Percepción del apoyo
familiar al afrontar el
bullying
Percepción del apoyo
familiar al afrontar el
bullying
Luis Berner Romero Sánchez
Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-
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ISBN
978-958-8968-60-5
© Luis Berner Romero Sánchez, 2017
© Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ILAE-, 2017
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Editado en Colombia
Published in Colombia
Contenido
Resumen
9
Introducción
11
Capítulo primero
Objeto de estudio
13
I.
Descripción del proyecto
13
II.
Objetivos
14
A. Objetivo general
14
B. Objetivos específicos
14
III. Antecedentes del proyecto
15
Capítulo segundo
Marco referencial
25
Capítulo tercero
Metodología de la investigación
33
I.
Metodología de la investigación cualitativa
33
II.
Tipo de investigación descriptiva
33
III. Estudio exploratorio
34
IV. Diseño metodológico
34
V. Técnicas para la recolección de datos
35
VI. Plan de análisis de datos
37
7
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Capítulo cuarto
Presentación y discusión de los resultados
39
I.
El bullying y adolescencia
39
A. Casos de bullying
44
B. Percepción de las relaciones
46
C. Cómo solucionan sus diferencias
47
D. Percepciones del apoyo familiar
49
II. Escuela, familia y contexto
57
A. Escuela y su contexto
57
B. Escuela y familia
59
III. El bullying y la escuela
62
Conclusiones
69
Recomendaciones
73
Bibliografía
75
Anexos
79
8
Resumen
La presente es una investigación dentro del estudio de casos de tipo
exploratoria, que tuvo como propósito describir la percepción que los
adolescentes de los grados 10.° y 11, de la institución educativa “Juan
Eugenio Cañavera” (Soledad, Atlántico), tienen acerca del apoyo fami-
liar y su utilidad al momento de afrontar el fenómeno del bullying. La
investigación partió de una muestra conformada por 12 adolescentes,
de 14 a 18 años de edad. Esta investigación es de carácter cualitativa y
de tipo descriptiva, que aplicó como técnica de investigación: la obser-
vación, la entrevista semiestructurada, los grupos focales y el estudio
de documentos y registros. Los resultados de la presente investigación
permiten afirmar que los adolescentes tienen una concepción limitada
del concepto del bullying, que no les permite identificar focos iniciales,
sienten la ausencia de la familia y de la escuela en la atención de los
casos, sobre todo las víctimas quienes muestran un grado de resenti-
miento al abandono de la familia y a la ausencia del acompañamiento
desde la primera infancia; El 25% de los adolescentes han sido víctimas
del bullying, el 33% por su condición racial y el 67 % por su apariencia
física. La escuela no cuenta con planes ni protocolos estratégicos y or-
ganizacionales, que vinculen la familia en la promoción, prevención y
atención del bullying.
Palabras clave: Bullying, adolescente, apoyo familiar, percepción, re-
presentación social, educación.
9
Introducción
No es fácil determinar un momento exacto de la historia en la que
Colombia haya vivido como una nación en paz. Desde la misma presen-
cia colonial nuestra sociedad ha tenido que vivir la violencia militar,
religiosa y cultural de una civilización extranjera que se le impuso y
desde la cual ha tenido que crear sus propios procesos de indepen-
dencia en medio de una confusa problemática de identidad, no solo de
orden cultural, sino tambien étnica, política y religiosa.
Colombia es un país marcado por la violencia, su historia se ha visto
desarrollada en medio del surgimiento de grupos civiles y militares,
algunos al margen de la ley que en diferentes momentos de la historia
han sembrado en nuestro país la violencia, el desplazamiento forzado,
el secuestro, la extorción, con muchas consecuencias como la inequi-
dad, la pobreza, y la injusticia. Realidades que sufren en mayor grado
los campesinos de nuestro país, quienes en la actualidad integran una
lista de más de seis millones de desplazados por la violencia, que hoy
tratan de sobrevivir en las esferas más pobres de las grandes ciudades
del país. El municipio de Soledad, Atlántico es uno de los municipios
con más desplazados en el departamento, población que aún no ha
sido caracterizada ni atendida de manera oportuna y adecuada por las
autoridades oficiales.
La violencia ha permeado nuestra historia y se ha vuelto cultura, la
búsqueda de solucionar los asuntos por las vías de hecho se aprendió
en medio de una sociedad que vio la ausencia del orden público y de
la justicia del estado, sumado a la poca efectividad para garantizar los
derechos de los ciudadanos. Lo cierto es que hoy, se vive una cultura de
violencia en las distintas instancias de la sociedad y hasta el Ministerio
de Educación Nacional se vio en la necesidad de crear una catedra de
la paz.
11
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Hoy nuestras escuelas no se escapan a los focos de violencia, y las
nuevas generaciones que nunca han visto un país en paz, no encuen-
tran otra forma de solucionar los conflictos cotidianos. La adolescen-
cia, considerada por la psicología del desarrollo humano como la etapa
más traumática, hoy se ve motivada a canalizar todos sus impulsos al
acoso o mejor denominado fenómeno del bullying. Desde este escena-
rio la escuela y la familia se ven exigidas a construir una cultura para
la paz, como parte del imperativo de la educación y de las necesidades
que requiere nuestra sociedad, sobre todo en el presente escenario
esperanzador de una firma de negociación con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia -farc-.
La presente condición hace necesario que la escuela y la familia vin-
culen esfuerzos por comprender la adolescencia, sus presupuestos, e
imaginarios, como elementos esenciales para la creación de estrategias
de promoción, prevención y atención del bullying, de manera integral.
Desde esta perspectiva la presente investigación crea un acerca-
miento a los imaginarios familiares que tienen los adolescentes y la im-
portancia que le dan a los valores aprendidos en casa, en la resolución
pacífica de los conflictos; pretende comprender las concepciones de
apoyo familiar en contextos de violencia y pobreza, desde la perspec-
tiva del adolescente, buscando proporcionar a la institución educativa,
una clara lectura de sus estudiantes y padres de familia, desde el con-
texto social, que permita involucrar a todos los agentes de la comuni-
dad educativa, en los procesos de formación de los estudiantes en pro
de una cultura de paz.
La presente investigación proporciona insumos para la identifica-
ción de focos iniciales de violencia en la escuela, que permita desarro-
llar planes estratégicos para la atención, promoción y prevención del
bullying en pro de una cultura de paz.
12
Capítulo primero
Objeto de estudio
I. Descripción del proyecto
La Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera, se encuentra ubicada
en el barrio Villa Soledad, en el municipio de Soledad, Atlántico. Ésta
institución es una organización de carácter privado al servicio de la
comunidad, que busca impartir procesos educativos a las nuevas gene-
raciones, en contextos de pobreza y violencia. Ésta institución durante
14 años ha venido trabajando de la mano de organizaciones estatales,
en el bienestar de la niñez y la juventud. Dichos procesos se han visto
impregnados por violencia escolar, también conocido como bullying,
un fenómeno poco atendido por las instituciones educativas, en el ma-
yor de los casos, por la ineficacia de las estrategias para tratarlo, o por
la poca importancia prestada, sobre todo en contextos en donde los
lenguajes violentos parecen hacer parte de la vida cotidiana de los es-
tudiantes y de sus familias.
El barrio Villa Soledad es una población que se encuentra en estrato
uno, donde las problemáticas sociales más relevantes son la pobreza y
la violencia, producida por pandillas, y grupos al margen de la ley, que
generan desplazamiento, amenazas de muerte y extorsión, generando
una cultura de inseguridad e incertidumbre entre sus habitantes, que
viven entre la pobreza y las pocas alternativas de superación y los con-
flictos a los que se ven evocados por la presencia de estos grupos.
La presente es una investigación dentro del estudio de casos de tipo
exploratoria, que tiene como propósito describir la percepción que los
adolescentes de los grados 10.° y 11, de la Institución Educativa Juan
Eugenio Cañavera del municipio de Soledad, Atlántico, tienen acerca
del apoyo familiar y su utilidad al momento de afrontar el fenómeno
del bullying. La investigación tiene como población a los adolescentes
13
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
de la institución educativa en mención y parte de una muestra confor-
mada por 24 adolescentes, entre las edades de 14 a 18 años de edad.
Esta investigación es de carácter cualitativa y de tipo descriptiva, que
aplicará como técnica para la recolección de datos: la observación, la
entrevista semiestructurada, los grupos focales y el estudio de docu-
mentos y registros, por lo tanto, la presente investigación está dirigida
a la resolución de la siguiente pregunta:
¿Cuáles son las percepciones que los adolescentes de los grados
10.° y 11, de la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera de la
ciudad de Soledad, Atlántico tienen acerca del apoyo familiar y su
utilidad en el momento de afrontar el fenómeno del bullying?
II. Objetivos
A. Objetivo general
Describir las percepciones que los adolescentes de los grados 10.° y
11 de la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera del municipio de
Soledad, Atlántico tienen acerca del apoyo familiar y su utilidad en el
momento de afrontar el fenómeno del bullying.
B. Objetivos específicos
• Describir la comprensión que los adolescentes tienen del bullying.
• Conocer las ideas que los adolescentes tienen acerca del apoyo fa-
miliar en caso de bullying.
• Identificar los niveles de acercamiento que tienen las familias, con
los procesos de formación y acompañamiento de sus hijos dentro
de la comunidad educativa.
• Analizar los niveles de bullying que presentan los adolescentes de
la Institución Juan Eugenio Cañavera.
14
Luis Berner Romero Sánchez
III. Antecedentes del proyecto
Tal y como aparece registrado en el pei
(Proyecto Educativo
Institucional) la Institucion Educativa Juan Eugenio Cañavera, es una
entidad sin ánimo de lucro, fundada para impartir servicio de educa-
ción formal, en los niveles de pre-escolar, básica primaria, secundaria
y media vocacional de carácter mixto, ubicado en la carrera 15 n.° 53B-
09 del barrio Villas de Soledad, municipio de Soledad, departamento
del Atlántico.
Por iniciativa de los socios fundadores de la Fundacion Social para
la Juventud en Colombia ante la carencia del servicio educativo en el
sector, vio la necesidad de asumir urgentemente un compromiso social
y educativo, con el sur occidente de Soledad, donde muchos niños y
niñas, se encontraban fuera del sistema educativo y seguían llegando
grupos de familias desplazadas de diferentes sectores de la Región Ca-
ribe. La fundación tomó la iniciativa de crear un espacio para atender a
la población necesitada del servicio educativo a partir de una propues-
ta basada en valores cristianos.
Los integrantes de la fundación tomaron la decisión de crear una
institución educativa en el barrio Villas de Soledad con el propósito
de atender la necesidad de aquellos niños(as) y jóvenes que estaban
por fuera del sistema educativo, ya que la única institución de carác-
ter oficial se encontraba demasiado lejos de sus lugares de residencia,
incrementando costos de movilidad, que por razones económicas las
familias no podía solventar.
Durante los 14 años de funcionamiento de la institución educativa,
nunca se ha realizado una investigación al interior de sus aulas, que
aborde la problemática del bullying. Las limitaciones económicas de
la institución, sumadas a la politización de la educación, hacen que los
pocos recursos que el distrito de Soledad, como ente gubernamental,
tiene para apoyar estos proyectos educativos, terminen siendo desvia-
dos y utilizados para compañas políticas que garanticen la permanen-
cia del poder de algunas familias específicas. Así que la institución edu-
cativa, se limita a trabajar con los pocos recursos que tiene, y a generar
grandes desgastes en la búsqueda de sostener el proyecto.
Debido a la cultura de violencia en la que se encuentran sumergidos
los estudiantes y sus familias, ciertas prácticas violentas se vuelven co-
munes y aceptadas, haciendo que dentro de la misma comunidad edu-
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Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
cativa se tenga que trabajar en procesos de contracultura, no solo con
los estudiantes, sino tambien, con los padres de familia. Gran parte de
la planta docente y administrativa, conviven en estos contextos, pues
parte de la política de la institución, es incorporar a sus egresados en
los procesos de apoyo, sin embargo, se corre el riesgo que con el tiem-
po, se tolere una cultura que a todos les rodea y se vuelva natural y
común un ambiente violento en la resolución de los conflictos.
La Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera, hace un gran es-
fuerzo por mantener bajo niveles de deserción estudiantil, pues el con-
texto de pobreza hace que muchas familias prefieran involucrar a sus
hijos(as) en labores de trabajo para solventar sus necesidades básicas
y en mucho de los casos los jóvenes terminan sumergidos en las dro-
gas, las pandillas y la prostitución; mientras que en otras ocasiones las
niñas son violentadas sexualmente por grupos urbanos al margen de
la ley. Se ha dado el caso de que algunas niñas han sido violentadas en
sus mismas casas, y que alumnos terminen desertando porque se han
incorporado a alguna de las pandillas que hacen presencia en el sector.
La comunidad educativa está sumergida, en un contexto social de
abandono por el estado, calles sin pavimentar, sectores sin iluminado
público y sin presencia permanente de las autoridades, hacen del sec-
tor un contexto difícil para educar en la paz y en la cultura del respeto a
las diferencias. La educación en contextos como éstos, se dirige a man-
tener la esperanza en las familias y en sus jóvenes, de una superación
social y económica. Éste es uno de los aportes de esta investigación:
diagnosticar los niveles de apoyo familiar que los estudiantes tienen
en los procesos de formación para la vida, sobre todo, aquellos que
permiten cultivar una cultura para la paz.
La agresión entre iguales, especialmente dentro de las institucio-
nes educativas ha sido abordada por los académicos y conceptualizada
como “matoneo” o como lo expresó Dan Olweus en 1973 el “bullying”,
sin embargo, los procesos de acompañamiento en la atención y preven-
ción del fenómeno parecen nuevos aún, y solo en unas pocas institucio-
nes de ha tomado en serio la atención, promoción y prevención. Tanto
así que las investigaciones hechas al fenómeno a nivel nacional, no lle-
nan las expectativas y los medios de comunicación, nos siguen mostran-
do con preocupación, el elevado índice de las agresiones físicas.
16
Luis Berner Romero Sánchez
El fenómeno en cuestión se denomina maltrato entre iguales o bullying, y es
descrito como una relación de agresión entre iguales, en la que un alumno
o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones
negativas que lleva a cabo otro alumno o grupo de ellos(as) y, además,
presenta un desequilibrio de poder o de fuerza entre los sujetos envueltos en
la situación (agresor/víctima) (Olweus, 1993).
Los aportes teóricos tomados como referentes para la presente inves-
tigación, del fenómeno del bullying, han sido en su mayoría hechos en
Colombia, Chile, Madrid y Venezuela, entre los años 1996 a 2014, en
el que los pedagogos y psicólogos han venido trabajando. Ésta es una
descripción de algunos aportes importantes a nivel teórico en un or-
den cronológico que permite observar la tendencia de las investigacio-
nes en sus elementos más relevantes.
C. Orte y M. March (1996), realizaron un trabajo publicado en la Re-
vista Inter Universitaria, donde explican el bullying como un fenómeno
escolar de maltrato entre pares, abordado desde la perspectiva del desa-
rrollo psicológico e intelectual de los adolescentes y también del proceso
de socialización y de inserción social al que las instituciones y la socie-
dad deben contribuir de una forma importante, dada la trasferencia de
poder que la familia y la sociedad le está otorgando día a día. Estos au-
tores identifican las formas más comunes de afectación de las víctimas,
como mecanismo necesario para un tratamiento desde la psicología.
Para J. Lara (1996) la adolescencia es un periodo de muchos cam-
bios, es el proceso de transformación del niño en adulto. La llegada de
la adolescencia significa la eclosión de la capacidad afectiva para sentir
y desarrollar emociones que se identifican o tiene relación con el amor.
El adolescente puede hacer uso de su autonomía y comenzar a elegir a
sus amigos y a las personas que va a querer.
Por otro lado P. Herrera (1999), se concentra en los agentes prota-
gónicos que produce el fenómeno del bullying y resalta la adolescencia
como un período crítico sometido a constantes cambios en el desarrollo
físico, psíquico y familiar del adolescente, considerando esta etapa de
la vida como un momento de riesgo y susceptibilidad a la aparición de
síntomas y enfermedades, así como también de alteraciones de la perso-
nalidad. Para eso se consideran situaciones concretas de familias disfun-
cionales que no aclaran reglas y roles sociales, como un caldo de cultivo a
la agresión y por lo tanto al bullying. Esta perspectiva ha permitido ver el
fenómeno desde las realidades psicológicas y afectivas de los sujetos que
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Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
participan activamente del fenómeno, recuperando la educación fami-
liar como agente determinante en la prevención y atención del bullying.
En ese mismo año D. Krauskopof (1999), a través de su artículo “El
desarrollo psicológico en la adolescencia: Las trasformaciones en una
época de cambios,” reconoce al igual que P. Herrera (1999), la ado-
lescencia como una etapa de convulsión y de cambio, en la que se vive
el proceso de una “segunda individualización”, es decir, la búsqueda de
una identidad que aún no es clara y que conlleva a la exploración. Esta
situación se hace crítica en los tiempos actuales, pues los adolescentes
son los portadores de los cambios culturales, por lo tanto, los procesos
de intelectualidad permiten la vivencia de procesos de adaptación co-
munitaria, los cuales son exigidos de maneras distintas en la educación.
Por otro lado, J. Palomero y M. Fernández (2001) destacaron, des-
de la perspectiva del psicoanálisis, la enorme importancia de los ins-
tintos, haciendo énfasis en que la sexualidad hace parte importante
para comprender y entender a estos adolescentes, explicando que la
agresividad no es más que una reacción ante la frustración de la satis-
facción de la libido. Esta agresividad se presenta como una pulsión au-
tónoma, que puede dirigirse hacia el exterior (destrucción, hostilidad,
agresión, violencia), para evitar su autodestrucción, por lo tanto para
reducir la agresividad, según ésta perspectiva, sería necesario crear las
condiciones socioeconómicas y políticas que permitan que las perso-
nas puedan satisfacer sus necesidades humanas, y así poder evitar víc-
timas del fenómeno del bullying.
En la búsqueda de identificar los componentes, agentes y condi-
ciones propias del fenómeno del bullying que permitan comprender
variables causales o correlacionarles al bullying, F. Tamar (2001) des-
de la Pontificia Universidad Católica de Chile y a través de su artículo
“Maltrato entre escolares (bullying): Estrategias de manejo que imple-
mentan los profesores al interior del establecimiento escolar”, define
el bullying como un fenómeno de violencia que trasciende la simple
conducta individual y se convierte en un proceso interpersonal porque
afecta al menos a dos protagonistas, quien ejerce y quien padece, afec-
tando la convivencia y el clima escolar.
La identificación de factores iniciales puede ser muy útil para la pre-
vención de situaciones que lamentar. A esto se ha referido R. Martí-
nez (2001) concluyendo que el fenómeno del bullying es una de las
principales causas del ausentismo y del fracaso escolar, provocando
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Luis Berner Romero Sánchez
en los adolescentes alta ansiedad, estrés, además un aislamiento en las
víctimas, que a la vez puede llevar a desarrollar respuestas agresivas,
asimismo en casos extremos, llegan a pensar en el suicidio. Concluye
además que los comportamientos de agresividad pueden ser estimu-
lados por los programas de televisión que ellos observan, y que una de
las tareas en la prevención debe girar en la clasificación y la elección
de programas educativos que cultiven una buena actitud hacia el otro
y sus diferencias. Comprende además que la violencia se aprende en la
misma medida que se aprenden cosas muy positivas para el desarrollo
de la vida como los valores, desde los padres, pasando por los profe-
sores y compañeros de clase, son medios contextuales de aprendizaje.
E. Flouri (2003) (cit. por A. Loredo, A. Perea y G. López, 2008) con-
sidera que la familia es el núcleo social más importante en el que nace,
crece y se desarrolla una persona, donde cada uno de sus integrantes
tenga un papel individual y de grupo. El resultado de su estructura y
función incide directamente en el comportamiento del individuo para
sí mismo y para otros.
M. Díaz (2005), a través de su artículo “Por qué se produce la vio-
lencia escolar y cómo prevenirla”, publicado en la Revistas Científicas
de América Latina y el Caribe, España y Portugal, valora la escuela y la
familia como dos contextos que deben colaborar en el adecuado uso
de los medios de comunicación, el conjunto de creencia, valores y de
estructura de la sociedades (normas establecidas) de la que forman
parte los alumnos, deben ser trabajados como medios de prevención
a la violencia escolar, así como tener en cuenta estos factores de alar-
ma: la exclusión social o el sentimiento de exclusión, la ausencia de
límites en los adolescentes o la incapacidad para reconocer las nor-
mas, la exposición a la violencia a través de los medio de comunicación,
la integración en bandas identificadas con la violencia, la facilidad de
disponer de armas, y la justificación de la violencia en la sociedad. Su
investigación concluye que los alumnos que acosan a sus compañeros
refieren a una experiencia negativa del pasado que con algunos amigos
que le siguen en su conducta violenta, tienden a abusar de su fuerza,
pues suelen ser físicamente más fornidos que los demás; son impulsi-
vos, con escasas habilidades sociales, con baja tolerancia a la frustra-
ción, y con dificultad para cumplir normas.
Para J. Rivero y M. González (2005) los adolescentes disfrutan y
buscan las situaciones que les hace sentirse competentes. Si estas si-
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Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
tuaciones no existen, se las inventan. La violencia juvenil normalmente
las vemos entre los adolescentes varones de áreas sociales margina-
les, pero sorprendentemente también afecta a aquellos que no les falta
nada. Estos comportamientos se deben a la necesidad de librarse de un
entorno aburrido y sin retos.
