la característica de ser jóvenes miembros de barras populares
de fútbol vinculados al sistema escolar.
Con la finalidad de comprender los sentidos que otorgan a sus rela-
ciones y pertenencia con la barra, se utilizaron dos técnicas principales
de recolección de datos, los grupos focales y las entrevistas a profundi-
58
Lesley Geovana Rico Estrada
dad. Con relación a las consideraciones éticas, se le explicó a cada uno
de los informantes los fines del estudio, comunicándoles que su parti-
cipación era voluntaria y si así lo consideraban de carácter anónimo. A
su vez que la información obtenida sería tratada con sumo cuidado y
sólo para el propósito de la investigación.
Para los grupos focales, se contactaron los y las jóvenes que cursan
ciclo iv y v en el Colegio Gerardo Paredes, ubicado en la Localidad de
Suba; posteriormente se identificaron 14 jóvenes que se consideran
barristas y se les invitó a través de los estudiantes líderes de la barra
dentro del colegio a hacer parte de la investigación con su participa-
ción en dos grupos focales, uno de integrantes de la barra de Nacional
y un segundo de la barra de Millonarios, cada uno con seis personas,
informándoles que el grupo se realizaría el día siguiente. Paso a seguir,
se convocó a cada uno de los sujetos al grupo focal.
Debido a las dinámicas propias de la barra fuera del colegio -difi-
cultad más relevante dentro del trabajo de campo-, el líder de parche
de la barra de Nacional (miembro que no es estudiante del colegio sino
un sujeto de mayor de edad que maneja la barra en la localidad) no les
permitió a todos los jóvenes participar en el estudio de investigación
bajo la teoría que los barristas no deben dar información de la barra a
terceros, lo que hace suponer que guardan un recelo y predisposición
a que otros se enteren de lo que sucede dentro de la misma, así como
una manera más de demostrar el control y el poder que tienen sobre
sus integrantes. Por su parte, al grupo focal de Millonarios no asistie-
ron por voluntad propia todos los estudiantes invitados; consecuencia
de ello, no participaron en cada grupo las siete personas como se había
establecido en un principio.
Como resultado, el grupo focal de la barra de Nacional se constituyó
con cinco jóvenes y el de la barra de Millonarios con cuatro estudian-
tes. Durante el desarrollo del grupo se abordaron discusiones abiertas,
a fin de focalizar, discutir, analizar y llegar a un consenso en la infor-
mación relacionada con la categoría de estudio. Para cada uno de los
grupos sus moderadores fueron barristas externos al colegio pero de
los mismos equipos, con el fin de que los participantes se sintieran con
libertad de hablar sin juzgamientos de ningún orden. En el caso espe-
cífico del grupo de Millonarios el moderador (entrevistador barrista),
en ocasiones termino siendo participante con sus opiniones y entrevis-
tado dentro del grupo por parte de la investigadora.
59
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Posterior a ello, se realizaron cuatro entrevistas a profundidad a
cuatro jóvenes barristas, informantes claves de los grupos focales, dos
de Millonarios y dos de Nacional, para conocer los significados que le
atribuyen a la barra, a su vinculación y permanencia dentro de la mis-
ma, así como su relación con la escuela. La caracterización de los suje-
tos participantes es:
• Barrista de Nacional: estudiante de grado noveno (entrevista 1).
• Barrista de Millonarios: estudiante de grado noveno (entrevista 2).
• Barrista de Nacional: estudiante de grado once (entrevista 3).
• Barrista de Millonarios: estudiante de grado noveno (entrevista 4).
Estas entrevistas se contemplaron como una narración conversacional
dialéctica hasta saturar el espacio, teniendo en cuenta los siguientes
ejes temáticos:
Aspectos socio afectivo en la relación familia-estudiante.
Condiciones sociales y culturales en las que se desenvuelve el estu-
diante (pobreza, marginalidad, desigualdad, frustración, modelos
inadecuados, violencia intrafamiliar, consumo de spa, bajo rendi-
miento académico, falta de alternativas).
Relaciones con los compañeros y/o docentes (episodios de agresión
y violencia en las relaciones interpersonales hacia los iguales y/o
docentes, utilización de armas, intimidación y rivalidad de grupo).
Percepción de los profesores en la escuela por parte de los estu-
diantes.
Identificación de los pares y la apropiación de espacios simbólicos.
Dónde empiezan a construirse las identidades de los hinchas (so-
cialización en la familia y en la escuela).
Expresiones de jóvenes barristas del fútbol escolarizados y su rela-
ción con las formas de violencia escolar (pelea por la territorialidad
y la defensa de los espacios).
60
Lesley Geovana Rico Estrada
• Imagen que la sociedad tiene de los barristas.
• Estructuras organizacionales de la barra a la que pertenece.
• Clima escolar.
Respecto al tercer grupo focal, se realizó con cinco líderes de barras
pertenecientes a las dos barras capitalinas: Millonarios y Santa Fe, y
al América de Cali, con edades comprendidas entre los 20 y 32 años;
considerados como sujetos experimentados y reconocidos dentro de
las barras populares, con el fin de indagar sus percepciones frente a la
vinculación y dinámicas que se dan al interior de los colegios, estando
ellos afuera de los mismos. A a su vez, acompañó un hincha de la barra
de Millonarios y una profesional en trabajo social de la Fundación Juan
Manuel Bermúdez Nieto. La caracterización de los sujetos participan-
tes36 en el grupo es:
• Diego Hilarión, 32 años, líder de la barra “Disturbio Rojo Bo-
gotá” del América desde hace 18 años y dirigente desde hace 13
años.
• Andrés Guzmán, 23 años, pertenece al parche “La Academia” de
Bosa de la barra “La Guardia Albi Roja Sur” -lgras-, Santa Fe.
Miembro de la barra desde hace nueve años.
• Camilo González, 22 años pertenece al parche “La Academia”
de Bosa de la barra “La Guardia Albi Roja Sur” -lgras-, Santa Fe.
Asiste al estadio desde alrededor los diez años.
• Nilson Molina, 34 años, fundador de “Comandos Azules” de Mi-
llonarios desde hace 20 años.
• Julio Cesar Becerra y Carlos Mario López, barristas de Millo-
narios.
• Maritza Ruiz, trabajadora social que ha acompañado los proce-
sos de la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto.
36 Se publican los nombres de los barristas participantes con autorización de los mismos.
61
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
B. Ordenación y análisis de la información
Con los datos y la información obtenida en la investigación de campo a
partir del empleo de los grupos focales y las entrevistas reiteradas en
profundidad, se realizó el análisis de datos, aplicando la objetivación y
conceptualización, con la metodología de unidades temáticas y lectu-
ras reiteradas de las mismas, en tres etapas: a) Análisis general de los
discursos, partiendo del ordenamiento y trascripción de testimonios
obtenidos a través de fuentes orales, escritas y visuales, en grupos de
palabras/categorías simples, relacionadas con los sentidos y relacio-
nes de los jóvenes con la dinámica de la barra y la escuela; b) Análisis
ideográfico, construyendo ejes temáticos que constituyen la estructura
de la representación social; y, c) Un cruce analítico de estos tópicos
sustentadosen marcos conceptuales para culminar con la construcción
de interpretaciones de las distintas unidades temáticas, a manera de
construir un solo relato y constituir la aproximación a la representa-
ción social que ofrezcan respuesta a las pregunta de investigación. Se
consideró cumplida esta condición cuando en el proceso de recolec-
ción de datos significantes no afloraron elementos novedosos que con-
tribuyeran a los objetivos de nuestra investigación.
62
Capítulo tercero
Análisis e interpretación de resultados
La información que presentaré a continuación es el resultante del tra-
bajo de campo realizado en el Colegio Gerardo Paredes, ubicado en la
localidad de Suba en la ciudad de Bogotá en el año 2013. Durante el de-
sarrollo de la tesis efectué un recorrido por fuentes de información aca-
démicas y documentales y específicamente, para el ejercicio en campo
realicé tres grupos focales y cuatro entrevistas a profundidad, asistí a
algunos encuentros futbolísticos acompañando a la barra “Blue Rain”
del equipo de Millonarios y además pude acompañar algunos procesos
desarrollados por la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto, quienes
lideran la estrategia del barrismo social en el país.
Consciente de las limitaciones que pudo tener la investigación, ten-
go la certeza de que el material incluído representa un aporte a la com-
prensión de la condición de los jóvenes barristas y las motivaciones
que los llevan a hacer parte de una barra de fútbol de un determinado
equipo, quienes en el diario vivir expresan la pasión y el significado
de ser barra en el contexto escolar de la ciudad de Bogotá. Después
de esto, me resulta fundamental exponer un análisis de tipo interpre-
tativo sobre los sentidos, valores, símbolos, discursos y expresiones
presentes en algunos barristas que se encuentran escolarizados y que
hacen parte de las barras que alientan a los equipos de Millonarios y
Nacional, para lo cual es preciso incluir las visiones, declaraciones y
posturas de los principales involucrados en el tema de estudio.
Las unidades temáticas o categorías presentadas a continuación
fueron elaboradas según el planteamiento de los objetivos propuestos,
con el principal reto de mantener la importancia que los protagonistas
de esta investigación leasignan a su vida. Estas son:
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
• Ingreso a la barra.
• El origen de la pasión.
• El significado y sentido de ser barrista para el estudiante.
• Prácticas y expresiones de jóvenes barristas escolarizados.
• Relación entre la participación en la barra y la escuela.
• El significado que, de modo generalizado, otorgan los líderes ba-
rristas hacia los más jóvenes.
• El imaginario social.
• Aspectos socio afectivos de los jóvenes barristas.
I. Ingreso a la barra
Dentro de las motivaciones que los jóvenes manifiestan tener para in-
gresar a la barra como organización y participar en ella, encontré un
abanico de ellas no muy variado y que las más relevantes son: la invi-
tación directa, la búsqueda del grupo como alternativa identitaria, la
presión social y el reclutamiento.
La invitación directa suele ser brindada por un compañero par, que
identificando su afinidad por el fútbol, especialmente por el equipo,
le motiva a hacer parte de la barra, como aquel lugar de encuentro en
donde hallará muchos más iguales a él; es decir, que comparten las
mismas motivaciones, intereses y gustos por el deporte en primera
instancia y por el equipo en particular. Ya estando dentro del “parche”,
surge la necesidad de sentirse reconocido y aceptado por un grupo que
le permita explorar pero a la vez disfrutar de las vivencias que surgen
al interior de estos colectivos, constituyéndose así en un nuevo escena-
rio de construcción y reconocimiento de su identidad, algunos de los
jóvenes entrevistados responden:
... por los amigos, porque uno también tiene sus amigos que también le
comienzan a uno a infundir en eso y que también uno se infunde y comparte
las mismas alegrías y la misma pasión hasta a veces los mismos pensamientos
y todo eso. Yo por el parche ahí de los amigos del barrio y por experimentar a
ver que se sentía uno estar allá adentro y me metieron al parche (Grupo focal
1. Barrista de Millonarios).
Esta afiliación a la barra se presenta cada vez más a edades inferiores,
debajo de los 16 años, toda vez que se idealiza al líder de un grupo de
tal manera que se hace lo que sea para seguirle y hacer parte de su or-
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Lesley Geovana Rico Estrada
ganización, desde actos sencillos como ir a reuniones, estar pendiente
de lo que diga el líder o hasta agredir a una persona del equipo contra-
rio para poder entrar, motivo por el cual el líder ejerce relaciones de
poder simbólico y organizativo de tal forma que éstas se convierten en
referente de conquista por parte de los más jóvenes:
Yo primero pregunté qué es lo que uno debe hacer para ser barrista y ellos me
dijeron: no, pues usted tiene que conocer a alguien [...] usted lo único que tiene
que hacer es venir a reuniones y pisar estadios [...] primero que todo tiene que
ser mayor de edad. Yo me metí a eso a los catorce años, yo les mentí porque
tenía que decir que tenía quince años [...] cuando hubo pelea ahí fue cuando
me dijeron: ahora sí demuestre lo que usted es; y nos rompimos contra los
azules (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
... es que usted llegue allá y vea cual es el vocero y uno vaya y hable con él, por
decir, yo entré siendo un culicagado, yo entré casi para cumplir trece años, yo
era un culicagado y a mí me decían que por qué, que por qué tan pequeño me
quería meter en esos cuentos; yo le decía la verdad, la verdad porque tengo
mucho amor por Nacional y listo, empezamos a hablar, empecé a buscarlos
por las redes sociales (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
Además del ingreso de manera voluntaria, pero bajo la misma premisa
del seguimiento a un color o a un equipo, aparece otro modo que tiene
condiciones más forzosas y es el reclutamiento, el cual suele ser reali-
zado por líderes barristas del parche, de la zona o de la misma barra,
quienes a la entrada o salida del colegio esperan a chicos o jóvenes que
usan prendas alusivas al equipo y los enganchan de manera persuasiva
pero casi obligada, teniendo además que cumplir con altas condiciones
de agresividad o violencia:
... muchas veces en el colegio yo voy y yo llevo dos, tres [...] yo veo que se arma
el conflicto y espero y tan, ni siquiera nos vamos vestidos de azul; ya si uno ve
que se le fueron a arrimar al pelado más de seis, ocho, de donde menos piense
le van a salir pelados a apoyarlo [...] o sea que los focos son los colegios y yo
siempre lo he dicho, porque ahí reclutamos y ahí recogemos y ahí formamos,
¿si pilla?; sí, yo le digo al man: usted mañana no me va a estudiar y me va (al
estadio), si usted está comprometido con el parche o si no lo hago yo como lo
hago como lo hacemos con “La Brutal”, lo golpeo (Grupo focal 1. Comentario
del moderador barrista).
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
De acuerdo con algunos estudios sobre seguridad y convivencia en
Bogotá y otras ciudades capitales de departamento37, en ocasiones este
reclutamiento de jóvenes se hace no solo para que estos hagan parte de
la barra, sino para involucrarlos en acciones ilegales y delincuenciales
como microtráfico, hurto y hostigamiento. Es posible interpretar un
aprovechamiento de los actores externos y mayores hacia los jóvenes,
toda vez que existe un imaginario según el cual, por ser menores de
edad, la ley, como marco de política, les reconoce y cobija de manera
especial para la protección, atención, tratamiento y restablecimiento
de sus derechos; así como para establecer medidas de carácter peda-
gógico, privilegiando el interés superior del niño y garantizando la jus-
ticia restaurativa, la verdad y la reparación del daño38; de forma que
contar con un menor de edad para actividades delictivas supone una
ventaja frente a decisiones punitivas dictadas por el ordenamiento ju-
dicial en el país.
Otro de los mecanismos forzosos y no voluntario, pero que logra
el vínculo de los jóvenes a la barra, es la presión social, con la cual, al
principio de su actividad como miembro del grupo, es sujeto de per-
suasión después de haber ingresado a la barra; la dinámica en su inte-
rior se convierte en motor de identidad para los jóvenes. Estos diversos
mecanismos de presión social usualmente traen consigo la necesidad
de evidenciar el ejercicio directo de la violencia física o al menos la
expresión simbólica de la misma, y refuerzan una de las condiciones
más comunes entre las diferentes barras populares: la necesidad de
suprimir permanentemente la presencia del rival y convertirlo en el
enemigo aunque, la mayoría de las veces sin percatarse, esto suponga
una contradicción esencial. En tanto la inexistencia del otro, del con-
tendor, implica la desaparición del escenario de confrontación territo-
rial y la virtual pérdida de sentido de la barra más allá de las tribunas:
... pues no decidí sino que a mí me lo inculcaron mis amigos, porque me decían
que si quería pasármela con ellos tenía que ser de Nacional; pues yo desde
37 Personería de Bogotá. Veeduría temática de “Barras de Fútbol”, abril de 2011, p. 47.
38 La Ley 1098 de 2006, por la cual se expide el Código de Infancia y Adolescencia en Colom-
bia, considera niño a la población entre cero y 12 años y adolescente a la población entre
12 y 18 años. Aquellos jóvenes mayores de edad, es decir, población entre 18 y 26 años, se
encuentra excluida de dicha ley y desde la jurisprudencia tiene tratamiento como adulto.
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Lesley Geovana Rico Estrada
chiquito empecé a ser de Nacional y nunca he tratado, nunca he pensado en
cambiar de equipo (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
II. El origen de la pasión
Los barristas en parte de este estudio manifiestan con relevancia y no-
tabilidad el origen de su pasión como la evocación de la niñez, refi-
riéndolo con frases como: “de millos se nace”, “es herencia” o “desde
chiquito”, por lo que se puede decir que reconocen su origen como un
evento que surge desde la gestación o como transmisión familiar y el
sentimiento se desarrolla a lo largo de la vida. Señalan que fue por al-
gún pariente cercano, generalmente su padre, quien los llevo a los pri-
meros encuentros deportivos.
... Yo desde muy pequeño era hincha, después la pasión fue de mi padre, mi
padre también es de Atlético Nacional [...] pues primero que todo, esto se
lleva mejor dicho desde la cuna, desde que uno nace le empiezan a infundar
digamos, como ese cariño al fútbol; por decir uno empieza a crecer y ya
cuando empieza como a tomar conciencia de las cosas, uno por sí mismo elige
si quiere seguir la pasión de ese equipo, si quiere seguir alentándolo o quiere
así mismo como dejar ese tema al lado y hacerse a otro grupo de sociedad
(Grupo focal 2. Barrista de Nacional).
... siempre, desde chiquito me gustaba el fútbol, pero yo veía un partido, ah yo
siempre iba por los azules, pero así fue, que me digan que me hice así, no, de
millos se nace (Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
Otra manera de “enamorarse” del equipo, para vincularse después con
una barra, tiene relación con el permearse por los gustos y dinámicas
de compañeros y amigos contemporáneos en su contexto escolar o en
el barrio en el que habitan; de esta manera empiezan a seguir un ob-
jetivo, grupo o persona que con el tiempo idealizan de forma tal que
parten de la imitación de sus dinámicas hasta volverlas propias; con-
virtiéndose en fieles seguidores del equipo de fútbol, esforzándose por
acompañarle a todo lugar y en todo momento de su trasegar deportivo:
... Más que todo a mí me empezó la pasión por Nacional fue como viendo a
mis compañeros que hablaban de todo eso, que iban a hacer trapos; pues yo
empecé a meterme entre eso, empecé a cogerle pasión, amor a mi equipo
(Grupo focal 2. Barrista de Nacional).
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
La construcción de identidad alrededor del equipo de fútbol per-
mite el surgimiento de una relación muy estrecha con la barra, con
el parche, a través de un sentimiento y pasión que manifiestan llevar
hasta la muerte, motivo por el que enaltecen la barra sobre cualquier
otro propósito en sus vidas, realizando algún tipo de acción para hacer
parte del grupo y que posibilite su acercamiento con las vivencias y
los roles de la barra como organización. La barra construyó gran parte
de su caracterización a partir del enfrentamiento con otros parches y
barras en condiciones de uso de armas contundentes, corto punzantes
e incluso de fuego, lo que presupone el ejercicio de diversas dinámi-
cas de la barra en un ámbito de alta peligrosidad y de riesgo latente
frente a la pérdida de la vida, del mismo modo en que ha ocurrido con
integrantes, muchos de ellos fundadores (vieja guardia) a quienes la
mayoría, los más jóvenes, nunca conocieron, pero que con el tiempo se
han convertido en referentes de la barra después de su muerte, en lo
que algunos han denominado el mito del “capo eterno”.
... el verde es un sentimiento que desde la cuna hasta el cajón se debe sentir.
El sentimiento por el verde desde chinche. Hace cinco años pertenezco a la
barra de “La banda de la once”, sentimiento verde, a todo lado (Grupo focal 2.
Barrista de Nacional).
III. El significado y sentido de ser barrista
para el estudiante
Ser barrista para los jóvenes escolarizados significa, como lo reflejan
sus testimonios:
... estar en las buenas y en las malas con el equipo aunque gane o pierda, la
emoción de estar en un estadio más que nada, poder cantar un gol, sentir un
dolor que de por sí no llega, poderlo alentar, gritar, romperse la voz alentando,
que a uno lo escuchen, que uno se haga escuchar.
Tiene que ver con el aguante, el amor, la pasión, la adrenalina, las re-
laciones de poder y las expectativas de lograr un lugar en el grupo, un
status, y ejercer liderazgos; ello promueve sentido de pertenencia, de
protección e identidad a través de vínculos de camaradería y constitu-
yéndose así en la analogía de una familia, como ellos mismos lo expre-
san con frecuencia.
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Lesley Geovana Rico Estrada
Sin embargo, también se viven otras condiciones no tan favorables
como el ingreso por lo que algunos han llamado la moda, que tiene
relación con las formas de vinculación de algunos individuos a la barra
y la construcción de su identidad barrista distanciadas de las dinámi-
cas futboleras y mucho más cercanas a un movimiento cultural cada
vez más visible, que puede representar una posibilidad de pertenecer
a algo, de acuerdo con lo expresado en algunos estudios sobre juven-
tud, en donde el ejercicio de ciudadanías en el territorio se entrecruza
con enfrentamientos violentos por su control, lo que suscitan barreras
invisibles y rivalidades en determinadas zonas de la ciudad; máxime
cuando en la barra se encuentran ciertas libertades y aprobación de
diversos tipos de violencias (físicas y simbólicas) y consumos muy fre-
cuentes de spa, además de la multiplicidad de consumos culturales y
de artículos deportivos a través de la adquisición de prendas relativa-
mente costosas.
La identidad ha sido estudiada desde diversos enfoques o perspec-
tivas como la socio-cognitiva, la psicología social y psicología del desa-
rrollo. Sin embargo, desde cualquiera de las posturas, se considera que
los seres humanos como únicos e irrepetibles construyen como indivi-
duos la identidad individual al modelarse en las relaciones con los de-
más sujetos sociales con condiciones similares o comunes, edifican así
su identidad social como producto de las relaciones sociales y de esta
forma es determinada por condiciones como sexo, raza, cultura, géne-
ro, religión, y en el caso específico de esta investigación: por el fútbol y
el mundo de la barra alrededor del mismo. Pero además por intereses,
sentimientos y motivaciones que les permiten hacen parte de un grupo
social, por lo que el joven se ve en la necesidad de construir y expresar
su identidad individual para insertarse socialmente.
... identidades colectivas, que sin importar el equipo o la tribuna todos vamos
al estadio a hacer lo mismo, a alentar al equipo, a enfiestar la tribuna [...] es
como ese sueño, ese deseo de ellos de buscar una identidad y pertenecer a un
grupo poblacional, aparte de ser reconocidos, sienten que tienen un respaldo
y que si tienen un lio de cualquier índole en el barrio o en el colegio, solo es
traer al parche y mejor dicho se le soluciona la vida (Grupo focal 3. Líderes
barristas).
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Clavijo (2004, p. 54) señala que la identidad se manifiesta como un
sentimiento de pertenencia que se funda en lo simbólico y que genera
significados de sí mismo en relación a un “otro” que existe también
dentro de su mismo terreno social, por lo que para los jóvenes barris-
tas, elementos como la ropa de marca, las canciones que se entonan en
la tribuna y el equipo de fútbol, tienen una carga simbólica significativa
y de colectividad; de acuerdo a esto precisa Moreira (2007) que el
control de la identidad de los hinchas se relaciona con la intención de
mantener las cosas de la hinchada dentro de la hinchada, es decir, que
tienden a mantener con rigor el conocimiento de prácticas y activida-
des -legales e ilegales- de sus integrantes dentro y fuera de la barra; en
lo que, heredado también de la cultura de la barra brava argentina, han
denominado los códigos de barras o simplemente los códigos, como
un constructo normativo interno, no público, que determina en gran
medida las actuaciones, criterios y consideraciones en los contextos
barristas: tribuna, barrio, carretera.
Las motivaciones tienen una estrecha relación con las sensaciones
y la adrenalina que se vive en la tribuna y en las calles, espacios que
sienten como propios, al lucir la camiseta y se refleja además en sus
cuerpos tatuados con símbolos del equipo y de la barra. Es un amor
leal y fiel que genera un alto compromiso, por lo que señalan que esa
es la razón por la cual las personas que no son barra no logran enten-
der, de esta forma resulta solo explicable en el campo de la emociones,
a través de los sentidos, solo lo vive el que lo siente. Surgen entonces,
y con gran importancia, los estados de fraternidad y apego motivados
por un interés común, el amor frente a su equipo y algunas veces frente
a su barra, su parche; integrando así ideales a su vida para compartir-
los con otros, con quienes se construye dicha identidad:
Pues a mí me motivó la sensación que da el fútbol, el movimiento que le da a
uno, las alegrías que le lleva a uno al corazón, uno quiere ir a experimentar
al estadio, a ver qué se siente, el rigor, estar los noventa cantando y saltando,
sentir que lo tumben a uno y uno también tumbar y todo eso, y que digamos
viajes y todo eso y ver al equipo, que llevar sus trapos, estar ahí en sus farras
con todos los muchachos, con los parceros que no tengan, eso es bacano esa es
la motivación (Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
... uno si ya se vuelve re enamorado del equipo, digamos uno se encuentra a los
socios que le dicen a uno que tal que vamos al Campín y uno como qué es eso,
y el entrar uno por primera vez a un estadio y ver así al equipo y enamorarse y
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Lesley Geovana Rico Estrada
lo que es sentir el rigor en estar en la tribuna, el cantar, el saltar y todo eso hace
que uno refuerce más ese amor y siga, y siga, y siga ahí alentando (Entrevista
4. Barrista de Millonarios).
Esa identificaciónque sienten con la barra les permite ser protagonis-
tas, asumir retos, seguir indicaciones, encontrarse con los amigos, ser
libres, expresar sus ideas y es así como nace el más fuerte amor por
el equipo, el amor por la tribuna y el amor por la barra. En el mundo
juvenil la identidad está relacionada con sentirse perteneciente a un
determinado grupo que posee características, gustos o ideologías simi-
lares; que le permite sentirse aceptado, reconocido y respetado, es de-
cir, posibilita la definición y afirmación de la personalidad, por lo que
Recasens (1999) considera que es un proceso que las personas van
creando y transformando en íntima retroalimentación con el entorno
social y la edad, convirtiéndose así en una conquista:
... ya me hablo con tantas personas, voy a ser uno de los duros, sino que listo, yo
digamos tengo mis amigos, parcho con ellos, hablo con ellos y anteriormente
cuando yo entré allá yo nada más hablaba con una o dos personas y el estadio
fue el que nos unió a todos, el estadio nos llevó a armar los grupitos; que los
combos, que vamos a recochar, que a tomar, que vámonos a mirar que hacemos,
que los chorros (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
El hecho de pertenecer o ser parte de algo e identificarse con otros y,
al mismo tiempo, distinguirse de la mayoría, en este caso de las barras
populares como espacios de interacción, contribuye a la dinámica de
constitución de las identidades (Cerbino, 2000, p. 42), lo que les per-
mite identificarse como iguales según características definidas y a la
vez diferenciarse de los otros a partir de la noción de comunidad y sus
manifestaciones, construidas alrededor de la pasión, el amor, el placer
depositado en el equipo, que es lo que realmente configura sus senti-
dos a través de las realidades que vive, es decir, que además de identi-
ficarse con el equipo, establecen relaciones de fraternidad, hermandad
y amistad como principales lazos entre los sujetos barristas, aunque
resulta sumamente común da idealización del líder, del capo, como re-
ferente y como propósito dentro de la vida en la tribuna.