En la misma línea M. Aguada-Jalón (2005) en un artículo publicado
bajo el título “La violencia entre iguales en la adolescencia y su preven-
ción desde la escuela”, afirma que la falta de amigos puede originar el
inicio de la victimización, y que esta puede hacer que disminuya aún
más la popularidad de quien la sufre y su aislamiento. Ante este tipo de
situaciones, la comunidad y la escuela deben dar un paso fundamental
para romper la tradicional “conspiración del silencio” que vive la vícti-
ma y los espectadores pasivos. La prevención de la violencia requiere
intervención de los docentes, en el conjunto de la clase, favoreciendo
el tipo de relaciones entre compañeros que inhibe su aparición. Las
medidas disciplinarias deben contribuir a generar cambios cognitivos,
emocionales y conductuales que permitan que el agresor se ponga en
lugar de la víctima, se arrepienta de haber cometido la violencia e in-
tente reparar el daño originado.
Los aportes para afrontar el fenómeno del bullying van más allá del
compromiso de la escuela y se dirigen al conjunto colectivo, así lo dejan
claro E. Barra, R. Cerna, D. Kramm y V. Veliz (2006), a través de su ar-
tículo: “Problemas de la salud, estrés, afrontamiento, depresión y apo-
yo social en adolescentes”. Estos autores aseguran que la adolescencia
sería un periodo fundamental con respecto a la salud mental y física,
puesto que la forma en la que se lleva a cabo la transición de niñez a la
adolescencia y al adulto joven que tendría importantes implicaciones
para el desarrollo de las conductas de salud y el inicio de problemas
de salud, que pueden llegar a afectar al individuo el resto de su vida. El
apoyo familiar puede ser especialmente importante en momentos de
estrés, influyendo de modo benéfico tanto en la valoración como en el
afrontamiento de las situaciones estresantes.
Según E. López, B. Martínez y G. Musituochoa (2006), en su artí-
culo “La autoestima en adolecentes agresores y víctimas en la escuela:
La perspectiva multidimensional” afirman que los adolescentes victi-
mizados suelen presentar más problemas de estrés, ansiedad, depre-
sión, y sentimiento de soledad, por lo que su autoestima emocional
puede estar seriamente afectado. Sus aportes ponen la mirada sobre
20
Luis Berner Romero Sánchez
el trabajo reparador sobre la víctima, y los estados emocionales que
alertan sobre la presencia del bullying.
F. Gómez, M. Lupiani, A. Bernalte, M. Miret, S. Lupiani y M. Barre-
to (2006) en el artículo titulado “El bullying y otras formas de violencia
adolescentes”, explican que en el origen de las conductas agresivas
siempre existe un conflicto, que se construye recíprocamente entre
dos o más partes en que predominan las interacciones antagónicas
sobre las competitivas. Así el conflicto es un proceso que se origina en
una diferencia de intereses y las conductas agresivas son una forma
de resolver esas diferencias de intereses. Desde ésta perspectiva, el
énfasis no es el conflicto de intereses, sino los medio en la resolución
de las diferencias, aspecto que se debería trabajar desde la familia, la
escuela y la sociedad.
Según A. Montero (2006) la violencia humana es una conducta
compleja, biológicamente sustentada en los correlatos fisiológicos de
la agresividad y expresada conductualmente a partir de la interacción
de esa agresividad, que forma parte de la esencia filogenético, con fac-
tores ontogenéticos de socialización modelados a partir del entorno
cultural en que está inscrito el sujeto. En ese sentido, la agresividad
podría considerarse un medio que sirve de base a la manifestación de
conductas de diverso tipo, adquiridas por medio de procesos de apren-
dizaje en su sentido amplio. Una de esas conductas adquiridas sería la
violencia. Los adolescentes que son violentos en general y que no ten-
gan ningún tipo de trastorno psiquiátrico, toman decisiones agresivas
porque disponen de un sistema cognitivo que les permite filtrar la rea-
lidad de manera que validen la intención de dañar, siendo condiciones
como la autoinculpación las que posibilitan que el sujeto transgreda
los límites normativos aceptados y se comporte de forma violenta.
A. Trautmann (2008), en su artículo “Maltrato entre pares o ‘bu-
llying’. Una visión actual”, afirma que las víctimas del bullying en ge-
neral, son buenos alumnos, pero las consecuencia de este fenómeno
los llevan a presentan ansiedad, depresión, deseo de no ir a clases con
ausentismo escolar y deterioro en el rendimiento. Presentan más pro-
blemas de salud somática, dos a cuatro veces más que sus pares no
victimizados. Si la victimización se prolonga, puede aparecer ideación
suicida. Ello es favorecido por el poder en aumento del agresor y el
desamparo que siente la víctima, con la creencia de ser merecedora
de lo que le ocurre, produciéndose un círculo vicioso, lo que hace que
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Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
sea una dinámica difícil de revertir. Por otra parte explica que existen
varias manifestaciones del fenómeno bullying, este puede ser directo,
ya sea físico o verbal, o de gestos no verbales. Puede ser indirecto o
relacional (daño a una relación social), mediante la exclusión social,
hacer que sea otro el que intimide a la víctima.
M. Alvarez, L. Lega y A. Vernon (2008) consideran que debido a la
poca participación de los profesores, profesoras y otras personas adul-
tas (como los padres y las madres) para contrarrestar el problema o
apoyar a la víctima, y éste probablemente es un factor que ayuda a que
el hostigamiento dure largos períodos de tiempo, en ocasiones años,
socavando no sólo la salud emocional de la víctima sino que, en un pla-
no más amplio, violando el derecho fundamental de todo ser humano a
verse libre de cualquier tipo de opresión y humillación, que si bien no
debería ocurrir en ningún lugar, en el caso del bullying ocurre en el lu-
gar menos esperado ya que después de la familia, el colegio es hoy día
el lugar privilegiado para la socialización y el aprendizaje de modelos
y valores sociales.
Siguiendo con P. Cid, A. Díaz, M. Pérez, M. Torruella y A. Valderra-
ma (2008), en su artículo, “Agresión y violencia en la escuela como fac-
tores de riesgo del aprendizaje escolar”, afirman que las conductas de
agresión y violencia alteran el ambiente escolar repercutiendo negati-
vamente en el aprendizaje, por lo tanto las interacciones sociales con
sus profesores y compañeros son de suma importancia para el desarro-
llo académico y social del adolecente, las opiniones que recibe de ellos
le condicionan positiva o negativamente sobre su vida personal, lo que
repercutirá posteriormente en su motivación y rendimiento académico.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en el 2006, (cit. por A. Lo-
redo, A. Perea y G. López, 2008) mostró que los adolescentes siguen
denunciando que sufren de diferentes formas de violencia. Los golpes
directos, seguido por conductas consideradas por ellos como maltrato,
abuso sexual y otras, son las expresiones más comunes. Cerca del 25%
de las víctimas, manifiesta haber sufrido violencia en las escuelas, sin
precisar la forma o el perpetrador. De lo anterior debe asumirse que el
riesgo de violencia en las escuelas, es una realidad en el mundo.
Para los autores E. Cepeda, P. Pacheco, L. Barco y C. Piraquive
(2008), los niveles de indiferencia, agresividad y otras formas de vio-
lencia en las escuelas, es un alto porcentaje de estudiantes rechaza-
dos y humillados por sus compañeros. El nivel de acoso escolar resultó
22
Luis Berner Romero Sánchez
independiente del nivel socioeconómico de los estudiantes, pero de-
pendiente del grado escolar que se encuentren. Ya que la escuela es
un espacio donde cada día trae más sufrimiento, donde se presentan
múltiples situaciones de violencia que generan miedo y afectan la vida
de los niños(as).
Para los autores, J. Corozzo, J. Benites, L. Zapata y V. Horna (2009)
el bullying es muy común hoy en día en las escuelas, pues existen per-
sonas que por sus características personales son elegidos por el agre-
sor y sus cómplices para ejercer contra ellos prácticas repetidas de
burlas, humillaciones y golpizas, ante una completa indiferencia de los
“buenos” que no actúan en su defensa, principalmente porque no exis-
te una cultura de solidaridad. Por el contrario el modelo que domina el
escenario social, está saturado de violencia en la relación e inequidad,
como garantía de alcanzar objetos personales, lo que además le otorga
el agresor cierto prestigio y reconocimiento social.
Uribe (2010) afirma que el adolescente requiere estar en constante
acompañamiento, que se le guíe, con el fin de aprovechar su tiempo libre,
sus capacidades de aprendizaje y de fortalecer la toma de decisiones que
le servirá en su etapa de adultez; es importante que los docentes, padres
estén orientando hacia la reflexión con el fin de crear en ellos un pensa-
miento reflexivo sobre los comportamientos de la sociedad. Considera
que las normas de una sociedad se rigen a través de la contextualización,
de la convivencia y de la interacción social que los individuos tengan,
desde temprana edad se van interiorizando a lo largo de la infancia, se
cuestionan en la adolescencia y se preestablecen en la adultez.
Según los autores E. Gómez, L. Orozco, F. Camargo, J. Berrío y L. Me-
dina (2012) la violencia se presenta en todos los planteles educativos,
pero tiene mayor probabilidad cuando en éstos, falta la supervisión de
los docentes y cuando no existen normas claras, por esto es importante
disponer de un programa que reduzca las oportunidades de violencia
y se refuerce tanto al cuerpo de estudiantes como a padres de familia.
R. Salazar (2013) dice que el bullying escolar tiene graves conse-
cuencias para la vida profesional y universitaria. Los estudios indican
que en Colombia uno de cada cinco estudiantes son víctimas del ma-
toneo en todas su formas. Las principales causas del bullying son la
violencia intrafamiliar y el entorno conflictivo; ya que el agresor nor-
malmente es un maltratado que busca desquitarse con los más débiles.
23
Capítulo segundo
Marco referencial
EL bullying es un concepto teórico incorporado por Olweus para defi-
nir la situación de acoso e intimidación entre pares, en la que su vícti-
ma queda definida en los siguientes términos: un alumno es agredido
o se convierte en víctima cuando está expuesto de forma repetida y
durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno
o varios de ellos.
Para Olweus (1973), se produce una acción negativa cuando al-
guien, de forma intencionada, causa un daño, hiere o incomoda a otra
persona-básicamente, lo que implica la definición de conducta agre-
siva. Se pueden cometer acciones negativas de palabras, por ejemplo
con amenazas y burlas, tomar el pelo o poner motes. Comete una ac-
ción negativa quien golpea, empuja, da una patada, pellizca o impide
el paso a otro mediante el contacto físico. También es posible llevar a
cabo acciones negativas sin el uso de las palabras y sin el contacto físi-
co, sino, por ejemplo, mediante muecas, gestos obscenos, excluyendo
de un grupo a alguien a propósito, negándose a cumplir los deseos de
otras personas.
Olweus (2004), tenía claro que desde la psicología social se estable-
cía con claridad, que el sentido de la responsabilidad individual de una
persona por una acción negativa, como la agresión entre alumnos, pue-
de reducirse considerablemente cuando varias personas participan en
ella, haciendo que los individuos reduzcan la capacidad de asumir la
responsabilidad por los actos hechos en colectivo.
Para Avilés (2003), los aspectos que caracterizan el bullying y que
se han venido señalando a lo largo de las investigaciones son: primero,
que existe una víctima (indefensa) atacada por un abusón o grupo de
matones, segundo, que existe una desigualdad de poder “desequilibrio
de fuerzas” entre el más fuerte y el más débil, por lo tanto, no hay equi-
25
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
librio en cuando a posibilidades de defensa, ni equilibrio físico, social o
psicológico. Esta desigualdad de fuerzas establecen una serie de roles
entre los agentes que interactúan en la trama de relaciones, mediada
por el poder que unos establecen sobre otros, de modo que el víctima-
rio, establece un poder superior sobre la víctima, ya sea por su fuerza
física o psicológica, que en algunos casos surge del apoyo del grupo. Así
mismo se encontraran observadores, que pueden no hacer parte de la
agresión pero que se constituyen parte importante del escenario de
conflicto, que pueden actuar en defensa de la víctima o no.
Los estudios para la comprensión y el acompañamiento de pares
involucrados en el bullying, consideran que la familia y sus dinámicas,
pueden explicar de cierta manera estados de agresividad o de victi-
mización de los adolescentes, que aparecen involucrados en conflictos
repetitivos, tal consideración pone sobre el escenario a la familia como
un núcleo primario fundamental para el acompañamiento y la com-
prensión de los conflictos, desde la víctima y el víctimario.
Para Coleman y Hendry (2003), ni el niño ni la familia son una en-
tidad estática. Cada uno crece, se desarrolla y cambia y, lo que es más
importante, influye en el otro en todo momento. La maduración del jo-
ven produce cambios en la familia, pero las alteraciones en el compor-
tamiento de los padres y el funcionamiento familiar, al mismo tiempo,
tienen efectos sobre el desarrollo del adolescente. Así que desde esta
perspectiva, los conflictos entre pares que tienen lugar entre adoles-
centes, dentro de la escuela, debe ser estudiada en relación, no sólo
con los estados emocionales del desarrollo humano, sino tambien de
la familia y sus dinámicas internas.
Pero generalmente el hombre no está destinado a permanecer en la infancia.
Sale de ella al tiempo prescrito por la naturaleza, y este momento de crisis,
aunque bien corto, tiene influencias muy largas. Así como el bramido del mar
precede de lejos a la tempestad, así esta tempestuosa revolución se anuncia
por el murmullo de las nacientes pasiones. Una sorda fermentación avisa de
que el peligro se acerca. Mudanza en el genio, frecuentes enfados, una continua
agitación de ánimo, hacen casi indisciplinable al niño: se hace sordo a la voz
a que antes era dócil; es un león con la calentura. A los signos morales de un
genio que se altera se unen mudanzas sensibles en su figura. Se desenvuelve
su fisonomía, y se imprime en ella un carácter: el vello suave que crece bajo
sus mejillas pardea y toma consistencia: muda su voz, o más bien la pierde: no
es niño ni hombre, y no puede tomar el tono de ninguno de los dos (Rousseau,
1824, p. 213).
26
Luis Berner Romero Sánchez
Para Consuegra (2004), la adolescencia es la etapa de transición
en el desarrollo que se da entre la niñez y la adultez, caracterizada
por cambios biológicos y psicológicos. Segú Consuegra (2004), los
principales cambios físicos que se producen son un rápido aumento
de estatura y peso, cambios en las proporciones y la forma corporales
(debido a la maduración de los órganos reproductivos y al desarrollo
de las características sexuales primarias y secundarias) y el logro de
la madurez sexual. Los cambios psicológicos más importantes son los
signos de autonomía (manteniendo sin embargo los lazos que los unen
a sus padres y familiares), distanciamiento de adultos que hasta ahora
influían de manera importante en su vida, excesiva preocupación por
la apariencia física, egocentrismo, búsqueda de identificación con sus
grupo de pares, rebeldía entre otras cosas.
Se considera que la adolescencia tiene su comienzo en la pubertad,
aproximadamente a los 12 años. De acuerdo con la teoría de las etapas
cognitivas de Piaget, los adolescentes se encuentran en la etapa de las
operaciones formales, caracterizada porque la persona puede pensar en
términos abstractos, lidiar con situaciones hipotéticas y pensar en una
diversidad de posibilidades (Consuegra, 2004, p. 6).
Según Consuegra (2004), la teoría psicosocial de Erikson, consideró
como metas básicas del desarrollo en la adolescencia dos aspectos: 1)
Mantener las defensas yoicas frente a la intensidad instintiva creciente,
pero investida ahora de un aparato genital maduro y un poderoso sis-
tema muscular, y 2) Aprender a consolidarlos logros relativamente li-
bres de conflicto y resintetizar la identificaciones infantiles de una ma-
nera única, pero en concordancia con las leyes sociales (Consuegra,
2004, p. 6).
Delgado (2009), afirma que la teoría del desarrollo psicosocial de
Erikson, enmarca los estudios sobre la adolescencia desde la idea de la
búsqueda de identidad. Reconociendo que el adolescente se enfrenta a
cambios físicos y nuevas demandas sociales que le harán dudar de su
identidad, “crisis de identidad”.
Para Delgado (2009), los cambios físicos, cognitivos y sociales que
suponen la transición a la adolescencia derivan, necesariamente, en
cambios tanto en el auto concepto, como en la autoestima de los chicos
y chicas que transitan por esta etapa evolutiva.
27
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Tras los rápidos cambios puberales, el aspecto físico va a ocupar un lugar
central en el contenido del autoconcepto. No es de extrañar, ya que estos
cambios físicos se van a convertir en una de las preocupaciones centrales
de los adolescentes, llegando a influir de forma importante en la autoestima
(Delgado, 2009, p. 120).
Para Lila, Van Aken, Musítu y Buelga (2006), la familia es un con-
texto fundamental en el desarrollo de las personas, y esto no cambia
en la etapa adolescente. Muy al contrario, es un entorno básico para
superar tareas del desarrollo características de la adolescencia, tales
como la formación de la identidad, la adquisición de autonomía o el
ajuste psicosocial del adolescente.
Para Eguiluz (2003), la familia es un grupo social con una historia
compartida de interacciones; es un sistema compuesto por personas
de diferente edad, sexo y características que, por lo general, comparte
el mismo techo. Sánchez (1980), considera a la familia como la unidad
fundamental de la sociedad, el grupo social que conserva nexos de pa-
rentescos entre sus miembros, tanto de tipo legal como consanguíneo
y que se constituye por individuos de generaciones distintas.
Según Minuchin (2004) la familia es una unidad social que enfrenta
una serie de tareas de desarrollo, éstas difieren de acuerdo con los pa-
rámetros de las diferencias culturales, pero poseen raíces universales.
La estructura familiar es el conjunto invisible de demandas funcionales
que organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia.
Una familia es un sistema que opera a través de pautas transaccionales. Las
transacciones repetidas establecen pautas acerca de qué manera, cuándo y
con quién relacionarse, y estas pautas apuntalan el sistema (Minuchin, 2004,
p. 86).
Ha sido dentro de la psicología donde se han dado los mayores avan-
ces frente al concepto de la percepción como el conjunto de ideas que
los individuos construimos a partir de nuestras experiencias y que se
convierten en creencias, que fundamentan el comportamiento y cons-
tituyen el prejuicio inicial con el que nos acercamos a un nuevo hecho.
La psicología de la percepción, busca comprender la manera en que
los individuos ven el mundo y sus cualidades, a partir de las cuales se
justifica un comportamiento.
28
Luis Berner Romero Sánchez
En términos generales, la labor de la percepción consiste en un intento de
agrupación de la información circundante dentro de unidades simples que
le permitan a la conciencia adquirir noción de objeto y con ello afinar su
capacidad abstracta. La percepción es entendida como un permanente acto de
conceptualización. Los eventos del mundo externo son organizados a través de
juicios categoriales que se encargan de encontrar una cualidad que represente
de la mejor manera posible a los objetos (G. Oviedo, 2004, p. 92).
Los estudios acerca de la percepción social y las representaciones co-
lectivas, han sido de gran aporte para la comprensión de los compor-
tamientos sociales y colectivos de los individuos, dichas categorías
han encontrado su fuerza bajo los presupuestos de que los individuos,
no solo construyen una realidad imaginaria, sino que se sustentan en
ella para justificar sus acciones y comportamientos en el ámbito de la
colectividad cultural, estas representaciones sociales funcionan como
una conciencia colectiva que se construye con el símbolo y que condi-
ciona al mismo tiempo las maneras de comprender el mundo de una
colectividad.
Moscovici (1979), define la representación social como una moda-
lidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los
comportamientos y la comunicación entre los individuos. Para Mosco-
vici, la representación es un corpus organizado de conocimientos y una
de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inte-
ligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una rela-
ción cotidiana de intercambios, y liberan los poderes de su imaginación.
Para Vasilachis (1997), las representaciones sociales son construc-
ciones simbólicas, individuales o colectivas, a las que los sujetos apelan
o crean para interpretar el mundo, para reflexionar sobre su propia
situación y la de los demás y para determinar el alcance y la posibilidad
de su acción histórica.
Romero (2004), define las representaciones sociales como cons-
trucciones realizadas por los sujetos en el marco de un contexto social,
configurando una manera de interpretar y de pensar la realidad coti-
diana, perteneciendo ésta a una actividad mental desplegada por los
individuos, constituyendo una relación entre el mundo y el sujeto. Para
Romero (2004), su carácter individual, resulta en ellas innegable la in-
fluencia y determinación social, ya que el sujeto reproduce las caracte-
rísticas fundamentales de la estructura social en la que vive, adquirien-
do estas representaciones el carácter colectivo de una ideología.
29
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
El concepto de las representaciones sociales, ha sido de gran apoyo
en la comprensión de una conciencia colectiva viva, y en continua trans-
formación de la sociedad y de la cultura, que debe ser considerada de
gran importancia en los procesos de la educación de las nuevas genera-
ciones. Comprender las representaciones mentales de nuestras genera-
ciones presentes, e incidir en las representaciones sociales de nuestra
futura sociedad, debe ser un imperativo del quehacer de la educación.
Sin embargo, el propósito mismo de la educación en nuestros estados y
en el mundo, parecen tener diferentes propósitos o miradas.
Para Durkheim (1915), la educación es la acción ejercida por las
generaciones adultas sobre aquellas que no han alcanzado todavía el
grado de madurez necesario para la vida social. Tiene por objeto el
suscitar y desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos,
intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad política en su
conjunto como el medio ambiente específico al que está especialmente
destinado. Para Durkheim, no existe pueblo alguno donde no haya un
cierto número de ideas, de sentimientos y de prácticas que la educa-
ción deba inculcar indistintamente a todos los niños(as), independien-
temente de la categoría social a la que pertenezcan.
La educación tiene pues una responsabilidad particular que ejercer en la
edificación de un mundo más solidario, y la comisión estima que las políticas
educativas deben traducirla resueltamente. En cierta forma, debe contribuir
al nacimiento de un nuevo humanismo, con un componente ético esencial
y amplio lugar para el conocimiento y para el respeto de las culturas y los
valores espirituales de las diferentes civilizaciones, contrapeso necesario a
una mundialización percibida sólo en sus aspectos económicos o técnicos.
El sentimiento de compartir valores y un destino comunes constituye en
definitiva el fundamento de cualquier proyecto de cooperación internacional
(J. Delors, 1996).
Para Delors (1996) en todo el mundo, la educación, en sus distintas
formas, tiene por cometido establecer entre los individuos vínculos
sociales procedentes de referencias comunes. Los medios empleados
varían según la diversidad de las culturas y las circunstancias pero, en
todos los casos, la finalidad principal de la educación es el pleno desa-
rrollo del ser humano en su dimensión social. Se define como vehículo
de las culturas y los valores, como construcción de un espacio de socia-
lización y como crisol de un proyecto común.
30
Luis Berner Romero Sánchez
El descubrimiento del otro pasa forzosamente por el conocimiento de uno
mismo; por consiguiente, para desarrollar en el niño y el adolescente una visión
cabal del mundo, la educación, tanto si la imparte la familia como si la imparte
la comunidad o la escuela, primero debe hacerle descubrir quién es. Sólo
entonces podrá realmente ponerse en el lugar de los demás y comprender sus
reacciones. El fomento de esta actitud de empatía en la escuela será fecundo
para los comportamientos sociales a lo largo de la vida (Delors, 1996).
31
Capítulo tercero
Metodología de la investigación
I. Metodología de la investigación cualitativa
La presente investigación se comprende desde el paradigma cualitati-
vo, bajo el presupuesto de que el objetivo de la investigación se dirige
a describir, ideas, pensamientos y percepciones que los adolescente de
los grados 10.° y 11 tienen acerca de del apoyo familiar.
Hernández (2010) dice que el enfoque cualitativo se selecciona
cuando se busca comprender la perspectiva de los participantes (indi-
viduos o grupos pequeños de personas a los que se investigará) acer-
ca de los fenómenos que los rodean, profundizar en sus experiencias,
perspectivas, opiniones y significados, es decir, la forma en que los par-
ticipantes perciben subjetivamente su realidad. Así mismo recomienda
seleccionar el enfoque cualitativo cuando el tema de estudio ha sido
poco explorado, o no se ha hecho investigación al respecto. Tal es el
caso de la presente investigación.
Se opta por este paradigma, ya que según Hernández (2010), la in-
vestigación cualitativa se enfoca a comprender y profundizar los fenó-
menos, explorándolos desde la perspectiva de los participantes en un
ambiente natural y en relación con el contexto.
II. Tipo de investigación descriptiva
La presente investigación es de tipo descriptiva, y no pretende en nin-
gún modo una explicación causal al fenómeno del bullying entre pares,
el alcance se limita a dibujar las percepciones, ideas e imaginarios de
los adolescentes, de esta institución educativa, frente al concepto “apo-
yo familiar”. Por lo tanto sus resultados, no pretenden entender otro
grupo humano distinto al que se analiza en la presente investigación,
con todas sus particularidades.
33
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades, las características
y los perfiles de personas, grupos, comunidades, procesos, objetos o cualquier
otro fenómeno que se someta a un análisis. Es decir, únicamente pretenden
medir o recoger información de manera independiente o conjunta sobre los
conceptos o las variables a las que se refieren, esto es, su objetivo no es indicar
cómo se relacionan éstas [...] Los estudios descriptivos son útiles para mostrar
con precisión los ángulos o dimensiones de un fenómeno, suceso, comunidad,
contexto o situación (Hernández, 2010, p. 80).
III. Estudio exploratorio
La presente investigación es de carácter exploratoria, en la medida en
que nunca se ha realizado una investigación de este tipo en la insti-
tución Educativa, que nos sirva de antecedente. Por lo tanto, sus re-
sultados son inéditos y solamente en totalidad útiles, a la comunidad
educativa en donde tiene lugar.
Los estudios exploratorios se realizan cuando el objetivo es examinar un tema
o problema de investigación poco estudiado, del cual se tienen muchas dudas
o no se ha abordado antes [...] Los estudios exploratorios sirven para fami-
liarizarnos con fenómenos relativamente desconocidos, obtener información
sobre la posibilidad de llevar a cabo una investigación más completa respecto
de un contexto particular, investigar nuevos problemas, identificar conceptos
o variables promisorias, establecer prioridades para investigaciones futuras, o
sugerir afirmaciones y postulados (Hernández, 2010, p. 80).
IV. Diseño metodológico
Esta investigación aplicó técnicas para la recolección de los datos: la
observación, la entrevista semiestructurada, los grupos focales y el
estudio de documentos y registros. La presente investigación está di-
rigida a la resolución de la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las percep-
ciones que los adolescentes de los grados 10.° y 11°, de la Institución
Educativa Juan Eugenio Cañavera de la ciudad de Soledad, Atlántico
tienen, acerca del apoyo familiar y su utilidad en el momento de afron-
tar el fenómeno del bullying?
34
Luis Berner Romero Sánchez
V. Técnicas para la recolección de datos
Ésta investigación utilizó como técnicas para la recolección de datos:
la observación, la entrevista (semiestructurada y abierta), el grupo de
enfoque y el análisis de documentos. Se entiende como observación el
análisis detallado del investigador, desde el momento en que tiene el
primer contacto con la comunidad y su fenómeno.
Para Hernández (2010), la observación cualitativa no es la mera con-
templación (“sentarse a ver el mundo y tomar notas”); implica adentrar-
nos en profundidad a situaciones sociales y mantener un papel activo,
así como una reflexión permanente. Estar atento a los detalles, sucesos,
eventos e interacciones. Explorar ambientes, contextos, subculturas
y la mayoría de los aspectos de la vida social. Describir comunidades,
contextos o ambientes; asimismo, las actividades que se desarrollan en
éstos, las personas que participan en tales actividades y los significados
de las mismas; Comprender procesos, vinculaciones entre personas y
sus situaciones o circunstancias, los eventos que suceden a través del
tiempo, los patrones que se desarrollan, así como los contextos sociales
y culturales en los cuales ocurren las experiencias humanas.
La bitácora será el recurso del investigador en el registro perma-
nente de los detalles que surjan de la observación e interacción con los
agentes (comunidad educativa).
La observación es muy útil: para recolectar datos acerca de fenómenos,
temas o situaciones delicadas o que son difíciles de discutir o describir;
también cuando los participantes no son muy elocuentes, articulados o
descriptivos; cuando se trabaja con un fenómeno o en un grupo con el que
el investigador no está muy familiarizado; y cuando se necesita confirmar
con datos de primer orden lo recolectado en las entrevistas (Cuevas, 2009).
(Hernández, 2010, p. 411).
En la presente investigación no se utilizó la entrevista semiestructurada.
Se entiende en esta investigación “la entrevista”, como una técnica
de investigación para la recolección de datos, que permite entablar una
conversación en la búsqueda de información y construcción conjunta
de significados, respecto de un tema en particular, en este caso, de la
manera en que los adolescentes entienden el “apoyo familiar” y el fe-
nómeno del el bullying.
35
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Para Hernández (2010), las entrevistas semiestructuradas, se ba-
san en una guía de asuntos o preguntas y el entrevistador tiene la li-
bertad de introducir preguntas adicionales para precisar conceptos u
obtener mayor información sobre los temas deseados (es decir, no to-
das las preguntas están predeterminadas). Mientras que las entrevis-
tas abiertas se fundamentan en una guía general de contenido y el en-
trevistador posee toda la flexibilidad para manejarla (él o ella es quien
maneja el ritmo, la estructura y el contenido).
En las investigaciones cualitativas, las preguntas comúnmente son
abiertas y neutrales, en la medida en que pretenden acceder a las pers-
pectivas, experiencias y opiniones detalladas de las personas que par-
ticipan como población de la investigación, pues se quiere acceder a
sus propios lenguajes y comprensiones. En este tipo de entrevistas, las
preguntas giran alrededor de experiencias, opiniones, valores y creen-
cias, emociones, sentimientos, hechos, historias de vida, percepciones
y atribuciones.
Creswell (2009) coincide en que las entrevistas cualitativas deben ser
abiertas, sin categorías preestablecidas, de tal forma que los participantes
expresen de la mejor manera sus experiencias, sin ser influidos por la
perspectiva del investigador o por los resultados de otros estudios; asimismo,
señala que las categorías de respuesta las generan los mismos entrevistados.
Al final cada quien, de acuerdo con las necesidades que plantee el estudio,
tomará sus decisiones (Hernández, 2010, p. 418).
Los grupos de enfoque serán otra técnica utilizada en esta investiga-
ción para la recolección de información, desde una muestra muy par-
ticular de la población, que nos permita una perspectiva del problema
desde un ángulo concreto, a través de la interacción y la construcción
conjunta de significados.
Algunos autores consideran los grupos de enfoque como una espe-
cie de entrevistas grupales, las cuales consisten en reuniones de gru-
pos pequeños o medianos (tres a diez personas), en las cuales los par-
ticipantes conversan en torno a uno o varios temas en un ambiente
relajado e informal, bajo la conducción de un especialista en dinámicas
grupales.
Para Hernández (2010) los grupos de enfoque son una técnica de
recolección de datos, donde la unidad de análisis es el grupo (lo que
expresa y construye) y tiene su origen en las dinámicas grupales, muy
36
Luis Berner Romero Sánchez
socorridas en la psicología, y el formato de las sesiones es parecido al
de una reunión de alcohólicos anónimos o a grupos de crecimiento en
el desarrollo humano.
La intencionalidad es desarrollar grupos de enfoque, desde los ado-
lescentes víctimas, los adolescentes victimarios, docente y padres de
familia, que nos permita una mirada amplia de la situación.
Se reúne a un grupo de personas y se trabaja con éste en relación con los
conceptos, las experiencias, emociones, creencias, categorías, sucesos o los
temas que interesan en el planteamiento de la investigación. Los grupos de
enfoque son positivos cuando todos los miembros intervienen y se evita que
uno de los participantes guíe la discusión (Hernández, 2010, p. 426).
La presente investigación tuvo accedo al análisis de documentos como
otra técnica de investigación. Aquellos documentos y registros que la
institución tiene para sistematizar la información, referida a los asun-
tos convivenciales de los estudiantes, denominados: “Libro de segui-
miento” y libro de “Actas de compromiso”, estos registros son de gran
importancia para la identificación de adolescentes con reiteradas si-
tuaciones de conflicto.
Para Hernández (2010), los documentos y materiales, pueden
ayudar a entender el fenómeno central del estudio, la mayoría de las
personas, grupos, organizaciones, comunidades y sociedades los pro-
ducen y narran, delinean sus historias y estatus actuales. Le sirven al
investigador para conocer los antecedentes de un ambiente, las expe-
riencias, vivencias o situaciones y su funcionamiento cotidiano.
La selección de tales elementos debe ser cuidadosa, es decir, solamente
elegir aquellos que sean reveladores y proporcionen información útil para el
planteamiento del problema. En ocasiones son la fuente principal de los datos
del estudio y en otras, material complementario (Hernández, 2010, p. 435).
VI. Plan de análisis de datos
Luego de la recolección de la información, a partir de las entrevistas,
los grupos de enfoque, los documentos y registros y la bitácora como
registro de la observación, se generarán las categorías más relevantes
que nos permitan estructurar toda la información en temas mayores y
menores, a partir de esta estructura, se iniciará la construcción teórica
37
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
que la información recogida permita. Para iniciar el proceso de catego-
rización, toda la información contenida en audio y video se registrará
literalmente, de manera que se cuente con un registro fidedigno a los
lenguajes de los entrevistados.
Para Hernández (2010), en la recolección de datos, la acción esen-
cial consiste en recibir datos no estructurados, a los cuales se les da una
estructura. Los datos son muy variados, pero en esencia consisten en
narraciones de los participantes: a) Visuales (fotografías, videos, pin-
turas, entre otros), b) Auditivas (grabaciones), c) Textos escritos (do-
cumentos, cartas, etc.) y d) Expresiones verbales y no verbales (como
respuestas orales y gestos en una entrevista o grupo de enfoque), ade-
más de las narraciones del investigador (anotaciones o grabaciones en
la bitácora de campo, ya sea una libreta o un dispositivo electrónico,
sobre los distintos temas emergentes).
Los propósitos centrales del análisis cualitativo son: Darle estructura a los
datos (Patton, 2002), lo cual implica organizar las unidades, las categorías,
los temas y los patrones (Willig, 2008). Describir las experiencias de las
personas estudiadas bajo su óptica, en su lenguaje y con sus expresiones
(Creswell, 2009). Comprender en profundidad el contexto que rodea los
datos (Daymon, 2010). Interpretar y evaluar unidades, categorías, temas
y patrones (Henderson, 2009). Explicar ambientes, situaciones, hechos,
fenómenos. Reconstruir historias (Baptiste, 2001). Encontrar sentido a los
datos en el marco del planteamiento del problema. Relacionar los resultados
del análisis con la teoría fundamentada o construir teorías (Charmaz, 2000)
(Hernández, 2010, p. 440).
38
Capítulo cuarto
Presentación y discusión de los resultados
Esta investigación ha buscado crear un acercamiento a los imaginarios
familiares que tienen los adolescentes y la importancia que éstos le
dan a los valores aprendidos en casa, en la resolución pacífica de los
conflictos; pretende comprender las concepciones de apoyo familiar
en contextos de violencia y pobreza, desde la perspectiva del adoles-
cente, y proporcionar a la institución educativa, una clara lectura de
sus estudiantes y padres de familia, desde el contexto social, que per-
mita involucrar a todos los agentes de la comunidad educativa, en los
procesos de formación de los estudiantes en pro de una cultura de paz.
El presente capítulo contiene los resultados de la investigación, aque-
llos que arrojaron las entrevistas semiestructuraras, los grupos de en-
foque, los análisis de documentos y las observaciones, así mismo las
categorías conceptuales que arrojan el análisis de los resultados con
los referentes teóricos que abordan la investigación tales como el bu-
llying y la adolescencia, la escuela y su contexto, la escuela y la familia,
y el bullying y la escuela.
I. El bullying y adolescencia
Los adolescentes de la Institución Juan Eugenio Cañavera en la entre-
vista semiestructurada, han definido el bullying como una agresión fí-
sica, verbal y psicológica, que implica irrespeto, rechazo o maltrato, y
que genera un daño intencional a otra persona, compañero, estudiante
o semejante. En la mayoría de los casos, el bullying se presenta por
razón de discapacidad, condición racial, social o apariencia física, y se
manifiesta en apodos y burlas por parte de grupos.
A pesar de que los estudiantes identifican el fenómeno del bullying
como una agresión entre pares, éstos tienden a denominar así, a todo
39
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
acto conflictivo, a tal punto que cualquier altercado entre ellos, dentro
de sus relaciones cotidianas, se considera como bullying. Esto refleja
que la institución no ha desarrollado con los estudiantes un proceso de
promoción claro, que permita identificar el bullying como una agresión
repetitiva y sistemática, y que permita que los estudiantes mismos re-
conozcan y diagnostiquen los focos iniciales del bullying.
Al preguntarle a los adolescentes victimarios si conocían un caso
concreto de algún estudiante, que agrediera recurrentemente a otro,
estos afirmaban que los conflictos no han sido recurrentes sobre es-
tudiantes específicos, y evadían la mención de nombres que pusieran
en evidencia a posibles culpables. Sus respuestas ante estas preguntas
eran cortas, cuidadosas y evasivas. En algunos casos se trasladaba el
tema a los juegos y las bromas para evitar la pregunta concreta, pero
nunca se evidenció sentimiento de culpa o responsabilidad alguna por
agresiones a otros estudiantes. Las burlas, los sobrenombres y el sabo-
teo en la clase, son situaciones que ellos reconocen como recurrentes,
pero de la que no se sienten responsables. Desde esta perspectiva el
acoso colectivo, o la puesta en ridículo con el aval de un grupo mayor,
hacen que los adolescentes victimarios, evadan sus responsabilidades
individuales en la agresión y supriman así el sentimiento de culpa, a tal
punto que consideran que la agresión hace parte de la dialéctica natu-
ral de las relaciones humanas.
Para J. Rivero y M. González (2005) los adolescentes disfrutan y
buscan las situaciones que les hace sentirse competentes. Si estas si-
tuaciones no existen, se las inventan. La violencia juvenil normalmente
las vemos entre los adolescentes varones de áreas sociales marginales,
pero también, afecta a aquellos que no les falta nada. Es así como los
adolescentes observadores consideran que los victimarios buscan en-
contrar protagonismo en el grupo, así mismo, que los compañeros los
respeten y les tengan miedo, otros consideran que lo que buscan es no
ser víctimas ante un ambiente social adverso donde es mejor ser vícti-
mario que víctima.
Los estudiantes victimarios saben que hacen mal cuando se burlan
y ponen sobre nombres a sus demás compañeros, pero cuando se les
interpela por sus acciones, las minimizan y afirman que todo se trata
de un juego. Ponen en evidencia el caso de un chico que es víctima del
acoso de grupo, en palabras sonrientes del víctimario: “¡Le decimos
de todo un poquito!”, pero afirma que eso no es bullying, el víctimario
40
Luis Berner Romero Sánchez
dice: “eso no lo tomamos como bullying eso es un juego”. Sin embargo,
cuando se les pregunta a los victimarios, si éstas acciones deben cata-
logarse como bullying, muestran ambigüedad en las respuestas y quie-
ren encontrar justificaciones, cuando refieren que en algunos casos la
víctima también responde con violencia.
Los adolescentes victimarios, tienden a minimizar la delicadeza de
los conflictos cuando se les pide que analicen las situaciones, reducen
la importancia a los hechos buscando vincular los conflictos y agresio-
nes con el juego y la broma, en palabras de un adolescente víctimario:
“muchas veces es por mamadera de gallo”, relacionando algunos con-
flictos con las situaciones cotidianas de la escuela, cargándolas de na-
turalidad, al mismo tiempo que se trata de justificar los altercados y re-
lacionarlos al estado de ánimo de la víctima, pues dicen que a veces sus
compañeros llegan muy susceptibles y por eso no soportan “el juego”.
El juego y los conflictos entre pares muestran una gran relación,
pues al parecer la mayor parte de los altercados entre los adolescentes
se relacionan con situaciones en las que se acosa al otro y se quiere
disfrutar morbosamente del sufrimiento de la víctima, la violencia se
vuelve cultura y se torna un espacio recreativo que solo es para el dis-
frute del víctimario y los observadores, y lo más delicado de todo es
que sus agentes (víctimas, victimarios y observadores) comienzan a
aceptar todas estas prácticas como parte de la cotidianidad y la natura-
leza de las relaciones humanas. Es así como algunas víctimas terminan
asumiendo la violencia, como un medio de superar la frustración gene-
rada, cuando se quiere poner fin al acoso y lo que se logra es estimular
aún más la violencia de grupo.
Los victimarios reconocen que uno de los fuertes motivos por los
que se agrede a las otras personas es con el fin de llamar la atención. Es
al mismo tiempo un camino a la aceptación dentro del grupo y a encon-
trar el respeto de todos. Parten de la base de la interpretación, de que
para sobresalir, hay que pasar por encima de otras personas, “así los
demás nos respetarán porque tendrán miedo”. Algunos reconocen que
la violencia que generan los victimarios es al mismo tiempo un meca-
nismo de defensa, que busca evitar que ellos sean presa y víctimas en
medio de una cultura de violencia.
Cuando se le pregunta a los observadores por casos concretos de
bullying, ellos aluden a situaciones que se han vuelto cotidianas como
los apodos, las burlas por la apariencia física, y tambien relacionan mu-
41
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
chos de los casos con los juegos y las bromas. El 16% de los adolescen-
tes observadores, reconocen que no se involucran en las situaciones,
siempre y cuando no tenga que ver con ellos, mientras que el 84 % re-
conoce que en algún momento, han expresado su voz de defensa cuan-
do ven que se acosa de manera recurrente a uno de sus compañeros.
La mayoría de los entrevistados reconocen que el juego y la broma son
razones recurrentes en los conflictos y la mayoría muestra una actitud
de apoyo por la víctima cuando son testigos de la agresión.
Los adolescente víctimas afirman que la violencia psicológica es la
más recurrente dentro de la institución, expresada en apodos, burlas
y hostigamiento y de la que ellos han sido víctimas por su apariencia
física y por su raza. Señalan que los estudiantes que llegan por primera
vez a la institución se ven más vulnerables al acoso de los grupos que
ya existen en la escuela, a pesar de que reconocen que los docentes no
muestran una preparación adecuada para afrontar estas situaciones,
valoran cualquier apoyo que ellos puedan ofrecer a estos casos.
Las víctimas dicen sentir frustración y dolor, pero con el pasar del
tiempo terminan evidenciando procesos de aceptación a la agresión,
tal y como lo expresa una víctima en el grupo de enfoque “hubo un
tiempo en que yo sentí impotencia, porque ya uno no sabía cómo ac-
tuar [...] pero con el tiempo, no que lo acepté, pero le daba a uno igual,
con el tiempo uno ya sabía cómo dar respuesta...”. El estudiante refiere
a que con el tiempo, las situaciones de hostigamiento son tan recurren-
tes, que como mecanismo de defensa, se opta por ignorar todas esas
situaciones, pues entre más se resistía a este tipo de acoso, más esti-
mulaba a los agresores a estos actos de violencia.