... somos una familia y todos nos creemos igual, hasta los propios líderes nos
dicen nosotros somos iguales y así yo sea el cabecilla de ustedes mejor dicho,
todos somos iguales para dar la palabra, para una opinión y para presentar,
todos somos iguales (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
En medio de la dinámica barrista existen “liderazgos” marcados y
definidos, lo cual se expresa en relaciones de poder y jerarquías. En los
testimonios recogidos, los más jóvenes definen que los jefes de parche
y de barra, así como el capo, son los mejores líderes y con el transcu-
rrir del tiempo, si ellos muestran su aguante y convicción y asumen es-
tas características, ganarán un espacio y serán acogidos como líderes,
condición que no resulta fácil, ya que las dinámicas de transferencia
de poder y de instalación de liderazgos, suele estar, o solía estar en la
mayoría de las barras, marcada por enfrentamientos interinos y ma-
nipulaciones colectivas. Los líderes, los capos en la mayoría de las or-
ganizaciones barristas, históricamente han aprovechado su condición
para apropiarse de algunos recursos económicos, la mayor parte de las
veces provenientes de la actividad cotidiana de la barra, como viajes,
partidos locales y fiestas de la barra; cualquiera no llega a ser líder:
... alguien que sepa, alguien que nos represente, que sepa de historia, que sepa
hablar y comunicarse, que sepa representar el parche, no que quede solo en
palabras ni nada sino que tenga que representar (Entrevista 4. Barrista de
Millonarios).
... líder es la persona que uno puede contar con él en las buenas y malas
de verdad, líder es el que a uno lo apoya mejor dicho cuando está mal
económicamente, mejor dicho puede tener pal pan de él y uno no tiene pal
pan de uno, él se quita de la boca y le da; líder toma las decisiones claras pal
conjunto, pa’ la hinchada, es que mejor dicho es el que ayuda mejor, el que
ayuda y motiva pa’ que todos los muchachos estén en el estadio [...] el líder es
innato, líder no se hace, un líder nace [...] eso mejor dicho, el líder [...] el líder
es la cabecilla de todos nosotros, es nuestro vocero contra los grandes líderes
(Grupo focal 2. Barrista de Nacional).
En relación al aguante, Alabarces (2004) lo define como una acción
relacionada con soportar, apoyar, alentar, seguir y acompañar al equi-
po, resistir, defender, no correr, cuidar sus trapos, es decir, ser domi-
nante y “poner el cuerpo” o como lo manifiestan los barristas entre-
vistados, “pararse duro”. También está relacionado no solamente con
actos simbólicos sino con actos físicos acompañados de enfrentamien-
tos violentos relacionados con escenarios de lucha corporal, lo que edi-
fica rasgos de identidad.
... pues ser parado, debe ponerse re firme y pararse por los colores y hacerlos
respetar (Entrevista 4. Barrista de Millonarios).
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Lesley Geovana Rico Estrada
... como se dice, pararme por los colores y depende, si me tratan por ejemplo
mal a mí de que me dicen usted es un hijue no sé qué, pues también me paro
por eso. Más que todo yo por lo que me paro es por hacerme respetar a mí y a
mi familia (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
No obstante, no se puede desconocer que también este amor en los
más jóvenes inicia como una “moda”. Los más chicos primero cono-
cen al parche o a la barra antes que al mismo estadio, de hecho puede
iniciar siendo de un equipo y con el tiempo cambiarse a otro, lo que
posiblemente genera rupturas en la búsqueda de identidad en la que
se encuentran apresuradamente:
... conozco un chino que lo tomó como una moda, empezó primero que no, que
el verde, no que ya no que metalero y ahortica resulto siendo millos, ya es una
moda, ya es como un man sin identidad [...] Ya los otros digamos que son muy
afiebrados, de que ya se empiezan como a vestir mucho, a pintar mucho, de
que salen pintados hasta los calzones, en el momento de que se encuentre a un
millos se cagó, eso ya se sabe que es un principiante que no sabe qué es vivir
con el verde (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
... son solo pinta y nada de aguante (Entrevista 4. Barrista de Millonarios).
Al indagar sobre las dinámicas de la barra tanto dentro como fuera
de los estadios, aparece el “consumo”, en algunos casos desmedido, en
dos vertientes: la primera de ellas está relacionada con el consumo de
sustancias psicoactivas lícitas e ilícitas; y en segundo lugar, el consu-
mo cultural. Según el diagnóstico de la administración distrital sobre
población joven en Bogotá (2011), frente al consumo el consumo de
sustancias:
El alcohol tiene altas prevalencias y supera al consumo de cigarrillo; su consumo
es frecuente más en hombres que en mujeres, especialmente en grupos de
jóvenes y adultos jóvenes. Por su parte, la marihuana es la sustancia ilícita de
mayor consumo en todos los grupos de edad, pero incide especialmente en
los hombres jóvenes, con niveles considerables de dependencia. La cocaína
sigue en orden de consumo ilegal, y también afecta en mayor proporción a la
población joven39.
39 A. Niño y A. Salgado. Diagnóstico de la población joven en Bogotá, D.C. 2005-2010, Bogotá,
Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría Distrital de Planeación, 2011.
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Sin embargo, ninguno de los participantes señaló el hecho de con-
sumir spa ni dentro de la institución educativa, ni en sus alrededores,
refiriendo que el consumo no es obligado ya que es una decisión pro-
pia, solamente aceptan que ingieren alcohol o “chorro” como ellos le
llaman y cigarrillo, de lo que se puede inferir que por considerarse
sustancias legales existe un menor señalamiento; sin embargo, en los
acercamientos deportivos en escenarios como el estadio o las reunio-
nes de parche, sí es evidente en jóvenes y en algunos casos en menores
de edad, el consumo de sustancias legales como alcohol y tabaco, e ile-
gales como marihuana, solventes (bóxer o “gale”) y en algunos casos
cocaína en su forma más común (“perico”).
... algunos consumen ya pero cuando uno va pal estadio, consumen marihuana
y perico nada más, ya el resto entre semana no, cuando hay reuniones sí, pero
de resto no (Entrevista 2. Barrista de Millonarios).
... eso es ya como personal porque, primero que todo, si uno quiere meter
cualquier cosa pues uno lo hace por pura alegría o porque le gusta, pero si
digamos uno anda con los chinos y a uno nada más le gusta tomar por mucho
y fumarse un cigarrillo pues eso es hasta ahí punto final, de ahí no se pasa
más; en cambio cuando ya los chinos son muy fumones, que quieren echarse
su pericazo, que su porro, entonces ya uno como que va armando su ambiente,
no, vea parce, fúmese eso pero vea, a mí no me gusta, los chinos respetan
porque es una decisión de cada uno, no la puede tomar nadie más (Entrevista
3. Barrista de Nacional).
Para los barristas, sus dinámicas de consumo cultural están también
relacionadas con la acumulación de capital y se representa en la com-
pra, intercambio y uso de camisetas, gorras, sudaderas, tenis, bufandas
y demás elementos que traigan consigo el emblema de la barra, ya que
eso los diferencia de quienes no lo son; de esta manera se apropian y
circulan estos objetos, no como elementos materiales,sino reconocien-
do su valor simbólico,de modo que es a través de ellos que interactúan,
resignifican y asignan sentido a sus relaciones, construyendo sus iden-
tidades y diferencias.
El consumo cultural, García Canclini (1999) lo define como el con-
junto de procesos socioculturales de interacción, en que se realizan
apropiaciones colectivas con base en relaciones de solidaridad, obten-
ción de bienes y distinción con los otros que comunican mensajes sim-
bólicos de status y poder. Por su parte, Bourdieu (1998) define que el
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consumo es un conjunto de prácticas culturales que sirven para estable-
cer distinciones sociales y no un simple medio de construir y expresar
diferencias; dichos consumos están relacionados con símbolos, signos,
ideas y valores y son el producto de los condicionamientos de clase y de
los habitus, es decir, de las estructuras mentales a través de los cuales
aprehenden el mundo social y orientan sus prácticas (1996, p. 134).
Barristas de Millonarios, exhibiendo su colección de camisetas.
... el tres líneas [...] cuando uno anda con zapatillas Adidas, con sudaderas tres
líneas, con chaquetas Adidas o Nike; cuando anda con sus gorras de equipos
exteriores de las ligas, que del Juventus, que del Chelsea, el Manchester, el
Milán, así uno lo reconoce porque básicamente ninguna de las personas, un
chino así sano qué se va a poner una gorra del Chelsea y una sudadera Adidas
azul porque sí, por salir a jugar micro; nunca, nunca en la vida, siempre sale
digamos en pantaloneta con sus Venus, sus tenis Croydon, Lotto para jugar
pero pues nada, lo principal, lo principal es el pecado que cargan los barristas
es el tres líneas (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
Además de los significados expuestos y que, dependiendo de las ca-
racterísticas propias del barrista son positivos, no se puede negar que
algunos de ellos expresan parte de esta identidad a partir de compor-
tamientos violentos, que en la mayoría de las ocasiones suceden a los
alrededores de los estadios de las distintas ciudades, o como ha ocurri-
do repetidamente en las carreteras cuando los hinchas se desplazan a
acompañar al equipo, aunque cada vez y con más frecuencia se vienen
presentando este tipo de enfrentamientos en los barrios.
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... hay veces que uno en ocasiones uno no sabe, o sea uno va entrando y digamos
la vez que pasó contra Nacional, que viajamos pa’ Medellín y nosotros no
sabíamos, nos dijeron que no, que nos dejaban entrar, nosotros nos metimos a
Medellín y nos devolvieron, que no que no podíamos entrar y bueno, normal,
nos devolvimos y nos hicieron una emboscada; “Los del Sur”, rompieron los
vidrios de los buses, volvieron nada, pero como ellos pagan nosotros también,
hicimos la misma cuando ellos vinieron a Bogotá, los esperamos en la entrada
de Bogotá, les hicimos lo mismo, pero nosotros los dejamos dentrar (Entrevista
2. Barrista de Millonarios).
IV. Prácticas y expresiones de
jóvenes barristas escolarizados
Teniendo en cuenta el aparte anterior frente a los significados de ser
barrista, el presente intenta dar a conocer sus prácticas y expresiones,
ya no solo como sujeto barrista en el contexto social del estadio y el ba-
rrio, sino también en el escenario escolar como espacio en el que pasan
gran parte de sus vidas, y en donde a su vez establecen relaciones con
pares que no son necesariamente barristas y con docentes y directivos
con quienes ocasionalmente suelen tener diferencias constantes por
su dinámica y estilo de vida.
Las prácticas más comunes en el contexto escolar son: territoriali-
dad, defensa de los espacios, rivalidad, desobediencia frente a la nor-
ma y la indiferencia con quienes comparten los distintos ambientes de
convivencia generados en la escuela. Es posible agrupar estas prácticas
en términos de violencia simbólica, toda vez que transmiten relaciones
de fuerza y dominación cargadas de sentido y significación, que en este
escenario no se pueden dar de manera directa o expresa porque las
instituciones escolares, que deben contemplarse como territorios de
paz, tienen normas y también ejercen su propia dominación sobre las
actuaciones de los estudiantes, por lo que los barristas entrevistados
establecen repertorios normativos (códigos), expresos y tácitos de res-
peto dentro de ellas.
Retomando a Bourdieu, él describe que la violencia simbólica des-
empeña un papel importante en las relaciones humanas, porque el
hombre siempre está en búsqueda de generar un lugar de dominación
en el espacio en que se desenvuelve sin necesidad de aplicar violencia
física, o aplicándola y transformándola en simbólica; y es allí en donde
se establecen actos violentamente simbólicos que legitiman y permi-
ten vivir el círculo de la dominación, así:
76
Lesley Geovana Rico Estrada
todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer signi-
ficados e imponerlos como legítimos disimulando las relaciones de fuerza en
que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente
simbólica, a esas relaciones de fuerza (Bourdieu, 1977, p. 44).
Londoño (2011) describe que como expresiones conjuntas de los ba-
rristas florece “el nosotros”, el cual está relacionado con aquellos ras-
gos distintivos que definen su sentido de pertenencia, constituido en el
compartir de elementos simbólicos y culturales como los vocabularios,
colores, canciones, normas, actitudes de semejanza y de diferencia; de
la misma forma, la delimitación de territorio, la diferenciación de roles,
el honor y el prestigio, le permite al joven barrista reconocerse como
integrante de un colectivo y como resultado, asumir comportamien-
tos comunes. Sus expresiones son motivadas por simbologías e icono-
grafías que tienden a reflejar una identidad que “se construye sobre
el amor a los colores del equipo a través de una trayectoria históri-
ca” (Castells, 2006), por lo que en esa tensión entre “nosotros” y los
“otros”, la identificación con el equipo los lleva a diferenciarse, a entrar
en conflicto, y de allí surge el enfrentamiento simbólico y en algunos
casos físico.
La territorialidad como conducta humana está relacionada con la
defensa, la posesión de un lugar y el control por parte de un grupo, que
permite escenarios de dominación y exclusividad, los cuales suelen ser
geográficos, y se encuentran marcados de manera visible pero a su vez
simbólica, en lo que ellos mismos han denominado “las fronteras invi-
sibles”. Para Clavijo: “La territorialidad puede definirse como el sen-
tido de propiedad, exclusividad o dominio que un grupo tiene sobre un
espacio” (2004, p. 50), en donde se ponen en juego reglas simbólicas,
marcajes, alertas, formas de defensa y determinan fronteras en corres-
pondencia con los significados que otorgan al espacio, las acciones y
relaciones con otros grupos.
En conexión, la identidad de los jóvenes hinchas está marcada por la
movilización de un fuerte sentimiento hacia el equipo de fútbol predi-
lecto, asociado a los sentidos de pertenencia “y que genera significados
de sí mismo (en relación oposición) a otro que existe también dentro
del terreno social” (Clavijo, 2004, p. 54). Por lo tanto, según el autor
para las barras existe una fuerte relación entre la territorialidad y la
identidad, toda vez que esto es lo que se disputa tanto en los escena-
rios deportivos como en los contextos propios en que se desenvuelven.
77
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Los entrevistados señalan que ésta se expresa a través de ejerci-
cios como el deser esperados y acompañados a la salida del colegio
por líderes mayores, asistir a la tribuna,mostrar comportamientos y
actitudes de superioridad frente a integrantes de otras barras,la mar-
cación de espacios barriales, escolares yartículos de uso cotidiano con
escudos o grafitis y tachar el escudo y los grafitis de barras contrarias,
así como no permitir la movilidad por lugares específicos que identifi-
can como propio.
Grafiti del parche “La Cueva” perteneciente a Comandos Azules tachado por otro de La Guardia
Albi Roja Sur el cual a su vez de nuevo ha sido tachado.
... rayando, escribiendo “Banda de la Once siempre presente” y firman todos
[...] estaba el escudo de Millonarios, yo lo taché y puse el de Nacional, en las
paredes del baño, del baño de todos los de Nacional [...] uno ve un barrista de
Millonarios, uno se queda mirándolo fijamente, hasta que no lo pierda uno no
deja de mirarlo y siempre que va por ejemplo delante de uno, uno lo escupe al
frente de él pa’ que sepa que uno es barra. También muchas veces uno empieza
a, uno lo toca con el hombro y le dice no Millos no existe, Santa Fe no existe,
ustedes solo sobran por acá, así más que todo son los comportamientos de los
barristas (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
Frente a las prácticas de acompañamiento en grupo suscitadas por los
líderes mayores o jefes de parche, para generar estados de protección,
pero a la vez dominación sobre los otros barristas; esperarles a la sali-
da de los colegios genera escenarios de rivalidad y enfrentamiento que
en ocasiones puede llegar a consecuencias de orden físico, pero en la
mayoría de ocasiones solo basta con el acercamiento a estos espacios.
78
Lesley Geovana Rico Estrada
Cabe resaltar que los estudiantes entrevistados no señalaron que exis-
tan peleas fuera de la institución, pero por su parte las docentes orien-
tadoras refieren que esto sí ocurre a pocas calles del colegio:
... obviamente el ambiente de barra en el barrio termina viéndose reflejado
en la escuela negativamente, porque en muchas oportunidades hemos visto
que digamos el parche de equis barra de ese barrio, y que en ese barrio queda
equis colegio, siempre van a la salida del colegio o de la jornada, o a recoger a
los peladitos del parche, de ese parque que estudian dentro de ese colegio, o a
buscar problemas a los hinchas de barras [...] Un pelado de Santa Fe que no es
de la barra oficial sino que tiene un parche de amigos que todos son de Santa
Fe y como que hasta ahora están pensando en unirse a la barra, pero entonces
él ya tiene un problema en el barrio y en el colegio y los de Millonarios han ido
a buscarlo y lo han corretiado, donde lo ven le pegan, lo azaran, así vaya con
el papá en el barrio y en el colegio, esos casos se dan mucho, generan tanta
presión que se retira del colegio y a veces del barrio, con padre y todo les toca
volar, emigrar (Grupo focal 3. Líderes barristas).
A su vez esta práctica genera sentimientos de superioridad y deslegiti-
mación del otro como ser humano, toda vez que entre los barristas lo
más importante es su condición de ser barra, de tener poder y ejercer
masculinidad (en el caso de los hombres) por encima de ser estudian-
te, ser joven, ser un par o pertenecer a una familia o determinado gru-
po social:
... los “Millos” son muy crecidos, he conocido, no he conocido, he distinguido a
muchos, a muchos manes así y siempre se creen más que los demás, y es como
a humillarlo a uno, a callarlo, a creerse mejor que el otro, pues siempre digo
eso [...] hay uno que otro loco y siempre quiere ir, quiere armar la espantosa
(Entrevista 3. Barrista de Nacional).
... es que cuando están en banda, cuando están más de dos ya se creen el [...]
cuando están solos no son nadie (Grupo Focal 1. Barrista de Millonarios).
Ello conlleva a menospreciar al otro, discriminarlo y ponerlo en térmi-
nos de “oponente-rival” por el color de su camiseta, a quien mientras
no se meta con el otro no se le tendrá en cuenta y por el contrario se
invisibilizará. Además porque asumen que un conflicto entre ellos aca-
rreará problemas de orden académico y prefieren evitarlos:
79
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... aquí la mayoría todos saben qué color es, qué hincha es y nada, si uno no se
quiere por decir, no nos queremos tirar nada, no montamos problema, pero
los chinos también saben que uno tiene como sus amistades, así los chinos
también tienen sus amistades y nada nos respetamos digamos así de frente
aquí en el colegio, allá en la calle ya es distinto, si se ponen a armar la espantosa
pues toca hablar con diferentes, toca aclarar las cosas con diferentes métodos
[...] Uno camina por donde quiera y nada, los chinos no dicen nada, por
ahorita nosotros somos los que llevamos del bulto, si nos ponemos a montar
problemas porque nos tienen, los estos, los directivos nos tienen a nosotros en
los ojos, entonces nosotros evitamos y los chinos también evitan (Entrevista
3. Barrista de Nacional).
Durante la indagación también fue posible observar y confirmar a tra-
vés de los argumentos de los barristas la dificultad que tienen para
asumir las normas que establecen los colegios de educación regular, tal
es el caso que, a pesar de existir un manual de convivencia que dicta las
conductas aprobadas y las faltas y sanciones ante el incumplimiento
de tales normas, los estudiantes barristas se atreven a romper algunas,
por lo que insisten en el uso de camisetas del equipo al que siguen aun-
que no esté permitido, de igual forma con el uso de zapatillas de marca
distintas a los aprobados en el colegio y también exhiben en sus male-
tas escudos del equipo; actos que son señalados en algunos manuales
de convivencia como faltas que van desde leves a gravísimas. Aun así,
ellos manifiestan que lo seguirán haciendo porque consideran impor-
tante mostrar su amor por el equipo, demostrar que son barra y que
sin importar si el colegio lo apruebe, no cambiarán su estilo de vida,
ya que consideran que esto no les impide cumplir con sus actividades
académicas:
... que no se pueden traer cosas de equipo y todas esas cosas pero nada, no
copiamos, somos anarquistas, sabe que nosotros nos vamos siempre contra
las reglas, eso es normal de un barrista, ser anarquista (Entrevista 4. Barrista
de Millonarios).
Lo anterior, se convierte en uno de los motivos por los cuales estos es-
tudiantes son estigmatizados como generadores de violencia, rebeldes
y otros imaginarios sociales que se expondrán más adelante.
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Lesley Geovana Rico Estrada
V. Relación entre la participación
en la barra y la escuela
Retomando la sección anterior, entre los factores de identidad más re-
levantes de los barristas está la demarcación del territorio como forma
de reafirmación de la masculinidad, que se marca, delimita y defiende
hasta con la vida; el enfrentamiento con barras del equipo contrario
y el despojo de los símbolos (banderas, trapos, sombrillas, camisetas,
bufandas) es un rito de demostración de fuerza para la confrontación;
pero profundizando al objetivo de esta investigación, es decir, en el ám-
bito de las relaciones con otros actores de la ciudad, específicamente
los de la escuela, aparece la estigmatización, el señalamiento y en al-
gunos casos la exclusión, quizá por el desconocimiento del fenómeno
y el convencimiento de que los enfrentamientos solo acontecen en las
inmediaciones del estadio de fútbol, sin conocer que de manera per-
manente se están vivenciando las violencias simbólicas antes mencio-
nadas, por lo que quizás no se establezcan políticas públicas continuas
y acciones pedagógicas de impacto para mitigar los efectos de las ex-
presiones violentas de los jóvenes barristas.
La escuela se concibe como un universo particular en el que dis-
curren multiplicidad de escenarios y actores con un interés básico.
Además de formar académicamente a los niños, niñas y adolescentes,
también su interés secentra en generar actitudes, principios y valores
desde la perspectiva moral, pero no solo desde el “deber ser del com-
portamiento”, sino del “deber ser para la vida social”, en relación a los
vínculos entre las personas. Los estudiantes entrevistados frente a ese
compartir, le asignan al colegio ese espacio que les permite conocer y
disfrutar socialmente, sin necesidad de centrarse solamente en el co-
nocimiento:
... uno se distrae un rato en el colegio, uno aparte de venir a estudiar, uno está
abriendo su mentalidad aquí en el colegio, uno no viene solo a estar pendiente
de solo trabajos, trabajo, trabajos no, sino venir a recochar a pasarla rico pero
también a responder por lo que a uno le toca hacer (Entrevista 3. Barrista de
Nacional).
Para ellos, en esa cotidianidad, en ese batallar por cumplir con las ta-
reas netamente académicas y por vivir su pasión por el fútbol a través
de su experiencia barrista, surgen algunas tensiones que han hecho
81
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
que su transitar por la academia en ocasiones no haya sido el más rico
y gratificante, toda vez que cada uno de los participantes en esta in-
vestigación refirió haber perdido uno o más años debido a que por se-
guir al equipo en viajes, excursiones o encuentros deportivos, dejaron
de asistir al colegio y de esta manera incumplieron con su labor como
estudiante. Sin embargo, vale la pena dar relevancia a que ellos tam-
bién consideran que en la actualidad su compromiso con el estudio y
asistencia al colegio ha incrementado, por lo que la escuela no es un
impedimento para participar en la barra y viceversa, de lo que puede
inferirse que el hecho de que se encuentren ya en los últimos grados
escolares hace que se solidifique su proyecto de vida, sin dejar a lado
su pasión como barrista, de hecho es posible que planteen una ana-
logía entre los logros escolares y los del campeonato, de forma que el
fútbol también se convierte en un vehículo de análisis cotidiano, como
se evidencia en el siguiente relato:
... en el contexto estudiantil ya es un poquito peor por lo que ya uno tiene
muchas responsabilidades y más ahortica en once que uno tiene que presentar
todos los trabajos para poder pasar en limpio, graduarse con legalidad, no
por ventanilla y pues sin embargo eso es pesado, pero de vez en cuando,
cuando se tiene la oportunidad eso se hace, eso para alentar el equipo. No
hay una desmotivación, simplemente es una motivación; todo se ve como un
campeonato, como un campeonato de liga, si ustedes juegan bien todos los
partidos téngalo por seguro que van a estar en la final y si pueden la ganan y es
lo mismo, porque si uno presenta todos sus trabajos, todo al día, lo tiene todo
al día y se desaparece así sea dos tres días y vuelve y sigue con sus trabajo al
día, téngalo por seguro que al final del mes, al final del periodo, sus notas van
a ser, sus notas van a estar ahí, sus notas no se le van a perder como los puntos
que tienen en un campeonato (Entrevista 3. Barrista de Nacional).
Respecto a los profesores, los entrevistados refieren en términos ge-
nerales que con quienes mantienen mejores relaciones suelen ser los
de educación física, los de sociales y con aquellos a los que les gusta el
fútbol, ya que sienten afinidad y comprensión por parte de los mismos;
pese a esto, consideran que la mayoría de docentes suelen ser poco
comprensivos y les impiden manifestar su libre personalidad; les re-
criminan su quehacer barrista quizás por desconocimiento, suscitando
imaginarios sociales generalizados y equivocados a su parecer.
82
Lesley Geovana Rico Estrada
... porque ellos si lo comprenden a uno, ellos saben, uno va a hablar de un
partido y ellos también meten el tema, hablan de lo mismo, jodemos de los
mismo [...] son como ocho no más los únicos que entienden en eso, que cuando
la edad de ellos también fueron barristas y lo comprenden a uno, mientras que
los demás no (Entrevista 2. Barrista de Millonarios).
... los profesores a veces como que simplemente los tienen identificados son
X y Y de tal y tal curso, tienen estas problemáticas se pelean y se matan pero
como que no, no, no buscan la manera de ir más allá de buscar [...] de buscar
cómo, bueno estos manes porqué actúan así o porqué se pelean (Grupo Focal
3. Líder barrista de América).
En tal sentido, no es posibleplantear la reflexión pedagógica de la convi-
vencia, sin llegar a vincularla con el análisis de los seres humanos como
titulares de derechos, quienes pueden llegar a disfrutar de escenarios
pacíficos y ambientes armónicos que propicien un favorable clima es-
colar en medio de las diversas violencias simbólicas y los conflictos del
diario vivir. Para ello, los estudiantes especifican que en las instituciones
escolares es determinante contar con proyectos de convivencia que po-
sibiliten la participación de ellos como agentes activos y propositivos de
cambio, como el que se desarrolla en algunos de los colegios distritales,
denominado Programa Hermes40 para la gestión del conflicto escolar y
tiene como objetivo pedagógico brindar herramientas y promover de
las competencias sociales para la transformación del conflicto escolar a
partir de los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos -masc-, es
decir, propende a fortalecer la sana convivencia:
... por lo menos yo estoy metido en uno, en un grupo que se llama Hermes,
que son de conciliadores; entonces yo hago parte de conciliadores y o sea
nosotros nos enfocamos en buscar digamos conflictos y tratar de buscar la
mejor solución para que no haya violencia ni nada entre nosotros mismos
(Entrevista 4. Barrista de Millonarios).
... aquí este colegio está formando personas de Hermes, por decir yo soy
sureño de corazón toda mi vida y yo soy del proyecto Hermes, o sea a ayudar a
40 El programa, está dirigido a toda la comunidad educativa: padres y madres de familia,
docentes, directivos y estudiantes. En la actualidad, el programa está presente en 360 ins-
tituciones educativas oficiales, las cuales han sido beneficiadas gracias a la cobertura en
Bogotá y sus municipios aledaños. En línea: [www.centroarbitrajeconciliacion.com/conte-
nido/contenido.aspx?conID=279&catID=970].