Una adolescente víctima, expresa en el grupo de enfoque, que el gé-
nero femenino presenta mayor vulnerabilidad a los actos de violencia,
y cita su propio ejemplo, como una manera de justificar la relación que
existe entre el acoso y la somatización que en ella misma sucede, cuan-
do tiene que lidiar con todo el sentimiento de estrés; la estudiante jus-
tifica los problemas de salud que ella padece, con el bullying que le ha
tocado vivir, y pone sobre la mesa el bullying como causa de enferme-
dades en los estudiantes víctimas. Ella dice que los sentimientos más
recurrentes en la víctima son la ira, la tristeza y la impotencia, en su
caso concreto por no cumplir con los estereotipos de la mujer esbelta.
Los adolescentes víctimas niegan haber sido objeto de ciberbullying
dentro de la institución, y al mismo tiempo dicen desconocer casos, en
42
Luis Berner Romero Sánchez
la que un estudiante haya sido víctima por estos medios. Los ejemplos
señalados por los estudiantes, reflejan que la mayoría de los casos de
bullying presentados en la Institución Educativa Juan Eugenio Cañave-
ra, están referidos a burlas y agresiones psicológicas, por la apariencia
física y/o étnica (raza), sin que necesariamente se hayan presentado
concretamente casos de violencia física; sumado a la inadecuada forma
en que la institución y sus docentes afrontan este tipo de situaciones,
generando en los estudiantes un sentimiento de vulnerabilidad y sole-
dad, al momento de defender su integridad personal.
Ha sido dentro de la psicología donde se han dado los mayores avan-
ces frente al concepto de la percepción como el conjunto de ideas que
los individuos construimos a partir de nuestras experiencias y que se
convierten en creencias, que fundamentan el comportamiento y cons-
tituyen el prejuicio inicial con el que nos acercamos a un nuevo hecho.
La psicología de la percepción, busca comprender la manera en que
los individuos ven el mundo y sus cualidades, a partir de las cuales se
justifica un comportamiento. La percepción del bullying en los adoles-
centes depende del rol que desempeña cada uno de ellos en el sistema
de relaciones convivenciales, en este caso dentro de la escuela, y de la
trama de ideas y prejuicios que se construyen desde la cultura en la
que viven.
Los estudios acerca de la percepción social y las representaciones
colectivas, han sido de gran aporte para la comprensión de los com-
portamientos sociales y colectivos de los individuos, dichas categorías
han encontrado su fuerza bajo los presupuestos de que los individuos,
no solo construyen una realidad imaginaria, sino que se sustentan en
ella para justificar sus acciones y comportamientos en el ámbito de la
colectividad cultural, estas representaciones sociales funcionan como
una conciencia colectiva que se construye con el símbolo y que condi-
ciona al mismo tiempo las maneras de comprender el mundo de una
colectividad. Comprender las percepciones que los adolescentes tiene
acerca del bullying, requiere precisión y la evasión de generalizacio-
nes que oculten los detalles del fenómeno, por lo tanto la percepción
depende de la experiencia que los individuos han tenido en esa trama
de relaciones y el rol que han desempeñado en ella, ya sean víctimas,
victimarios u observadores.
43
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
A. Casos de bullying
El primer asunto puesto sobre la mesa por los estudiantes, al ser inda-
gados sobre casos concretos de bullying presentes en la institución, re-
fiere a los conflictos por asuntos raciales, expresado directamente por
un estudiante afrodescendiente que narra la situación de otro de sus
compañeros, perteneciente al mismo grupo étnico, quien es agredido
verbalmente por otro alumno de la institución debido a su condición
racial. Al intervenir en la entrevista dice sentirse indignado, por una
situación que él dice, fue mal abordada por la institución. El estudiante
alude a un protocolo incipiente, que consistió en una reunión entre la
psicóloga y los padres, y que lo único que produjo fue la expulsión del
estudiante agresor, en palabras del estudiante: “Se llevó aquí abajo a
rectoría y hasta hubo una expulsión y todo, pero la verdad, quería que
fueran más allá”. El estudiante deja notar la necesidad de procesos de
promoción, atención y prevención, y que la expulsión del agresor no
educa, ni aporta al desarrollo de una cultura de sana convivencia, al
mismo tiempo deja ver la ausencia de protocolos y políticas institucio-
nales claramente establecidas.
El estudiante entrevistado dice también ser víctima de violencia
por razón de su raza, y manifiesta que ante todas estas situaciones, ha
terminado por acostumbrarse a ellas, sin negar su gran sentimiento
de frustración y rabia, porque se siente sólo ante este tipo de violen-
cia, que se ha hecho cultura dentro y fuera de la escuela, por eso dice
que en momentos ha tenido que defenderse por su fuerza física, cuan-
do otros quieren ir más allá de la agresión verbal, pues dice que ya se
acostumbró a las malas palabras y a las malas actitudes, pero lo que
todavía no acepta, es que le agredan físicamente. Este tipo de testimo-
nios evidencia que las víctimas no sienten que la institución les ofrezca
reales garantías, para cuidar de su integridad ante la violencia, y que la
víctima en algunos casos pasa a ser agresor cuando no encuentra quien
le garantice la protección.
El segundo caso que emerge de las entrevistas, aborda la agresión
verbal que un grupo ejerce sobre un estudiante a quien llaman por so-
bre nombre “Lulo” a razón de su apariencia física (tamaño de su cabe-
za). El estudiante víctima expresa en la entrevista que esto le ha dejado
un gran sentimiento de ira, tristeza y frustración, porque sus intentos
por evitar que sus compañeros le llamen de esa manera ha sido inútil,
44
Luis Berner Romero Sánchez
pues cuanto más se resiste al apodo, más parece estimular a la agresión
verbal, que ejerce el resto del grupo sobre él, el estudiantes reconoce
que todo esto lo ha llevado a un proceso de aceptación y costumbre a
la agresión, que ha sido prolongada en el tiempo. El estudiante dice
no denunciar la situación ante las directivas, esto a razón de que con-
sidera que esto agudizaría más la situación con sus compañeros, y no
resultaría en una mejoría sustancial de la situación. El estudiante dice
tampoco llevar la situación ante sus padres, porque tiene temor a que
su familia minimice la situación y terminen tambien llamándole por el
sobrenombre.
Esto refleja el estado de soledad que viven las víctimas del bullying
cuando tienen que afrontar esta situación, y como aparece reflejado
en este ejemplo, ni la institución educativa, ni la familia parecen ser
instituciones de apoyo para la vida de estos adolescente víctimas, pues
ellos no confían en su efectividad para la solución del problema. Es de
sumo interés que el entrevistado asume que la situación será porme-
norizada y que lo que encontrará en su familia es el mismo trato, como
lo expresa el entrevistado con sus propias palabras: “Mi familia no sabe
del caso, porque si supieran, hasta [...] por mi mama, ella y yo nos da-
mos mucho respeto, pero si llegaran a mi casa y me llamaran por el
sobrenombre, mis hermanas me irrespetarían igual”. También es muy
importante indicar que este estudiante pertenece a una familia donde
su madre es cabeza de hogar, pues su padre no vive con ellos y hasta el
momento no sabe nada de él.
El tercer caso que surge de la entrevista, refiere al bullying por razón
de la apariencia física, el caso de una estudiante que dice ser hostigada
por sus compañeros, debido a su contextura gruesa, y manifiesta ser
objeto de burla cuando es observada en actividades físicas, artísticas
y de motricidad gruesa, dice sentirse utilizada por el resto del grupo,
para generar risa entre los estudiantes.
Los adolescentes siempre serán víctimas en el fenómeno del bu-
llying, no importa cuál de los roles desempeñen en él, pues ya sean
denominados víctimas o victimarios, a parecen presos de la violencia,
y sujetos a pasiones que van contra la dignidad humana, y terminan
trastornando nuestra sociedad y cultura. Los victimarios aparecen
motivados a violentar al otro por la falta de protagonismo en algunos
casos y por la búsqueda de atención familiar por otra; las víctimas, su-
fren la burla y expectación pública en una etapa convulsionada de la
45
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
vida, y en la mayoría de los casos viven en solitario sus penumbras;
los observadores se vuelven víctimas, cuando por la recurrencia de los
actos violentos terminan siendo cómplices e indiferentes a los actos de
injusticia, cargando de naturalidad un fenómeno que se vuelve parte
del paisaje.
B. Percepción de las relaciones
De los 12 estudiantes entrevistados, sólo uno de ellos (víctima por
su apariencia física) manifiesta que la relación con el grupo es “pési-
ma”. Esto muestra el resentimiento que deja el acoso escolar cuando
no es debidamente tratado, en palabra de la estudiante, al preguntar-
le cómo describe la relación con los demás compañeros, responde:
“Sinceramente pésima, porque ni como compañeros los vería”. Es inte-
resante resaltar que, entre los entrevistados están algunos estudiantes
que han manifestado ser víctimas, pero que al momento de indagarles
por la relación con sus compañeros, la describen como “normal”. Esto
llama mucho la atención, porque de alguna manera han asumido esta
lógica de relaciones como algo que ya no les genera extrañeza ni cues-
tionamiento, evidenciando un proceso de aceptación y sumisión a los
actos de violencia. En cuanto a los demás estudiantes entrevistados, la
relación es descrita como buena, sin dejar de hacer la salvedad de que
en momentos se presentan pequeños altercados entre ellos.
Dentro de los estudiantes entrevistados se han identificado algunos
victimarios, sin embargo, cuando describen la relación con los demás
estudiantes la califican como buena, y en uno de los casos se hace alu-
sión de que en momentos los conflictos se encuentran relacionados
con lo que ellos llaman juegos o bromas y en ninguno de los casos,
estos estudiantes muestran signos de arrepentimiento frente a estas
situaciones, sino que en el mayor de los casos se buscan justificaciones,
y hasta se dice que las víctimas no parecen estar de buen humor cuan-
do se resisten a las agresiones.
La mayoría de los estudiantes dice que las relaciones con los demás
compañeros son buenas, en comparación con años anteriores y aluden
ésta situación a la deserción estudiantil, en palabras de un estudiante:
“... pero éste año no se ha dado mucho porque somos poquitos en el
curso”. Se sigue sosteniendo la idea de que la institución asume la “ma-
tricula condicional” como el recurso más útil al momento de afrontar el
46
Luis Berner Romero Sánchez
fenómeno del bullying y la violencia escolar, pues opta por expulsar al
estudiante agresor, antes que desarrollar un plan de promoción, aten-
ción y prevención.
C. Cómo solucionan sus diferencias
Es evidente que la inadecuada manera de solucionar las diferencias y
conflictos entre los estudiantes produce resentimiento y amargura, así
lo deja ver una estudiante víctima que al indagársele por la manera de
solucionar los conflictos y diferencias afirma: “La mayoría de veces no
se solucionan, sino hasta que uno derriba al otro prácticamente [...]
uno tiene la intención de hacer quedar mal al otro y ya, eso es todo lo
que les importa”. Los estudiantes en ningún momento aluden a proto-
colos institucionales en los procesos para la solución de los conflictos,
en todos los casos lo asumen como un proceso personal en la que se
tienen que defender solos. Así que en muchas ocasiones las situacio-
nes no se abordan a profundidad, sino que los estudiantes esperan que
pase el tiempo y tratan de mantener una comunicación básica, para el
desarrollo de sus actividades académicas.
La mayoría de los estudiantes expresan los ideales de la adecuada
resolución de los conflictos, y los valores y principios que ellos de-
ben defender para mantener una convivencia pacífica, sin embargo,
es evidente para el observador de la presente investigación, que ante
estas preguntas, los estudiantes prefieren abstraerse de las situacio-
nes convivenciales reales, y se muestran comprensivos y claros frente
a la norma, pues los victimarios hablan de diálogo, acuerdos, puntos
de encuentro y reconocimiento a la libertad del pensamiento del otro,
pero en ningún momento reconocen los conflictos en los que ellos mis-
mos han participado. Se puede observar una claridad de los conceptos
éticos y morales implicados en la buena convivencia, pero estos no se
aplican a la vida de los estudiantes, sumado a una ausencia de concien-
cia de la problemática en los estudiantes.
El 8% de los adolescentes manifiesta que la relación con el grupo
es “pésima”. Esto muestra el resentimiento que deja el acoso escolar
cuando no es debidamente tratado, en palabra de una adolescente,
al preguntarle, cómo describe la relación con los demás compañeros,
responde: “Sinceramente pésima, porque ni como compañeros los ve-
ría”. Es interesante resaltar que entre los entrevistados, están algunos
47
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
estudiantes que han manifestado ser víctimas, pero que al momento
de indagarles por la relación la describen como “normal”. Esto llama
mucho la atención, porque de alguna manera han asumido esta lógica
de relaciones como algo que ya no les genera extrañeza ni cuestiona-
miento, evidenciando un proceso de aceptación y sumisión a los actos
de violencia. En cuanto a los demás estudiantes entrevistados, la rela-
ción es descrita como buena, sin dejar de hacer la salvedad de que en
momentos se presentan pequeños altercados entre ellos.
Dentro de los estudiantes entrevistados se han identificado algunos
victimarios, sin embargo, cuando describen la relación con los demás
estudiantes la califican como buena, y en uno de los casos se hace alu-
sión de que en momentos los conflictos se encuentran relacionados
con lo que ellos llaman juegos o bromas y en ninguno de los casos,
estos estudiantes muestran signos de arrepentimiento frente a estas
situaciones, sino que en el mayor de los casos se buscan justificaciones,
y hasta se dice que las víctimas no parecen estar de buen humor cuan-
do se resisten a las agresiones.
La mayoría de los estudiantes dice que las relaciones con los demás
compañeros son buenas, en comparación con años anteriores y aluden
ésta situación a la deserción estudiantil, en palabras de un estudiante:
“... pero éste año no se ha dado mucho porque somos poquitos en el
curso”. Se sigue sosteniendo la idea de que la institución asume la “ma-
tricula condicional” como el recurso más útil al momento de afrontar el
fenómeno del bullying y la violencia escolar, pues opta por expulsar al
estudiante agresor, antes que desarrollar un plan de promoción, aten-
ción y prevención.
Cuando se trata de hacer una descripción de la vida de estos estu-
diantes desde su entorno social, económico y cultural, teniendo a de-
más en cuenta que estamos hablando de la adolescencia y todas sus
vicisitudes, el asunto se hace complejo. Es evidente que la cultura de
violencia no sólo es producto de algunas familias que evidencian las
agresiones entre los padres, sino también de un entorno de pobreza,
donde conviven grupos armados al margen de la ley, pandillas y pros-
titución infantil, que generan una realidad difícil, a unos adolescente
que no ven en la familia un gran refugio y a la que además no quieren
dirigir sus preocupaciones y angustias, debido también al sentimiento
de independencia que ellos quieren vivir, así que la vulnerabilidad del
48
Luis Berner Romero Sánchez
adolescente que ofrece el entorno, se suma al proceso de la adolescen-
cia y sus propios traumas.
D. Percepciones del apoyo familiar
Según Minuchin (2004) la familia es una unidad social que enfrenta
una serie de tareas de desarrollo, éstas difieren de acuerdo con los pa-
rámetros de las diferencias culturales, pero poseen raíces universales.
Considera que la estructura familiar es el conjunto invisible de deman-
das funcionales que organizan los modos en que interactúan los miem-
bros de una familia. Una familia es un sistema que opera a través de
pautas transaccionales. Las transacciones repetidas establecen pautas
acerca de qué manera, cuándo y con quién relacionarse, y estas pautas
apuntalan el sistema. Los adolescentes de la Institución Educativa Juan
Eugenio Cañavera, tambien expresan una serie de lógicas y relaciones
que ellos consideran deben darse dentro de la familia, sólo que a partir
de su percepción la mayorías de éstos rolles no los está cumpliendo sus
familias y en mucho de los casos, esto está relacionado con el escaso
tiempo que le deja los compromisos laborales de sus padres, y en la
mayoría de los casos de sus madres, quienes funcionan como madres
cabeza de familia, así que como Minuchin lo expresa, la familia está
ligada a la cultura, pero tambien tiene fuertes relaciones con las condi-
ciones socio-económicas y laborales de la familia.
A partir de lo anterior es muy importante que se pueda precisar, des-
de la perspectiva de Minuchin, cuáles son esas pautas transaccionales
que los adolescentes en contextos de pobreza y violencia, entienden
dentro de la familia, es decir, cuál es el tipo de relación que ellos espe-
ran tener con sus familias. Los estudiantes de la Institución Juan Euge-
nio Cañavera, entiende el apoyo familiar como la presencia permanen-
te que hacen los padres en la vida de sus hijos, a través de la dedicación
del tiempo que éstos invierten para saber todo lo que pasa con ellos,
estableciendo puentes de comunicación que permitan a los padres sa-
ber lo que hacen y piensan hacer sus hijos en las diferentes situaciones
que se les presentan en la vida, en palabras de un estudiante entrevis-
tado: “Apoyo familiar diría yo, que es aquel que le brinda tiempo a sus
hijos en caso de que el joven o la joven quiera ejecutar alguna acción”.
Éste concepto de apoyo familiar implica una continua comunicación
desde el plano de la confianza, que permita en primera instancia
49
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
asumir las situaciones como familia y no desde el estado solitario
del adolescente. Los adolescentes consideran que la comunicación es
vital para los procesos de acompañamiento y a diferencia de lo que
se pueda pensar, valoran los consejos de los padres y los añoran al
momento de tener que asumir las duras situaciones que produce la
violencia escolar. Consideran que muchos de los agresores, necesitan
gran apoyo familiar, pues asumen las situaciones desde los procesos
restaurativos y no punitivos, y en vez de juzgar a los agresores, los ven
como compañeros necesitados de apoyo y acompañamiento.
P. Herrera (1999), se concentra en los agentes protagónicos que
produce el fenómeno del bullying y resalta la adolescencia como un
período crítico sometido a constantes cambios en el desarrollo físico,
psíquico y familiar del adolescente, considerando esta etapa de la vida
como un momento de riesgo y susceptibilidad a la aparición de sínto-
mas y enfermedades, así como también de alteraciones de la perso-
nalidad. Para eso se consideran situaciones concretas de familias dis-
funcionales que no aclaran reglas y roles sociales, como un caldo de
cultivo a la agresión y por lo tanto al bullying. Esta perspectiva ha per-
mitido ver el fenómeno desde las realidades psicológicas y afectivas de
los sujetos que participan activamente del fenómeno, recuperando la
educación familiar como agente determinante en la prevención y aten-
ción del bullying.
Uribe (2010) afirma que el adolescente requiere estar en constante
acompañamiento, que se le guíe, con el fin de aprovechar su tiempo
libre, sus capacidades de aprendizaje y de fortalecer la toma de deci-
siones que le servirán en su etapa de adultez; es importante que los
padres estén orientando hacia la reflexión con el fin de crear en ellos
un pensamiento reflexivo sobre los comportamientos de la sociedad.
Considera que las normas de una sociedad se rigen a través de la con-
textualización, de la convivencia y de la interacción social que los indi-
viduos tengan, desde temprana edad se van interiorizando a lo largo
de la infancia, se cuestionan en la adolescencia y se preestablecen en
la adultez. Los adolescentes de la Institución Educativa Juan Eugenio
Cañavera, asumen que la relación de los padres hacía los hijos debe
estar mediada por diálogos profundos; por una sólida confianza hacia
ellos; por una cultura de escucha y comprensión, de acuerdo a cada si-
tuación y a su complejidad, evitando juicios a priori y acciones injustas
sobre ellos; afirman que los padres deben conocer sus limitaciones al
50
Luis Berner Romero Sánchez
momento de abordar ciertas circunstancias y que hay momentos en
que se debe acudir al asesoramiento de profesionales, con el fin de evi-
tar secuelas traumáticas en sus hijos; en fin, consideran que la familia
debe mantener una total atención sobre ellos y detectar focos tempra-
nos de posible violencia; y visitar recurrentemente la escuela para en-
terarse del proceso de formación integral de sus hijos.
Los estudios para la comprensión y el acompañamiento de pares
involucrados en el bullying, consideran que la familia y sus dinámicas,
pueden explicar de cierta manera estados de agresividad o de victi-
mización de los adolescentes, que aparecen involucrados en conflic-
tos repetitivos, tal consideración pone sobre el escenario a la familia
como un núcleo primario fundamental para el acompañamiento y la
comprensión de los conflictos, desde la víctima y el víctimario. Es así
que los adolescente de la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera,
consideran que a los procesos de acompañamiento institucional hay
que sumarle la institución de la familia como fórmula apropiada para
afrontar el bullying, pues consideran que ambas instituciones deben
trabajar de manera mancomunada para la promoción, prevención y
atención de la violencia escolar. Así que para éstos adolescentes no
solo es importante que la familia acuda a la institución para enterarse
en detalle de su situación, sino que tambien la institución cuente con
políticas y protocolos claros para el proceso de atención y acompaña-
miento de los casos, en conjunto con las familias involucradas. En este
sentido el núcleo familiar es fundamental, pues los adolescentes vic-
timarios reconocen que la cultura de violencia que se vive dentro de
la familia, se termina expresando al interior de la escuela. Algunos de
ellos reconocen vivir al interior de la familia la violencia entre sus pa-
dres, así como la violencia entre la red de “amigos”, donde la agresión
se torna un juego. Así que la familia y la red de amigos, son espacios
socioculturales importantes a la hora de educar y formar en una cul-
tura de paz. En otras ocasiones los victimarios creen que el comporta-
miento violento de un víctimario está relacionando en el mayor de los
casos a la necesidad que tiene el adolescente de llamar la atención de
sus padres, de quienes se siente abandonado.