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
solucionar conflictos a las personas; yo le ayudo digamos a las personas y por
ser sureño y porque tenga en mi mesa de conciliación un rojo o un millos, no
me voy a poner a juzgarlo, listo tienen problema los dos, pero si yo los puedo
ayudar con tal de que tengamos el ambiente del colegio calmado y no vayamos
a hacerle daño a ninguna persona (Grupo focal 2. Barrista de Nacional).
Ahondando en la indagación sobre la relación barra y escuela, y tenien-
do en cuenta su interés por terminar sus estudios, se profundizó en
torno a su proyecto de vida y se encontraron tres tipos de respuestas,
que en gran parte resultaron relativamente opuestas. Aunque para to-
dos la barra es su motor de vida y aliento, quienes al finalizar la etapa
del colegio desean conformar una familia, consideran que se hace ne-
cesario abandonar sus dinámicas de barra, puesto que de acuerdo con
su criterio, posición que puede tener sustento en los roles familiares
que ya han visto dentro de la barra con integrantes mayores; el tener
una familia propia impide seguir al equipo por el país, incluso fuera
del mismo al cien por ciento. Otros por su parte, decidirán dar conti-
nuidad, en tanto sea posible, a sus planes de orden académico a nivel
universitario, sin abandonar a la barra:
... mis planes son seguir a la barra, a mi equipo, pero más que todo yo no quiero
ser barrista ya, yo ya quiero rehacer mi familia afuera de las barras con mi niña
por los problemas que tengo. Yo por ejemplo sigo siendo barrista y yo llego a
tener un hijo y no pudieron contra mí, van a tratar de acercarse por lo más fácil
que me va a doler a mi (Entrevista 1. Barrista de Nacional).
... pues como estudiante tener mi carrera y seguir en el profesionalismo que
ahorita voy en lo de taekwondo (Entrevista 2. Barrista de Millonarios).
... seguir con el Sena, seguir con el programa Sena que tiene el colegio, pues
ya que me da oportunidad de que nada más son dos días a la semana y ya
que puedo manipular mi tiempo y todo esto, pues trabajo, estudio y ya con mi
trabajo me pago lo que necesite de mi estudio y pa’ mis excursiones (Entrevista
3. Barrista de Nacional).
... pues yo lo que quiero es terminar mi bachillerato y después si Dios quiere
entrar a una universidad y terminar una carrera bacana pa’ poder tener un
futuro estable y darles un futuro a mis cuchos y poder ayudarles, devolverles
todo lo que me han dado; tener un futuro planeado, una familia y nada, seguir
yendo al Campín (Entrevista 4. Barrista de Millonarios).
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Lesley Geovana Rico Estrada
VI. Significado otorgado por los líderes barristas
hacia los más jóvenes, de modo generalizado
Con los dirigentes barristas participantes en esta investigación, desde
su experiencia y conocimiento del fenómeno, se exploraron la causas
por las cuales ellos consideran que los más chicos y jóvenes desean
hacer parte de los parches e ingresar a las barras populares, por lo que
esta sección del documento se fundamenta únicamente con las res-
puestas que los barristas dirigentes brindaron durante el grupo focal 3.
Resulta necesario primero hacer referencia a que actualmente las
barras populares están compuestas mayoritariamente entre jóvenes y
adultos que pueden ser clasificados etariamente en cuatro sectores o
generaciones: aquellos miembros fundadores o que llegaron al poco
tiempo de haberse fundado la barra, quienes están entre los 28 y 34
años; los que llegaron cuando la barra ya había configurado gran parte
de su estructura organizativa, sus simbologías, sus rituales y sus códi-
gos, que van entre los 24 y los 28 años; aquellos que van entre los 19
y los 23 años, que son tal vez la base más grande de la mayoría de las
barras y “las chingas o chinches” que están entre los 14 y los 18 años
de edad, quienes aún no superan en su mayoría los tres años de estar
asistiendo a las tribunas; aún, muchos de ellos desarrollan la mayor
parte de su actividad de barra en los barrios y los colegios.
Aquellos de la generación más antigua en la barra señalan que, a
diferencia de la motivación de los dirigentes y fundadores centrada
siempre en alentar al equipo, la cultura barrista se ha ido transforman-
do, perdiendo el horizonte con el cual se fundamentó: el fútbol. Ex-
presado este horizonte en manifestar permanentemente el amor a su
equipo y la pasión que sienten por el mismo ya que, si bien es cierto,
ellos, los mayores, ingresaron a la barra como barra brava, con com-
portamientos agresivos y en ocasiones violentos, sin negar la influen-
cia de las barras argentinas en la construcción de esa identidad de las
barras populares en Colombia, las últimas generaciones de barristas se
han acercado al mundo de la barra a partir de otro tipo de identidades,
relativamente desligadas del fútbol en sí, de hecho más cercanas a la
cotidianidad del parche y el barrio; jóvenes más seguidores de la barra
y sus dinámicas que del equipo de fútbol y el mundo deportivo en el
que se inscribe.
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... llama más la atención ser violento que no serlo para este grupo, o sea para
estas edades porque uno cuando entró, como que entró como con ese chip
disparado también de la pelea (Grupo Focal 3. Líder barrista de América).
En el caso de las generaciones más antiguas este ingreso y forma de
vida lo construyeron siempre con el sentimiento arraigado por su equi-
po, por esto consideran que la mayoría de veces que un “pelado” busca
ingresar al parche o a la barra, los jefes del mismo, en muchas ocasio-
nes, les aconsejan dejar de lado la cultura violenta que ellos desarro-
llaron durante años:
... nosotros les decimos: vea, ustedes todavía están a tiempo de no caer
en los mismos errores que nosotros alguna vez cometimos y que muchos
han cometido y que por eso estamos contra la pared, que nos tiene todo el
mundo arrumados; entonces piensen en eso, si realmente les gusta el fútbol,
si realmente sienten que son parte de la barra. Hay unos que la tienen más
clara que otros, entonces algunos saben más del tema de barra y de conflictos
y de todo, entonces como que entienden más el diálogo que nosotros le
planteamos, casi que hablamos el mismo idioma, pero los más pequeños sí
están idos (Grupo focal 3. Líder barrista de América).
... nosotros en la barra hacemos un trabajo de concientización de la gente que
asiste, entonces en las reuniones nosotros les explicamos, hey muchachos,
nosotros tenemos que hacer esto, y esto, y esto y movernos de tal manera, esa
es la gente que nosotros consideramos el grueso de la barra o la base de la
barra (Grupo focal 3. Líder barrista de Millonarios).
Consideran que la mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes que
actualmente empiezan a seguir a los equipos y a los colores del mismo,
no lo hacen por esa motivación que a ellos los llevó a convertirse en
barra, sino que hay otros factores más fuertes que ese “amor incon-
dicional” que surge por el equipo de fútbol, como lo son: la moda, la
idealización, el reconocimiento y la necesidad de aceptación por parte
de otros, lo que hace que se vuelvan hinchas de la hinchada, antes que
hinchas del equipo.
... Esas son situaciones como que a uno le dan tristeza y le ofenden a la vez,
que peladitos que no la tienen clara todavía y que no entienden que es ser
barra, que no lo asumen como una forma de vida, actúen de esa manera y
por las actuaciones negativas de ellos, qué dice la comunidad, qué, cuál es
la percepción frente a todos nosotros, que nosotros somos unos hijueputas,
vándalos, drogadictos, terroristas y cuenta de ahí pa’ ya cualquier cantidad
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de términos ¿ves? Porque unos cuantos güevones no entienden que esto se
tiene que vivir de otra manera y que tú le vas a preguntar algo de fútbol y esos
peladitos no saben nada porque están es en una goma, en algo que para ellos
es un hobbie, es de momento, mañana les gusta otra vuelta y se vuelvenadictos
a otra cosa (Grupo focal 3. Líder barrista de América).
Así mismo, denotan que la forma en que los y las estudiantes ven la
barra es como un escenario en donde adquieren identidad, pues hacen
parte de un grupo poblacional que es reconocido, lo que les posibilita el
respeto pero a la vez el respaldo que los jóvenes necesitan tanto dentro
del colegio como fuera de este. Pero a su vez, en medio de la identidad
y el gusto por las actividades propias de la barra, aparecen otros imagi-
narios y prácticas opuestas en cuanto a que la barra puede ser también
el espacio que, a través de las libertades que allí se suscitan, permite
además el ejercicio inadecuado de ciudadanías, materializadas en ac-
tos vandálicos y violentos, es decir, son múltiples las personalidades
que desean ingresar y conformar la barra:
... se ve el que va a lo que va, que es a alentar al equipo, como está el que llega
o que ve y, ¡hay que chimba!, los manes se la pasan fumando y tan, peliando,
robando y van a la cancha tal, no ¡pues severo!, metámonos a ser barristas,
llenamos de serio, entre todo el parche robamos y tal. Pero también llega el
que dice: huy ¿sabe qué? yo quiero a mi equipo, venga les colaboro a pintar
la bandera, venga les colaboro con plata para los rollos para la salida de tal
partido, que no, que yo sé hacer tal cosa, venga tan, el compromiso con el
parche y con el equipo (Grupo focal 3. Líder barrista de Santa Fe).
En medio de tanta diferencia, identifican que en realidad lo primero
que surge en estas últimas generaciones antes de ser barrista, antes
que hincha y seguidor del equipo, son los hinchas de la hinchada, hin-
chas de la barra o hinchas del parche, a quienes definen como aque-
llas personas que antes que ser hinchas de un equipo como Atlético
Nacional, Millonarios Fútbol Club o Independiente Santa Fe, son hin-
chas de la hinchada que siguen al equipo, es decir de la barra Blue Rain
o la barra Comandos Azules Distrito Capital de Millonarios, o del par-
che Suba Azul de esta barra:
... hinchas de la hinchada, hay demasiados, yo he encontrado unos que dicen es
que yo no soy hincha del América, yo soy hincha de La Fúnebre, para mí eso es
una estupidez, porque si todos somos de la barra es por un sentimiento común
y porque somos hinchas del mismo equipo [...] del mismo sentimiento (Grupo
focal 3. Líder barrista de América).
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La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
“…más de uno, lógicamente los que llegamos, y de verdad que al equipo no a
la barra sino al equipo lógicamente, llegan, conocen a su equipo, conocen el
estadio, conocen la hinchada, conocen la barra y ahí sí deciden ser parte de
la barra la cual apoya a su equipo y ayuda con salidas, cantos cualquier cosa,
pero muchas de las personas que ingresan al barrismo queriendo ser barra,
pienso yo, ingresan con el pensamiento de delincuencia (Grupo focal 3. Líder
barrista de Santa Fe).
La fuerte influencia que los medios masivos de comunicación tienen en
la aparición de este tipo de dinámicas de vinculación a la barra es evi-
dente, los jóvenes y las jóvenes reciben de los medios de comunicación
una serie de contenidos que refuerzan en ellos ciertos imaginarios so-
bre las barras y, en un ciclo peligroso, resultan idealizando la barra a
través de esos mecanismos de desinformación. Muchos de ellos, cuando
hablan de una barra de fútbol, evocan: violencia, conflictividad y consu-
mo; aunque con frecuencia, también: hermandad, amistad y pertenen-
cia, por lo que no es posible identificar una única idea por la cual ellos
deseen vincularse y acompañar a la barra en su quehacer permanente.
... es lo que venden también los medios, de pronto y, lo conozco por la barra, de
nosotros hay muchos pelados que se ponen la camiseta, dicen ser Comandos
pero no van al estadio, tu no los ves y son pelados que llegan a contar: “y me
agarré con tales y les caímos” [...] y eso es lo que nosotros tratamos también
de aclarar, es que son personas que ni siquiera vienen a la barra (Grupo focal
3. Líder barrista de Millonarios).
... la mayoría de los que están empezando a hacer barra o que quieren ser
barra piensan en que van a llegar y van encontrar el conflicto, el choque, van
a encontrar el parche de amigos con el cual pueden estar pa’ arriba y para
abajo, todos los días en la calle, si no es en peleas es consumiendo, si no es
consumiendo pues es haciendo algo, pero si, sin hacer nada, haciendo algo,
por decirlo así, el man piensa que la barra es el lugar donde se va a vagar, se va
a robar, se va hacer cualquier cosa menos hacer algo sano (Grupo focal 3. Líder
barrista de Santa Fe).
Entonces frente a la pregunta ¿cómo es que los estudiantes ven la ba-
rra?, los líderes manifiestan en su mayoría que lo hacen de manera
errada, y sólo con el tiempo y a medida que maduran en su actuación
y que van creciendo en edad, es cuando entienden que la barra es la
pasión, el amor, la familia y el fútbol.
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... ellos ven la barra como si allá está el grupo, el parche en el que yo me puedo
unir y juntar y hacer gavilla para que en mi barrio no me hagan nada y me miren
y digan: yo soy el malo. Como está el que ve la barra y ¡huy severo! sabe qué
pues mi papá siempre ha sido de Santa Fe, severo, yo voy a ser de Santa Fe. Pero
entonces está también el que está en el colegio y es de los ñañitas, los malos,
de los que dicen no, pero si los manes roban por comprarse un “moño” pues yo
me voy a ir a robar pa’ comprarme mi boleta y ahí es donde se va perdiendo la
identidad del uno al otro (Grupo focal 3. Líder barrista de Santa Fe).
Quizás este deseo constante de los más chicos de ingresar de manera
prematura a la barra, sea un motivo para que los episodios violentos en
donde se involucran jóvenes pertenecientes a parches o barras distin-
tos, estén incrementándose en el país, por cuenta de la fragmentación
y el desorden organizacional que los mismos dirigentes imprimen a su
colectivo barrista.
... es también conocido como la población que más reúne jóvenes adictos a
algo, lo que pasa también es que a veces no somos tan visibles en ese sentido
porque somos muchos, porque somos desorganizados, porque tenemos un
conflicto interno que no nos ha permitido demostrar que si podemos llegar
a ser, pensar cosas generales que nos favorezcan a todos y luchar por algo en
común para todos sí, porque cada uno tira por sus intereses personales y que
aparte nos debilita hacia una visión general (Grupo focal 3. Líder barrista de
América).
Sin embargo, a pesar de todas las dificultades mencionadas, pero tam-
bién de las posibilidades que trae consigo el pertenecer a la barra, es
posible concluir que esta organización que reúne a miles de jóvenes
del país, es quizás una de las más incluyentes en términos de acep-
tación de las diversas culturas juveniles que día a día estructuran la
sociedad moderna:
... en la barra se puede hacer un cielo grande de todas las culturas juveniles,
porque el fútbol como tal toca a los que les gusta el rock, a los que les gusta
el rap, a los emo, sí, eso ya es como una pasión de multitudes como lo definió
una vez por allá un pensador, es una pasión de multitudes. Entonces nosotros
tenemos una gran cantidad digamos de jóvenes sí, dentro de las filas, pero
igual dentro de estos hay subgrupos y estos subgrupos digamos en algún
momento de organización, obvio tienen sus organizaciones allá [...] pero las
barras como tal agrupan todas las culturas, o sea de todas las culturas se ven
(Grupo focal 3. Líder barrista de Millonarios).
89
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
VII. El imaginario social
Hablar de imaginarios sociales es hacer referencia a las percepciones,
juicios o “visiones del mundo” que se producen por las representacio-
nes simbólicas que determinan a los diversos grupos sociales, es decir,
por los rasgos, características, valores y creencias que se fundamentan
en las relaciones y comportamientos de los sujetos en torno a la inte-
gración social, a la colectividad, a la identidad.
Baeza (2000, p. 25), señala que Castoriadis puntualiza que los ima-
ginarios posibilitan el sentido existencial y están ligados a la historia
de los sujetos o de los grupos sociales, por lo que “los imaginarios pa-
sarían a ser sociales porque se producirían, en el marco de relaciones
sociales, condiciones históricas y sociales favorables para que determi-
nados imaginarios sean colectivizados, es decir, instituidos socialmen-
te”. En ese sentido, el imaginario social se ubica en contextos tempora-
les y son construidos de manera colectiva, reflejando significaciones y
producciones de sentido.
En cuanto a las representaciones sociales, pueden definirse como
los conocimientos ordinarios que tiene una comunidad sobre un ob-
jeto. La definición del objeto social no se da de manera autónoma, por
el sólo hecho de existir. En su definición se introducen elementos psi-
cológicos, cognitivos y sociales, lo que significa que la construcción de
conocimiento ordinario es mediatizada por la experiencia de cada in-
dividuo, de la información y de los modelos sociales de pensamiento.
Por lo tanto, son todas aquellas ideas, nociones, creencias y opiniones
que tienen las personas respecto al mundo, a la sociedad y sobre sí
mismas. Las representaciones son producto de los grupos, las comuni-
dades o las clases sociales, surgen como teorías del sentido común, es
decir, no tienen la organización y lógica del pensamiento científico y es
mediante éstas que las personas se comunican entre sí en los espacios
familiares, laborales comunitarios y comunales41.
En el caso específico de esta investigación, se quiso indagar acer-
ca de los imaginarios que los barristas consideran tiene la comunidad
educativa y la sociedad en torno a ellos, por esto, las preguntas fueron
41 G. Rojas. Tomado de “Conciliación y convivencia en la comunidad”. Documento elaborado
para la primera fase del Proyecto “Formación para la convivencia y la conciliación comu-
nal”, Bogotá, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, 2005.
90
Lesley Geovana Rico Estrada
realizadas únicamente a la población participante, toda vez que el con-
junto de representaciones sociales respecto a situaciones o realidades
sociales o comunales, constituye el escenario desde el cual se percibe
dicha realidad al punto de suponer tal realidad o las relaciones entre
las personas como conflictivas o como carentes de la posibilidad de
convivencia social.
Resultante de este proceso, ellos manifiestan que existe una visión
negativa generalizada por parte de actores externos que no suelen
compartir afinidades con la barra y que además reciben de manera
permanente y bombardeante información diversa a través de los me-
dios de comunicación. Los entrevistados responden que la percepción
que tienen los profesores y directivos docentesacerca de las dinámicas
de las barras es negativa y estigmatizante42, basada en estereotipos y
prejuicios -en términos de criminalización- marcada por el desconoci-
miento del fenómeno. Esta percepción particular no se diferencia mu-
cho de la percepción construida por una gran parte de la opinión pú-
blica en las ciudades que no convive con ellos dentro de la comunidad
educativa, toda vez que estos jóvenes son señalados como grupos que
realizan acciones delincuenciales e intolerantes frente a la diferencia.
... pues lo ven como con cara de que uno es vicioso, ladrón sin saber si es cierto
o es mentira. Muchas veces se piensa que uno de barrista uno roba porque
quiere o porque se le da la gana, pero roban es porque necesitan plata o
necesitan las cosas, pero muchos barristas no son así (Entrevista 1. Barrista
de Nacional).
... la gente está viendo al barra brava es al mechudo, al marihuanero, al que
está en la calle todo desecho, ese es el marihuanero, el barra brava que ve la
gente (Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
Estos señalamientos suelen hacerse de manera generalizada y en la
mayoría de ocasiones por aquellas personas que, como se ha expresa-
do anteriormente, se encuentran alejados a la comprensión del fenó-
meno. En el caso específico de los docentes, los jóvenes refieren que el
42 Goffman (2010), da cuenta que la génesis del concepto estigma procede de Grecia, donde
se daba uso a éste para hacer referencia a la marcación de signos en el cuerpo, con el objeto
de identificar algo fuera de lonormal o malo desde el ámbito moral de quien portaba estos.
Dicho signo eraforjado en fuego en el individuo, cuya marca representaba su categoría
socialdesprestigiada, al cual, por ende se debía evitar.
91
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
cuerpo de profesores en general no entienden sus dinámicas, puesto
que no han tenido acercamiento a ellos, ya sea porque no les interesa
o porque su quehacer docente lo ligan solamente a lo académico y no
a la formación integral que debe incluir el conocer a sus estudiantes a
través del establecimiento de relaciones horizontales:
... lo ven a uno con ojos malos, apenas lo ven a uno que, no, ése es un hincha de
Millos, como un delincuente, como cosas así, o sea lo ven a uno en lo peor, o sea
ni siquiera lo dejan a uno hablar ni expresarse, sino que lo comienzan a uno
es como a mirar como con ojos de raye, ¡no aguanta! (Entrevista 4. Barrista de
Millonarios).
... que somos unos vagos, que no hacemos nada, que no tenemos futuro
planeado, que seguir a un equipo es una estupidez, o sea, nos tienen diferente
criterio, o sea, ellos no saben lo que nosotros pensamos y nos juzgan sin
conocernos primero. Ellos siempre nos juzgan desde la perspectiva de ellos,
como ellos creen que nosotros somos, pero nunca nos han preguntado qué es
lo que sentimos [...] ah, ese chino es barra brava, es violento, mejor dicho, en
cualquier momento puede estar pegándole a otro, lo mata... (Grupo focal 1.
Barrista de Millonarios).
... hay profesores que definitivamente son cien por ciento en que, no esos
muchachos no los quiero ver [...] y que están así chapados a la antigua y
esos prejuicios que tienen, decirles que, no vea, eso no es [...] así como hay
profesores o instituciones donde uno dice que nunca pelean ni nada porque
los profesores dicen, huy sí, los muchachos de las barras y ellos han tomado
como la actitud de interactuar con los pelados más no de regañarlos, sino
como a darse cuenta que, obvio, los pelados también tienen sus cosas buenas
(Grupo focal 3. Líder barrista de Millonarios).
Sin embargo, tampoco puede generalizarse frente a que todas las vi-
siones que establece la comunidad no barrista es negativa, dado que
también existen aquellos a quienes no les interesan sus dinámicas y
aquellos que consideran que son rasgos normales de un grupo pobla-
cional juvenil.
... pues a veces es malo, a veces es bueno, eso es diferente, o sea depende que
a uno como lo tengan en el criterio de cada persona, a nosotros nos creen que
nosotros somos vándalos, que nosotros acá los profesores creen que somos
hooligan, creen que nosotros somos parados, que nosotros somos [...] acá
adentro puede ser que sean normales pero qué pensarán que uno hará afuera,
que uno parecerá un drogadicto, que somos diferentes, más que todo eso es
tirando a negativo porque a nosotros no nos tienen en conciencia buena, nos
tienen en conciencia mala (Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
92
Lesley Geovana Rico Estrada
Cabe señalar que este estigma no solo se ha dado a los barristas,
sino también a grupos poblacionales agremiados a través de gustos
musicales, creencias religiosas, etnias,incluyendo las diversas culturas
juveniles urbanas; sin embargo estos jóvenes han sido históricamente
señalados como un grupo puramente violento y que poseen estructura
e intereses propios, pero que también se constituyen en actores socia-
les que en la actualidad están tratando de generar transformaciones
sociales en medio de un ambiente de paz y reconciliación; por lo tanto,
no se puede olvidar que los imaginarios no instituyen verdades o fal-
sedades específicas, ya que son posturas sociales e históricas de signi-
ficaciones colectivas.
VIII. Aspectos socio-afectivos
Aunque no es fin de esta investigación averiguar por las condiciones
socioeconómicas de los estudiantes barristas, fue posible establecer
a través de las entrevistas que sus contextos son heterogéneos. Por su
condición de estudiantes la mayoría aún vive con sus padres o fami-
liares cercanos, sin embargo es común que esta situación se extienda
también a los barristas de mayor edad.
La interacción con los demás barristas, sean de su edad o mayores,
genera en ellos una sensación de hermandad y representa lazos impor-
tantes de amistad, seguridad y apoyo que, en ocasiones, reemplaza la
necesidad de pertenecer a una familia y ser comprendido por la mis-
ma, por lo que en casa las situaciones de conflicto pueden agudizarse
dadas las exigencias escolares.
De acuerdo a lo anterior, las dinámicas familiares posiblemente se
encuentran marcadas en el establecimiento de relaciones de tensión
y conflictividad, ya que para los padres es angustioso el hecho de que
su hijo sea barra y siga al equipo tanto dentro como fuera de la ciudad,
constituyéndose en una actividad de exposición permanente a diver-
sos peligros: “... es lo mismo que en la casa, en la casa ellos mismos le
dicen a uno ¿qué le dan ellos a usted, les dan pa’ comer, les dan pa’ vivir,
les dan pal arriendo?” (Grupo focal 1. Barrista de Millonarios).
No obstante, la relación más estrecha y positiva la establecen con la
madre, quien en ocasiones se convierte no solo en la persona que los
comprende y en quien confían, sino también quien los acompaña en los
estadios quizás como mecanismo de protección y, a su vez, les resguar-
da para el cumplimiento en las actividades de la escuela.
93
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela
... nada, presentar los trabajos sin excusa ni nada porque por decir, qué papá
le va a ayudar a uno que se va pa’ un estadio, que se va pa’ otra ciudad donde
no conoce a nadie [...] dije papá, nunca dije mamá porque mi mamá si es muy
alcahueta en eso, mi mamá sí me ha hecho miles de excusas; no, que estaba
enfermo, que una cita médica, que una cosa que la otra [...] siempre las mamás
lo ayudan a uno. Sí, siempre [...] los papás, ¡hum, mamola! Nada, a mí me ayuda
mi mamá, mi papá no me ayuda (Grupo focal 2. Barrista de Nacional).
Oscar Sandino era un fanático de cara azul, de ojos adormecidos y voz tenue
que por primera vez llegó a un estadio en el año 1993, cuando su mamá,
fanática también, lo llevó a apreciar un clásico citadino en una suerte de acto de
iniciación que le retaba a convertirse en aficionado de uno de los dos equipos,
pues la tradición familiar estaba signada por la simbología del apasionado de
a pie, sin importar su ascendencia. Lo fundamental era conquistar al hincha
para el equipo (Crónica “El fanático de cara azul”, a un hincha asesinado en el
año 2013).
94
Conclusiones
El balance de la producción escrita en este ejercicio investigativo pro-
porciona soportes conceptuales, criterios de interpretación y de aná-
lisis que permiten ampliar la lectura, perspectiva y comprensión del
fenómeno social conocido como “barras bravas” de fútbol, enfocada a
la realidad bogotana y a la significación de los jóvenes, por lo que du-
rante el desarrollo del mismo, no se catalogó a estas organizaciones
como barras bravas sino como barras populares de fútbol, con el fin de
no señalaras exclusivamente en torno a prácticas de violencia o agre-
sión, aunque sin desconocer la existencia de éstas, con características
y dinámicas propias que se evidencian no solo en la escuela sino en los
contextos que las rodean y en los que sus miembros convergen.
Para entender, en el caso de esta investigación, el sentido de la barra
y sus expresiones en el contexto escolar, retomo las causales de violen-
cia planteadas por Valles (2001), ya que condiciones como la margi-
nalidad, desigualdad, frustración, violencia intrafamiliar, consumo de
spa, bajo rendimiento académico y falta de alternativas en términos de
la inclusión social en niños, niñas y jóvenes, se evidencian como facto-
res preponderantes en la promoción de prácticas agresivas y violentas,
con dificultades para mantener positivas relaciones interpersonales
con pares y adultos.