Para Coleman y Hendry (2003), ni el niño ni la familia son una en-
tidad estática. Cada uno crece, se desarrolla y cambia y, lo que es más
importante, influye en el otro en todo momento. La maduración del jo-
ven produce cambios en la familia, pero las alteraciones en el compor-
51
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
tamiento de los padres y el funcionamiento familiar, al mismo tiempo,
tienen efectos sobre el desarrollo del adolescente. Así que desde esta
perspectiva, los conflictos entre pares que tienen lugar entre adoles-
centes, dentro de la escuela, debe ser estudiada en relación, no sólo
con los estados emocionales del desarrollo humano, sino tambien de
la familia y sus dinámicas internas. Es así como los adolescentes vícti-
mas, expresan sentimientos de desesperanza y afirman que el apoyo
familiar debió darse desde la infancia, manifiestan la ausencia de for-
mación y apoyo desde la niñez en el fortalecimiento de la autoestima, y
afirman que la familia es la responsable de la formación en principios
y valores que respeten y reconozcan las diferencias, interpelan a la fa-
milia y la hacen responsable de la generación presente y de la cultura
de violencia que les ha tocado vivir, pero al mismo tiempo se niegan
a reconocer en ella una institución en la que se puedan apoyar para
superar las situaciones de violencia de la que han sido víctimas, por-
que consideran que este proceso debió crecer con ellos y con la familia
desde la infancia.
Para Consuegra (2004), la adolescencia es la etapa de transición
en el desarrollo que se da entre la niñez y la adultez, caracterizada
por cambios biológicos y psicológicos. Según Consuegra (2004), los
principales cambios físicos que se producen son un rápido aumento
de estatura y peso, cambios en las proporciones y la forma corporales
(debido a la maduración de los órganos reproductivos y al desarrollo
de las características sexuales primarias y secundarias) y el logro de
la madurez sexual. Los cambios psicológicos más importantes son los
signos de autonomía (manteniendo sin embargo los lazos que los unen
a sus padres y familiares), distanciamiento de adultos que hasta ahora
influían de manera importante en su vida, excesiva preocupación por
la apariencia física, egocentrismo, búsqueda de identificación con sus
grupo de pares, rebeldía entre otras cosas. Desde esta perspectiva, los
signos de autonomía y la excesiva preocupación por la apariencia física
aparecen como los asuntos más importantes al momento de entrevis-
tar a las víctimas, pues viven por un lado el bullying de sus compañeros
por su apariencia física (color de piel, contextura del cuerpo, tamaño
de la cabeza, etc.) y por otro, la soledad que genera la búsqueda de
solucionar sus propios problemas de manera autónoma con relación a
sus padres y a la institución.
52
Luis Berner Romero Sánchez
Para Eguiluz (2003), la familia es un grupo social con una historia
compartida de interacciones; es un sistema compuesto por personas
de diferente edad, sexo y características que, por lo general, comparte
el mismo techo. Sánchez (1980), considera a la familia como la unidad
fundamental de la sociedad, el grupo social que conserva nexos de pa-
rentescos entre sus miembros, tanto de tipo legal como consanguíneo
y que se constituye por individuos de generaciones distintas. Desde
esta perspectiva la familia es un organismo que vincula de manera de-
terminante a sus miembros y que debe constituirse en la primera ins-
tancia de apoyo. Con relación a la familia los adolescentes consideran
que gran parte del apoyo familiar, que ellos pudiesen recibir, consistiría
en la formación en valores, que procure el respeto a la diferencia y a la
manera pacífica de solucionar los conflictos, pues en la mayoría de los
casos, señalan a la familia como núcleo primordial para la formación
del estudiante en todos estos aspectos. Los estudiantes señalan al mis-
mo tiempo una serie de responsabilidades que adjudican a la familia,
con relación al acompañamiento y apoyo familiar en caso del bullying:
mantener una comunicación con sus hijos acerca de sus procesos en
la institución y aconsejar a sus hijos en decisiones acertadas; apoyar
cuando existan conflictos con otros compañeros de clase y acompa-
ñar el proceso con las directivas; prestar consejos para no agredir, y
no permitir ni aceptar la agresión de los demás; mantener una comu-
nicación permanente con sus hijos y estar enterados de la situación
del estudiante dentro de la institución y de sus procesos educativos; y
apoyarles en los asuntos económico para el desarrollo de los estudios
académicos, así como de apoyarles emocionalmente, para el alcance de
los sueños.
Para Lila, Van Aken, Musítu y Buelga (2006), la familia es un con-
texto fundamental en el desarrollo de las personas, y esto no cambia en
la etapa adolescente. Muy al contrario, es un entorno básico para supe-
rar tareas del desarrollo características de la adolescencia, tales como la
formación de la identidad, la adquisición de autonomía o el ajuste psico-
social del adolescente. Sin embargo, cuando se le indaga al grupo de ado-
lescentes víctimas por el apoyo familiar, ellos muestran un sentimiento
de resentimiento, refieren a la ineficacia del apoyo familiar al momento
de solucionar realmente un problema de acoso entre pares y en muchas
de las ocasiones han decidido evitar todo proceso comunicativo con los
padres sobre estos asuntos, pues no ven en ello sentido y en el mayor
53
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
de los casos, sienten que ya no es el momento de acompañarles, algunos
añoran el acompañamiento desde la niñez, en palabra de una estudiante
entrevistada en el grupo de enfoque: “En la época de la primaria, yo lo
comentaba a mis padres, ellos hablaban, pero yo veía que daba lo mismo,
entonces no sé, decidí no comentarlo más con mis padres”. Sin embargo,
éstas no son las únicas causas por la que las víctimas prefieren no contar
con sus familias, en otros casos refieren al temor de que en la misma
familia se profundice la violencia, así lo expresa un estudiante víctima
de apodo, pues dice temer el ser acosado por la misma familia en cuanto
encuentren el sobrenombre algo gracioso y minimicen la real importan-
cia que el estudiante le da a esta problemática.
R. Martínez (2001) comprende que la violencia se aprende en la
misma medida que se aprenden cosas muy positivas para el desarrollo
de la vida como los valores, desde los padres, pasando por los profeso-
res y compañeros de clase, son medios contextuales de aprendizaje. Sin
embargo, la familia moderna no siempre está ahí cuando las víctimas
adolescentes necesitan acompañamiento y así lo han manifestado los
adolescentes investigados, pues el 50% de ellos pertenecen a familias
sustentadas por la madre cabeza de hogar, que en el mayor de los casos
trabaja todo el día y no puede asesorarles en qué tipo de programa te-
levisivos ver o en un verdadero procesos educativo desde la casa. Des-
de esta perspectiva la familia y su real acompañamiento dependen en
gran medida del tiempo, la capacidad económica y laboral de la familia.
A pesar de que los adolescente definen con mucha fluidez lo que
ellos entienden como apoyo familiar, dicen no haber recibido este apo-
yo por parte de sus padres, el 80% de ellos dice no querer recargar a sus
familias con sus problemáticas, pues su proceso de formación (edad)
les indica que ya deben hacerse responsables de sus vidas y problemá-
ticas. Los adolescentes dicen que sus padres no tienen el tiempo para
atender a sus necesidades por sus compromisos laborales, en palabras
de un adolescente víctima: “Me gustaría que me apoyaran, me hablaran
[...] que me trataran con amor [...] porque yo a veces he sentido ese caso
del bullying [...] Yo he sentido el apoyo, pero muy poco, porque yo vivo
con mi mamá y con mi hermano, y mi mamá sale a trabajar y no tengo
mucho apoyo así que digamos”. Éste tipo de testimonios que vienen
de una víctima hacen evidente la gran necesidad que tienen los ado-
lescentes de ser atendidos y apoyados desde sus familias cuando son
víctimas de la violencia escolar.
54
Luis Berner Romero Sánchez
De los 12 estudiantes entrevistados, solo uno dice no querer el con-
sejo de su familia, pues afirma que en las ocasiones que acude a ella
para que le apoye, por ser él víctima de agresión psicológica por su
raza (afrodescendiente), lo que recibe como consejo es que acuda a la
violencia física como medio de defensa. Esto al estudiante le parece in-
apropiado y ha decidido evitar informar de todas estas situaciones a la
familia, en palabras del estudiante: “Según mi pensar, soy una persona
que trata de llevar las cosas un poco más allá y de profundizar, trato de
resolverlas yo mismo, puesto que ya una vez yo conté y me dijeron: ‘no
te des mala vida’, bueno a un tío le dije y me dijo ‘no te des mala vida,
tu sabes que tú eres’, porque yo alzaba pesas antes, estaba más grueso
[...] ‘le da un solo golpe y listo y ya’”. Es importante notar que la familia
en este caso, hace énfasis en la violencia como camino para resolver los
conflictos y que este medio no es muy efectivo según la percepción y
formación del estudiante víctima.
Los adolescentes victimarios reconocen que la familia no debe usar
la violencia para corregir a sus hijos victimarios, pues esto incurre en
mayor violencia, más bien reconocen el diálogo como una mejor for-
ma de asumir el apoyo familiar; los victimarios no describen con cla-
ridad lo que ellos entenderían como apoyo familiar, más bien piden a
la familia evitar la violencia en los procesos de corrección y atención
de sus hijos dentro del fenómeno del bullying, reconocen que el apoyo
familiar debe incluir un diálogo entre las familias de las víctimas y los
victimarios, en palabras de uno de los adolescentes: “Ir a la casa del
muchacho que está agrediendo al otro, para dialogar estos casos”. Des-
de esta perspectiva la familia, debe ser un agente de comunicación y
formación, pues se espera de la familia el fortalecimiento de los valores
y principio para una sana convivencia.
Los adolescentes victimarios reconocen que el acompañamiento fa-
miliar debe darse tanto a las víctimas como a los victimarios, pues en
el caso de los primeros, se sufre por causa de la violencia de sus com-
pañeros, mientras que en el caso de los segundos, sólo expresan las
necesidades producidas por la violencia al interior de su familia. Desde
esta perspectiva, los victimarios se convierten en víctimas de la familia,
pues en ella solo se ha sembrado violencia entre sus miembros. Por lo
tanto, la cultura de violencia que se pueda vivir dentro de la escuela,
no solo es en gran medida una consecuencia de la cultura de violencia
dentro de la familia, sino también del abandono y la necesidad de los
adolescentes de llamar la atención de sus padres.
55
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Los adolescentes “observadores” afirman que en ocasiones las mis-
mas familias generan situaciones de acoso, produciendo en los estu-
diantes temores a compartir estas situaciones con sus padres. Los ado-
lescente observadores critican los casos en que la familia acude a la
institución para acompañar la situación de sus hijos, y lo que resulta es
generando mayores conflictos con los directivos y con los estudiantes
victimarios. Esto pone en evidencia la cultura de violencia que se vive
al interior de las familias y en el entorno socioeconómico de éstas y de
la institución. Los observadores afirman que el acompañamiento y el
apoyo familiar, es vital desde la niñez, pues ya en la etapa de la adoles-
cencia, la búsqueda de identidad y autonomía, no permiten establecer
buenas relaciones con los padres. Reconocen que muchas de las situa-
ciones que puedan llegar a vivir en términos convivenciales, jamás se-
rán contadas a sus padres.
Algunas mujeres víctimas expresan mayor vulnerabilidad que los
hombres ante actos que incluyen violencia física. Manifiestan resig-
nación y silencio ante una situación que les produce dolor. Mantienen
distante a la familia de toda la situación de orden convivencial y viven
en solitario ese sufrimiento, tal y como lo expresa una adolescente víc-
tima: “Yo nunca he hecho nada, porque yo he sido una persona que
desde pequeña ha aprendido a recibir todo y a guardármelo, y luego
estallo en mi casa, yo me dejo llevar por eso (lágrimas en los ojos) yo
no lo comunico a mi familia, me lo guardo”.
Los adolescentes víctimas se ven solos en la resolución de los pro-
blemas, y en ocasiones terminan aceptando la violencia psicológica
como parte de la cultura que les ha tocado vivir. Sin embargo, quienes
tienes características físicas robustas, prefieren el uso se la violencia
física como mecanismo de defensa, cuando se ven abocados a una si-
tuación que incluye el contacto físico, en estos casos hay que decir, que
son los adolescente hombres quienes con mayor recurrencia acuden a
estos mecanismos de defensa, como lo expresa uno de los adolescentes
víctima: “Si alguien me agrede físicamente yo entro en ira y me voy a
los golpes”.
Esto refleja el estado de soledad que viven las víctimas del bullying
cuando tienen que afrontar esta situación, y como aparece reflejado
en este ejemplo, ni la institución educativa, ni la familia parecen ser
instituciones de apoyo para la vida de estos adolescente víctimas, pues
ellos no confían en su efectividad para la solución del problema.
56
Luis Berner Romero Sánchez
La familia es una institución social determinante en la educación y
formación del adolescente, sus procesos en pro de valores para la vida
en sana convivencia deben ser dados desde la niñez, así como el afecto
y el tiempo que los hijos requieren. La familia debe conocer todos los
procesos psicológicos y emocionales del desarrollo humano, en espe-
cial el de la adolescencia, solo así abordarán de manera adecuada la
comunicación y el acompañamiento que estos necesitan cuando sean
víctimas o victimarios del bullying.
II. Escuela, familia y contexto
A. Escuela y su contexto
Para comprender de mejor manera la escuela y todas las realidades
que incumben a su comunidad educativa, es necesario comprender el
contexto social en el que ésta se desenvuelve y en la que se crean las re-
presentaciones mentales concretas de los miembros de esa comunidad
educativa, que siempre estarán ligados a factores sociales como la cul-
tura y la economía, y así mismo de las familias a las que se encuentran
vinculados sus miembros y que en últimas determinarán las reglas de
juego aprehendidas y usadas dentro de todas las relaciones humanas
en la escuela.
La Institución Juan Eugenio Cañavera es una entidad sin ánimo de
lucro, fundada para impartir servicio de educación formal, en los nive-
les de pre-escolar, básica primaria, secundaria y media vocacional de
carácter mixto, en un contexto social de pobreza, violencia y corrup-
ción política.
Debido a la cultura de violencia en la que se encuentran sumergidos
los estudiantes y sus familias, ciertas prácticas violentas se vuelven co-
munes y aceptadas, haciendo que dentro de la misma comunidad edu-
cativa se tenga que trabajar no solo con los estudiantes, sino tambien,
con los padres de familia, en la búsqueda de una cultura de paz. Gran
parte de la planta docente y administrativa provienen de este entorno
social, ya que la institución tiene como política vincular laboralmente
a sus egresados, a pesar de que no hayan terminado su formación pro-
fesional. Sin embargo, esto puede llevar a que con el tiempo, se asuma
como natural y común, la resolución violenta de los conflictos.
57
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
La Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera, hace un gran es-
fuerzo por mantener bajos niveles de deserción estudiantil, pues el con-
texto de pobreza hace que muchas familias prefieran involucrar a sus
hijos(as) en labores de trabajo para solventar sus necesidades básicas
y en mucho de los casos los jóvenes terminan sumergidos en las dro-
gas, las pandillas y la prostitución; mientras que en otras ocasiones las
niñas son violentadas sexualmente por grupos urbanos al margen de
la ley. Se ha dado el caso de que algunas niñas han sido violentadas en
sus mismas casas y que alumnos terminen desertando porque se han
incorporado a alguna de las pandillas que hacen presencia en el sector.
La comunidad educativa está sumergida, en un contexto social de
abandono por el estado, calles sin pavimentar, sectores sin iluminado
público y sin presencia permanente de las autoridades, hacen del sec-
tor un contexto difícil para educar en la paz y en la cultura del respeto a
las diferencias. La educación en contextos como éstos, se dirige a man-
tener la esperanza en las familias y en sus jóvenes, de una superación
social y económica. Éste es uno de los aportes de esta investigación:
diagnosticar los niveles de apoyo familiar que los estudiantes tienen
en los procesos de formación para la vida, sobre todo, aquellos que
permiten cultivar una cultura para la paz.
Los adolescentes reconocen que el entorno socioeconómico de la
institución y de sus familias, así como la formación en principios y va-
lores en cada una de ellas, es determinante en el comportamiento del
adolescente a la hora de solucionar los conflictos convivenciales que
éste vive dentro y fuera de la escuela, una de las víctimas lo expresa de
la siguiente manera:
Debes tener en cuenta bastante el entorno social, y para nadie es un secreto
que esta es una zona suburbana, y [...] como te digo [...] estrato medio, medio
bajo, entonces te puedes hacer una idea de cómo, ósea llevándolo desde la
casa, porque en la casa se presentan problemas ya sabes de dinero, entre otras
cosas, la crianza, todas esas cosas se reflejan acá.
El estudiante se refiere al contexto de violencia y pobreza, en la que se
encuentra socialmente localizada toda la comunidad educativa, y de la
que es difícil abstraerse cuando se trata de abordar los conflictos con-
vivenciales dentro de la escuela. Es importante anotar que cuando el
estudiantes alude a los asuntos económicos de la familia, hace alusión
a que en la mayor parte del tiempo los padres no están con sus hijos,
58
Luis Berner Romero Sánchez
porque en su mayoría estos estudiantes pertenecen a familias susten-
tadas por la madre cabeza de hogar, haciendo muy difícil la consecu-
ción de los recursos básicos, pero al mismo tiempo absorbiendo gran
parte del tiempo que pudiera dedicar a sus hijos en pro de la formación
en valores y en el acompañamiento que estos requieren cuando viven
conflictos dentro de la escuela. Así que desde esta perspectiva, la fami-
lia carece de condiciones para acompañar efectivamente al adolescen-
te y esto está ligado a sus realidades sociales, económicas y culturales.
Cuando se trata de hacer una descripción de la vida de estos estu-
diantes desde su entorno social, económico y cultural, teniendo a de-
más en cuenta que estamos hablando de la adolescencia y todas sus
vicisitudes, el asunto se hace complejo. Es evidente que la cultura de
violencia no sólo es producto de algunas familias que evidencian las
agresiones entre los padres, sino también de un entorno de pobreza,
donde conviven grupos armados al margen de la ley, pandillas y pros-
titución infantil, que generan una realidad difícil, a unos adolescente
que no ven en la familia un gran refugio y a la que además no quieren
dirigir sus preocupaciones y angustias, debido también al sentimiento
de independencia que ellos quieren vivir, así que la vulnerabilidad del
adolescente que ofrece el entorno, se suma al proceso de la adolescen-
cia y sus propios traumas.
Cualquier proceso estratégico que una institución educativa quiera
crear para afrontar el fenómeno del bullying, debe atender a las nece-
sidades y requerimientos de la comunidad educativa en cuestión, de
acuerdo al contexto social, económico y cultura de sus agentes, pues
estas realidades determinan las percepciones y las reglas de juego en
la trama de relaciones dentro de la escuela.
B. Escuela y familia
Para Durkheim (1915), la educación es la acción ejercida por las gene-
raciones adultas sobre aquellas que no han alcanzado todavía el grado
de madurez necesario para la vida social. Tiene por objeto el suscitar y
desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectua-
les y morales que exigen de él tanto la sociedad política en su conjunto
como el medio ambiente específico al que está especialmente destina-
do. Para Durkheim, no existe pueblo alguno donde no haya un cierto
número de ideas, de sentimientos y de prácticas que la educación deba
59
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
inculcar indistintamente a todos los niños(as), independientemente
de la categoría social a la que pertenezcan. Desde esta perspectiva las
generaciones adultas tienen la responsabilidad de acompañar la vida
de las generaciones venideras, donde la cultura, la escuela y la familia
juegan papeles muy importantes. Así que la familia y la escuela son
instituciones determinantes para la formación de las nuevas genera-
ciones para una vida social pacífica.
M. Díaz (2005), valora la escuela y la familia como dos contextos que
deben colaborar en el adecuado uso de los medios de comunicación, el
conjunto de creencia, valores y de estructura de la sociedades (normas
establecidas) de la que forman parte los alumnos, deben ser trabajados
como medios de prevención a la violencia escolar, así como tener en
cuenta estos factores de alarma: la exclusión social o el sentimiento de
exclusión, la ausencia de límites en los adolescentes o la incapacidad
para reconocer las normas, la exposición a la violencia a través de los
medio de comunicación, la integración en bandas identificadas con la
violencia, la facilidad de disponer de armas, y la justificación de la vio-
lencia en la sociedad. Desde esta perspectiva la comunidad educativa
debe incluir a la familia en planes estratégicos que permitan el acer-
camiento continuo a la adolescencia y sus problemáticas, aprender a
detectar desde la escuela y la familia, comportamientos de alarma tem-
prana a la violencia, así como sentimientos de victimización. La escuela
y la familia deben crear espacios de diálogo que permitan de manera
mancomunada, la detección temprana del bullying, su atención y pre-
vención. Sin embargo los adolescentes de la Institución Educativa Juan
Eugenio Cañavera, no ven este diálogo, y juzgan duramente cuando un
padre de familia se acerca a la institución, y lo que hace es ahondar la
violencia en discusiones con las directivas y con los adolescentes victi-
marios. Señalan que este tipo de comportamientos no constituyen un
verdadero acompañamiento, y que no existe un protocolo de atención
que incorpore a la familia y a la escuela, por el contrario, ponen de ma-
nifiesto la incapacidad de diálogo entre estas dos instituciones.