En esta vía, se buscó coadyuvar al reconocimiento y manejo de este
fenómeno dentro de los contextos escolares a través de la proposición
de reflexiones sobre sus prácticas, identificando que la dinámica de
barra no siempre influye directamente en el escenario escolar, en tan-
to los estudiantes entrevistados señalan que la experiencia que tienen
como barristas y el grado de finalización escolar en el cual se encuen-
tran, les ha obligado a aprender, a asumir las exigencias del colegio
con mayor responsabilidad, reafirmando que en un alto porcentaje, sí
reprobaron entre los grados séptimo, octavo y noveno; dado que esta
95
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
etapa coincidió con el inicio de sus actividades en la barra, y su ingreso
y afición determinaron en gran medida que se desconectaran de las
labores escolares.
Algunas opiniones provenientes de organizaciones sociales e insti-
tuciones como la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto -fjmbn- y
Goles en Paz que han trabajado intensivamente con barras populares
en los últimos años, refieren una conexión importante entre la au-
sencia y la deserción escolar, lo que contrasta con algunos hallazgos
producto de la presente investigación, en los cuales resulta difusa la
relación entre la asistencia-permanencia escolar y las dinámicas ba-
rristas; y, teniendo en cuenta la población con la cual se realizó el es-
tudio -estudiantes barristas de la jornada mañana-, es posible inferir
que éstos pueden contar con los tiempos suficientes para desarrollar
los compromisos escolares en horas de la tarde, para posteriormente
desplazarse a los estadios de la ciudad; por lo que a futuro valdría la
pena ampliar la investigación a estudiantes de las jornadas tarde y no-
che con la finalidad de dar mayor validez a esta deducción.
Al transcurrir la presente investigación en el contexto escolar, se
reconoció en los estudiantes la necesidad de pertenecer a diferentes
grupos que posibiliten referentes de identidad social. Los relatos de
los protagonistas reflejan que el compromiso y el cariño que los jó-
venes sienten por lo que la barra les entrega, como ellos afirman, no
es algo efímero o pasajero, sino que se constituye en un sentimiento
importante y trascendente en sus vidas, proporcionándoles elemen-
tos suficientes como para permanecer en ella un período de tiempo
importante, en la mayoría de los casos, durante toda su juventud y con
proyección importante hacia la adultez; con lo cual resulta evidente
que los estudiantes están inmersos en múltiples procesos de construc-
ción de identidad, que surgen, como en todo joven, de la necesidad de
sentirse vinculados a proyectos colectivos de diverso orden.
En ese sentido, fueron evidentes patrones de comportamiento parti-
culares que emanan del sentimiento por un equipo de fútbol, lo que se
conjuga en muchas ocasiones con el seguimiento a su club como pro-
ducto de la tradición familiar y que posteriormente reafirman desde la
barra. Otros en cambio, se identifican en primera instancia con la barra
y se entregan de lleno a un equipo determinado; otros tantos tienen
como prioridad permanecer siempre junto a su parche en las diversas
actividades, incluso en ocasiones alentando en la tribuna, dando la es-
96
Lesley Geovana Rico Estrada
palda al campo de juego durante una parte importante de los 90 minu-
tos del partido, casi invisibilizando a su equipo de fútbol; y finalmente,
aquellos en quienes su vinculación con el parche está determinada por
dinámicas barriales que con frecuencia están relacionadas con violen-
cia, inseguridad y consumo de sustancias psicoactivas, sin que necesa-
riamente exista un lazo fuerte con el fútbol, como podría suponerse.
Lo anterior, suscita la necesidad de que los estudiantes barristas
empiecen a considerar cambios pertinentes en el modo de visibilizar
el fenómeno del barrismo, dado que es la pasión y proyecto de vida
lo que les motiva a ser barra, y no como se ha venido promulgando
que sea la violencia y la intimidación. Por ello, es importante que es-
tructuren cambios de base que dinamicen una nueva lógica y que esta
misma sea capaz de hacer eco en la sociedad, con el fin de transformar
el imaginario que a priori han venido construyendo agentes externos
en torno al barrismo, teniendo en cuenta que muchos de ellos (insti-
tuciones del Estado, medios de comunicación, clubes de fútbol y sus
agremiaciones, empresas privadas, etc.), aprovechan eventos aislados
para generar polémicas y estigmas frente a prácticas violentas dentro
y fuera del escenario deportivo, toda vez que estos grupos sociales han
sido históricamente estigmatizados y discriminados por la sociedad.
En la medida que la comunidad educativa intente comprender el
fenómeno, así como disminuir o eliminar las estigmatizaciones hacia
la población participante y dentro del currículo escolar exista flexi-
bilización y diversificación para que pueda vincularse asertivamente
este tipo de organizacionesjuveniles de base a la comunidad educativa
a través de la reconstrucción de sus experiencias, será posible trans-
formar el posicionamiento de los barristas como sujetos ciudadanos
y políticos, así como los imaginarios y representaciones sociales que
hasta el momento se mantienen vigentes de manera nociva, como se
evidencia en la siguiente expresión:
Los profes lo ven como una parte mala, como una parte que a uno no le sirve,
que eso es pa’ puros gamines, que eso es pura matanza [...] no, es que otra cosa
es que ellos no han vivido lo que uno ha vivido, ellos no van allá ni sienten lo
que uno siente (Entrevista 2. Barrista de Millonarios).
En ese sentido, es imperante procurar conocer a los jóvenes barristas
y brindar elementos de reconocimiento de las dinámicas propias, las
cuales se consideran necesarias para cualificar las formas de partici-
97
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
pación social, de tal modo que sirva como fuente para la activación de
redes interinstitucionales y a su vez, trazar estrategias de interlocu-
ción con las instancias de la política pública sobre los postulados del
derecho a la educación, vinculándolos con distintas categorías de re-
flexión pedagógica (seguridad escolar, poder, conflicto y convivencia),
en torno a la persona como titular de derechos y su soporte en la digni-
dad humana, donde la diferencia no sea percibida como problema, sino
como una oportunidad.
Entonces se hace necesario ofrecer apoyo y legitimación social, es
decir, propender además por el desarrollo de proyectos comunitarios
que permitan a los jóvenes ampliar sus posibilidades de vida con me-
jores condiciones sociales, así como establecer políticas asertivas de
seguridad con calidad en los espectáculos deportivos para los barris-
tas, sin tener que dejar de lado la pasión por su equipo, como lo afirma
Rodolfo Sapiains (2007).
Frente a una serie de componentes relevantes en la construcción
de la identidad popular para los miembros de la barras futboleras, que
tienen relación directa con el significado de expresiones cotidianas y
recurrentes que involucran los entornos escolares tales como persona-
lizar el diseño de sus maletas escolares, carpetas y cuadernos con imá-
genes del escudo del equipo de fútbol de su preferencia; la frecuencia
de los recorridos por rutas barriales que inciden en el espacio público
que los parches futboleros frecuentan como parques, alamedas y pla-
zoletas, en el cual se suelen realizar marcas improvisadas tipo grafiti
en paredes, postes, puertas y andenes con los escudos, frases, nombres
de los parches e incluso nombres y apodos de quien los realiza; y el uso
de prendas deportivas confeccionadas por grandes industrias multi-
nacionales de ropa y artículos deportivos, en su gran mayoría patroci-
nadoras de los clubes de fútbol; es importante sugerir que no se debe
moralizar la emoción ni la condición de los barristas, sino examinar
los entornos educativos y familiares en donde surge la afición, ya que
estos contextos son los que les permite a los jóvenes identificar los es-
pacios que pueden intervenir y mostrar territorialidad y apropiación,
por el solo hecho de haber estado allí,tal como lo plantean Salcedo y
Rivera (2003).
En cuanto a la reformulación de los manuales de convivencia, res-
pondiendo a la Ley 1620 de 2013 de la convivencia escolar, es necesa-
rio fortalecer la participación de los y las estudiantes en los escenarios
98
Lesley Geovana Rico Estrada
de promoción y proposición de estrategias de convivencia, ya que de
esta manera pueden expresar sus sentidos con relación con la escuela
y, a su vez, contribuir con el cumplimiento de las normas que se es-
tablecen para el bienestar general de la comunidad educativa. En la
presente investigación resultó innegable el aporte de proyectos con-
vivenciales como Hermes, lo que pone de relieve la potencialidad que
tendría el fortalecimiento de este tipo de programas de convivencia en
las instituciones educativas, incluyendo en ellos estudiantes pertene-
cientes a las barras futboleras, toda vez que, tal como lo expresaron los
participantes, siendo barristas y a su vez conciliadores y gestores de
paz, han forjado cambios positivos en la convivencia del colegio, ya que
el pertenecer y ser un actor activo en estos programas, no solo permite
mejorar los espacios de convivencia,sino que además se convierte en
una posibilidad de transformar los conflictos y generar sentido de per-
tenencia por la institución.
Por ello, es satisfactorio encontrarse con estudiantes que anterior-
mente estaban expuestos a problemáticas de orden académico y social
pero que actualmente, están interesados en ideales relacionados con
propuestas innovadoras vinculadas a la barra tales como el “barrismo
social”. Sujetos que empiezan a encontrar espacios legítimos ajenos a
la intolerancia y a la violencia, incursionando por ejemplo en proyectos
musicales dentro de la misma barra. Este trabajo debería ser apoyado
por el grupo de docentes y directivos docentes las instituciones, en tan-
to son ellos los que cotidianamente están en contacto con los jóvenes y
evidencian sus prácticas, para lo cual deben fundamentar una dialécti-
ca capaz de reconocer a los actores y los roles que asumen a partir de
la utilización de herramientas de comunicación, que a la postre puedan
generan una dinámica propositiva, no solo en cuestión de resultados
académicos, sino con relación a cada una de las necesidades expresas
por parte de cada uno de los estudiantes, siendo ellos finalmente los
que dan vida y cuerpo a las instituciones escolares.
A su vez, conviene también revisar el carácter y la incidencia del
fenómeno del tráfico de sustancias ilegales, no solo en la población
barrista sino en la comunidad estudiantil en general, como un tema
impostergable en la agenda local y distrital, reiterando la necesidad de
abordar la problemática no solo en términos de control policivo sino a
través de componentes de prevención.
99
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Algunas propuestas expuestas por los estudiantes participantes de
la investigación, las cuales se transcriben a continuación son:
1.
Barrista de Nacional (entrevista 1):
Los directivos y docentes deben comprender qué es lo que significa ser
barrista primero que todo y así no meterían a los barristas de Millonarios, a
los barristas de Nacional a la misma cancha a jugar fútbol, que de pronto se
tienen bronca o algo, le rompen un pie a uno o le rompan la cara.
Debería haber más comunicación entre todos los estudiantes, como espacios
para que uno se pueda como comunicar con los que no conoce, con los que
tiene problemas, a ver si puede dejar sus diferencias en algún lado, así no hay
tanta pelea a la salida de los colegios, ni muertos, ni apuñalados, nada.
Yo les daría espacios, por ejemplo, para los que tienen peleas, broncas, de que
hablaran y arreglaran la situación y le daría unos espacios a aquellas personas
que tienen como confusiones, a los que consumen drogas, todo eso, les daría
los espacios para que pudieran como calmar la situación.
2.
Barrista de Millonarios (entrevista 2):
La gente era tratándonos mal que no sé qué, que no sé cuántas y entre nosotros
hicimos una jornada de aseo ahí al parque; podamos el parque, pusimos unas
canecas para reciclar pa’ que la gente comprendiera que uno no era así como
ellos piensan.
Eso se puede mejorar haciendo salidas pedagógicas con todos los alumnos por
allá a un parque donde sé; un parque grande donde uno pueda compartir y
jugar con los demás, que ahí es donde uno empieza a hablarse con los demás.
3.
Barrista de Millonarios (entrevista 4):
Fortalecería el proyecto Hermes y también implementaría otras cosas, digamos
como jornadas alusivas para que se unan los compañeros, algo para que todos
se unan, se conozcan mejor y que digamos gente que tengan de pronto los
mismos gustos pero no se conozcan, de pronto se puedan llevar rivalidad,
entonces en un día, digamos por medio de la música, se puedan hacer amigos
o cosas así.
100
Lesley Geovana Rico Estrada
4.
Grupo focal 1 (barristas de Millonarios):
Pues colaborando con los profesores, con la gente, digamos que nosotros los
hinchas también podemos hacer también como campañas, como campeonatos,
pero también tratar de hablar con la coordinadora, con los altos cargos, para
poder hacer como festivales, cosas entre nosotros para que a nosotros nos
reconozcan también como barrismo social.
5.
Grupo focal 3 (líderes barristas)
Con algunos profesores, más como sensibilizarlos de que esto es una cuestión
con la que hemos tenido que vivir, convivir y hemos tenido que irnos acostum-
brando a los diferentes fenómenos juveniles; porque es que digamos, aquí lo
centramos en barras, pero hay emos, hay punkeros, hay raperos y son culturas
que definitivamente son visibles y existen y los profesores simplemente los
señalan con: no, ese se porta mal, ese es un ñero, no, miren, ese como tiene
los aretes, mírenle el pelo a él, o sea, ese tipo de exclusión cambiarla, porque
definitivamente eso es lo que aleja a los pelados también del ambiente educa-
tivo, pero pues reitero no es en todos, es en algunos que se ve esas situaciones.
Como se puede evidenciar, no solo las conclusiones de este trabajo de campo
sino también cada una de las propuestas de los entrevistados responde a
la celeridad de reconocer el fenómeno social de las barras populares de
fútbol, identificar las necesidades de los estudiantes, ayudarles a edificar sus
identidades y, por supuesto, a formar y sensibilizar a la comunidad educativa
en torno al tema y a su incidencia en espacios escolares, barriales y deportivos.