M. Alvarez, L. Lega y A. Vernon (2008) consideran que la poca par-
ticipación de los profesores, profesoras y otras personas adultas (como
los padres y las madres) para contrarrestar el problema o apoyar a la
víctima, se convierten en un factor que ayuda a que el hostigamien-
to dure largos períodos de tiempo, en ocasiones años, socavando no
sólo la salud emocional de la víctima sino que, en un plano más amplio,
60
Luis Berner Romero Sánchez
violando el derecho fundamental de todo ser humano a verse libre de
cualquier tipo de opresión y humillación, que si bien no debería ocu-
rrir en ningún lugar, en el caso del bullying ocurre en el lugar menos
esperado ya que después de la familia, el colegio es hoy día el lugar
privilegiado para la socialización y el aprendizaje de modelos y valores
sociales. Los adolescentes reconocen gran importancia al apoyo fami-
liar, pero lo supeditan aun proceso de toda la vida, interpelan a la fami-
lia cuando su proceso de educación y atención no ha sido un proceso
desde temprana edad y recriminan cuando los padres desean hacerlo
cuando ellos ya están en la edad de la adolescencia. Es así como una
víctima expresa su frustración al manifestar que desde la niñez había
sido objeto de bullying y acoso, pero nunca obtuvo una clara respues-
ta de su familia, ahora no quiere ningún acompañamiento y considera
que ya es tarde para hacerlo.
Delors (1996) considera que la educación tiene pues una respon-
sabilidad particular que ejercer en la edificación de un mundo más
solidario, y la comisión estima que las políticas educativas deben tra-
ducirla resueltamente. En cierta forma, debe contribuir al nacimiento
de un nuevo humanismo, con un componente ético esencial y amplio
lugar para el conocimiento y para el respeto de las culturas y los valo-
res espirituales de las diferentes civilizaciones, contrapeso necesario a
una mundialización percibida sólo en sus aspectos económicos o téc-
nicos. El sentimiento de compartir valores y un destino común consti-
tuye en definitiva el fundamento de cualquier proyecto de cooperación
internacional.
Los adolescentes observadores denuncian la ausencia de la familia
en la escuela, y señalan a la familia como una institución determinan-
te en el comportamiento agresivo de los victimarios, creen que la vio-
lencia que un adolescente ejerce en la escuela, está relacionado con
las reglas de juego que aprendió en la familia; desde esta perspectiva
los adolescente consideran que la familia es una escuela de formación
para la vida y que no se puede exonerar de las responsabilidades que
tiene sobre la sociedad y su cultura de violencia. Sorprendentemente
los victimarios reconocen que la mayoría de las veces los agresores
se ven motivados a la violencia escolar como una manera de llamar
la atención en sus casas, ante el sentimiento de abandono que parece
vivir los victimarios, de parte de sus familias.
61
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
La familia y la escuela deben asumir sus responsabilidades en la for-
mación de las nuevas generaciones; deben crear estrategias de acer-
camiento que permitan un trabajo mancomunado en la formación de
valores comunes para la vida pacifica en sociedad, y establecer puen-
tes y protocolos institucionales que permitan detectar, acompañar y
prevenir situaciones de violencia, dentro de la escuela y la familia.
III. El bullying y la escuela
El bullying es un concepto teórico incorporado por Olweus para defi-
nir la situación de acoso e intimidación entre pares, en la que su vícti-
ma queda definida como un alumno que es agredido y que se convierte
en víctima cuando está expuesto de forma repetida y durante un tiem-
po a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos.
Desde ésta perspectiva la violencia entre pares y la escuela son reali-
dades importantes a estudiar, pues la escuela, es el lugar social para la
educación de las nuevas generaciones y se convierte en el escenario
más propenso para la violencia entre pares adolescentes. Desde esta
perspectiva debe existir una claridad sobre los objetivos de la educa-
ción, que se convierten en el imperativo de la escuela, para dicho fin es
importante traer a colación la concepción de la educación.
Para Delors (1996), la educación en sus distintas formas, tiene por
cometido establecer entre los individuos vínculos sociales procedentes
de referencias comunes, en donde los medios empleados varían según
la diversidad de las culturas y las circunstancias pero, que en todos los
casos, la finalidad principal de la educación es el pleno desarrollo del
ser humano en su dimensión social. Se define como vehículo de las cul-
turas y los valores, como construcción de un espacio de socialización y
como crisol de un proyecto común, de modo que el bullying y la escue-
la, presuponen una relación que debe ser atendida de manera urgente.
El descubrimiento del otro pasa forzosamente por el conocimiento de uno
mismo; por consiguiente, para desarrollar en el niño y el adolescente una visión
cabal del mundo, la educación, tanto si la imparte la familia como si la imparte
la comunidad o la escuela, primero debe hacerle descubrir quién es. Sólo
entonces podrá realmente ponerse en el lugar de los demás y comprender sus
reacciones. El fomento de esta actitud de empatía en la escuela será fecundo
para los comportamientos sociales a lo largo de la vida (Delors, 1996).
62
Luis Berner Romero Sánchez
Para Olweus (1973), el bullying ocurre cuando se produce una ac-
ción negativa de forma intencionada, causa un daño, hiere o incomoda
a otra persona básicamente, lo que implica la definición de conducta
agresiva. Se pueden cometer acciones negativas de palabras, por ejem-
plo con amenazas, burlas, bromas y apodos. Comete una acción negati-
va quien golpea, empuja, da una patada, pellizca o impide el paso a otro
mediante el contacto físico. También es posible llevar a cabo acciones
negativas sin el uso de las palabras y sin el contacto físico, sino, por
ejemplo, mediante muecas, gestos obscenos, excluyendo de un grupo a
alguien a propósito, negándose a cumplir los deseos de otras personas.
Para los adolescentes de la Institución Juan Eugenio Cañavera la defi-
nición del bullying no está lejana de la descrita por Olweus, quienes en
primera instancia reconocen los actos de bullying como una agresión
física, verbal o psicológica, que implica un irrespeto, rechazo o maltra-
to, que genera un daño intencional a otra persona, compañero, estu-
diante o semejante, tal como lo expresa un estudiante: “bullying es la
palabra en inglés que se le da al acoso o discriminación por algún tipo
de término, ya sea racial o de incapacidad física. Se puede considerar
una agresión psicológica o física”.
Los casos de bullying denunciados por los adolescentes frecuente-
mente, se dan en torno a temas de discapacidad, condición racial, so-
cial o apariencia física. Así mismo reconocen al igual que Olweus el
uso de la fuerza de grupo como medio de agresión y coerción y que en
mucho de los casos implica apodos y burlas, sin que esto implique una
agresión física.
Para Avilés (2003), los aspectos que caracterizan el bullying y que
se han venido señalando a lo largo de las investigaciones son: primero,
que existe una víctima (indefensa) atacada por un abusón o grupo de
matones, segundo, que existe una desigualdad de poder “desequilibrio
de fuerzas” entre el más fuerte y el más débil, por lo tanto, no hay equi-
librio en cuando a posibilidades de defensa, ni equilibrio físico, social
o psicológico. Es una situación desigual y de indefensión por parte de
la víctima, tercero, existe una acción agresiva repetitiva, y cuarto, la
agresión sucede durante un período de tiempo y de forma recurrente.
A pesar de que los adolescentes de la Institución Juan Eugenio Cañave-
ra identifican el fenómeno del bullying como una agresión entre pares,
éstos tienden a llamar a todo acto conflictivo una situación de bullying,
a tal punto que cualquier altercado entre ellos, dentro de sus relacio-
63
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
nes cotidianas, es denominado como tal, así que el factor repetitivo
de la agresión no es tenida en cuenta por los estudiantes al momento
de conceptualizar el bullying, tal como lo expresa un estudiante: “en-
tendido por bullying, que es creerse mucho más que los otros; osea, el
bullying, no se da solamente pegando sino que es verbalmente, y em-
piezan a agredir a los niños y a veces los amenazan para que no digan
nada porque les va a ir peor”.
Al igual que Áviles, los adolescentes reconocen el estado de indefen-
sión que viven las víctimas, y las desigualdades de poder entre los grupos
agresores y la víctima, tal y como lo expresan los estudiantes (víctimas),
a través del sentimiento de frustración que esto genera en ellos al no
poder resolver y dar por terminada la situación de acoso, pues en el caso
concreto de las víctimas por apodos, entre más se resisten a la agresión
más estimulan al grupo a hacerlo, así que el sentimiento de frustración
que los adolescentes evidencian, dejan ver una relación desigual de po-
der donde la víctima se encuentra en estado de vulnerabilidad.
La agresión entre iguales, especialmente dentro de las instituciones
educativas ha sido abordada por los académicos y conceptualizada
como “matoneo” o como lo expresó Dan Olweus en 1973 “el bullying”,
sin embargo, los procesos de acompañamiento en la atención y pre-
vención del fenómeno parecen nuevos aún, y solo en unas pocas ins-
tituciones se ha tomado en serio la atención, promoción y prevención.
El 84% de los adolescentes entrevistados afirman que, la institución
educativa no afronta de manera apropiada el fenómeno del bullying,
ya que evade la responsabilidad de los casos e incluso, ha optado por
no matricular de nuevo a estudiantes que han presentado problemas
convivenciales de manera recurrente. Por tanto, la deserción estudian-
til está relacionada es un alto grado con la matricula condicional que la
institución impone sobre los alumnos “agresores”, es así como lo mani-
fiesta un estudiante de la institución: “yo diría que el colegio en sí [...]
le saca el pecho a esos casos...”.
La identificación de factores iniciales de bullying dentro de la escue-
la, puede ser muy útil para la prevención de situaciones que lamentar.
A esto se ha referido R. Martínez (2001); concluyendo que el fenó-
meno del bullying es una de las principales causas del absentismo y
del fracaso escolar, provocando en los adolescentes alta ansiedad, es-
trés, además un aislamiento en las víctimas, que a la vez puede llevar
a desarrollar respuestas agresivas, asimismo en casos extremos, lle-
64
Luis Berner Romero Sánchez
gan a pensar en el suicidio, de manera que la escuela debe prepararse
para identificar focos iniciales, sin embargo ante temas como estos los
adolescentes de la Institución Juan Eugenio Cañavera, ponen de mani-
fiesto las falencias institucionales para afrontar el bullying, y refieren
a la ausencia de proyectos y políticas organizacionales para la promo-
ción, prevención y atención de esta problemática. Afirman que no se
desarrollan procesos de promoción que eduquen a los estudiantes en
el respeto y la sana convivencia; consideran que los talleres informati-
vos y las campañas de prevención pueden ser de gran utilidad para la
comunidad estudiantil y la sana convivencia. Así mismo reconocen la
ausencia de protocolos claramente definidos y documentados, para el
tratamiento y seguimiento de situaciones de conflicto entre pares, una
de las estudiantes afirma que: “Muchas veces no le prestan atención, se
presentan casos de bullying que los estudiantes le hacen a otros com-
pañeros, y a veces no se toman las medidas correctamente”.
P. Cid, A. Díaz, M. Pérez, M. Torruella y A. Valderrama (2008), en
su artículo, “Agresión y violencia en la escuela como factores de riesgo
del aprendizaje escolar”, afirman que las conductas de agresión y vio-
lencia alteran el ambiente escolar repercutiendo negativamente en el
aprendizaje, por lo tanto las interacciones sociales con sus profesores
y compañeros son de suma importancia para el desarrollo académico
y social del adolecente, las opiniones que recibe de ellos le condicionan
positiva o negativamente sobre su vida personal, lo que repercutirá
posteriormente en su motivación y rendimiento académico. Desde esta
perspectiva los adolescentes afirman que, los profesores no son aser-
tivos a la hora de afrontar situaciones de conflicto convivencial, pues
en muchas situaciones, ellos también dicen sentirse agredidos por los
docentes, pues éste último termina ejerciendo como mecanismo de
control la violencia y según los estudiantes abuso de poder, generan-
do con ello mayor violencia. Al ser entrevistada la estudiante afirma:
“Pienso que en algún momento el profesor se llena de autoridad y hay
momentos en que pareciera que fuera bullying, tratando y como tienen
el poder hacer lo que se les da la gana y eso no es así”. Este tipo de
situaciones refleja la poca capacitación de los docentes para manejar
una comunicación asertiva, pero también la cultura de violencia que
termina envolviendo a todos los agentes de la comunidad educativa,
debido a la falta de procesos para prevenir y afrontar la violencia en
las instituciones. Las palabras de la estudiante reflejan resentimiento
y dolor, producto de una situación abordada de manera inadecuada.
65
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
En la técnica de grupo de enfoque las víctimas manifiestan que, la
institución ha desarrollado algunos talleres y carteleras que informan
a los estudiantes del fenómeno del bullying, pero este proceso no ha
pasado de ser uno que otro esfuerzo incipiente que, no ha llevado a po-
líticas, protocolos y procedimientos claros para la atención y preven-
ción. Aluden a estos actos aislados como poco fructíferos y eficaces en
la resolución de los conflictos y en la atención adecuada de las víctimas
y los victimarios.
Las víctimas plantean que estas situaciones requieren de mayor
presencia de las directivas de la institución; de políticas de promoción
que eduquen y desarrollen procesos de formación en la buena convi-
vencia y la comunicación asertiva. Además, expresan la necesidad de
campañas de prevención y de protocolos claros, definidos y estandari-
zados, que permitan la debida documentación y el debido seguimiento
y acompañamiento a las situaciones. A pesar de todas estas afirmacio-
nes, los estudiantes reconocen que los casos de conflicto han dismi-
nuido con relación a años anteriores, sin embargo, esto sigue estando
relacionado a la ausencia de estudiantes, que luego de ser identificados
como conflictivos, se les condicionó su matrícula vinculatoria a la ins-
titución, mostrando hoy una población estudiantil menor a la de años
anteriores, tendencia que se ha mantenido en los últimos años.
Para tener una comprensión más amplia de los protocolos o proce-
dimientos aplicados por la institución en el abordaje de las situacio-
nes de carácter convivencial dentro de la escuela, es importante acudir
a los documentos o registros escritos que se manejan para el debido
levantamiento de los casos y su seguimiento y atención. Hernández
(2010), dice que los documentos y materiales, pueden ayudar a enten-
der el fenómeno central del estudio, pues la mayoría de las personas,
grupos, organizaciones, comunidades y sociedades los producen y na-
rran, delinean sus historias y estatus actuales. La Institución Educativa
Juan Eugenio Cañavera hace uso de dos registros denominados: libro
de “Actas de compromiso” y “Libro de seguimiento”, en el primero se re-
gistran actas de “Matricula convivencial” es decir, de estudiantes a los
que se les condiciona la matricula del año siguiente si son recurrentes
con su mal comportamiento convivencial y en el segundo, se registran
de manera descriptiva las situaciones de conflicto que se presentan
dentro de la institución y en el que se le pide a los estudiantes redac-
tar su compromiso de no repetir dicho comportamiento. Sin embargo,
66
Luis Berner Romero Sánchez
al momento en que el investigador solicita los libros de registro ante-
riormente mencionados, la secretaria no los tiene a la mano y su lugar
de archivo no parece claro; tan pronto estos archivos son presentados
al investigador su contenido no registra las situaciones convivenciales
que los estudiantes han manifestado en la investigación. Los archivos
contienen información desactualizada y no registran ninguna de las si-
tuaciones planteadas por los estudiantes. Esto refleja que no hay real-
mente un protocolo de registro y control escrito de las situaciones con-
vivenciales que se presentan en la escuela, pero que sus carpetas solo
existen para contener la base de datos generales de los estudiantes, sin
que este sea utilizado eficazmente en un proceso de seguimiento.
La percepción que los adolescentes tienen de la institución educati-
va y su manera de abordar el fenómeno del bullying es muy importan-
te, porque proporciona una lectura desde los mismos protagonistas,
víctimas, victimarios y observadores; se convierte en un diagnóstico
detallado de la vida cotidiana de las relaciones humanas, desde los di-
ferente agentes que pueden conformar un sistema de relaciones convi-
venciales; proporcionan una lectura de la institución y de las políticas
pedagógicas, educativas, didácticas, protocolarias entre otras, que la
institución asume como estrategia organizacional para la promoción,
prevención y atención del bullying. Sin embargo, los adolescentes de la
Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera, afirman que la escuela
no ha hecho más que unos esfuerzos incipientes para abordar los asun-
tos problémicos, pero que esto nunca ha llevado a políticas, protocolos
y procedimientos claros para la atención y prevención. Aluden a estos
actos aislados como poco fructíferos y eficaces en la resolución de los
conflictos y en la atención adecuada de las víctimas y los victimarios.
Los estudiantes plantean que estas situaciones requieren de mayor
presencia de las directivas de la institución; de políticas de promoción
que eduquen y desarrollen procesos de formación en la buena convi-
vencia y la comunicación asertiva; expresan la necesidad de campañas
de prevención y de protocolos claros, definidos y estandarizados, que
permitan la debida documentación y el debido seguimiento y acompa-
ñamiento a las situaciones.
R. Salazar (2013) dice que el bullying escolar tiene graves conse-
cuencias para la vida profesional y universitaria, dice que los estudios
indican que en Colombia uno de cada cinco estudiantes son víctimas
del matoneo en todas su formas. Las principales causas del bullying son
67
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
la violencia intrafamiliar y el entorno conflictivo; ya que el agresor nor-
malmente es un maltratado que busca desquitarse con los más débiles.
Las instituciones educativas tienen la obligación de educar y culti-
var una sociedad pacifica desde la infancia, y deben tomarse en serio
el uso de estrategias organizacionales que permitan acompañar a las
víctimas y victimarios, con el apoyo de profesionales capacitados y for-
mados para educar y proteger la vida; debe crear protocolos, normas
convivenciales, formas pedagógicas y didácticas, currículos y planes
de estudio, que procuren una comunidad educativa en convivencia pa-
cífica, asertiva y contundente contra toda manifestación de violencia;
debe establecer vías de diálogo y comunicación con los estudiantes
para garantizar el acompañamiento a las situaciones de manera pro-
fesional y afectiva.
68
Conclusiones
La investigación ha podido crear un cercamiento a los imaginarios fami-
liares de los adolescentes y la importancia que le dan a los valores apren-
didos en casa, en la resolución pacífica de los conflictos entre pares.
La investigación ha logrado describir las concepciones de apoyo fa-
miliar en contextos de violencia y pobreza, desde la perspectiva del
adolescente.
Los resultados de la presente investigación proporcionan insumos a
la institución educativa, que permitan la elaboración de proyectos, en
la búsqueda del involucramiento de las familias en la formación de los
adolescentes.
La presente investigación proporciona insumos para la identifica-
ción de focos iniciales de violencia, así como la elaboración de procesos
de atención, promoción y prevención del bullying.
La presente investigación le proporciona a la institución educativa,
una clara lectura de sus estudiantes y padres de familia, debidamente
contextualizados en la comunidad, que permita involucrar a todos los
agentes de la comunidad educativa Juan Eugenio Cañavera, en los pro-
cesos de formación de los estudiantes en pro de una cultura de paz.
Los adolescentes de la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera
identifican los aspectos generales del bullying, pero no lo supeditan a
la recurrencia y continuidad de las agresiones.
Los adolescentes de la Institución Juan Eugenio Cañavera, entiende
el apoyo familiar como la presencia permanente que hacen los padres
en la vida de sus hijos, a través de la dedicación del tiempo para saber
todo lo que pasa con ellos, estableciendo puentes de comunicación que
permitan a los padres saber lo que hacen y piensan hacer sus hijos en
las diferentes situaciones que se les presentan en la vida. Sin embargo,
señalan a la familia como una institución en deuda con la educación y
acompañamiento de sus hijos desde la primera infancia.
69
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Los adolescentes señalan el distanciamiento que tiene la familia de
la escuela en los procesos de promoción, prevención y atención del bu-
llying. Según los adolescentes, la escuela y la familia no han logrado un
trabajo mancomunado en la creación y ejecución de planes estratégicos.
Los adolescentes de la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera,
reconocen que el bullying se da con mayor recurrencia en la escuela,
por la condición social, racial y de apariencia física. El 25% de los ado-
lescentes entrevistados dice sufrir como víctima del bullying, de estos,
el 33% dice sufrir acoso por su condición racial y el otro 67% por su
apariencia física.
Las instituciones educativas que desarrollan procesos de forma-
ción, para la convivencia pacífica, en contextos de pobreza y violencia,
deben crear un diagnóstico claro de sus agentes y sus percepciones,
para crear estrategias efectivas en la construcción de una sana convi-
vencia; así mismo deben diagnosticar con precisión el contexto social,
económico y cultural de la escuela y debe responder a los retos que
éstas condiciones implican.
Las instituciones educativas tienen la obligación de educar y culti-
var una sociedad pacifica desde la infancia, y deben tomarse en serio
el uso de estrategias organizacionales que permitan acompañar a las
víctimas y victimarios, con el apoyo de profesionales capacitados y for-
mados para educar y proteger la vida; deben crear protocolos, normas
convivenciales, formas pedagógicas y didácticas, currículos y planes
de estudio, que procuren una comunidad educativa en convivencia pa-
cífica, asertiva y contundente contra toda manifestación de violencia;
debe establecer vías de diálogo y comunicación con los estudiantes
para garantizar el acompañamiento a las situaciones de manera pro-
fesional y afectiva.
La familia es una institución social determinante en la educación
y formación del adolescente, sus procesos en pro de valores para la
vida en sana convivencia deben ser dados desde la niñez, así como el
afecto y el tiempo que los hijos requieren. La familia debe conocer to-
dos los procesos psicológicos y emocionales del desarrollo humano,
en especial el de la adolescencia, para entender la complejidad de sus
conflictos, solo así abordará de manera adecuada la comunicación y el
acompañamiento que estos necesitan cuando sean víctimas o victima-
rios del bullying.
70
Luis Berner Romero Sánchez
La familia y la escuela deben asumir sus responsabilidades en la for-
mación de las nuevas generaciones; deben crear estrategias de acer-
camiento que permitan un trabajo mancomunado en la formación de
valores comunes para la vida pacifica en sociedad, y establecer puen-
tes y protocolos institucionales que permitan detectar, acompañar y
prevenir situaciones de violencia, dentro de la escuela y la familia. Sin
embargo estas instituciones se muestran divorciadas y hasta en mo-
mentos contrariadas en sus valores.
Los adolescentes siempre serán víctimas en el fenómeno del bu-
llying, no importa cuál de los rolles desempeñen en él, pues ya sean
denominados víctimas, victimarios u observadores, a parecen presos
de la violencia, y sujetos a pasiones que indignifican la vida humana,
y terminan trastornando nuestra sociedad y cultura. Los victimarios
aparecen motivados a violentar al otro por la falta de protagonismo en
algunos casos y por la búsqueda de atención familiar en otras; las vícti-
mas, sufren la burla y expectación pública en una etapa convulsionada
de la vida, y en la mayoría de los casos viven en solitario sus penum-
bras; los observadores se vuelven víctimas, cuando por la recurrencia
de los actos violentos terminan siendo cómplices e indiferentes a los
actos de injusticia, cargando de naturalidad un fenómeno que se vuelve
parte del paisaje.
71
Recomendaciones
Cualquier proceso estratégico que una institución educativa quiera
crear para afrontar el fenómeno del bullying, debe atender a las nece-
sidades y requerimientos de la comunidad educativa en cuestión, de
acuerdo al contexto social, económico y cultura de sus agentes, pues
éstas realidades determinan las percepciones y las reglas de juego en
la trama de relaciones convivenciales dentro de la escuela.
Las instituciones educativas están en la obligación de formar a sus
adolescentes y estudiantes, creando protocolos institucionales que de-
tecten focos tempranos de violencia; involucrando profesionales capa-
citados para tal fin, y estableciendo procesos con la familia, para detec-
tar, acompañar y prevenir situaciones de bullying dentro de la escuela.
Las instituciones educativas deben desarrollar procesos de forma-
ción continua con sus docentes para el tratamiento asertivo de los ca-
sos de violencia convivencial dentro del aula y debe determinar unos
debidos procesos para el registro, control y seguimiento de las situa-
ciones; debe educar a sus estudiantes tambien en la detección tempra-
na del bullying y focos iniciales, para que sean denunciado a tiempo.
73
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Anexos
I. Guía de entrevista semiestructurada sobre la percepción del apoyo
familiar y su utilidad para afrontar el bullying
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha:______________________ Hora: __________
Lugar (ciudad y sitio específico):________________________________________
Entrevistado(a): Estudiante de 10.°/11 grado
Nombre: _______________________________ Edad: ____________
Género: _______________ Grado:_____________
Barrio donde reside: _________________________ Estrato: __________________
Introducción: La presente entrevista hace parte de un proceso de investigación que
pretende comprender la percepción que los adolescentes de los grados 10.° y 11° de
la Institución Juan Eugenio Cañavera tienen, acerca del apoyo familiar y su utilidad
al momento de afrontar el bullying. Usted ha sido elegido(a) a participar de esta en-
trevista, porque hace parte de la población de esta investigación y sus aportes son vi-
tales para la descripción de esta percepción. Estos datos serán categorizados en una
descripción general que conserva la confidencialidad total de las respuestas dadas
por los entrevistados(as).
Preguntas
1.
¿Qué entiendes por bullying?
2.
¿Qué opinas de la manera en que la institución educativa aborda el bullying entre
los estudiantes?
3.
¿Cómo describes la relación con tus compañeros(as) de clase?
79
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
4.
¿Has vivido un conflicto permanente con tus compañeros? ¿Cómo ha sido esa
experiencia? ¿De qué manera has asumido estos conflictos?
5.
¿Cómo percibes la convivencia entre estudiantes dentro de la institución?
6.
¿Qué entiendes del apoyo familiar?
7.
¿Qué piensas acerca del apoyo familiar a la hora de afrontar el bullying?
8.
¿En los momentos en que has tenido un conflicto repetitivo con los compañeros,
has sentido apoyo de tu familia para la resolución del mismo? En caso de que
sea positivo, ¿qué acciones concretas reconocen? y en caso de ser negativo, ¿qué
acciones te gustaría que tu familia hiciera? ¿Qué acciones concretas reconoces
como apoyo familiar, útiles en el acompañamiento a los estudiantes, que viven
conflictos entre pares?
9.
¿Si tuvieras al frente a tus padres, que les recomendarías acerca del apoyo fami-
liar, para afrontar el bullying?
• Entrevista 1
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha: 2 de octubre de 2015 Hora: 3:00 pm.
Lugar: Colegio Juan Eugeni Cañavera (Soledad -Atlántico)
Entrevistado: Keiner Díaz
Edad: 17 años
Género: Masculino
Grado: 10.°
Barrio donde reside: Alianza
Estrato: Uno
Entrevistador: Buenas tardes Keiner. La primera pregunta para comenzar. ¿Qué en-
tiende usted por el bullying?
Keiner: Es cuando le hacemos daño a otra persona, físicamente o con la boca.
Entrevistador: ¿Verbalmente?
Keiner: Verbalmente.
Entrevistador: Además el bullying se da de manera repetitiva muchas veces con la
misma persona y alrededor de un mismo caso ¿Qué opina de la manera en que la
institución educativa ha abordado el bullying entre los estudiantes?
80
Luis Berner Romero Sánchez
Keiner: Aquí en la institución no [...] o sea no se presentan esa [...] casualmente no se
presentan los casos de bullying. Ya no, ya todo el mundo se trata con honestidad, trata
bien a la otra persona.
Entrevistador: Pero, ¿existirán casos en los que se dan conflictos?
Keiner: Sí, hay casos que se presentan pero son como ¿locadas?
Entrevistador: ¿Has tenido la oportunidad de conocer a un compañero, que tenga
problemas con otro, o tú has tenido problemas con alguien?
Keiner: Sí, yo conozco un compañero de nosotros. Se fue del colegio porque le hacían
bullying.
Entrevistador: Y ¿cómo lo hacía?
Keiner: O sea lo maltrataban [...] yo me incluyo. Nos burlábamos de él por su forma
de ser y eso.
Entrevistador: Eso era todo el grupo, o había un estudiante que tenía mayor...
Keiner: Sí era [...] había uno que otro que lo defendían y no dejaban que le hicieran
bullying.
Entrevistador: ¿Quién era el que mayormente movía el grupo?
Keiner: Era yo.
Entrevistador: ¿Tú lo movías?
Keiner: Sí, yo lo movía (sonrisa tímida).
Entrevistador: Tú movías al grupo y las burlas eran alrededor de qué.
Keiner: O sea, mamarle gallo, o sea por su forma de ser [...] que era un tonto [...] que
no servía [...] que todavía la faltaba madurar, que era un niño. ¡Verbalmente!
Entrevistador: ¿Y alguna vez lo hicieron por Facebook o por algún grupo social?
Keiner: No eso sí no, nos metíamos con él nada más en el curso.
Entrevistador: ¿Y físicamente no había contacto?
Keiner: Sí, eran pocas las veces. Le pegábamos en la cabeza
81
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Entrevistador: ¿Tú crees que ahora no hay situaciones de este tipo en el colegio?
Keiner: O sea, en mi curso ahora no se presenta ni un caso así de bullying, pero yo
creo que en otros cursos sí. En sexto, séptimo y octavo son lo que más frecuentemen-
te pasan esas cosas.
Entrevistador: ¿Como describes la relación con tus compañeros de clase?
Keiner: La relación entre nosotros es muy buena, somos muy unidos. Siempre damos
nuestros puntos de vista acerca de todo.
Entrevistador: ¿Cuando tienen alguna diferencia, cómo la solucionan?
Keiner: Hablando. A veces discutimos, pero siempre llegamos a acuerdos y arregla-
mos las diferencias entre nosotros.
Entrevistador: ¿Has vivido un conflicto permanente con tus compañeros? [...] bueno,
me acabas de contar que tuviste uno con [...] cómo se llamaba el estudiante?
Keiner: Se llamaba Deimar.
Entrevistador: ¿A partir de eso has tenido otro conflicto similar con tus compañeros?
Keiner: No, ya no he tenido. Se han dado pequeñas diferencias pero son pocas las
veces.
Entrevistador: ¿Cómo percibes la convivencia en la institución?
Keiner: Para mí la convivencia es bien, se trata todo en el colegio. Todos se conocen
y todos hablan.
Entrevistador: ¿Qué entiendes por apoyo familiar?
Keiner: Para mí es que la familia esté con uno, apoyándolo [...] que nos de consejos
para no hacer bullying ni nada de eso, ni nada por el estilo.
Entrevistador: ¿Sí fueses víctima del bullying como te gustaría que te apoyara tu fa-
milia?
Keiner: Me gustaría que me apoyaran, me hablaran [...] que me trataran con amor
[...] porque yo a veces he sentido ese caso del bullying, pero muy poco las veces me
he sentido mal.
Entrevistador: ¿En los momentos en que has tenido un conflicto repetitivo con los
compañeros, has sentido el apoyo de tu familia para la resolución de ese conflicto?
82
Luis Berner Romero Sánchez
Keiner: Sí, pero muy poco, porque yo vivo con mi mamá y con mi hermano y mi
mamá sale a trabajar y no tengo mucho apoyo así que digamos. Pero ella siempre
toma su tiempo para mí.
• Entrevista 2
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha: 2 de octubre de 2015 Hora: 3:00 pm.
Lugar: Colegio Juan Eugenio Cañavera (Soledad -Atlántico)
Entrevistado: Carlos Maza
Edad: 16 años
Género: Masculino
Grado: 10.°
Barrio donde reside: Villa Stephanie
Estrato: Uno
Entrevistador: Buenas tardes Carlos. ¿Qué entiende usted por el bullying?
Carlos: Bueno como el matoneo que se da en colegio, en el barrio, en las calles. Es
como burlarse de un compañero, que ya el compañero se sienta como mal, como tris-
te, que puede causar muchas cosas, como la muerte.
Entrevistador: ¿Qué opina de la manera en que la institución educativa ha abordado
el bullying entre los estudiantes?
Carlos: El bullying así [...] yo no lo veo.
Entrevistador: ¿Cómo describes la relación con tus compañeros y compañeras de clase?
Carlos: Normal, nos reinos, jugamos y todo eso.
Entrevistador: ¿Has vivido un conflicto permanente con tus compañeros?
Carlos: No.
Entrevistador: Cuando se presenta alguna diferencia con tus compañeros ¿Cómo so-
lucionas esos conflictos?
Carlos: Pues, damos el concepto que tenemos cada uno y llegamos a una conclusión.
Entrevistador: ¿Qué entiendes por apoyo familiar?
Carlos: Mis padres me apoyan casi en todo, en el colegio para arrancar la universidad
en eso me apoyan.
83
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Entrevistador: ¿Cómo se ve reflejado el apoyo familiar?
Carlos: Me apoyan en los estudios, económicamente, lo demás lo pone uno.
Entrevistador: ¿Crees que es importante el apoyo familiar a la hora de afrontar el
bullying?
Carlos: Sí, porque uno habla con sus padres del colegio y ellos lo pueden aconsejar
y todo eso.
Entrevistador: ¿Si tuvieras al frente a tus padres, que les recomendarías acerca del
apoyo familiar para afrontar el bullying?
Carlos: Que hablen más con sus hijos, que dialoguen con sus hijos de las dificultades.
• Entrevista 3
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha: 2 de octubre de 2015 Hora: 3:00 pm.
Lugar: Colegio Juan Eugeni Cañavera (Soledad -Atlántico)
Entrevistado: Jus María Julio
Edad: 17 años
Género: Femenino
Grado: 10.°
Barrio donde reside: Villa Rosa
Estrato: Uno
Entrevistador: Buenas tardes Jus. ¿Qué entiendes por el bullying?
Jus: Bullying, significa que en los colegios los compañeros le hacen bullying a los com-
pañeros, metiéndose con ellos, criticando el color de piel de uno.
Entrevistador: ¿Qué opinas de la manera en que la institución educativa ha abordado
el bullying entre los estudiantes?
Jus: Que yo sepa no. En el colegio que yo estudiaba me hacían bullying. Aquí me tratan
bien y me voy con todos bien. En el otro colegio se burlaban como hablo.
Entrevistador: ¿Cómo describes la relación con tus compañeros?
Jus: Mis compañeros son alegres y me tratan bien. Yo los trato bien. A veces cuando
ellos son groseros conmigo, yo tambien soy grosera con ellos.
Entrevistador: ¿Qué entiendes por apoyo familiar?
84
Luis Berner Romero Sánchez
Jus: Que nos apoyan cuando tenemos un problema, una dificultad...
Entrevistador: ¿Cómo se ve reflejado el apoyo familiar?
Jus: Si los compañeros se meten conmigo yo le comento a mis papás y ellos vienen y
hablan por mí.
• Entrevista 4
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha: 2 de octubre de 2015 Hora: 3:00 pm.
Lugar: Colegio Juan Eugenio Cañavera (Soledad-Atlántico)
Entrevistado: Angie Molinares
Edad: 17 años
Género: Femenino
Grado: 10.°
Barrio donde reside: Villa Rosa
Estrato: Uno
Entrevistador: Buenas tardes Angie. ¿Qué entiendes por bullying?
Angie: Cuando otra persona agrede a otra con palabras muy agresivas.
Entrevistador: ¿Qué opinas de la manera en que la institución educativa ha abordado
el bullying entre los estudiantes?
Angie: A veces hacen pero aquí casi no se ve tanto el bullying. Los amigos se tratan
con palabras groseras.
Entrevistador: ¿Cómo describes la relación con tus compañeros?
Angie: Súper buena. Son buenos compañeros, y no han llegado a insultarme con pa-
labras malas.
Entrevistador: ¿Qué entiendes por apoyo familiar?
Angie: Cuando uno quiere hacer algo y la familia lo apoya en lo que uno quiere hacer.
Entrevistador: ¿Cuál debe ser el apoyo familiar en situación do bullying?
Angie: Acudir al colegio y preguntar qué es lo que pasa conmigo.
85
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
• Entrevista 5
Entrevistador: Luis Berner Romero Sánchez (investigador)
Fecha: 2 de octubre de 2015 Hora: 3:00 pm.
Lugar: Colegio Juan Eugenio Cañavera (Soledad-Atlántico)
Entrevistado: Moisés Badillo
Edad: 15 años
Género: Masculino
Grado: 10.°
Barrio donde reside: Antonio Nariño
Estrato: Uno
Entrevistador: Buenas tardes Moisés. ¿Cómo estás?
Moisés: Muy bien gracias.
Entrevistador: ¿Qué entiendes por bullying?
Moisés: Es un irrespeto o un maltrato físico hacia otros estudiantes o semejantes.
Entrevistador: ¿Qué opinas de la manera en que la institución educativa ha abordado
el bullying entre los estudiantes?
Moisés: El colegio ha hecho todo lo posible para que esto no se esté repitiendo ni
nada de eso [...] hay estudiantes que quieren incumplir con las normas. Siempre hay
profesores que vienen aquí a la secretaría y no apoyan eso y los corrigen.
Entrevistador: ¿Has tenido algún conflicto con otro estudiante?
Moisés: Hay estudiantes que creen que todo es diversión en todo momento y las co-
sas no son así [...] cuando ya uno des dice que paren se molestan, entonces ya comien-
za la intolerancia.
Entrevistador: ¿Eso ha pasado repetidas veces?
Moisés: Si ha pasado repetidas veces, pero éste año no se ha dado mucho porque
somos poquitos en el curso.
Entrevistador: ¿Cuándo ustedes tienen diferencias, cómo solucionan los conflictos?
Moisés: Uno en todo momento no tiene la razón, porque hay momentos en que
las otras personas tambien la tienen y hay que otórgasela. Éste país es de libre
pensamiento y hay que dejar que las personas piensen como ellas quieran.
86
Luis Berner Romero Sánchez
Entrevistador: ¿Cómo percibes la convivencia en la institución?
Moisés: No si, son estudiantes que no son problemáticos y nada de eso, siempre hay
algunos que se quieren sobre pasar pero siempre está la secretaria que les ayuda y
les da consejo y todo eso. Pero si muy organizado.
Entrevistador: Hablemos un poco del apoyo familiar en el contexto del bullying ¿Qué
entiendes por apoyo familiar?
Moisés: Bueno para mí es apoyo familiar es como si fuera un aliento, como si me
dieran un consejo, por ejemplo que a mí me guste el fútbol y que me digan: sí mijo,
lucha por tus sueños, te apoyamos [...] que me ayuden en lo económico y financiero.
Entrevistador: ¿Cual debería ser el apoyo familiar cuando te encuentres en proble-
mas de bullying?
Moisés: Me deberían dar consejos, primero que todo. Todos no somos perfectos [...]
me deberían decir qué es lo correcto.
Entrevistador: Si tuvieras al frente a tus padres, ¿qué les recomendarías acerca del
apoyo familiar para afrontar el bullying?
Moisés: Que hablaran cada vez más conmigo, que me dieran consejos, que recomen-
daran cosas, que hablaran con los docentes, la secretaria, la directora. Que traten de
saber cuándo me siento mal.
Entrevistador: Muchas gracias Moisés por tu colaboración.
87
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
II. Grupos de enfoque
88
Luis Berner Romero Sánchez
III. Entrevista de los grupos de enfoque
• Grupo de enfoque / víctimas
agenda/ grupo de enfoque
perfiles: Adolescentes de los grados 10.° y 11, que aparecen en los registros de
seguimiento y que a partir de las entrevistas semiestructuradas realizadas por el
entrevistador (observador), se han visto involucrados en conflictos entre pares de
manera reiterativa. Se seleccionan víctimas.
Fecha: 12 de noviembre de 2015
Lugar: Institución Educativa
Número de sesión: 1
Juan Eugenio Cañavera
Hora:
2:00 pm.
Instalación de cámara audio y video.
Organización del grupo- Recibimiento e
2:05 pm.
identificación de los participantes.
2:10 pm.
Iniciar sesión
2:30 pm.
Concluir sesión
2:35 pm.
Entrega de obsequios
2:40 pm.
Recoger equipo de audio y video
Objetivos específicos:
• Describir la comprensión que los adolescentes tienen del bullying.
• Conocer las ideas que los adolescentes tienen acerca del “apoyo familiar” en caso
de bullying.
• Identificar los niveles de “acercamiento que tienen las familias”, con los procesos
de formación y acompañamiento de sus hijos dentro de la comunidad educativa.
• Analizar los “niveles de bullying” que presentan los adolescentes de la Institución
Juan Eugenio Cañavera.
Guía de tópicos abierta
• Preguntas
1.
¿Cómo se refleja el bullying en la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera?
2.
¿Cuáles son los sentimientos que reflejan las personas que se sienten agredidas
por otros compañeros?
89
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
3.
¿Qué puede hacer la familia para ayudar a sus hijos cuando se sientan agredidos
por otros compañeros?
4.
¿Qué esperaría de su familia un chico o una chica, que se siente lastimado(a)
todo el tiempo por sus compañeros de clase?
5.
¿Qué tan a menudo se percibe la agresión de uno o varios compañeros contra
otro estudiante?
6.
¿Has querido hacer alguna vez algo para evitar que tus compañeros te lastimen?
¿Sí. qué; no, por qué?
7.
¿Cuáles son las formas de agresión más comunes entre los estudiantes?
8.
¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios cibernéticos para
generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
9.
Cuáles con las razones más comunes por la que se presentan los conflictos entre
los estudiantes?
10.
¿Cuál es el papel que juega la familia en los procesos de resolución de conflictos
entre los estudiantes?
11.
Cuál es el papel que ustedes considerarían debería jugar la familiar en la resolu-
ción de los conflictos, entre los estudiantes?
Desarrollo
Entrevistador: Buenas tardes a todos y todas.
Grupo v: Buenas tardes.
Entrevistador: Les voy a pedir que inicialmente se presenten por sus nombres.
Entrevistado 1: Mi nombre es Antoni Ariza.
Entrevistado 2: Mi nombre es Kevin Payares.
Entrevistada 3: Mi nombre es Dina González.
Entrevistador: Bienvenidos, quiero que conversemos alrededor de esta pregunta:
¿Cómo se refleja el bullying en la Institución Educativa Juan Eugenio Cañavera?
E1: Hablando desde un ámbito general del bullying, podría decirse que al comienzo,
como yo soy nuevo en el curso, sí viví momentos como que se querían meter conmi-
90
Luis Berner Romero Sánchez
go, pero los profesores hicieron un gran trabajo para reducirlo. Al principio viví un
maltrato, no físico, sino haciendo alusión a lo físico “alegatos, tú estás flaco [...] cosas
así”. Pero las cosas han venido cambiando.
E2: Yo viví una situación hace dos años atrás, cuando se trataban mal entre los alum-
nos por sus aspectos físicos “si uno era cabezón, gordo, flaco”, te colocaban apodos, ya
imaginaras como se sentiría esa persona, pero a partir de abril (2015) la institución
ha venido enfocando sobre este asunto y ya casi no se ve.
Entrevistador: ¿Qué recursos ha utilizado la institución?
E2: Talleres, carteleras, sobre lo que trata el bullying, para que los niños no lo prac-
tiquen.
E3: Tambien se han presentado talleres, que vinculan grupos con características si-
milares, para que se valoren las diferencias como algo bueno.
Entrevistador: Hablemos ahora de los sentimientos. ¿Cuáles son los sentimientos que
reflejan las personas, que se sienten agredidas por otros compañeros?
E1: Hubo un tiempo en que yo sentí impotencia, porque ya uno no sabía cómo actuar,
y llegó el momento en que eso se veía. Pero con el tiempo, no que lo acepte, pero le
daba a uno igual, con el tiempo uno ya sabía como dar respuesta [...] una respuesta
mucho más inteligente frente a eso (sonríe).