101
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Anexos
Matriz general
unidades
significado que
desde su perspectiva
temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Reconocimiento
• Aceptación
Invitación directa
• Mostrarse fuerte
• Hablar con el líder, jefe o capo
• Intereses comunes
Ingreso a la barra
Búsqueda del grupo
• Gusto por el fútbol
• Barra como grupo protector
• Recogida a la entrada del colegio
• Cumplir con unos objetivos
Reclutamiento
• Mostrarse fuerte
• Seguir al líder, jefe o capo
• Todos en la familia son de ese
equipo
• A alguien de la familia le gusta-
Transmisión familiar
ba el fútbol. Quería ser como él
• Le gustaba ese color
El origen de la pasión
• Herencia
• Intereses comunes
• Gusto por el fútbol
Hacer parte de
un grupo
• Sentirse protegido y acogido
• Necesidad de reconocimiento
109
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
significado que le
desde su perspectiva
unidades temáticas
otorgan
lo que les genera
• Intereses comunes
• Le permite sentirse aceptado o
Identidad
reconocido
• Sentimiento de pertenencia
• Relacionarse con los lideres
• Ir ascendiendo
Poder
• Mostrarse fuerte
• Mandar, dirigir
• Llevar al grupo
• Direccionar
• Definir funciones
Liderazgo
• Hacerse cargo de lo que necesi-
ta la barra y los muchachos de la
barra
• Gusto
• Adrenalina
El significado y senti-
• Saltar, gritar y quedarse afónico
do de ser barrista para
el estudiante
Pasión
• Vivir la alegría en el tribuna
• Seguir al equipo sin importar
sus resultados
• Dar fuerza
• Adrenalina
• Pararse duro
Aguante
• Mostrar habilidades
• No dejarse del otro
• Malmiradas
• Rayar paredes o distintos ele-
mentos del lugar
• Cantico en la tribuna
Violencia simbólica
• Opacar al otro
• Escupirle al lado cuando pasa
• Los trapos (banderas)
110
Lesley Geovana Rico Estrada
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Vivir la pasión
Adrenalina
• Explotar en la tribuna con los
canticos y las oleadas
• Chévere tomarse el chorro
(alcohol)
Consumo de spa lícito
• Es más común en las reuniones
e ilícito
de parche
• Lo hacen los que quieren. La ba-
rra no lo obliga a ningún consumo
• Uso de prendas de vestir
El significado y sentido
• Accesorios deportivos de marca
de ser barrista para el
estudiante
• Internet, televisión
Consumo cultural
• Las tres líneas
• Música
• Fútbol
• Símbolos de barra
• Ser capo
• Ser líder
Proyección como
• Seguir en la barra
barrista
• Salirse de ella cuando desee for-
mar una familia
111
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Marcar los espacios con escu-
dos o grafitis
• Rayar el escudo de la barra con-
traria
• No permitir la movilidad de la
barra contraria en lugares espe-
cíficos
• El uso de la tribuna
• Recogida de los lideres a los
La territorialidad
más jóvenes a la salida de los co-
legios
• Violencias verbales
• Violencias físicas
Prácticas y expresio-
• Violencias simbólicas
nes de jóvenes barris-
• Marcación de territorios
tas escolarizados
• Respeto por los distintos espa-
cios de la escuela
• Uso de camisetas del equipo al
que siguen aunque no esté per-
mitido
• Tenis de marca distintos a los
Desobediencia
aprobados en el colegio
frente a la norma
• Maletas con escudos del equipo
• Incumplir con el manual de con-
vivencia
Indiferencia hacia
• “Desde que no se meta conmigo
el otro “rival”
no hay lio”
112
Lesley Geovana Rico Estrada
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Importantes
• Influyentes
Reconocimiento
• Indispensables
• Presentes en todo
• Primero son hinchas de la hin-
chada y luego van al estadio
• Búsqueda y pérdida de identi-
Ser hincha de la
dad
hinchada
El significado otorga-
• “Cometen actos vandálicos que
do por los líderes ba-
no van con la ideología de la ba-
rristas hacia los más
rra” porque ingresan muy jóve-
jóvenes de modo ge-
nes a la barra
neralizado
• Ingresan a la barra porque quie-
ren ser reconocidos
Aceptación por
• Se les recibe bien pero deben
parte de otros
demostrar realmente amor por el
equipo y seguir a la barra en las
buenas y en las malas
• No es lo suficientemente agra-
dable
La escuela
• Algunos maestros no entienden
a los “pelados” y los estigmatizan
113
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Generan confianza, escucha,
diálogo y respeto
Maestros
• Son pacientes y tolerantes
comprensivos
• Valoran el esfuerzo
• Tienen buena personalidad
• Falta de entendimiento
• Falta de confianza
Maestros poco
• Falta de motivación
tolerantes
• No promueven apoyo
• Rechazan
• Intimidan
Ambientes de aceptación y agrado:
Relación entre la par-
• Menos agresión
ticipación en la barra
• Respeto por su decisión de ser
y la escuela
barrista
• Participación en Proyecto
Hermes
• Superar dificultades
• Reconocer sus fortalezas, es-
Clima escolar
fuerzo y debilidades
• Motivación
• Dedicación
• Diálogo y apoyo
• Recochar
Ambientes de rechazo:
• Falta de participación
• Ambiente desagradable
• Rotulación
114
Lesley Geovana Rico Estrada
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Falta de apoyo de algunos pro-
fesores
• Conflicto
• Falta de comunicación
Clima escolar
• Rechazo
• Inseguridad
• Amenazas
• Rivalidad
• Intimidación
Relaciones entre
• Indiferencia
estudiantes
• Tolerancia siempre y cuando lo
respeten
• Identificación de líderes
Relación entre la par-
ticipación en la barra
• Evitar la repitencia escolar que
y la escuela
vivió en años anteriores
• Ayudar a otros a resolver con-
flictos
• Necesidad de terminar el bachi-
llerato
• Obtener trabajo
Proyección como
estudiante
• Ir a la universidad
• Tener oportunidades para pro-
yectarse en el futuro
• Poder desenvolverse en buenos
proyectos
• Responsabilidad
• Esfuerzo personal
115
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
• Estigma
• No identificación de sus forta-
Percepción de los es-
lezas
tudiantes barristas
que tienen los profe-
• Fracaso escolar
sores hacia su diná-
• Consumidor
mica de barra
Imaginarios sociales
• Conflictivo
• “En la mala”
• Estigma
La sociedad en
• Injusticia
general
• Rechazo
• Conflicto
116
Lesley Geovana Rico Estrada
significado que
desde su perspectiva
unidades temáticas
le otorgan
lo que les genera
• Apoyo generalmente por parte
de la madre, algunas les acompa-
ñan en los estadios como meca-
nismo de apoyo pero también de
protección
• Saben que su hijo es barrista
• En algunos casos falta tiempo y
La familia
atención por parte de sus padres
• Vive con otras personas dife-
rentes a sus padres
• Problemas familiares o distan-
ciamiento
Aspectos
socio-afec-
• Rebeldía
tivos
• Desmotivación escolar
Condiciones sociales
• Distintas condiciones
y culturales del estu-
diante
• Falta de alternativas
• Confianza o desconfianza
• Sentirse queridos, apoyados o no
• Sentirse escuchado, compren-
El afecto
dido y tenido en cuenta
• Protección
• Interacción social
• Falta de estímulos
117
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
Instrumento para grupos focales
Antes de iniciar
Tenga en cuenta que el objetivo principal de este ejercicio es identificar ideas comu-
nes de los estudiantes frente al tema del barrismo o Barra Brava en el colegio. Usted
dirige la conversación pero no es su idea la que prima, debe facilitar que ellos expre-
sen sus ideas con claridad y brevedad para que queden registradas.
Es importante que usted informe al grupo sobre cuál es el objetivo de la presente
investigación y de la participación de los estudiantes en ésta.
Objetivo general
Aportar a la comprensión de sentidos y relaciones que construyen los jóvenes de
ciclos iv y v miembros de barras populares de fútbol, con la escuela y la comunidad
educativa de una Institución Educativa de carácter público en la ciudad de Bogotá.
Objetivos específicos
1. Reconocer las motivaciones que los y las barristas otorgan a sus formas de vin-
culación y relación cotidiana con las barras de fútbol.
2. Visibilizar las descripciones que los y las jóvenes pertenecientes a barras bravas
situadas en el Distrito Capital, Bogotá, han elaborado sobre sus expresiones en el
contexto y entorno escolar.
3. Identificar las prácticas de acercamiento, distanciamiento y expresión que se es-
tablecen entre jóvenes escolares integrantes de barras futboleras y actores de la
comunidad educativa.
Nombre de quien orienta el grupo: _______________________________________
Ustedes están en este grupo focal porque manifestaron ser hinchas de algún equipo
de fútbol profesional colombiano y pertenecer a una barra popular o barra brava. Se
trata de dialogar y discutir libremente sobre cada una de estas preguntas orientado-
ras sin importar su orden y de acuerdo a los intereses y expectativas de los integran-
tes del grupo. Las respuestas que ustedes den permanecerán en el anonimato al igual
que su identidad en este ejercicio si lo consideran importante.
Preguntas orientadoras:
1.
¿Cuál es el origen de la pasión por el equipo de su preferencia?
2.
¿Cómo identifica usted a un barrista o Barra Brava en el colegio?
118
Lesley Geovana Rico Estrada
3.
¿Qué suele motivar a los jóvenes de los colegios a pertenecer a una barra popular
o Barra Brava?
4.
¿Cómo cree usted que la dinámica de las barras en los colegios afecta positiva o
negativamente la convivencia?
5.
¿Cuáles actividades realizan los miembros de cualquier parcheo barra en el co-
legio?
6.
¿Ha presenciado algún choque entre barras o parches el colegio o en lugares cer-
canos del colegio durante el último año? ¿Cómo fue?
7.
¿Usted ha intervenido?
8.
¿Qué considera que piensan los profesores y directivos del colegio sobre las ba-
rras de fútbol y los barristas?
9.
¿Cómo proceden las directivas y profesores del colegio con los integrantes de
barras o parches cuando se presentan problemas de violencia?
10. ¿Es el colegio un impedimento para seguir a su equipo?
Instrumento para entrevista
Pregunta de investigación
¿Cuáles son los sentidos y relaciones que construyen estudiantes de los ciclos iv y v,
integrantes de barras populares de fútbol, con la escuela y la comunidad educativa en
el contexto de instituciones escolares públicas de la ciudad de Bogotá?
Los ejes temáticos que se plantearán para las entrevistas son los siguientes:
• Aspectos socio-afectivo en la relación familia-estudiante.
• Condiciones sociales y culturales en las que se desenvuelve el estudiante (pobre-
za, marginalidad, desigualdad, frustración, modelos inadecuados, violencia in-
trafamiliar, consumo de spa, bajo rendimiento académico, falta de alternativas).
• Relaciones con los compañeros y/o docentes (episodios de agresión y violencia
en las relaciones interpersonales hacia los iguales y/o docentes, utilización de
armas, intimidación y rivalidad de grupo).
• Percepción de los profesores en la escuela por parte de los estudiantes.
• Identificación de los pares y la apropiación de espacios simbólicos.
119
La construcción de sentido del joven barrista en la escuela...
• Dónde empiezan a construirse las identidades de los hinchas (socialización en la
familia y en la escuela).
• Expresiones de jóvenes barristas del fútbol escolarizados y su relación con las
formas de violencia escolar (pelea por la territorialidad y la defensa de los es-
pacios).
• Imagen que la sociedad tiene de los barristas.
• Estructuras organizacionales de la barra a la que pertenece.
• Clima escolar
Nombre del entrevistado: _____________________________ Edad: _______
Barra a la que pertenece: __________________________________________
Tiempo de afiliación a la barra: _____________________________________
Equipo al que pertenece la barra: _________________________________
Preguntas orientadoras
1.
¿En qué curso estás en estos momentos?
2.
¿Te gusta venir al colegio?
3.
¿Has repetido algún año?
4.
¿Cuántos años llevas en el colegio?
5.
¿Cómo ha sido el comportamiento este año en el colegio?
6.
¿Cómo consideras que es la relación con tus padres?
7.
¿Tienes otros hermanos o hermanas? ¿Cómo es tu relación con ellos(as)?
8.
¿Y aquí en el colegio tienes amistades?
9.
¿Con quiénes pasas la mayor parte del tiempo fuera del colegio? ¿amigos del
colegio, de la barra o del barrio donde tú vives?
10. ¿Cómo percibes el ambiente en el colegio con tus compañeros?
11. ¿Cómo crees que te ven los profesores del colegio?
12. ¿Crees tú que al colegio le falta para incentivar las relaciones entre los estudiantes?
120
Lesley Geovana Rico Estrada
13.
¿Según tú, qué debería hacer el colegio para mejorar la convivencia?
14.
¿Cómo crees que la dinámica de las barras en los barrios donde están los colegios
afectan la convivencia en los mismos?
15.
¿Pertenecer a la barra ha interferido con la asistencia y el cumplimiento de ta-
reas en el colegio?
16.
¿Pertenecer al colegio ha interferido con la asistencia a la barra?
17.
¿Qué es lo que te motiva a hacer parte de la barra?
18.
¿Marcas el territorio? ¿Cómo lo haces?
19.
¿Cómo es la organización o estructura de la barra a la que perteneces?
20.
¿En qué nivel estas tú dentro de la barra?
21.
¿Cómo fue tu ingreso a la barra? ¿Tuviste que demostrarle tus cualidades al líder
del parche o barra?
22.
¿Has presenciado algún choque entre barras o parches en el colegio o en lugares
cercanos del colegio durante el último año? ¿Cómo fue? ¿Estuviste involucrado?
23.
¿Cuáles son tus planes como estudiante?
24.
¿Cuáles son tus planes como barrista?
121
Editado por el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-,
en marzo de 2016
Se compuso en caracteres Cambria de 12 y 9 ptos.
Bogotá, Colombia