Entrevistador: ¿Impotencia y resignación?
E1: Exacto.
E2: En un principio me daba como rabia y les decía: yo no me llamo así, (“lulo”, disque
porque tengo la cabeza muy grande) no me pongan sobrenombre, pero entre más
les decía más seguían, entonces yo dejaba que pasara y que me llamaran como ellos
quisieran [...] si me decían algo, yo seguía como si nada, pero seguía sintiendo rabia.
E3: Yo creo que en el caso de una mujer es diferente y yo soy demasiado sentimental
y eso afecta mi salud, entonces eso me lleva a otros conflictos. Este tipo de situacio-
nes (burlas porque soy gorda), me hacen sentir ira, rabia, enojo (suspira), tristeza e
impotencia en muchos casos.
E1: Cuando llegué a este colegio, entré con esas precauciones, porque sufrí mucha
burla y acoso por mi color de piel (afrodescendiente), uno se acostumbra a ser vícti-
ma de esas situaciones.
Entrevistador: ¿Qué puede hacer la familia para ayudar a sus hijos, cuando se sientan
agredidos por otros compañeros?
91
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
E1: Frente a eso yo, en la época de la primaria, yo lo comentaba a mis padres, ellos
hablaban, pero yo veía que daba lo mismo, entonces no sé, decidí no comentarlo más
con mis padres.
E2: En mi caso nunca me dirigí a la familia, porque si les contaba que en el colegio me
ponían apodo, de pronto tambien me llamarían así y por eso nunca les comenté lo
que me estaba pasando. Uno esperaría que la familia se dirija al colegio y pida que en
colegio se desarrollen proyectos y todo eso...
E1: Ahora es que se está tocando el tema del bullying, pero anteriormente eso era
algo común y normal, un contexto normal en que se formaba una persona.
E3: Ya a esta edad (17 años) no es mucho lo que se pueda hacer, yo creo que eso debe
enseñarse desde pequeño, el valor que tiene uno y que tienen las demás personas,
diciéndoles que somos distintos, que no somos iguales, y aprender a convivir con
cosas diferentes, porque eso nos aporta el día a día.
Entrevistador: ¿Qué tan a menudo se percibe la agresión de uno o varios compañeros,
contra otro estudiante?
E1: La última vez hace como dos meses, que se presentó el caso de un compañero que
es pequeño para su contextura, entonces por eso lo molestaban, hasta que llegó el día
en que estalló, y empujó a todo mundo tirando sillas por todo lado, eso es lo último
que yo presencié.
Entrevistador: ¿Has querido hacer alguna vez algo, para evitar que tus compañeros te
lastimen? ¿Sí, qué; No, por qué?
E1: Hablando por mí, cuando hay un maltrato físico por mi contextura (alto y acuer-
pado) siempre doy la misma respuesta, porque sé que es la respuesta equivocada,
porque somos seres racionales, pero llega un momento en que una agresión física, si
ya uno no la acepta. Yo guardo silencio mientras no me agredan físicamente, porque
yo me conozco y no aceptaré que me agredan físicamente.
E2: Si alguien me agrede físicamente yo entro en ira y me voy a los golpes.
E3: Yo nunca he hecho nada, porque yo he sido una persona que desde pequeña ha
aprendido a recibir todo y a guardármelo, y luego estallo en mi casa, yo me dejo llevar
por eso (lágrimas en los ojos) yo no lo comunico a mi familia, me lo guardo.
Entrevistador: ¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios ciber-
néticos, para generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
E1: Dentro de la institución no he visto casos. Pero en otras instituciones los chicos
publicaban fotos íntimas de las chicas cuando ya dejaban de ser sus novias.
92
Luis Berner Romero Sánchez
E2: Nunca he vista esto en la institución y nunca he sido víctima por estos medios.
E3: En mi caso sí, para publicar fotos que a mí no me gustan.
Entrevistador: Bueno, eso es todo, quería agradecerles mucho su colaboración a esta
labor investigativa. Que tengan una buena tarde.
Entrevistados: Muchas gracias.
• Grupo de enfoque / victimarios
agenda/ grupo de enfoque
perfiles: Adolescentes de los grados 10.° y 11, que aparecen en los registros de
seguimiento y que a partir de las entrevistas semiestructuradas realizadas por el
entrevistador (observador), se han visto involucrados en conflictos entre pares de
manera reiterativa. Se seleccionan victimarios.
Fecha: 12 de noviembre de 2015
Lugar: Institución Educativa
Número de sesión: 1
Juan Eugenio Cañavera
Hora:
2:50 pm.
Instalación de cámara audio y video
Organización del grupo; Recibimiento e
2:55 pm.
identificación de los participantes
3:00 pm.
Iniciar sesión
3:30 pm.
Concluir sesión
3:35 pm.
Entrega de obsequios
3: 40 pm.
Recoger equipo de audio y video
Objetivos específicos
• Describir la comprensión que los adolescentes tienen del bullying.
• Conocer las ideas que los adolescentes tienen acerca del “apoyo familiar” en caso
de bullying.
• Identificar los niveles de “acercamiento que tienen las familias”, con los procesos
de formación y acompañamiento de sus hijos dentro de la comunidad educativa.
• Analizar los “niveles de bullying” que presentan los adolescentes de la Institución
Juan Eugenio Cañavera.
93
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Guía de tópicos abierta
Preguntas
1.
¿Cuáles son los tipos de conflicto más comunes entre los estudiantes?
2.
¿Es conocido un caso concreto de algún estudiante que agreda recurrentemente
a otro?
3.
¿Por qué es importante para algunos estudiantes fastidiar y hacer sentir mal a
otros con sus palabras o acciones?
4.
¿Considera que las burlas y los sobrenombres se deben considerar bullying? ¿Sí,
no, por qué?
5.
¿Qué puede hacer la familia para ayudar a sus hijos cuando estos agreden a otros
compañeros?
6.
¿Qué esperaría de su familia un chico o una chica, que tiene conflictos recurrentes
con uno o más de sus compañeros de clase?
7.
¿Qué tan a menudo se percibe la agresión de uno o varios compañeros contra
otro estudiante?
8.
¿Cuáles son las formas de agresión más comunes entre los estudiantes?
9.
¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios cibernéticos para
generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
10.
¿Cuáles son las razones más comunes por la que se presentan los conflictos entre
los estudiantes?
11.
¿Cuál es el papel que juega la familia en los procesos de resolución de conflictos
entre los estudiantes?
12.
Cuál es el papel que ustedes considerarían, debería jugar la familia en la resolu-
ción de los conflictos, entre los estudiantes?
Desarrollo
Entrevistador: Buenas tardes.
Grupo: Buenas tardes.
Entrevistador: Mi nombre es Luis y soy quien acompaña este proceso de investiga-
ción. Y bueno, les voy a pedir que se presenten con sus nombres.
94
Luis Berner Romero Sánchez
E1: Bueno mi nombre es Daniela Vergara.
E2: Mi nombre es Moisés Badillo.
E3: Mi nombre es Keiner Díaz.
Entrevistador: Bueno, la idea es que tengamos un conversatorio sobre el tema del
bullying y el apoyo familiar. Para eso vamos a trabajar con algunas preguntas especí-
ficas. Vamos con la primera pregunta:
Entrevistador: ¿Cuáles son los tipos de conflicto más comunes entre los estudiantes?
E1: Yo pienso que a veces se pelean por estupideces. Pero que yo identifique una tipo
concreto, no.
E2: La mayoría de las veces se pelea porque se pierde alguna cosa o porque están gri-
tando, y siempre hay uno que es así como el gruñón y dice: no que tal tal y entonces
hay unos que no son tolerantes y ahí comienza la discusión.
E3: Como lo dice mi compañero, muchas veces es por “mamadera de gallo”, que se tira
un papel a otro y comienzan a discutir, muchas veces comienza en juego.
E1: Cada quien tiene una manera de juego, pero si el otro no quiere seguir el juego y
yo sigo molestando va a llegar el momento en que él me va a ofender y de pronto me
va a agredir. Eso pasa muy a menudo.
Entrevistador: ¿Es conocido un caso concreto de algún estudiante, que agreda recu-
rrentemente a otro?
E1: ¡Nunca!
E2: Si conozco casos de conflictos pero ya que sea una cosa de todos los días, no.
E3: Estoy de acuerdo con mi compañero, pero si hay momentos en que le empiezan a
pegar en la cabeza a alguno de los compañeros, o sea entre grupitos.
E1: Pero que le estén haciendo bullying a la persona, no.
Entrevistador: ¿Pero cómo es eso de que en grupitos?
E3: O sea al que esta adelante le pega en la cabeza al que está detrás.
E1: O sea, hay grupos de estudiantes que se tratan muy brusco, y si ese día uno de
ellos está adelante, los otros del grupo comienzan a pegarle en la cabeza.
95
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
Entrevistador: ¿Considera que las burlas y los sobrenombres se deben considerar
bullying? ¿Sí, no, por qué?
E1: Sí, porque si alguien que no me conoce, ni habla conmigo me viene a poner sobre-
nombres [...] yo puedo pasar la primera, pero si viene la segunda y la tercera [...] creo
que ya eso es bullying.
Entrevistador: ¿Y las burlas?
E1: También, porque si él se burla de mi forma de vestir y luego lo hace una y otra vez,
creo que ya es bullying.
E2: Vamos a empezar con los sobrenombres, porque hay personas que ponen sobre-
nombres ofensivos y hay personas que tampoco les gusta ese sobrenombre. También
la burla, por ejemplo: está preguntando la profesora algo y algún estudiante contesta
algo, todos. “hey que tal que eso no es” y eso hace sentir mal a la otra persona. Esto
junto con los sobre nombres ha pasado variaras veces.
Entrevistador: ¿Me pueden decir un sobrenombre de los que ustedes han escuchado?
Grupo: Comienzan a sonreír y a mirarse los unos a los otros. Nadie quiere decir lo que
parece que todos saben.
E1: A un compañero nuestro.
E3: ¡Le decimos de todo un poquito!, le ponemos sobrenombres pero era jugando.
E1: Era jugando.
Entrevistador: ¿Ustedes le hicieron bullying?
Grupo: Sonrisas... ¡No!
E1: O sea, eso no lo tomamos como bullying eso es un juego.
Entrevistador: ¿Pero es bullying?
E2: Por una parte sí.
E3: Sonrisas... Por una parte sí y por otra no, porque unas veces se sentía mal y otras
veces no.
E1: Otras veces tambien respondía.
E2: Sí porque él se sentía mal, esas veces que llegaba aburrido al colegio, entonces ahí
si no la tomaba como juego sino como una ofensa.
96
Luis Berner Romero Sánchez
E3: ... Y se mareaba.
Entrevistador: ¿Él se fue del colegio por eso?
E1: ¡No, se lo llevaron!
Entrevistador: ¿Qué puede hacer la familia para ayudar a un chico o chica que agrede
a otro(a)?
E1: Hablar con el estudiante, porque no pueden maltratarlo por qué es peor. Para mí
las cosas se arreglan es hablando, no con el maltrato.
E2: La familia debe decirle que eso no se hace. Que la agresión verbal o física como
es el bullying no es nada bueno [...] porque si a ti no te gusta que te lo hagan, por qué
hacerlo.
E3: Ir a la casa del muchacho que está agrediendo al otro, para dialogar estos casos.
Entrevistador: ¿Por qué es importante para algunos estudiantes fastidiar y hacer sen-
tir mal a otros con sus palabras o acciones?
E2: Piensan que es importante, porque quieren llamar la atención [...] ¡el machito se
siente hombre!, entonces piensa que haciendo eso, todo el mundo lo va a aceptar [...]
el hombre el fuerte, el que le hace mal a otro y no es así. Piensan que eso es bueno y
que es importante para sobre salir.
E3: ... para sentirse más que esa persona [...] de ser la persona del colegio, del curso.
E1: Quieren hacer sentir miedo. Quieren sentirse más que las demás personas y en
la realidad no son nada y no son nadie. Les gusta lucirse ante los demás. Para que me
cojan miedo y no me digan nada.
Entrevistador: ¿Ustedes creen que esas personas tienen necesidades? ¿De qué tipo?
E2: Es porque también lo ven en su casa. Porque ven que el padre le pega a su madre
o viceversa o en el grupito de sus amigos se puede ver eso.
E1: Hay cosas que vienen de casa, yo pienso que ese tipo de personas que le pegan a
otros es porque ven esas cosas en su casa, o a veces son personas que no se sienten
llenas, personas que sienten que sus padres no les están brindando ese apoyo.
Entrevistador: ¿Qué esperaría de su familia un chico o una chica, que tiene conflictos
recurrentes con uno o más de sus compañeros de clase?
97
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
E2: Primero que todo apoyo, porque cuando alguien se siente mal necesita ese apoyo
y quien agrede también, porque si en la casa ve conflicto en la escuela también lo
hace.
E1: Apoyo y atención, porque hay personas que se encierran en el maltrato y esos los
puede llevar a tomar una mala decisión. Sobre todo a llevarse a suicidar, cortarse las
venas, muchas cosas. Por eso con esas personas hay que tener mucha atención.
E3: Atención y apoyo, sobre todo para saber qué es lo que está sucediendo y aconse-
jarlo de manera que no se sienta tan mal. Pero también hablar con esas personas que
le hacen daño.
Entrevistador: ¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios ciber-
néticos para generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
E1: No, mientras yo he estado en el colegio no.
E2: Yo no lo he visto y pienso que no ha pasado, pero pienso que en cualquier mo-
mento si pueda llegar a pasar.
E3: Yo no he visto que eso pase.
Entrevistador: Bueno muchachos eso es todo, agradezco mucho la atención de ustedes.
• Grupo de enfoque / observadores
agenda / grupo de enfoque
perfiles: Adolescentes de los grados 10.° y 11°, que aparecen en los registros de
seguimiento y que a partir de las entrevistas semiestructuradas realizadas por el
entrevistador (observador), se han visto involucrados en conflictos entre pares de
manera reiterativa. Se seleccionan observadores.
Fecha: 12 de noviembre de 2015
Lugar: Institución Educativa Juan
Número de sesión:
Eugenio Cañavera
Hora:
3:40 pm.
Instalación de cámara audio y video
Organización del grupo - Recibimiento e
3:45 pm.
identificación de los participantes
3:50 pm.
Iniciar sesión
4:20 pm.
Concluir sesión
4:25 pm.
Entrega de obsequios
4:30 pm.
Recoger equipo de audio y video
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Luis Berner Romero Sánchez
Objetivos específicos
• Describir la comprensión que los adolescentes tienen del bullying.
• Conocer las ideas que los adolescentes tienen acerca del “apoyo familiar” en caso
de bullying.
• Identificar los niveles de “acercamiento que tienen las familias”, con los procesos
de formación y acompañamiento de sus hijos dentro de la comunidad educativa.
• Analizar los “niveles de bullying” que presentan los adolescentes de la Institución
Juan Eugenio Cañavera.
Guía de tópicos abierta
Preguntas
1.
¿Cuáles son los tipos de conflicto más comunes entre los estudiantes?
2.
¿Se podrían considerar estos conflictos como bullying? ¿Sí, no, por qué?
3.
¿Es conocido un caso concreto de algún estudiante que agreda recurrentemente
a otro?
4.
¿Ha hecho usted algo para evitar que agredan a uno de sus compañeros con
palabras, gestos u otras acciones? ¿Sí, no, por qué?
5.
¿Cuáles son las formas de agresión más comunes entre los estudiantes?
6.
¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios cibernéticos, para
generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
7.
¿Se usa la agresión verbal y física entorno a los conflictos que se presentan entre
los estudiantes de los grados 10.° y 11 de la Institución Juan Eugenio Cañavera?
8.
¿Cuáles con las razones más comunes por la que se presentan los conflictos entre
los estudiantes?
9.
¿Cuál es el papel que juega, el apoyo familiar en los procesos de resolución de
conflictos, entre los estudiantes?
10.
¿Cuál es el papel que ustedes considerarían, debería jugar la familia en la resolu-
ción de los conflictos, entre los estudiantes?
11.
¿Qué tipo de acciones entienden ustedes por apoyo familiar?
99
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
• Desarrollo
Entrevistador: Buenas tardes.
Grupo: Buenas tardes.
Entrevistador: Mi nombre es Luis y soy quien acompaña este proceso de investiga-
ción. Y bueno, les voy a pedir que se presenten con sus nombres.
E1: Mi nombre es Kelly.
E2: Mi nombre es Kevin.
E3: Mi nombre es Wendy.
E4: Mi nombre es Martín.
E5: Mi nombre es Dina.
E6: Mi nombre es Daniela.
Entrevistador: Vamos con la primera pregunta: ¿cuál es el tipo de conflictos más co-
munes entre los estudiantes?
E1: Los insultos.
E2: Los apodos.
E3: La falta de respeto, pues los estudiantes se pegan, y se colocan apodos como lo
dijo el compañero.
E4: El acoso.
E5: El maltrato físico.
E6: El maltrato físico y verbal.
Entrevistador: ¿Se pueden considerar esos conflictos como bullying?
E1: Sí, porque son todas aquellas cosas que le hace daño a otra persona.
E2: Sí, porque se está faltando al buen nombre a la persona.
E3: Sí, porque el bullying es una acoso tanto psicológico como físico y ahí están todos
los factores.
100
Luis Berner Romero Sánchez
E4: Sí, porque cuando acosan a la persona esta se puede llegar a suicidar.
E5: Sí, ya que el bullying generalmente, es todo aquel daño que se le hace a una per-
sona o un grupo.
E6: Sí, porque el bullying es física y verbalmente. Acoso, insulto.
Entrevistador: ¿Conocen ustedes un caso concreto?
E1: Sí, cuando llegan y cogen rabia, y arman peleas y se dicen “oye bobo”.
E2: Casi todos los días se ve, que uno llega y le ponen apodos. Por ejemplo, aun com-
pañero le dicen “lulo”.
E3: Sí, una niña de sexto que le hacían bullying por ser gorda.
E5: Sí, conozco una chica que le dicen “la peque”, porque es de baja estatura. Pero ella
dice que es por jugar.
E6: Pienso que en muchas ocasiones lo hacen por jugar.
Entrevistador: ¿Ha hecho usted algo para evitar que agredan a uno de sus compañe-
ros con palabras, gestos u otras acciones? ¿Sí, no, por qué?
E1: Sí, hay ocasiones es que yo digo, “oye déjalo quieto, qué te pasa”.
E2: En algunos casos sí, yo les digo, “hey, por qué se meten con él”.
E3: En algunos casos sí los defienden y en otros no, porque no todo mundo le presta
atención a eso.
E4: Yo no me meto en eso, eso son cosas de ellos, con tal que no se metan conmigo.
E5: Sí, pero no lo hago de la manera que sería más adecuada, ya que luego de que han
molestado tanto uno termina peleando tambien.
E6: Sí, cuando he visto que se sobrepasan. Están jugando, pero luego que se vuelven
muy intensos, entonces lo que hacen es estresarlo a uno.
Entrevistador: ¿Es conocido el uso del Facebook, el Instagram y otros medios ciber-
néticos, para generar conflicto y hostigamiento entre los estudiantes?
E1: En el colegio no, pero por mi casa si hay muchachos que usan esos medios para
decirse de todo.
E2: Aquí no, pero en el barrio en donde do yo vivo sí.
101
Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
E3: No.
E5: Yo si lo he visto, pero son contadas las veces. Algunos compañeros suben fotos
recién se levantan y el resto dice “mira lo que hace (risas)” y ponen sus comentarios.
E6: No.
Entrevistador: ¿Cuál es el papel que juega el apoyo familiar en los procesos de resolu-
ción de conflictos, entre los estudiantes?
E1: El tema es que a veces desde la misma familia se hace bullying. Pero tambien he
visto que hay familias que si apoyan a sus hijos.
E2: He visto casos en que los chicos le dicen a sus familiares que les están haciendo
bullying.
E3: Sí he visto en algunos casos el apoyo, porque estas personas en algunos casos
piensan en suicidarse o en hacerle daño a la persona que les hace bullying.
E4: Yo no he visto ese apoyo. Pues a veces vienen los padres disque apoyar, pero vie-
nen es a pelear con el colegio y con el alumno que le hace bullying y eso para mí no
es apoyo.
E5: No, se da más en la primaria, porque son niños, pero en bachillerato casi no.
E6: Hay padres de familia que vienen, supuestamente a ayudar, pero no vienen a dia-
logar, sino por las malas a ofender y eso para mí no es apoyo.
E1: Yo personalmente si tengo esos problemas no los comento en casa, si pasó lo
asumo yo y ya.
E3: A mí tambien me pasan las cosas y si no son tan graves no digo nada en la casa.
E6: A veces uno no cuenta lo que le pasa, pero sin embargo a uno le afectan algunas
cosas. Pero que yo vaya y busque a mi mamá y le cuente que me está pasando esto o
aquello, no. Ella a veces me pregunta, qué paso, y yo le digo, nada nada, son bobadas.
E5: En la adolescencia, el apoyo no es que uno lo pide, o que se lo nieguen, sino que
es una etapa en que la persona, está creciendo, no solamente física, sino que vamos
aprendiendo a tomar decisiones y a pensar por sí solos y es donde se da la distancia
entre los padres y los hijos.
Entrevistador: Bueno chicos, agradezco mucho su colaboración. Que tengan un buen
día.
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Luis Berner Romero Sánchez
III. Análisis de documentos
• Actas de compromiso
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Percepción del apoyo familiar al afrontar el bullying
• Libros de seguimiento
104
Editado por el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios -ilae-,
en octubre de 2017
Se compuso en caracteres Cambria de 12 y 9 ptos.
Bogotá, Colombia